Capitulo III: Oportunidades

Con los problemas olvidados, al día siguiente Rin se dispuso a cumplir lo que le había prometido a Miku, su propósito de darle un detalle igual de hermoso que el accesorio que adornaba su cabello era por dos razones: para disculparse por su conducta de la noche anterior y porque se le hacía más que justo darle un regalo, a final de cuentas ella había hecho mucho (en su opinión) solo por hacerla feliz; así que quisiese o no, ella le regalaría algo y punto. Se despertó apenas salió el sol evitando despertar a su compañera quien descansaba plácidamente, aun si Miku no es de dormir hasta tarde ella prefirió no interrumpirla, en fin, después de tanto trabajar tenía más que merecido el descanso.

Con gran sigilo logro salir hacia la calle y se dirigió al centro del pueblo, ahí habían varios puestos y restaurantes de seguro alguien requeriría aunque fuera una pequeña ayuda, apenas llego miró hacia todos lados hasta que encontró una tienda donde un señor desempacaba con gran calma algo que pareciesen ser frutas. Tomó aire y con toda la seguridad posible se acercó al hombre.

—Disculpe buen hombre, ¿desea algo de ayuda? — preguntó de la forma más educada que pudo.

El hombre volteó a verla por unos segundos y solo respondió —No, y menos de alguien como tu… con solo verte me basta para desconfiar, solo has de venir a robarme la mercancía— tomo algo que pareciera ser una escoba —anda, ¡vete! ¡solo asustas a mi clientela! — grito agitando fuertemente la escoba para alejarla.

Rin se alejó del establecimiento lo mas rápido que pudo, en parte ya se había acostumbrado a ese tipo de actitudes, pero por alguna razón esta vez le había afectado más, sin embargo, no quería que ese incidente la hiciera desistir de su plan; fue a otros locales esperando una actitud más amable, pero la mayoría le trataban de igual manera, se estaba empezando a sentir frustrada por no encontrar a alguien que aceptara darle aunque fuera un simple mandado hasta que una voz la detuvo.

—No pongas esa cara cariño, las personas a veces son algo desconsideradas— le dijo suavemente una voz femenina.

Rin volteó apenas escuchó y vio que la persona que le había hablado era una mujer de no más 20 de años, era alta de cabello blanco y con unos curiosos ojos en un color rojizo, estaba parada en la entrada de lo que parecía un restaurante y le sonrió de manera amable.

—Mi nombre es Yowane Haku, pero si lo deseas solo dime Haku— le dijo como si hubiera adivinado lo que pensaba preguntarle. —Escuché como te trataron en los otros lugares y quise ver si te encontraba—.

— ¿Encontrarme para qué? —.

—No se… en parte porque quería ver si estabas bien, a veces los propietarios son algo "violentos" cuando de proteger sus negocios se refiere, y también porque me gustaría ofrecerte un trabajo, no es gran cosa pero posiblemente si lo suficiente— dijo en un tono tan dulce que para Rin era casi imposible creer que fuese cierto.

—Me encantaría… pero no puedo evitar preguntarle, ¿por qué lo hace?, no me considera "peligrosa" —contesto haciendo énfasis en lo último, pues fue lo que había tenido como respuesta en casi toda la mañana.

— ¿Peligrosa? para nada, si se ve que eres una chica muy noble, igual que la otra jovencita que me ayudó las semanas pasadas—.

— ¿Se refiere a Miku? — preguntó sorprendida.

—Sí, justamente ella y supongo que tú eres la gran amiga de quien tanto nos habló, te llamas Rin ¿verdad? —comentó con una gran sonrisa.

—Sí, yo soy Rin… y muchas gracias por su amable oferta y por supuesto que acepto el trabajo— hizo una reverencia en agradecimiento.

—Perfecto, entonces pasa para que te explique mejor— puso una mano en su hombro como indicación para que pasara. —Como ya pudiste notar este es un restaurante, aquí trabajo yo junto con mi hermano Dell, y aunque no lo parezca usualmente este lugar está realmente lleno y eso suele ser un problema cuando necesitamos salir, ya sea para hacer alguna entrega o para comprar ingredientes que nos hacen falta. Tu trabajo no será tan difícil, solo nos ayudaras con las compras y entregas, ¿te parece bien? —.

