Capítulo 10
Haruka había llegado a su apartamento tan rápido como pudo, tenía una hora una para cambiarse y estar listo para la cita con Makoto, tras su conversación con Rei pudo entender que si sentía algo por el peliverde aquel era el momento adecuado para hacérselo saber, además de que el peliverde tenia días haciéndole ver que también sentía algo por él, o al menos eso entendía.
Cuando entro a su estancia, buscaba con la mirada a una persona de personalidad molesta y pelo color melón, con la intención de lanzarlo por la ventana y con mucha suerte arrancarle la cabeza, su amigo le había dado muchos problemas con Makoto y si quería darse una oportunidad con él debía controlar esa molestia llamada Kisumi, al acercarse al cuarto del joven picaron el pelinegro solo pudo encontrar una nota en la puerta del cuarto
Hi Haru
Por razones de salud, tuve que irme unos días a casa de una amiga, sé que estás enojado conmigo pero créeme que me terminaras agradeciendo, sabes que te quiero y que estoy aquí para darte una mano aun cuando no me lo pidas, volveré en unos días.
Trata de que tu ira pase para entonces
Se despide tu amigo incondicional
Kisumi
El pelinegro no pudo evitar tomar la nota y volverla una bola estrujada, — ese tipo sabía que lo que le esperaba y salió huyendo — ya cuando regrese se encargaría de él.
Fue directo a su habitación y tomo un baño, busco en su closet algo que ponerse, a sabiendas que se reuniría con Makoto en el mismo edificio no quiso ponerse demasiado elegante, pero tampoco verse muy informal, después de todo era una cita y quería sentirse cómodo.
Tomo un polo cuello V azul oscuro, acompaño el atuendo con un pantalón marrón de algodón y unas zapatillas a juego con el polo, sobre esto coloco un abrigo color negro, dándole un toque juvenil y acorde para aquella cita.
Se miró en el espejo y se sentía verdaderamente a gusto a lo que había elegido
Makoto estaba en su apartamento desde principios de la tarde, había terminado temprano sus deberes y los que no, podían esperar al día siguiente, tenía un plan ideado para esta noche y no podía fallar, Haru pagaría por su dolor, y más por los años perdido por su culpa.
Se encamino a la cocina donde tenía un montón de cosas para la cena con el pelinegro, la cita seria simple, preparar la cena, tomar un poco y lo demás llegaría solo, dejo a un lado las cosas tomando dirección al cuarto donde se prepararía para esta noche.
Ya listo y vistiendo un polo color verde de rayas negras y un pantalón negro, se acomodó unas sandalias y un abrigo fino para mantener el calor, al colocarse todo su ajuar, puso su concentración en una llamada en el Móvil
— Hola — se encaminaba al compás hacia estaba ubicada las copas de vino
— Hola, Makoto ¿cómo estás? — la dulce y sensual voz del pelirrojo se dejó escuchar al otro lado de la línea
— Bien Rin, ¿y tú como estas estos días? — Makoto sentía un poco de nervios al hablar con su amigo y no poder decirle lo que tenía planeado hacer
— La verdad, preocupado, te he estado llamando y no contestas, ¿pasa algo? —Rin no era tonto, y conocía muy bien al peliverde, solo había una razón para que este no devolviese una llamada y era si ocultaba algo.
