Advertencía: Capitulo con contenido algo fuerte y no es muy lindo
Era una mañana algo fría, aunque el sol hace apenas unos minutos atrás empezó a ponerse en una posición favorable donde llegara a calentar la ciudad. Rin mantenía sus ojos apenas y pestañeando, debido a que, como si estuviera bajo un poderoso hechizo, miraba fijamente la cara de su sexy novio, como ahora empezaba a decirle. Ella nunca había podido evitar hacer eso cuando despertaba primero y tenía a Len a su lado, mirarlo dormir, y notar como respiraba, ¿en qué estaría soñando?, ¿estaría soñando con ella?, eran una de las preguntas que normalmente se hacía cuando pasaban aquellos momentos.
Aunque sólo los cubría una cobija y ambos estuvieran completamente desnudos, la noche anterior no había pasado absolutamente nada, Rin no entendía porque había reaccionado de esa manera cuando estaban a punto de llevar su relación al próximo nivel, las palabras que había dicho el chico aunque fueran de lo más dulces, resonaban en su cabeza como si fueran una canción pegajosa, y lo más extraño para ella es que la voz con la que resonaban no era la de su amado hermano y eso le provocaba un gran malestar, le parecía bastante conocida esa voz, e incluso sentía que la detestaba desde lo más profundo de su ser, pero, al intentar asociarla con algún recuerdo le provocaba una leve jaqueca, por lo cual intentaba olvidarle mirando la cara durmiente de su hermano, y aunque fuera sorprendente era bastante efectivo.
La chica sonreía con dulzura al verlo en un estado donde parecía que nada lo perturbaba, fue por su culpa que Len debió de haberse dormido tarde, ya que si a ella le gustaba verlo dormir en la mañana, al parecer a él le gustaba más verla dormir en la noche y más cuando la consolaba, pero ella se sentía culpable de no haber podido cumplir una de las fantasías de Len. Aunque sintiera su cara arder mientras pensaba en todo lo que vio y experimento anoche, de alguna forma, ella sabía que hacer el amor con su amado iba a ser una de las experiencias más lindas que iba a tener, pero, las preocupaciones y el miedo al dolor la hicieron titubear y cuando por fin había decidido a no dar paso atrás tuvo esa "reacción" que seguramente lastimo a su querido novio.
De momento alzo un poco la manta, de nuevo sintió curiosidad por la parte reproductora masculina que poseía su hermano y la observo por un poco de tiempo, el rojo de su cara volvió a subirse, bajo la manta y puso las manos en su cara.
-¿Cómo demonios piensa Len que eso va a entrar?, la ultima vez que lo vi era diminuto- susurro para si misma, le daba inquietud el tema de la penetración- pero eso fue cuando tenía como diez o once años- recordó mientras volvía el tiempo atrás.
Mientras intentaba volver a tranquilizar su corazón por pensar cosas extrañas tan temprano en la mañana, volvió a mirar la cara de su hermano, seguía dormido, tal vez ella debería irse antes de que despertara, pero incluso aunque fuera incomodo quería hablar sobre lo que había pasado anoche, ya que si ella misma no se entendía, la única persona que lo podría ser, sería Len. Pero por lo visto, Len aún no aterrizaba del mundo de los sueños por lo cual decidió aprovecharse de él.
Acerco lentamente su cara su oído, cuando estuvo lo suficientemente cerca soplo suavemente sobre el, el cuerpo de Len se estremeció por un segundo, pero al parecer, eso no fue lo suficiente para que se despertara, Rin solo suspiro, por lo cual se acerco un poco más y roso sus labios lentamente robandole un beso, y aunque parecía que no hacía efecto esto solo hizo que Rin se embelesara más con la situación y lo continuara besando deleitándose con sus labios, pronto sintió que le correspondían por lo cual se separo.
- Buenos días Bella durmiente- dijo la chica mientas le sonreía.
- En otras ocasiones me enfadaría por el apodo pero la verdad me gusta que me despierten así- dijo bostezando mientras se sentaba en la cama, Rin noto como la sabana que antes lo tapaba se bajaba hasta llegarle a la parte de la cintura, ella se sonrojo y tapo su cara con un poco de la sabana para disimular- ¿No tienes escuela?- pregunto él, Rin asintió suavemente - ¿vas a ir?- pregunto con interés.
- No creo que llegue a tiempo- comento ella mientras no dejaba de ocultarse debajo esa sabana.
- Entonces quédate conmigo- ordeno el chico mientras se posaba encima de ella, bajando la sabana hasta descubrir su boca y dándole otro beso suave.
- Len...- susurro ella mirándole a los ojos, intentando tomar coraje para hablar- ¿podríamos hablar de lo que paso ayer?- pregunto ella mientras Len le miraba a sus ojos azules, con molestia.
