Capitulo 2
Makoto estaba tendido en el suelo, ya era de mañana y por su mala cara tenía toda la noche sin dormir, su garganta estaba seca y su mirada era vacía, como si su alma hubiera sido capturada por un demonio y lanzada a un calabozo sin posibilidades de salir. Dos días habían pasado desde que el de orbes oceánicas había decidido romper la amistad con el joven peliverde, desde que Haru había roto el corazón de este y le había lanzado a la basura, en aquellos días, días oscuros en los que Makoto no había salido de su cuarto ni había visto la luz del día, no había compartido palabras con nadie, y sus ojos no lloraban porque no tenía con qué. Parecía que estaba echado a la muerte, como si se hubiera rendido en una batalla en la que ni siquiera se intentó defender, aquello era humillante, pasó días en aquella posición, sin comer, dormir, bañarse o simplemente pensar.
Su sufrimiento fue interrumpido por una llamada al móvil la cual no contesto, solo se quedó ahí quieto mirando aquel aparato con señales de que su batería se agota, nuevamente algo llamo su atención, la puerta en esta ocasión, alguien tocaba, un toc toc de manera dulce y calmada se escuchaba del otro lado, un sonido tierno que indicaba y transmitía el amor que solo una madre podría enviar.
— Hijo por favor, ábreme, necesito saber que estas bien — sin contestar Makoto movió nuevamente su cabeza en dirección al suelo, esta vez un mensaje de voz marcaba su celular, estuvo pensativo unos minutos — ¿y si fuera Haru? ¿Y si se arrepintió de lo que dijo?, ¿y si me perdono? — tomo el celular con la poca fuerza que tenía, marco su buzón para escuchar la voz de alguien distinto a quien esperaba.
— Hey Makoto, soy Rin, vamos contesta, hace dos días que estas así — un silencio indicando una pausa se podía apreciar — demonios Makoto — dijo en voz fuerte — ¿te dejaras caer?, ¿dejaras que él te vea inferior?, con un demonio sal de ahí, y muéstrale a ese bastardo quien eres, que tú vales Makoto no te caigas amigo, hay más personas que te quieren, tus padres por ejemplo, tus hermanos, ¿acaso ellos no importan? ¿Acaso solo él está en tu corazón y en tu cabeza? — en un tono más tranquilo el mensaje continuo — Makoto, Haru se va hoy a estados unidos, adelanto su viaje, yo me iré en un mes a Australia, pero quiero irme dejándote bien, dejando al Makoto de antes con nuevo objetivo, una nueva meta, por favor Makoto no te dejes morir.
— Silencio
Debo colgar Makoto por favor abre la puerta
Makoto estaba un poco sorprendido con las palabras de Rin, él tenía razón, solo se destruía por una persona que lo vio como algo y no como alguien, pensó en las palabras finales de Rin — ¿abre la puerta? , acaso Rin esta…
Sus ideas enviaron su vista en dirección a la puerta y un nuevo toc toc invadió sus oídos Débiles, hediondo, despeinado, y con la peor cara, el peliverde se levanta lentamente en dirección a aquel sonido, abrió la puerta lentamente, para encontrar al pelirrojo con su teléfono en la mano.
— Rin, amigo, Rin, ayúdame — Makoto se lanzó sobre el pelirrojo, sin dudar empezó a llorar, a sacar lo que le ahogaba.
— apestas, ¿sabes? — Dijo Rin relajando la escena — ven te daré un baño al estilo Rin — una dulce y penosa sonrisa salió de sus labios y después de un — Gracias — por parte de Makoto, el bello ojiverde se desmayó.
Un mes ha pasado, y Makoto mantenía un estado de ánimo estable, su recuperación era increíble, claro Rin había estado pendiente de su condición todo el tiempo y se encargaba de que Haru estuviera alejado de su mente. Aunque estaba preocupado, debía marcharse y temía que su amigo desmejorara, pero sabía que debía confiar en él, en que él podía y lo lograría
Hey Makoto, mañana iras al aeropuerto a despedirme verdad, Gou dice que llorara cuando me vea abordar y no podría lidiar con eso — ambos nadadores estaban en una pequeña cafetería cerca de la casa de Makoto, este no podía salir muy lejos de su casa, estaba sometido a un pequeño tratamiento por su caso de depresión, nada serio, pero este lo obligaba a tomar pastillas que le mantenían tranquilo y sereno.
— Por dios Rin es tu hermana es normal, quien sabe cuando vuelvas, pero si, descuida — dijo al embellecer el lugar con una sonrisa — estaré ahí, pero no esperes que llore eso se lo dejaremos a Gou, ¿sí? — el estado de humor de Makoto era bastante cambiante, podía estar muy tranquilo y risueño, pero podría cambiar a seco y silencioso en tan solo segundos, por lo que visitaba un terapeuta 2 veces al mes, o cada ocasión en la que se sintiese incómodo con sí mismo.
Ya era momento de la partida de Rin a Australia, Makoto fue a despedirlo como lo había prometido, ambos amigos se estrecharon la mano y el tiburón no la soltó hasta que el ojiverde le prometió que cuando regresara, le mostraría un hombre del cual él podría estar orgulloso.
En estados unidos el clima era muy caluroso, tal vez uno de los más fuertes, Haru, estaba realizando una serie de eventos necesarios para su programa de preparación para dirigir y conocer las empresas Nanase Group, estaba realmente sorprendido de la cantidad de cosas que debía aprender y de las muchas otras que debería cambiar.
