Capítulo 11

Los dos se levantaron y se encaminaron en dirección al cuarto de Makoto quien le ofreció una toalla y ropa.

Si Haruka estaba nervioso antes, ahora en el cuarto de Makoto sus nervios estaban peor, Makoto le permitió que usara el baño de su cuarto mientras el usaría el de otra habitación, lo que dejo a Haru calmado.

Cuando Haru salió de la ducha se colocó la ropa le había indicado Makoto, por alguna razón no encontraba la camiseta, lo que le dejaba el torso descubierto, la verdad no le importaba, en los años en natación era muy normal ser visto sin nada de vestir en la parte de arriba.

Se colocó sobre la cama buscando la prenda faltante y en su actividad llega el dueño y señor de aquel lugar.

— ¿buscas algo?, pregunto el peliverde mientras entraba en la misma situación que el más bajo, sin camiseta.

— ah, si la camiseta no la encuentro, debió caerse mientras tome lo demás — Makoto se sentó a su lado en la cama.

— Haru, ¿por qué quieres saber sobre aquella persona? — Haruka reacciono ante aquel cambio de conversación.

— Supe que te hizo daño y quiero saber quién es, además de que tu cambio, según se todo tiene que ver con él, y…

— Kisumi, ¿has dormido con él, verdad? ¿Qué relación tienes con él? — la voz de que antes era serena y gentil de Makoto, ahora estaba consumida por la ira

— ¿Que? ¿Kisumi? — es un amigo, te lo dije antes, si se quedaba en casa en algunas ocasiones per….

— ¿En tu cama?, ¿dime en tu cama? — Haru se levantó pero los fuertes brazos de Makoto lo detuvieron contra la pared

— Si, en mi cama, pero no no es lo que piensas — Makoto ya no escuchaba, su sentido del oído estaba bloqueado

— Entonces no te molestara que hoy seas mío, Haru, o ¿me equivoco?

— suéltame Makoto, eso no pasara. — Haruka se encontraba preso entre una pared del cuarto de y un Makoto con un brillo de determinación y lujuria en sus ojos verdes.

— claro que no, llegue a mi limite Haru…— el peliverde se encontraba decidido a pasar la línea aquella línea que pondría en peligro toda su vida desde el día que conoció el dolor por culpa de Haru.

El pelinegro se quedó en silencio y giro su rostro para escapar de la penetrante mirada verde.

— ¡mírame! — Le grito el siempre calmado Makoto mientras estampaba su mano en la pared de aquel lugar donde Haru se mantenía acorralado, Provocando que el pelinegro lo mirara de inmediato con un gran desconcierto en sus ojos — ¿sabes lo que he vivido estos años? — ¿sabes cómo he sufrido pensando en que no valgo nada para ti? He tenido que ver cómo te vas Haru, ver cómo te alejas y sin poder culparte de mi dolor, ahora saber que yo estaba en un error, y que en la distancia te ibas con Kisumi tu gran amigo, con quien compartiste más que conmigo, dime Haru, Kisumi no te avergonzaba, ¿cómo podría hacerlo yo?

— No sé de qué estás hablando Makoto, explícame, estas equivocado con lo de Kisumi –Haru hablaba con su acostumbrado tono plano, pero no pudo refrenar el escalofrió que recorrió su cuerpo tan pronto esas palabras salieron de su boca, Makoto abrió los ojos como si lo hubiesen golpeado, Y un sentimiento se sumó a esos expresivos ojos, Furia.

— ¿Quieres saber? ¿Quieres que te diga lo que paso en mi vida por estos años?, ¿cómo me consumí en un mundo depresivo y fui consumido por una culpa que no me pertenece? — Makoto hablaba en voz baja, contrariamente a como se sentía en ese momento. — sabes por qué Haru-chan, ¿quieres saber porque pase años sufriendo?, ¿quieres que te diga porque me enfurece que estés cerca de Kisumi? — Corto más la distancia que los separaba, Sus grandes manos tomaron en rostro de Haru, mientras los ojos de Makoto devoraban su boca — porque tú eres mío — sus labios cayeron sobre los finos labios de Haruka, Este se sorprendió y trato de soltarse, pero Makoto lo tenía sujeto por el rostro.