- No- comento mientras volvía a sentarse en la cama- iré a bañarme- dijo con voz algo dura.
-¡Pero Len!- reprocho ella mientras se levantaba a seguirlo con la sabana tapando su cuerpo - ¡Yo de verdad quería hacerlo!, se que tenía temor pero de verdad lo deseaba... pero... yo sentí algo raro... creo que fue como un recu...- No pudo terminar de decir porque los labios de Len le habían apresado en un beso muy violento, Rin sentía la lengua del chico moverse por toda su boca con desesperación, Rin sentía que sus piernas empezaban a flaquear, el rubio la sostuvo por la cintura con sus manos guiándola de nuevo a la cama, reposandola sobre ella aún besando sus labios de esa manera a la que ninguno de los dos estaba acostumbrado, por lo cual, pronto ceso el beso mientras su saliva se escurría por sus bocas y sus respiración era agitada.
- Si tanto lo deseabas entonces déjame entrar ahora - comento aún con algo de enojo en su voz, Rin le miro sorprendida, ¿dónde estaba el Len dulce?, Len se iba a quitar de encima de ella para proseguir con su andar al baño, pero la mano de Rin sujetando su brazo le detuvo.
- ¡Esta bien!, si es lo que quieres, entonces, ¡hazlo!- dijo ella decidida, Len le miro sorprendido, al parecer su plan de hacer enojar a Rin había fallado, ya que pensó que al ser brusco ella se enojaría y no querría hablar sobre eso, Len prefería tener a Rin molesta haciéndose ideas erróneas a tener que explicarle cosas que él no deseaba recordar- ¿Ya no quieres?- pregunto al notar al chico inmóvil sin que hiciera algo, entonces con un poco más de fuerza obligo a Len a sentarse en la cama y ella se poso encima de él con sus piernas abiertas- ¿No es lo que quieres Len?- dijo dulcemente mientras acercaba su cara a su propio pecho- Yo si quiero- susurro mientras baja su mano por el abdomen del chico, este detuvo su mano al sentir sus intenciones.
- No... - susurro separandola suavemente de él.
- ¿Len?- pregunto ella al verle, se veía realmente deprimido, hace mucho que no le veía así, ¿qué era exactamente lo que le pasaba?.
- Rin... tú te comportaste así porque dije que siempre lo había deseado, ¿cierto?- pregunto él, Rin le miro extrañada, pero exactamente eso era lo que había sucedido, ella realmente sabía que Len le comprendía cuando ella no lo hacía.
- Si... se escucho en mi cabeza con otra voz que me hizo dar miedo, ¿sabes porqué?- pregunto con ansiedad, ella realmente quería saber porque.
- Si lo sé, pero preferiría que no lo recordaras- su voz sonaba sería, Rin sintió miedo al sentirlo así, debió ser algo bastante horrible.
- ¿Acaso alguien abuso de mi?- pregunto con terror en sus ojos, ¿podría ella olvidar algo tan espantoso?, el hecho es que ella no lo recordaba, sea lo que sea que paso no lograba recordarlo, leyó algo parecido en un libro, que decía que los niños reprimían sus recuerdos más dolorosos.
- ¡No!- contesto Len con enojo y la atrajo hacia él abrazándole con fuerza - ¡no fuiste tú!- dijo con miedo del solo pensar en eso, Rin podía sentir los latidos del corazón de Len, era realmente fuerte lo que pasaba por su mente y por un segundo se sintió culpable de haberle hecho recordar ese momento- fue a mamá- admitió con dolor, Rin sintió como una lagrima de él cayó en su hombro.
El silencio en la habitación se hizo presente, Rin apretó un poco más el cuerpo de Len al sentir que las lagrimas no paraban, ninguno quería deshacer el abrazo, Rin intentaba recordar algo de lo que Len había dicho, ¿su mamá fue violada?, ¿qué había pasado?, tenía muchas dudas pero al parecer Len no se las podría contestar en esos momentos.
- Len.. no llores... todo está bien- dijo suavemente intentando consolar al chico pero este solo sollozaba más fuerte, cada detalle, cada grito, cada acción se reproducía por su mente y de nuevo la impotencia se hacía presente, ¿porqué tenía que ser tan débil?- Ven...- dijo ella suavemente mientras se separaba lentamente y tomaba sus manos delicadamente y lo guiaba hasta la ducha, allí dentro puso el agua a correr mientras lo sumergía debajo de las gotas de agua- Deja que el agua se lleve la tristeza porque ahora tú y yo estamos juntos y nadie nos va a hacer daño- ella sonrió tiernamente mientras Len seguía con lagrimas en sus ojos.