—Claro, sea lo que sea a mí me parece bien— contestó entusiasmada.

— ¡Esa es la actitud! — exclamo sonriente. —Ven para que te presente a mi hermano—.


Mientras tanto Miku recién se despertaba y se dio cuenta de la ausencia de Rin y a juzgar por el cielo sospechaba haber dormido más de lo usual.

—Argh… ¿qué hora será?... ¿y donde se habrá metido Rin? — se asomó lo más que pudo para ver la hora en el gran reloj del campanario. — ¡No puede ser!, es casi mediodía… Rin en cuanto te vea me las vas a pagar— dijo mientras se estiraba para despertar por completo e ir en busca de su fugitiva compañera. Para su fortuna no tardó demasiado en buscar, la vio caminar rápidamente de tienda en tienda y con una bolsa en las manos.

— ¿Rin? ¿Qué estás haciendo? ¿y porque no me despertaste?, sabes que no me gusta dormir hasta tarde— le reclamó.

—Perdona… lo hice porque sentí que te merecías un descanso después de haber estado trabajando estas semanas— se excusó la rubia.

—No era necesario, pero igualmente gracias… y dime, ¿qué estás haciendo? — preguntó cambiando rápidamente de tema.

—No gran cosa, solo hacer uno que otro mandado para Haku-san… ya sabes, para ganar dinero…—.

— ¿Para qué? ¿quieres comprarte otra cosa? —preguntó curiosa.

—Si te digo el motivo me dirás que no es necesario— se cruzó de brazos —confórmate con lo que te dije, lo demás es sorpresa—.

—Amm… claro…— respondió no muy convencida. —Solo déjame darte un consejo: cuando Haku te manda a comprar algo suele darte dinero de mas, no le preguntes el motivo, lo hace porque el dinero restante es para ti, así que no insistas si te dice que no quiere el cambio— le sonrió dulcemente.

—Entendido y gracias, lo tendré en cuenta— se dio media vuelta y continuo su camino.

—Hay Rinny… sé qué haces esto por mí— dijo en voz baja Miku.


Pasaron dos semanas y Rin ya había formado una rutina, se levantaba apenas amanecía y de inmediato se dirigía al restaurante para iniciar con su jornada de cumplir los ya habituales mandados, aun si no eran demasiados para ella eran de vital importancia. Era curioso que al despertar siempre se fuera con cautela para no despertar a Miku pero sin saberlo a veces esta se despertaba y la veía irse, pero prefería no decir nada, temía que eso incomodara o presionara a su amiga, aunque conociéndola bien sabía que ni así renunciaría, Rin era tan orgullosa con ese tipo de cosas que no desistiría hasta cumplir su objetivo, sea cual sea que tuviera en mente.

Una tarde mientras Rin regresaba de comprar unos ingredientes fue llamada por Haku. —Qué bueno que regresaste rápido, necesito que entregues algo en la tienda de Neru, ve a la cocina, Dell está terminando de preparar el pedido— sonrió mientras regresaba a la barra.

Rin asintió y se dirigió a la cocina. — ¡Hola Rin! que gusto verte— le saludó Dell alegremente. —Acércate, aquí esta lo que debes entregar, solo ve y déjalo en el mostrador, Neru suele ser distraída así que no te preocupes si no se da cuenta de cuando llegues —.

—Está bien, ¿pero no debe pagarme o algo? —preguntó confundida.

—Para nada, te digo que es distraída por eso siempre nos paga por adelantado así evitamos confusiones— rió mientras le entregaba dos bentos. —Bueno, no te hago perder más tiempo, ve con calma—.

Rin tomó los bentos y se dirigió a la tienda de abarrotes que estaba algo apartada, llego sin problema y con cuidado abrió la puerta e hizo sonar la campanita que indicaba cuando alguien entraba o salía del establecimiento, Neru quien estaba leyendo algo que parecía ser una revista alzó brevemente la mirada para luego continuar con su lectura. "Vaya, Dell tenía razón, creo que ni notó que traigo su pedido" pensó Rin quien se dirigió al mostrador a dejar los bentos como se le había indicado. Cuando se dio la vuelta para retirarse chocó con una mujer de cabello verde que llevaba un kimono naranja con pequeños bordados en amarillo y un obi en tono rojizo. Tanto se distrajo viéndola hasta que una voz la hizo reaccionar del golpe.

