"Lo terrible no es la muerte, si no las vidas que la gente vive o no vive hasta su muerte"
-Charles Bukowski.
-¿Te has dado cuenta que en los libros y en las películas nadie caga? –Todos volteamos, sorprendidos, a ver a Naruto.
-¿Qué? –dice Shino, sin cambiar la expresión de su rostro.
-Eso. ¡Nadie va al baño! Si hiciesen una película con una escena de alguien desesperado por echar un cagón, la vería hasta el día de mi muerte.
-Naruto, para, eres desagradable –Sakura no oculta su asco por el tema y, claramente mosqueada, reprende a nuestro compañero.
-¡Oh, vamos! ¿Acaso tú no vas al baño?
-No, no lo hago; y mis pedos huelen a rosas también. Ahora cállate y camina –Kiba y Naruto estallan en carcajadas, mientras los demás seguimos caminando, incómodos.
-¿Saben qué me gustaría en este momento? Ir al baño. Me gustaría mucho –Prosigue una vez que deja de reírse. Sasuke se detiene en seco y lo sujeta firmemente del brazo.
-Entonces ve a cagar detrás de un árbol y para con este circo- dice con voz sombría. Todos quedamos estupefactos ante su reacción, incluso el mismo Naruto, que lo observa anonadado por unos segundos, y luego sonríe ampliamente.
-¡No era para que te lo tomes así, viejo! De acuerdo, iré.
-Voy contigo –dice Kiba- necesito un cambio de aceite; pero si me espías el pene te vuelo los dientes.
-No soy de ese tipo, camarada –Se ríen nuevamente y se internan en el bosque. Unos segundos después dejamos de oír sus voces.
-Acamparemos aquí –dice Sasuke. Suspiro aliviada. Llevabamos caminando ocho horas sin parar y mis pies comenzaban a acalambrarse.
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-¿Cómo sigue tu estómago? –le pregunto a Sakura, que está sentada frente a mí confeccionando flechas.
-Bien, gracias; aunque mi cabello es un desastre y huelo a gato muerto –sonríe y me mira- ¿tú cómo estás?
-Mejor que al principio, supongo… y también huelo mal –nos reímos un poco y ella suspira.
-¿Te soy sincera? Cuando te vi en mi equipo pensé que iba a ser una tortura. Mi padre siempre me dijo que los Hyuga son arribistas y engreídos –se quedó callada un segundo con cara de "metí la pata"- ¡oh, disculpa! No debí decir eso… son tu familia, después de todo.
-No te preocupes, tu padre no está equivocado del todo.
-Tú no me pareces arribista o engreída, ¿no eres adoptada? –vuelve a sonreírme.
-Quizás… eso explicaría por qué no me toman mucho en cuenta… ¿Cómo es tu familia? –Sakura parece sorprendida por mi pregunta, e incluso deja de lado sus flechas y posa las manos sobre las rodillas.
-Sólo soy yo y mis padres. No tengo hermanos… Mi padre es comerciante y mi madre era secretaria del embajador de Konoha –mi compañera mira sus manos con mucha atención y sé que está pensando en su hogar- No es una vida muy ostentosa, pero alcanza para vivir tranquilos… y nunca me ha faltado cariño.
-¿Piensas mucho en ellos? –sonríe y asiente con la cabeza.
-Todos los días. Mi mamá no estaba de acuerdo con esto; pero desde que el ministro le despidió, el dinero escaseaba… -Sakura sacude su cabeza levemente y vuelve a tomar las flechas- ¿y tú familia qué tal?
-Mi familia es bastante grande. No nos prestamos mucha atención entre nosotros, a decir verdad.
-Oh… y, ¿por eso te inscribiste?
-Mi padre me inscribió a mis espaldas porque no quise casarme con el hijo mayor de uno de sus socios.
-¡Woah! ¿Aún se usa eso de los matrimonios arreglados? –Sonreí ante su efusividad. Me sorprendía la idea que algo completamente normal para mí, fuese tan descabellado para ella.
-Eso hacen las familias "poderosas"… se unen entre ellas para hacer una más poderosa aún.
-¡Eso no está bien! –Su voz se elevó unos tonos, indignada, y me sentí complacida por su empatía- ¿no se supone que uno tiene el derecho a decidir?
-En otros lados del mundo niñas de nueve años son obligadas a casarse, y no podemos decidir si está bien o mal, porque no es nuestra cultura, aunque nos parezca algo atroz. En comparación, lo mío no es nada… ¿Uno hace su vida, o la vida te hace a ti?- Calló por varios minutos, hasta que tímidamente preguntó:
-… ¿al menos sabes quién era?
-No.
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Esa noche me tocaba a mí hacer guardia. Permanecí sentada mirando el fuego danzar frente a mis ojos, y me perdí entre la gama de colores y chispas que escapaban de él. Quisiera escapar yo también de esta vida que no es mía, de estas tierras ajenas a mí, de esta amargura que me invade.
De pronto siento un peso sobre mis hombros, volteo y veo a Sasuke alejarse.
-¿Por qué?-me mira sostener la manta que dejó caer sobre mí.
-Muerta no me sirves. Los blandos de Kahoma no soportan el frío –nos miramos fijamente unos segundos. Sentí mis mejillas ruborizarse, aunque dudo que se haya notado por encima del rojo de mi rostro producto del frío. Se volteó y empezó a caminar lentamente.
-Oye… gracias –asintió con la cabeza y siguió avanzando, sin mirarme nuevamente.
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Actualización corta, en breve el próximo capítulo. Lamento muchísimo la demora; y como "compensación" dejaré mi usuario de instagram, cosa que quería evitar hacer (porque soy -paranoica- cuidadosa con mi privacidad); pero algunas personas me pidieron algunas de mis redes sociales, y creo que tienen derecho a molestarme para que continúe las historias y no me haga la tonta por tanto tiempo. Mi facebook no lo doy porque sólo acepto gente que conozco en persona, salvo contadas excepciones. Lo siento :(
Instagram: CattaKewtz
Trabajo en el siguiente cap. Besitos.