— La verdad, si, pero es algo que hablaremos luego, ahora no puedo decir nada, lo siento — Makoto tenía muchas cosas claras en la cabeza y una de ella es que es imposible mentirle a Rin, él le conocía en demasía y ocultarle algo era misión imposible
— Makoto… Sousuke me llamo, me dijo que te traes algo con Haru (suspiro), Mako él está preocupado — Las palabras de Rin fueron bajando su fuerza lentamente
— Sousuke está exagerando Rin, descuida ya luego te contare, ten paciencia, ¿pero cómo es que él te llamo?, creí que ustedes no tenían contacto desde hace un tiempo — el peliverde estaba un poco enojado, Sousuke estaba metiéndose demasiado en sus asuntos y para ser honestos le estaba empezando a molestar, pero si bien también es cierto que solo se preocupaba y eso significa que lo apreciaba mucho
— Bien, yo también me sorprendí la verdad, desde que el me rechazo nuestra amistad se cortó bastante, pero eso no quita que somos amigos
— Y ¿cómo te sentiste al hablar con él? — Según el pelirrojo sus sentimientos por Sousuke terminaron hace un tiempo, pero Makoto aún tiene la duda, por lo que Rin es una de las razones por las que antes no acepto al pelinegro.
— Jajaja bien, descuida, él fue honesto conmigo y no es que estaba de morir por él, solo me gustaba y ya, pero ya sabes él se lo pierde después de todo.
— Entiendo, por eso te admiro, Rin... te quiero mucho amigo, realmente necesito abrazarte — el peliverde estaba en un momento crítico en su plan de venganza, quería hacerlo, quería mostrarle a Haru que el ser hombre no era de avergonzarse si estás enamorado, quería que sintiera amor y odio tal cual y como él lo sintió.
— Lo sé, que puedo decir soy genial, pero tranquilo en unos días estaré en Tokio por vacaciones y aunque me vaya a quedar con mi hermana, tu tendrás tu tiempo con el tiburón
— Enserio, me lo juras Rin. realmente me alegra, es una excelente Noticia — el peliverde miro de reojo el reloj que adornaba la cocina, marcaba la 7:45, solo unos minutos para que su jefe llegara —bien debo colgar , hablamos en otra ocasión Rin, llámame en cuanto llegues
— Mako cuídate, no actúes irresponsablemente
— Descuida lo haré
Ya Haruka estaba de camino al departamento de Makoto, estaba un poco nervioso, después de muchas juntas de trabajo y cientos de comidas con empresarios, esta era la primera vez que saldría con alguien por motivo personal, sabía que en un inicio la cita fue por una apuesta, apuesta que el mismo Makoto planteo, pero aun así no podía evitar estar emocionado, dejaría su orgullo varonil atrás y cedería ante aquel sentimiento que había nacido recientemente, — no — aquel sentimiento no era nuevo, y él lo sabía, lo sabía desde el momento en que sintió su corazón latir fuerte al escuchar de voz de Makoto que esa persona que le gustaba no era él, que su mejor amigo le gustaba un hombre y el problema de todo era que ese hombre no era él, si le molesto tanto, que partió antes a América, le dolió tanto que le dijo cosas que rompieron los hilos de amistad entre él y su amigo infancia — Pudo ser el la causa del mal de Makoto?, aquello que causo su cambio?— eso paso brevemente por los pensamientos del pelinegro — Pero que iluso Haru— se repitió para sí, que tan importante pudo haber sido como para que Makoto cambiara tanto por una pelea de amigos, no, la causa fue aquel, que el amo, aquel que lleno su corazón de un sentimiento nuevo para aquella edad, que no fue el, pero con un demonio, ¿quién fue?.
Sin darse cuenta y sumido en sus pensamientos, Haru se encontraba frente a la puerta que indicaba el mensaje, tenía en las manos una botella de vino, uno que tomo rápidamente de su reserva con la intención de ser educado y dar una buena impresión, después de todo el venía con la intención de decirle a Makoto un Lo Siento y un Posible Me gustas, lo primero por la discusión de hace años, y lo segundo porque no perdería la oportunidad de estar cerca de Makoto de nuevo.
Toco el timbre, sus manos temblaban levemente, lo que lo obligo a respirar profundo y repetirse — Todo saldrá bien, Todo estar bien — tras repetirse esto la puerta se abrió como si un hechizo fuera pronunciado y un príncipe invocado, quedo sin habla, no sabía que decir
— Bienvenido Director, Pase — la voz dulce de Makoto le dio la bienvenida — disculpe que le haga hecho esperar pero estaba poniendo algo de música, espero que no le moleste
— No, t-todo está bien, me gusta la música — el pelinegro jamás había estado tan nervioso, y la voz y sonrisa de la persona en frente aumentaba los nervios a medidas exuberantes — ¿puedo tomar asiento?