— ¡Hey tú! ¡Apártate de mí! No me vayas a ensuciar con tus asquerosas manos— le gritó la mujer.

Rin apenada, levantó la mirada y se encontró con una mujer que le miraba con desprecio, todo en ella le parecía hermoso en especial sus llamativos ojos verdes, pero teniendo un maquillaje tan exagerado hacia que fuera difícil apreciarlos e igualmente le restaban algo de su atractivo en general.

—L-lo siento… no me fije que estaba atrás de mi…— se excusó mientras se levantaba y se le podía ver el rostro sonrojado.

—Como sea, al menos no me arruinaste nada—respondió fríamente mientras pagaba unos productos y salió del lugar.

Rin sin saber exactamente el motivo, salió justo tras de ella y la otra al percatarse de ello se detuvo en seco y se volteó quedando justo frente de ella.

— ¿Y tú qué demonios quieres?, si es dinero lamento decirte que no traigo mucho— se cruzó de brazos esperando respuesta.

—Emm… n-no… y-yo solo…—

—Tenía que ser… mejor no digas nada— justo cuando se disponía a seguir su camino dirigió una última mirada a la rubia y su actitud de indiferencia se transformó en interés. —Un momento… haber acércate… umm viéndote mejor no te ves tan mal— la tomó de la muñeca y la giro de modo que quedara de espaldas, luego de tomarla bruscamente del cabello, sin siquiera esperárselo sintió como esta desconocida puso sus manos sobre sus pechos.

—¡Kyaaa! — gritó Rin mientras se apartaba y se cubría con los brazos, agachó el rostro ya que se había sonrojado en gran manera.

—No seas llorona— respondió la otra ignorando la pena que sentía Rin. —Solo revisaba si me podrías servir—.

— ¿S-servir?... ¿en qué? —preguntó aun algo exaltada.

—En un trabajo, chicas como tú nos sirven demasiado, podrías ganar mucho dinero—.

— ¿Enserio?, suena interesante, pero…— se detuvo a pensar algo.

— ¿Pero qué? — preguntó fastidiada.

—Pues… tengo una amiga, ¿ella podría trabajar también? —.

— ¡Por supuesto!, entre mas es mucho mejor, solo hay un problemita: por más que te entusiasme sucede que no te puedo llevar a ti ni a tu amiga conmigo, al menos no hoy—.

— ¿Llevar?... ¿A dónde? — preguntó curiosa.

—Si, a Kioto donde trabajaran ¿o acaso creíste que ese lugar estaba acá? ¡por favor! En este pueblucho no podrían pagar ni la mitad por lo que hacemos— prendió un cigarrillo que sacó de una bolsita sencilla y prosiguió —como te decía, me las llevare a Kioto si es que aceptan, ahí tanto tu como tu amiga podrán conseguir demasiado dinero siempre y cuando hagan un buen trabajo, ¿ qué dices? —.

—Me parece perfecto, pero ¿cuándo vendría por nosotras? —.

—Usualmente se tienen que esperar una semana, pero ya que veo mucho entusiasmo de tu parte ¿qué te parece si vengo mañana en la mañana por ustedes? ¿a las 10 te parece bien?—contesto con una extraña sonrisa.

—Claro señora— asintió feliz.

—No me digas señora— refunfuñó —mi nombre es Gumi, pero si quieres puedes considerarme tu salvadora, ya que te doy la gran oportunidad de largarte de este lugar— sonrió maliciosamente y se alejó hasta perderse entre el resto de la gente.

Rin creyó estar soñando, le parecía tan bueno como para ser cierto. — ¡Lo sabía!, sabía que tarde o temprano la suerte estaría de nuestro lado— sonrió mientras contenía las ganas de saltar de felicidad. —Ahora solo tengo que buscar a Miku y contarle todo— se dijo mientras corria a buscarla.


bueno aqui esta el tercer capitulo :3 el ultimo que subo en el año, pero muchos mas me esperan para el proximo :P acabo de tener mi primer review *o* y aunque sea solo uno me hace sentir feliz y motivada tambien por que aunque sea a una persona le gusta y aunque solo sea una no importa n_n significa que no estoy tan mal como crei xD en fin... el punto es que estoy feliz y motivada *3* hasta el proximo capitulo :3