Makoto devoraba los labios ajenos, como quería hacerlo desde hace tiempo, Si bien era cierto que era un hombre apacible y calmado, en ese momento todo eso fue sustituido por el deseo y la rabia, El deseo de poseer a Haru, el deseo de sentirlo suyo, el deseo de que ese miedo a perderlo que tenía en el pecho se fuera, el deseo de venganza.

Haru trataba de liberarse, mientras Makoto trataba de profundizar el beso, quería probarlo, necesitaba probarlo, Sus músculos se tensaban por la fuerza ejercida, uno tratando de liberarse, y el otro decidido a que no escapara.

— Basta…— Haru había logrado zafarse del beso por un segundo y miro a Makoto a los ojos que ahora estaban dominados por el deseo – bast…— su boca fue asaltada, Makoto aprovecho que Haru hablaba y sin pausa, metió su lengua en la cavidad contraria degustando el calor ajeno y explorando cada rincón, Pero quería más, Mucho más, Pego su torso desnudo al contrario, Sin dale tiempo a reaccionar a Haru, unió sus caderas, y comenzó a moverlas haciéndole notar al contrario que tanto lo deseaba.

Por su parte, Haru se encontraba por demás confundido, Si bien no estaba muy seguro de dar ese pasó con su ex amigo, su cuerpo parecía querer otra cosa, Se sentía caliente, apretado, sentía que su cuerpo quería algo que hasta el momento era prohibido, Las caderas de Makoto se estaban frotando con las suyas, y podía sentir ese bulto firme y caliente que hacia presión a su propia hombría, Sin quererlo un gemido subió por su garganta al sentir como ese bulto se encontraba con su homólogo, Sus gemidos fueron atrapados por esa boca ardiente que lo asaltaba, Era irreal. Ma-makoto no podía estar a punto de de… ¿violarlo?

El aire se hizo necesario entre ellos y Makoto dejo los labios que tanto había anhelado para comenzar a devorar la piel que tenía a la vista, aquella piel que antes estaba cubierta de salsa, Dejo que sus manos vagaran por el cuerpo firme y definido de Haruka, mientras su boca dejaba una multitud de besos desde el mentón a la clavícula, más de una marca fue dejada en el camino de beso, mientras sus manos esculpían el torso de su amigo, Las caderas seguían unidas y en esta ocasión fue Haruka quien movió las suyas contra el hombre frente a él.

El pelinegro estaba perdido — ¿acaso también lo deseaba? —, No no iba a permitir que su primer encuentro juntos fuera guiado por los celos, porque después de pensarlo un momento se dio cuenta que Makoto estaba muy celoso por Kisumi, sus manos también vagaron por el torso ajeno, también se enredaron en el sedoso cabello del peliverde, También se dedicó a arrancar gemidos de la garganta ajena.

La caliente boca de Makoto quería seguir degustando la piel de Haru, por lo que comenzó a saborear el bien formado torso de Haruka, Su lengua ávida encontró esos botones rosas y se dedicó a lamerlos hasta endurecerlos, beso cada pedazo de piel que estuvo frente a él, mientras escuchaba los gemidos que el más bajo trataba de contener, si un principio no estaba de acuerdo en lo que hacía, ahora era diferente, Ya que las manos del pelinegro estaban empujando suavemente su cabeza hacia el sur, Y él no se haría de rogar.

Hincándose totalmente frente a su ex amigo de infancia, Makoto alzo el rostro y contemplo a Haruka por un momento mientras sus manos sujetaban el borde del pantalón, Lo que vio fue lo más hermoso que había visto, El estoico y siempre tranquilo Haruka se encontraba agitado, con la respiración dificultosa, con pequeñas marcas en el pecho y el cuello, con el rostro sonrojado, los labios abiertos, y una mirada llena de deseo.