Al notar esto ella limpió sus lagrimas mientras seguía sonriendo, ¡Como le envidiaba!, definitivamente Len deseaba no poder recordar eso, era una carga demasiado grande para él, y eso que la llevaba desde hace seis años.
- De acuerdo- dijo Len sonriendo- tienes razón eso ya paso, hay que pensar en el ahora y ese ahora es que tengo a Rin en la ducha y quiero hacerle cosas pervertidas- dijo mientras la abrazaba.
- ¡Eh!- grito ella mientras intentaba alejar las manos del chico que le recorrían toda la espalda.
- Es broma- dijo Len riéndose, Rin sonrió otra vez, al ver que Len no seguía llorando- ¿Dónde esta el jabón?- pregunto intentando reprimir de nuevo sus recuerdos, Rin simplemente se quedo observándolo con detalle.
No sabía exactamente que pasaba por la cabeza de Len, tampoco estaba segura de lo que pasaba por la suya, la confusión de los recuerdos hacia que se sintiera extraña, y aunque con todas sus fuerzas intentaba olvidar el asunto en lo profundo no podía hacerlo; así que mientras disfrutaba de un baño con su hermano fue restandole importancia a su perturbación, al menos por ahora.
- Rin - llamo el chico a la rubia, quien ahora tenia una toalla envuelta a su cuerpo, este tenia un vestido amarillo en sus manos - ¿podrías ponerte este?- pregunto con un leve rubor, Rin no pudo detener a su corazón se acelerara al ver esa linda escena, ¡nadie era más tierno que Len!.
- Claro- dijo ella mientras tomaba el vestido entre sus manos y lo observaba ¿porqué había elegido ese?, era normal que fuera amarillo, todo el mundo sabía que ambos tenían una "sana" obsesión con el amarillo, pero el vestido le parecía de alguna manera muy tierno.
Rin solo pudo detallar como delineaba su cintura al ponérselo, era bastante sencillo pero era muy lindo, Len lo había escogido especialmente para ella y deseaba vérselo puesto, se puso unos zapatos negros, admirandose en el espejo y comprobo que se viera realmente linda, luego poso sus ojos sobre el chico que no paraba de mirarla, sonreía bastante complacido.
- ¿Te gusta?- pregunto acercandosele.
- Por supuesto, te vez muy bien- dijo él mientras intentaba reprimirse, la verdad deseaba abrazarla porque adoraba cuando Rin se ponía vestidos así de tiernos, le parecía como si un ángel se hubiera caído del cielo solo para que le vieran su extrema belleza - Ven, ahora déjame peinarte- Len se le acerco por atrás he hizo que se sentara en la cama, mientras él posaba sus manos en su cabeza con cuidado de no jarlarle su cabello, agilmente trenzo algunos mechones y luego recogió todo el cabello en una coleta, dejando algo de flequillo en su frente.
- ¡ wow!, este peinado es precioso- dijo Rin admirándolo en el espejo- ¿Cuándo aprendiste a hacer eso?- le pregunto animada, Len solo le sonrió.
- ¡Oh vamos!, ni que fuera tan difícil- dijo sonriendo por la sincera expresión de la rubia, ahora se sentía muy animado.
- ¡Pero nunca me habías peinado así!- dijo ella con asombro.
- Los últimos años hemos mantenido el mismo estilo de peinado, solo pensé que te verías más linda si te peinabas así- dijo Len restandole importancia, se había acostumbrado a ver a Rin con el mismo estilo por tanto tiempo, ahora que su cabello crecía y ya no acostumbraba a llevar el moño tan característico de ella, notaba que el cambio de look le favorecía mucho.
- Tienes razón, incluso es raro verte sin la coleta- dijo Rin con una sonrisa mientras se le acercaba a tocarle el cabello- pero sabes, no sé cual de las dos me gusta más- Len formo una sonrisa picara.
- Admite que amas como me veo con el cabello suelto, sé que me veo más sexy- bromeo, pero al ver que un leve rubor tiño las mejillas de la chica se dio cuenta que no había dicho una mentira.
- ¡Tonto!, no te creas mucho - dijo Rin mientras intentaba disipar ese calor de su cara, pero al recordar como Len tenía el cabello suelto y estaba encima de ella hacía que se pusiera más roja.
- ¡Oh Rin!, eres toda una pervertida- dijo Len soltando una carcajada mientras adivinaba de cierta manera los pensamientos de su hermana.
- ¡ No es cierto!, ¡tú eres el pervertido!- dijo enojándose por la vergüenza de ser descubierta, era una desventaja tener a alguien que te conociera más que tu misma en estos casos.