— Oh, claro disculpe mis modales, director, yo empezare a cocinar usted tome algo — Makoto le señalo el vino
— Uh, ¿tú no tomaras?, mi tolerancia al alcohol es buena, imagino que tú también tienes experiencia — Makoto sonrió sutilmente
— Descuide tomate con usted mientras cocino, le preparare unos espaguetis, ¿estaría bien para usted?, la verdad soy terrible en la cocina pero los espaguetis se me dan muy bien — Haru tomo la botella y sirvió dos copas a dos dedos de su cima, entrego una al peliverde quien agradeció el detalle — gracias
— Si no te molesta, puedo ayudarte, la cocina se me da muy bien — tenía un leve sonrojo mientras decía aquello, no era un misterio para Makoto que su ex amigo cocinaba de maravilla, es más si no fuera por su manía de cocinar caballa juraría que Haru tenías dotes de chef
— Por mi está bien, adelante — le extendió un delantal para evitar que se ensuciase, y ambos empezaron a cocinar
En medio de su labor culinaria, ambos jóvenes trataron temas comunes y poco interés para ambos, durante la faena Makoto se portaba bien, como había prometido, y Haru se sentía cómodo y agradecido por ello, se podría decir que aunque estaban incómodos, se estaban divirtiendo
— Director, ¿cómo era su vida personal en América? — Makoto quería ir más allá con aquella conversación
— Uh, aburrida la verdad, pensaba cada día en alguien sin poderlo sacarlo de mi mente, pero Kisumi estaba ahí para molestar pero al mismo tiempo alejar de mi mente algunas cosas — el peli verde no pudo evitar sentirse molesto ante esta respuesta, su sangre hirvió desde que el nombre de Kisumi salió a relucir en la conversación.
— Ah, Kisumi, ¿el enano de América?, si, veo que son muy buenos amigos Director — Tomo un trago largo de su copa de vino, dejando la copa totalmente vacía, Haru lo noto y miro sin decir nada — ¿una copa mas Director?
— Haru, llámame Haru Makoto, nos conocemos desde la infancia, no veo la necesidad de llamarme así fuera de la oficina — Haru sonaba tierno y tímido.
— Pero usted es mi jefe — le indico mientras le servía una copa más de vino.
— Entonces como tu jefe te ordeno que me llames Haru, co-como lo hacías antes — el peliverde se acercó más al cuello del más bajo.
— Te gustaría… Haru-Chan — el cuerpo de Haru se estremeció al escuchar su nombre de labios del menor.
— Ssi, Pero deja el chan por favor — Makoto volteo a Haru a su dirección, miraba al pelinegro directo a sus ojos y en ellos podía leer miedo, y Makoto por un momento se sintió mal por lo que pensaba hacer.
— Haru vete, vete ahora — Haru se sorprendió con las palabras del peliverde y en un acto de seguirlo y cuestionar ¿por qué?
— ¿Que había hecho? — la salsa que preparaban se derramo en el piso, logrando que Haru cállese sobre esta y Makoto saliese de prisa en su ayuda.
— Estas bien Haru?, te lastimaste — Makoto tomo a Haru por su espalda para ayudarlo a levantarse pero el peliverde fue víctima del resbaladizo lugar e igual cayó sobre el más bajo.
— Sí, estoy bien — dijo con una risilla — tú, ¿estás bien? — ambos se ayudaron a levantarse.
— Sí, creo que sí, lo bueno es que me gustan los espaguetis blancos, y ¿a ti? ¿Te apetecen con salsa aun?
— Jaja no, blanco estará bien.