Makoto estaba tan consumido en su rabia y su deseo que apenas notaba que Haru cedía antes sus carisias, que él también estaba disfrutando aquello.

Sin más demora, Makoto bajo el pantalón y de inmediato lo saco de las firmes piernas del castaño y seguido unos hermosos bóxer ajustados al ceñido cuerpo de Haruka, Frente a él, quedo la hombría del orbes azules , demostrando que los besos y caricias de su amigo eran bienvenidas, Estaba erecto, engrosado, firme, con una gota de deseo en esa punta roma que pedía atención, Makoto miro el rostro del que tenía enfrente, era la cara de Haru que jamás había visto, la cara que jamás imagino ver, aun en sus sueños más eróticos, Sin demoras ni preliminares, Makoto entro el falo de su ex amigo en su boca, El calor y la humedad tomaron a Haruka de sorpresa y no pudo refrenar el gruñido que nació en su pecho y salió con toda fuerza por sus labios. Esa boca ardiente estaba chupando su miembro como si fuera el más sabroso dulce, Y para Makoto lo era, Esta oportunidad con Haruka no la iba a dejar pasar.

— ahh…ma…koto…ahhh — Haruka se había entregado al placer y todo su control quedo en el más absoluto olvido, Ninguno de los dos sabía que pasaría después de esto, pero era algo para pensar mañana, aunque Makoto ya tenía una idea.

Makoto se deleitó escuchando como Haruka se desasía por las caricias, El peliverde se dedicó a lo que hacía, y no se detuvo hasta que sintió como el miembro del peliverde se engrosaba más presagiando su liberación, No se detuvo, ni siquiera cuando el azabache intento apartarlo, La esencia caliente de Haruka lleno su boca y fue trabada por el castaño como pago por su esfuerzo, En ese momento sintió como su entrepierna exigía atención.

Tan pronto como Haruka termino de descargarse en su boca, Makoto se puso de pie y lo beso con fiereza, El azabache estaba sofocado por la liberan que había tenido, nunca pensó que Makoto pudiera llevarlo a tal punto de excitación sin pena alguna, El peliverde beso a su ex amigo y ahora jefe mientras sus manos volvían a recorrer la piel ajena, Levanto una de las piernas del pelinegro instándolo sin palabra a que enganchara la otra en sus caderas

Makoto llevo a Haru hasta su cama, Luego de recostarlo Makoto se puso de pie frente a su amigo y se quitó lo que cubría su cuerpo, Cuando volvió a erguirse, Haruka pudo apreciar que tan fuerte era su deseo por él, Su miembro se alzaba amenazantemente grande y firme, Haruka trago grueso, — dios, ¿que estoy haciendo?, ¿por qué mi cuerpo reacciona así?, ¿por qué no puedo parar?

Makoto se sentó en la cama, con las piernas a ambos lados entres las de Haruka, y contemplo esa perfección de hombre.

— Hermoso…simplemente hermoso — sus manos subieron por las piernas abiertas de Haruka, besaba su pierna según el movimiento de sus manos, su miembro que estaba semi erecto luego de su liberación, comenzaba a reaccionar de nuevo, Makoto se recostó sobre Haruka y comenzó a besarlo, beso una vez más toda la piel que estuvo a su alcance y su objetivo final fue una vez más esa 'golosina' de Haruka.

Mientras Haruka se desasía una vez más entre gemidos, Makoto guio tres dedos hasta su boca, Haruka entendió lo que significaba y sin demora comenzó a chupar las falanges que tenía en la boca, Mientras succionaba imitaba las succiones que su miembro recibía, era todo tan erótico, que parecía imposible, Los gruñidos y gemidos llenaron el silencio el cuarto, Cuando el miembro de Makoto reclamo atención una vez más, el peliverde se dispuso a preparar a su amante, Repentizo las succiones del miembro contrario e introdujo un dedo dentro de su amante, este se removió un poco, pero la boca caliente y húmeda le distraída de cualquier molestia, y para cuando se dio cuenta tenia los tres dedos dentro de su cavidad, Para placer de Haruka, Makoto localizo ese punto oculto que le lanzaba al placer absoluto.