Así pasaron el día, como si fueran dos simples adolescentes que compartían muy buena relación, vieron películas juntos y hablaron de diversos temas, discutieron sobre otras cosas pero así era como se llevaban, en ratos insospechados se besaban por momentos realmente duraderos, aunque sin avanzar nada más por la experiencia de ayer, Len había decido que tenían que superar primero el amargo recuerdo para poder continuar, no sabía como lo haría pero lo tenía que hacer.
- Te voy a extrañar- dijo el rubio mientras la abrazaba fuertemente sin querer separarse.
- Len... el taxista esta esperando- comento Rin, el señor se veía bastante disgustado pero eso no parecía importarle.
- ¡Pero es que no te haz ido y ya te extraño!- dijo él amargamente, Rin simplemente sonrió.
- Te llamaré en la noche, ¿de acuerdo?- él asintió mientras la rubia se acercaba y le daba un beso en la mejilla- Adiós... mi amor- dijo ella con bastante dificultad y un leve rubor, Len también se enrojizo con la expresión.
- Adiós, amor mio- respondió con una sonrisa tierna mientras la chica entraba al taxi, y él se quedaba como tonto en medio de aquella calle despidiendola.
Siempre era difícil verla partir, ¿hasta cuándo tendría que soportar eso?, ya no estaba dispuesto a seguir así, cada vez la quería tener más cerca, haber probado casi el cielo y dejarlo ir no fue una buena idea, quería robar el fruto prohibido que apenas y había podido saborear, pero primero tenía que arreglar algunas cosas, y la primera tenía nombre y apellido "Hatsune Miku".
Rin se bajo del taxi con un montón de bolsas, odiaba cargarlas pero de alguna manera tenía que entrarlas a la casa, pero cuando poso la llave en la puerta y la abrió rápidamente las dejo caer todas al piso por la escena que vio.
- ¡ Por dios!- exclamo la rubia mientras cerraba la puerta fuertemente con una clara incomodidad.
- ¡Haberle dado llave fue el peor error que hemos hecho!- oyó el grito detrás de la puerta, simplemente no se acostumbraba del todo a que esos dos aprovecharan cualquier rato para demostrarse cariño.
- Ya puedes entrar- dijo Rui acomodanse el uniforme mientras le abría la puerta.
- ¡Ustedes dos no tienen vergüenza!- dijo Rin entrando sin mirar a Rei, no debió haber visto aquello de nuevo.
- Lo siento, no podemos pagar un hotel cinco estrellas para hacer esas cosas- bromeo la pelinegra, Rei ni se atrevía a mirarla por la vergüenza que sentía.
- ¡Pero es que hacerlo en el sofá donde me siento!, ¡lo tendré que lavar!- dijo Rin intentando recoger las bolsas que había desparramado por el suelo.
- Creímos que no vendrías hoy tampoco- dijo Rei por fin, Rin subió su mirada para mirarlo de manera acusadora.
-¿Cómo te fue?, ¿Te dolió?- pregunto Rui con una gran sonrisa, Rin simplemente desvió la mirada incomoda.
- No paso nada- le confeso ella.
- ¿Cómo que no paso nada?- pregunto confundida la chica.
- Pues eso mismo, no paso nada, ¡ya no quiero hablar de eso!- Rin recogió sus bolsas y subió rápidamente hacia su habitación.
- ¿Crees que a Len no le haya funcionado?- le pregunto Rui a Rei, este la miro bastante incomodo.
- ¡Para de pensar en esas cosas Rui!- dijo el pelinegro mientras subía también la escalera.
Len entraba en la casa que compartía con los chicos de vocaloid, no sabía si la chica había vuelto pero ya debía de estar preparado para cualquier cosa, al entrar solo vio a la parejita más adulta de la casa conversando en la sala, este saludo a ellos y siguió su camino hacia su habitación, en el camino se encontró con la chica de cabellos rosados que también le saludo de una forma más formal.
- ¿Cómo te fue?- pregunto ella, el chico estaba incomodo sobre el asunto.
- Bien- respondió para no darle más detalles de su día afuera, aunque Luka intuía que ese "bien" no fue del todo sincero.
- ¿Pasaste la noche con Rin?- pregunto ella seria, Len se quedo callado, era obvio que estaba con ella, sabía que nadie era tonto, ¿así que para que negarlo?.
- Si, estuvimos juntos el día de ayer y hoy- dijo él con una sonrisa.
- Veo que te divertiste- dijo Luka sonriendole también- espero que las cosas funcionen- ella se quedo mirandole, la cara del chico no parecía muy complacida.
- Sin embargo... no fue del todo divertido- susurro para si mismo mientras intentaba seguir su camino, Luka lo tomo del brazo mientras lo veía preocupada.