Después de una formal presentación ante la directiva estadounidense, Haru pudo tomar un leve respiro y tomar un pequeño descanso y analizar las cosas que había vivió en el transcurso de los días pasados Tomo asiento en una de las tantas oficinas que tenía a su disposición, tomo papel y lápiz para hacer notas de las cosas del día que había considerado importantes, esta técnica era muy útil, y era una de las cosas que Haru siempre recalcaba en Makoto — Makoto! — aquel nombre llego como pólvora a sus pensamientos, sacudió la cabeza mientras imaginaba al bello peliverde sonreír con la mano detrás de la cabeza al ser regañado por no tomar notas y olvidar cosas importantes de las clases y de su ajetreado día, se regañó mentalmente, — como podía pensar en aquel que le traiciono, que le mintió, que pensaba en hombres, por dios, seguro miraba el trasero de Matsuoka en cada práctica, no me sorprendería que él fuera el tipo que le gusta, ja, son tal para cual.
Días pasaban y Haru seguía aprendiendo a ser un élite en su entorno empresarial, todos estaban sorprendidos por su desenvolvimiento, era un genio y sus colaboración podían hacer que la empresa creciera más y más.
Aquella vida era la que Haru siempre quiso, la vida que soñó y por la que trabajo, esos eran los grandes días de Haru, pero por las noches el pelinegro tenía un ambiente distinto, llegaba a su cuarto y se lanzaba sobre una pequeña silla que estaba en algún lugar de allí, lanzaba su chaqueta y soltaba su corbata como si le molestara, desabrochaba su reloj de oro y dejaba en una pequeña mesita de noche al lado de este, y como cada día al entrar la noche , los recuerdos de su amigo de infancia invadían su cabeza — ¿Por qué Makoto?, ¿por qué te enamoraste de un hombre? , ¿Por qué un hombre maldición? — aquel cuestionamiento era la rutina de cada día o más bien cada noche, sentía que algo le dolía en su pecho, pero era muy pronto para Haru descubrir lo que es, aún faltaba para que entendiera lo que resguardaba su pecho.
Un año había pasado, Haru estaba frente a sus padres celebrando su cumpleaños número 19, estaban en la oficina y como regalo sus padres había tomado una decisión que cambiaría la vida del heredero Nanase para siempre.
— Haru, hijo — tomo su madre la palabra, la Sra. Nanase era una mujer bella, muy parecida a Haru físicamente, con la pequeña diferencia de que a pesar de que era muy trabajadora también era amorosa y trataba de tener tiempo de calidad con su familia — tu padre y yo hemos decidido que te encargues de las oficinas de América, serás el presidente y tomaras las decisiones para extender y dar más valor a nuestro nombre, sé que es un cargo difícil y agotador, pero ambos coincidimos que te mereces ese puesto.
— Haru estaba feliz, jamás pensó que sus padres tomaran aquella decisión tan pronto, por lo que quiso preguntar — ¿por qué?, ¿por qué tanto en tan poco?
— Veras Haru — su padre hablo en esta ocasión — tu abuela no está bien de salud, sé que tú no has pasado mucho tiempo con ella y lamentablemente yo tampoco, por lo quiero pasar con ella el tiempo que le quede y más si es necesario, por lo que nos mudaremos de manera permanente tu madre y yo a Tokyo, tu podrás ir cuando quieras, pero necesito a alguien de confianza aquí — el padre de Haru era más como Haru, silencioso, directo, sereno, sus ojos eran igual a los de su hijo, por lo que su similitud resaltaba a leguas.
— Para Haru todo tenía sentido, su abuela era el motor de vida de su padre, y aunque él pelinegro nunca lo dijo siempre la quiso, pues fue muy amorosa con el cuándo le visitaba y se esforzaba en verlo reír — Entonces hijo, ¿aceptaras el puesto? — dijo la señora Nanase tomando la mano de su esposo , para lo que Haru acepto sin dudar, era una oportunidad para no regresar a Iwatobi, la mejor razón para jamás, jamás volver a ver a Makoto, y con todo lo que le venía encima tampoco pensaría en él y en la traición de este, su falso amigo.
Seis años han pasado y en aeropuerto de Tokyo llegaba un avión procedente de estados unidos arribaba con un pasajero particular.
— Sr. Nanase Bienvenido a Tokyo — dijo una dulce joven al sellar su pasaporte.
— Thanks Lady — contesto el ex adolescente ahora de 25 años al tomar su documento y guárdalo en su chaqueta, camino en dirección a una mujer la cual pudo identificar como su madre — bien mama, ya estoy en casa- le dio una sonrisa sencilla pero expresiva que solo la madre de este podía conseguir.
— Te extrañe hijo.
Mientras un chofer tomaba el equipaje del pelinegro estos se dirigieron al vehículo, el cual los llevaría como primer destino, la oficina principal de Tokyo, durante el trayecto Haru y su madre conversaban del viaje y de su vida durante estos años en estados unidos, y sobre la persona que designo como nuevo director en aquellas oficinas, el joven Aiichiro Nitori.
— El tiempo vuela cuando hablas de trabajo — expreso Haru a su madre, cuando se aparcaban en la entrada principal de la oficina FREE!, una nueva división que adquiría Nanase Group y la que había requerido la presencia de Haru posiblemente de manera permanente.
Haru y su madre se disponían tomar un ascensor hacia las oficinas administrativas, cuando una persona particular en recepción llamo la atención de pelinegro — ¿Makoto?, ¿Makoto está aquí?