— ¿estás listo? — la pregunta de Makoto, con esa voz ronca por el deseo solo hacía que Haruka se acercara más al abismo del placer, Haru con su rostro totalmente rojo solo pudo asentir, ya que no confiaba en su voz.

Makoto retiro los dígitos del interior que se auguraba estrecho, y guio su miembro a la estrecha entrada, poco a poco se fue introduciendo en esa angosta y calidad cálida cavidad.

—…ah…ahh — Haruka no pudo aguantar, y la mescla de dolor y placer provoco que los gemidos se escaparan de él, Makoto tomo su miembro con firmeza y mientras se entraba por completo en su amigo lo sujeto para aumentar el mutuo placer.

—..grummm…eres….muy…es..trecho –la voz de Makoto era deseo puro, miro suavemente a su amante la ira que sentía hace unos momento se habían convertido en lujuria, sabía que mañana sufriría con lo sucedido pero no hoy, hoy disfrutaría su venganza y mañana que sea lo que dios quiera.

Cuando se sintió completamente unido a su amante, lo miro a la cara y esta estaba hermosa, Roja de pasión y vergüenza, Makoto comenzó a embestir ese estrecho lugar, sintiendo como era estrujada por las estrechas paredes que lo estaba llevando al placer.

—…mas…por favor….Makoto –por un momento, el peliverde se sorprendió, para luego esbozar la sonrisa más sexy nunca vista, Sin salir del interior de su ex amigo, hinco una rodilla en la cama mientras su otra pierna estaba firme en el piso, alzo las caderas de Haruka, e invistió con fuerza el interior del pelinegro, Ya no eran gemidos ni gruñidos, eran gritos los que salían de la garanta de Haruka, Gritos de placer, gritos pidiendo más, gritos con palabras tan ardientes que por un momento Makoto temió estar alucinando.

El peliverde acompañaba el concierto de gritos con sendos gemidos y gruñido, mientras bombeaba con fuerza en el interior de Haruka, Makoto sintió como ese anillo lo apretaba más, y supo que Haruka estaba cerca una vez más.

Su venganza estaba cerca.

—…aun no…-dijo el ojiverde mientras con una mano sujeto firmemente la base del miembro de su amigo, Haruka grito por el contacto, y comenzó a agitarse.

— Por…favor….Makoto….no aguanto…mas…ahhahha aahhhh-suplicaba Haruka totalmente preso del placer.

Esa suplica valió que Makoto invistiera con más fuerza la estrecha entrada se su ex amigo, y verlo así, consumido por el placer que él le daba, gritando su nombre suplicándole fue más de lo que pudo soportar, Liberando el falo de su amigo lo sujeto por las caderas y con dos envestidas más sintió como ese círculo lo apretaba de una manera nunca antes imaginaba.

El grito de Haruka fue tan excitante que Makoto solo pudo imitarlo, corriéndose fuerte dentro del azabache con una última estocada.

Ambos amantes cayeron sobre la cama, exhaustos, débiles, saciados y fue un simple trabajo para Morfeo que cayeran rendidos en sus brazos.

Durante la madrugada, ambos jóvenes estaban tendidos en la cama, uno de ellos dormía exhausto por la noche de ira, pasión, y sexo que habían tenido, mientras que el otro se mantenía despierto pensando en lo que sucedió esa noche — Makoto — susurraba el pelinegro mientras estaba sumergido en sus sueños, el peliverde por su parte miraba fijamente a Haru a quien le dio un suave beso en la mejilla mientras se decía así mismo

— Lo siento Haru, pero es tu turno de sentir lo que es ser rechazado y dejar a un lado los Sentimientos y Las Palabras.