- ¿Quieres ir a caminar?- pregunto ella al chico.
- ¿Porqué me trajiste aquí?- pregunto el rubio a la chica de cabellos rosados, ambos se encontraban en un parque.
- Me dio la impresión de que no te fue muy bien ayer- dijo la chica de mirada azulada, era tan perspicaz que asustaba a Len.
- Lo adivinaste- dijo Len con una mueca amarga.
- No hemos hablado de esta situación directamente, pero ya debes saber que no me opongo a tu relación, no me interesa formar una guerra de moralidad entre nosotros y considero que tanto Rin y tú son libres de estar con quien quiera - comento la chica, Len simplemente la observaba interesado.
- Eso significa mucho para mi- dijo él sonriendole con sinceridad.
- Aún así, te ayudaré en lo que más pueda, no sé si servirá de algo, pero tienes mi amistad, además he tenido alguna experiencia, si quieres que te escuche y te aconseje, aquí estoy- dijo Luka con una sonrisa, Len la vio agradecido.
- ¿ No crees que sería pesado para ti?- pregunto el rubio mientras ella negaba.
- Todas las vidas son difíciles, pero te aseguro que si compartes ese peso podrás llevarlo un poco más fácil- dijo ella, Len simplemente sonrió.
- Es que quiero contar esto desde hace muchos años... necesito que alguien me escuche- dijo Len con la voz a punto quebrarsele.
- Puedes confiar en mi- dijo la chica sintiéndose feliz de que Len quisiera contarle algo y confiar en ella.
- Yo... bueno... es sobre la muerte de mis padres- dijo Len lanzando un pesado suspiro, tenía sus dudas, pero lo que tenía dentro no se pudo volver a guardar, ya no podía olvidarlo, y estaba que se rendía, Len solo era fuerte si Rin estaba a su lado- También es sobre mi tío- dijo Len con amargura, ¡oh dios!, por fin lo iba a decir después de tanto tiempo.
- ¡Len!- grito la niña rubia de once años, estaban teniendo otra estúpida riña por algún asunto sin importancia
- ¡No es justo!, te comiste mi banana- dijo él con reproche mientras le ocultaba las mandarinas que tanto adoraba ella en modo de venganza.
- ¡Len!, ¡Rin!, ¡ya dejen de pelear!- grito un hombre de cabello rubio quien se encontraba bastante angustiado en una mesa, tenía varios papeles encima de esta, no sabía que hacer con las deudas que lo agobiaban.
-¡Pero es que... - intento reponer el niño pero el grito del hombre lo silencio.
- ¡ Basta ustedes dos!, ¡larguesen de esta habitación!- dijo el hombre mientras ambos gemelos se retiraban de allí corriendo hacia su madre, esta les abrazo tiernamente.
- Dejen a su padre en paz, en estos momentos tiene problemas como para arreglar los suyos, ¿de acuerdo? - ambos gemelos asintieron apenados por haber molestado a uno de sus progenitores, ambos sabían que las cosas últimamente no andaban bien en su familia, no comprendía del todo los hechos pero sabían que las cosas se desmoronaban, pero aún así su madre seguía siendo amable con ellos.
- De acuerdo- dijo Rin mientras se sentaba en un sofá sin haberse disculpado con su hermano, aunque no molestaría más el ambiente no se iba a reconciliar tan fácil, en eso tocaron la puerta, la mujer adulta, que era de tez blanca y cabello rubio fue a abrirla.
- Buenas noches- dijo un hombre alto de cabello negro, este entro con una sonrisa.
- Buenas noches cuñado- sonrió la señora con una gran amabilidad- pase por favor...- dijo ella mientras se movía para darle espacio al hombre para entrar, este ignoro a los gemelos y paso de largo a la habitación donde se encontraba su hermano.
No paso mucho rato cuando empezaron a oírse insultos, la mujer rubia estaba cada vez más preocupada, ella sabía que los problemas entre su cuñado y marido eran más que de dinero, y aunque intentaba ser positiva con ellos para no hacer sufrir a sus hijos, era una agobiante situación.
- Mami, mi tío y papá están peleando- susurro el pequeño rubio quien no paraba de asustarse por las palabras mayores que usaban.
- ¡Oh Len!, los hermanos se pelean a veces, así como tú y Rin se pelearon hace rato, ¿lo recuerdas?- dijo ella mientras lo tomaba en brazos y lo mecía.
- Pero... yo no trataría a Rin así- dijo en tono bajo mirando de reojo a su hermana, intentando saber si ella lo escuchaba o no, pero esta estaba demasiado distraída por la conversación de los adultos en la otra habitación.
- Eso me parece bien mi querido Len- dijo ella sonriendole mientras acariciaba su cabeza- los hermanos deben ayudarse el uno al otro, y cuando se pelean deben de disculparse porque sino lo hacen terminaran peleando muy feo y podrían no volver a hablarse jamas- dijo ella poniendo una mueca de disgusto, el asunto entre su cuñado y su marido no iba muy bien, entendía las razones pero la tensión del ambiente le hacia sentir dolor.
- Yo no quiero que Rin no me vuelva a hablar- dijo Len con algo de miedo, imaginarse un mundo donde Rin estaría ignorándolo para siempre era horrible, ya que a él le encantaba estar con su gemela, pero cuando se enojaba y empezaba a ignorarlo se sentía increíblemente adolorido.
- ¡Entonces es hora de cobrar la garantía!- dijo el hombre de cabello negro riéndose con una gran carcajada y saliendo de la habitación.
- ¡No puedes hacer eso!- dijo el hombre rubio con una gran desesperación intentando agarrarlo de la manga.
- ¿Entonces dejaras que tu querida familia tenga que vivir debajo un puente?, porque de verdad haré que embarguen la casa- dijo él mientras se soltaba fuertemente.
- ¡Espere cuñado!, por favor, denos más tiempo para pagar la deuda- dijo la mujer soltando a su niño suavemente hacia el sofá al lado de su gemela y levantándose - sé que nos hemos atrasado pero por favor, usted sabe que nuestra situación no es la mejor, por favor- dijo ella suplicando, el hombre formo una gran mueca de oreja a oreja.
- Muy bien querida- dijo poniendo una de sus manos en su mejilla- les daré más tiempo si accedes a pagarme de otra forma- la mujer abrió sus ojos de una gran manera al entender la indirecta.
- Pe-pe...ro - dijo ella escandalizada, miro a su esposo que estaba con la cabeza gacha- querido...- susurro ella intentando buscar ayuda.
- ¿Sabes?, tú eres la garantía- dijo el pelinegro tomándola de la muñeca para atraerlo hacia él- no estoy dispuesto a irme sin lo que quiero- susurro él cerca de su oído, ella se estremeció, sus ojos se humedecieron.
- No... suélteme- dijo ella suplicando.
- Esto será por las buenas o por las malas- dijo el hombre arrugando su frente.
- ¡NO!- grito ella mientras intentaba soltarse.
- ¡MAMÁ!- grito la niña rubia intentando ayudar a su mamá.
- ¡Quítate niña!- dijo el hombre quitandole bruscamente haciendo que se cayera.
- ¡TIO!, ¡NO LE HAGAS DAÑO A MI MAMÁ!- grito ella mientras las lagrimas salían por el golpe.
- ¡Cállate!- grito enojado mientras alzaba un brazo para darle una cachetada pero cuando iba a dar el golpe el niño se interpuso mientras recibía por ella la cachetada, la fuerza hizo que cayera encima de la niña.
- ¡LEN!- grito la niña rubia mientras abrazaba a su hermano, su llanto se intensifico al ver que a el niño se le puso la cara roja.
- ¡NO!, ¡NO LES HAGAS DAÑO!- lloro la mujer rubia aferrándose al brazo del hombre- ¡ HARÉ LO QUE QUIERAS!- dijo ella mientras las lagrimas saladas bajaban por su rostro mostrando la pena que sentía.
- Así esta mejor- el hombre tomo por el brazo a la mujer y la arrojo bruscamente encima del sofá, ella solo se quedo sollozando horrorizada por lo que iba a pasar- Yo siempre he deseado esto, no sabes cuanto te he anhelado, te he amado siempre, desde la primera vez que te vi- mientras decía esto él empezaba a quitarle la ropa, ella cerro los ojos para no mirar lo que iba a pasar.
- Mami- susurro el niño mientras se levantaba para intentar hacer algo, no sabía que, pero algo debía hacer.
- ¡ No te acerques!- dijo el hombre con rabia mientras intentaba apartarlo con un puñetazo, la mujer rubia se interpuso en el camino para evitar que lastimaran a su pequeño.
- Len... cariño... vete, llévate a Rin, escóndela, no dejes que le hagan daño- susurro ella mientras el niño asimilaba sus palabras- ¡VETE!- grito la mujer, el pequeño simplemente hizo caso y tomo de la muñeca a su gemela y la arrastro hacia la otra habitación.
- Mamá- susurro la niña al ver a su padre, quien inútilmente estaba recostado en la pared mientras oía los gritos desesperados de su madre- ¡PAPÁ!, ¡HAZ ALGO! - grito ella desesperada.
- Déjame en paz, vete- susurro el hombre mientras intentaba taparse los oídos para ahuyentar los sonidos de su cabeza pero era inservible aquel acto.
- ¿PORQUÉ NO HACES NADA ?, ¡ TE NECESITA!, ¡AYUDA A MAMÁ!- le grito ella desesperada al ver que la persona que supuestamente debía protegerlos a todos ellos no hacía nada y se quedaba solo escuchando.
- ¡QUE TE VAYAS!- dijo mientras levantaba un brazo para golpearle, pero como en la anterior ocasión el niño se interpuso en el camino del golpe, recibiendo la cachetada en su otra mejilla, Rin se quedo paralizada mientras el niño simplemente estaba quieto, el hombre se arrepintió de aquel hecho.
- Papi... no le hagas daño a Rin- susurro él con la voz quebrada, luego de eso tomo a la niña de la muñeca de nuevo y subió las escaleras para ir al cuarto más alejado que conocía, en su propia habitación cerro la puerta y abrió el armario, luego introdujo a la niña en ese pequeño cuarto mientras él intentaba asegurarse de que era un buen escondite.
Cerro la puerta del armario mientras Rin aún estaba en shock, se sentía culpable y las lagrimas no paraban de rodar por las mejillas con un leve rojo que la adornaban, el niño sobaba su cara, ahora empezaba a hincharse debido a los golpes, luego sintió la mano de la niña acariciándolo también.
- Lo siento- dijo ella entre un leve gemido- por mi... por mi culpa te pegaron - ella intensifico su llanto, el niño la miro con ternura mientras abría sus brazos para recibirla y consolarla.
- No es tu culpa Rin- dijo él mientras le acariciaba, los gritos y peleas continuaban afuera pero los dos niños estaban resguardados, ambos abrazados intentando alejar de sus mentes lo que pasaba en el primer piso de la casa.
Ambos permanecieron así, aunque las lagrimas de ambos no dejaban de brotar por aquel hecho que rompía su familia, ambos se sentían desilusionados y traicionados, ¡ su propia familia les había traicionado!, era tan difícil de creer para ambos, pero la marca de los golpes en el cuerpo del gemelo masculino le hacía recordar a Rin que había pasado de verdad, después de un rato dejaron de escuchar ruido alguno.
- ¡RIN!, ¡LEN!- sintieron la voz de su mamá, ambos reaccionaron al mismo tiempo levantándose y saliendo del armario, ella entro bruscamente a la habitación de los gemelos y se lanzo a abrazarlos- ¡ mis niños!- dijo ella estrechándolos entre su pecho, ambos vieron como apenas podía mantenerse en pie por los moretones que tenía en el cuerpo -¡vengan!, hagan sus maletas- sentenció ella mientras ambos asentían- Lenny, haz hecho bien- susurro ella con una sonrisa- quiero que estés junto a Rin siempre y la protejas de las personas que le quieren hacer daño, siempre debes estar con ella- pronunció la mujer con una gran determinación.
- Yo siempre estaré con Rin, te lo prometo mami- dijo Len intentando sonreír pero su cara dolía mucho como para realizar aquella acción.
. ¡MAMI!, ¡ ESTÁS SANGRANDO!- grito la niña señalando a los muslos de la rubia mayor, esta poso su mano allí y empezó a entrar en pánico.
-¡ Oh no!... por favor... no más- susurro ella mientras abría sus ojos de una manera impresionante.
- Mami...- susurro el pequeño sin entender que pasaba.
- ¡AH!- gimió la mujer mientras posaba sus manos en su vientre.
- ¡Mamá!- grito la niña entrando en pánico también, luego volteó a mirar hacia la puerta donde se encontraba su padre mirando la escena horrorizado.
- No te lo dije antes... ah... - decía ella mientras gemía de dolor- pensé que te agobiaría más- de nuevo las lagrimas salieron de su rostro, esta vez su rostro se veía realmente lamentable- No dejes que mi hijo se muera- suplico ella mientras el hombre tragaba en seco.
- Soy un verdadero idiota- el hombre empezó a llorar mientras se acercaba a la mujer y la tomaba en brazos- Rin... Len... no le abran a nadie... por favor... perdonemen- dijo mientras se llevaba a su esposa cargada y atravesaba la puerta, Rin y Len no comprendían nada de lo que pasaba en esos momentos.
Las horas pasaron, ambos gemelos volvieron a estar en el armario sin saber que hacer, pronto las horas se fueron acumulando hasta que llego el otro dia, ambos tenían miedo de salir, su preocupación hacia que no durmieran bien pero al ser niños su cansanció fue mayor, fue cuando sintieron el ruido de alguien forzando la puerta que los hizo despertarse y ponerse en alarma, Len se poso delante de Rin intentando protegerla de quien fuera que intentaba entrar a su casa, fue cuando vieron a un hombre vestido de policia que suspiro de tristeza al verlos.
- ¡Los he encontrado!- anunció él haciedo que más policias vinieran en su búsquedad, pronto ambos gemelos estarían en una patrulla llendo hacía un lugar desconocido.
Rin se había dormido en el hombro de Len, tomando su mano fuertemente, temiendo de que le separaran mientras ella ponía su cuerpo a dormir, este se sentía igual de cansado pero debía proteger a su querida gemela de cualquiera que se acercara con malas intenciones, aunque se sentía con cierto grado de seguridad con aquellos agentes de policía no podía bajar la guardia, él miraba por la ventana para intentar reconocer el camino por donde los llevaban, fue cuando vio el auto que le pertenecía a su padre siendo sacado por una grua de uno de los barrancos que había de camino a su casa.
Simplemente lo entendio, lo entendio todo, con once años fue capaz de comprender que pasaba, porque los buscaron los policias y porque se los llevaban, Len supo que jamas en la vida volvería a ver a sus padres jamas, la mano que le apretaba fuertemente se volvió más calidad de lo normal, eso fue debido a que ahora él se encontraba terriblemente frio.
- Len... - susurro la chica, Len volteó a mirarla con panico.
- No te preocupes Rin, desde ahora en adelante nunca te dejaré sola, yo te cuidaré- dijo él besandola en la frente, sentía un miedo terrible pero definitivamente nunca permitiría que le alejaran de su querida hermana.
La chica se quedo impresionada, no sabía que decir, que hacer, no se movía, el rubio la miraba expectante, varías lagrimas habían caido de su rostro debido a su relato.
- Yo... no sé que decir... lo lamento- dijo ella arrugando su ropa con las manos, Len vio algo que jamas había visto, era Luka llorando agriamente, Luka era una persona que no lloraba en frente de otras personas, pero esto hizo que ella rompiera su orgullo y empezara a llorar como una niña pequeña.
- No hay nada que decir- dijo Len limpiando sus lagrimas.
- No entiendo como puede seguir impugne- menciono Luka con rabía.
- Eso es porque ambos murieron en un accidente, nadie pensaría que paso antes de ello, mi tio se quedo con todo lo de mis padres, incluso con nuestra custodia, no sabes cuanto he odiado verlo todo este tiempo, todo esto me lo he guardado para mi- Len puso una cara de resignación.
- ¿Y Rin?- pregunto Luka, Len suspiro pesadamente.
- Rin lo olvido... no sé como, pero cuando supo lo de nuestros padres quedo con un gran trauma, al poco tiempo llego a olvidarlo y por eso lo pudo superar, realmente prefiero que sea así, no sabes lo horrible que fue ver a Rin en ese estado- comento Len con tristeza al seguir recordando varias cosas.
- Entiendo... ¿Qué vas a hacer?- pregunto Luka al chico.
- Voy a liberarme de mi tio...- dijo Len mientras miraba a Luka decidido- Voy a dejar Vocaloid definitivamente- Luka le sonrió delicadamente.
- Te ayudaré- dijo la chica con determinación.
Creo que estuvo apresurado :C, no importa, tenía que escribirlo, una de las tragedias Kagamine de este fanfic, aunque no soy la única que le encantan las tragedias de este par ¿cierto?, aún les falta sufrir por mi parte C:.
En fin... saben que lamento la tardanza pero el estudio esta demasiado pesado, DEMASIADO, y fui con el psicologo por el estres y para ver que tal es hablar con uno (nunca había ido a uno y tenia curiosidad), y me mando una cita con el psiquiatra, sé que parece broma, pero no lo es XD, no fui la única que pidió cita con el psicologo, mis compañeros también lo hicieron ¿porqué fui la única a la que mandaron al psiquiatra?.
Igual, se que les debo capitulos, pero bueno, voy con un mal paso, tengan paciencía, el lunes empiezo a ver Neurociencias y creanme que no tendre casi tiempo, pero intento dar lo mejor de mi con mis historias porque deseo escribirlas C:.
Gracias por los reviews, espero que les agrade el capitulo, aunque lo dudo
PDT: ¡no perdono a los que dijeron que Len fue irresponsable!, ¿en cuántos fanfics han visto que vaya a comprar condones?, ¡yo no he leido ninguno!, quize ponerlo como alguien que quería iniciar su vida sexual responsablemente y de manera tierna, lastimosamente penso que su amada no tenía secuelas de un asunto que ya había pasado hace rato, además de que él también esta afectado por lo mismo, no significa que sea irresponsable por querer unirse de esa manera con la persona que ama.
