Capítulo 12
Eran ya las tres y cuarto de la madrugada y dos jóvenes dormían uno de lado del otro, sus respiraciones estaban conectadas y un brazo les unía en un abrazo
Uno de ellos despertó levemente del dulce sueño que le poseía, se sentía cansado y un fuerte dolor invadía su espalda, se sentó en la cama de manera tal que no despertase a su compañero, miraba a su alrededor, recordando que aquel lugar no era suyo, recordó lo pasado hace unas horas y de cómo había hecho el amor con su amigo de infancia. Continuo mirando el lugar con la leve luz que entraba por la ventana, se miró así mismo y pudo ver como su cuerpo desnudo era cubierto por unas sábanas de un aroma embriagador, se sintió avergonzado, su rostro se tornó de un color manzana, color que en las últimas horas se había tornado común en él.
Tras un leve suspiro el pelinegro poso su mirada en el cuerpo a su lado, era maravillosa aquella vista, no podía esconder lo feliz que se sentía a pesar de su dolor físico, sonrió para sí, jamás pensó que llegaría amar a alguien y muchos menos a un hombre, años atrás juraría que aquel sentimiento no era nada más que un afecto especial por su amigo, pero jamás pensaría que era tan especial.
Ráfagas de imágenes de su encuentro pasaron por su cabeza — ¿Qué le diría a Makoto al despertar?, acaso podría decirse que después de lo sucedido, ellos… ¿están saliendo? — Golpeo su rostro repetidamente para recuperar el control, sentía que aquello iba demasiado rápido y aunque salir con Makoto no le molestaría, creía que aún es demasiado pronto — Pero ¿y si Makoto le proponía salir? — estaba confundido, sabía que quería decir que sí, pero ¿no sería bueno hacerse el difícil? — muchas cuestiones andaban en su cabeza, se comportaba como niño enamorado, algo que por un lado le molestaba, se levantó lentamente del lecho tratando de no despertar a su amando, cuando por fin soltó aquel agarre con el que le envolvía el peliverde, buscaba lentamente sus prendas, las cuales recordó que estaban en quien sabe qué lugar después de su incidente con la salsa, tomo prestado la ropa que encontró en el suelo, justamente la que Makoto le había prestado antes, adicional busco una camiseta y tomando su abrigo antes colocado sobre un gancho en la pared se disponía a marcharse del lugar, hablaría con Makoto al día siguiente porque en aquel momento sentía que no estaba listo, salió del cuarto rumbo a la sala, estando allí se acercó a la puerta en dirección a la salida y al tomar la perilla con sus manos algo le asusto de repente
— ¿Vas algún lado? — una vos cansada detrás de él le sorprendió en plena huida
—Si — dijo sin voltear — iré a mi departamento, no quiero molestarte, debes estar incomodo — Makoto se acercó un poco al pelinegro, tratando de no perderle de vista, todo el lugar estaba a oscuras.
— ¿Tú crees que eres una molestia? — su voz fue suave, acogedora, como un susurro tentador a cosas vanas, se detuvo a unos pasos del más bajo, intentando solicitar su vista al rostro, su solicitud fue acogida por parte del pelinegro pues se volteó al perder la audición de donde se encontraba el más alto.
—No es eso, lo que pas…. — las palabras de Haru se frenaron al ver que su anfitrión aún estaba desnudo — ¿por dios que haces? — volteo su rostro en dirección contraria a donde él estaba, agradeció en demasía a la escasa luz que tenía el lugar, gracias a ellos sus dotes no fueron visibles para el — ponte algo, p-por favor — el peliverde con una sonrisa traviesa tomo un delantal que posaba sobre un mueble del lugar, lo coloco en su cintura
— ¿Así está bien? — Makoto disfrutaba aquel juego, imaginaba el rostro del más bajo el que por la poca visibilidad se estaba perdiendo
— Deberías cubrirte, podrías enfermar — Haru estaba nervioso, no esperaba hablar con Makoto tan pronto después de lo sucedido, había muchas cosas que quería saber aún, y si saldrían a partir de ahora debían ponerlas claras — Makoto, ¿por qué dijiste que sufriste por mi culpa? — no pretendía preguntar aquello, no ahora, pero por alguna razón las palabras salieron por si solas
—La pregunta fue sorpresa para el peliverde — ¿De verdad quieres saber? — Haru asintió muy seguro y al mismo tiempo nervioso
—Sé que sufriste por aquella persona hace años, y que pasaste un mal momento por ello, pero yo ¿que tuve que ver?, acaso ¿por qué no te ayude con esa persona o porque no estuve a tu lado en ese momento? — Makoto miro a Haru con recelo
— ¿Sabes que sufrí? — su tono empezaba a ser rustico — ¿sabes que lo pase mal? — Se acercó molesto mientras miraba directos a los ojos oceánicos del más bajo— y dime Haru ¿Cómo es que lo sabes?
—Escuche un rumor, solo eso — Makoto se quedó en silencio perdido en esos ojos, sabía que mentía, y si continuaba aquello diría todo lo que tiene adentro, tal cual y como lo planeo, pero por alguna razón, por algún estúpido motivo no deseaba hacerlo
—Vete Haru, hablaremos de esto después, ahora solo vete — cerro sus puños mientras sus ojos verdes trataban de no ser tan obvios ante dolor o la ira, aun no estaba seguro
— ¿Qué? ¿Por qué me dices eso?, que fue los que paso Makoto, si tendremos una relación ahora lo normal es que me digas que pasa — Makoto reaccionó de inmediato a aquellas palabras
— ¿Relación?, Haru ¿a qué relación te refieres? — el pelinegro le miraba atónico, mientras el más alto asomaba una falsa sonrisa — entre tú y yo no hay una relación Haru , lo único que paso aquí es un simple revolcón, mañana seremos jefe y empleado nada más, así que no confundas las cosas, solo me acosté contigo porque quería, fui tras ello y lo logre nada más, tu no pusiste resistencia y por ello llegamos hasta el final, así que por favor no vuelvas a decir que hay algo entre nosotros, además tú mismo lo dijiste, eso sería vergonzoso dos hombres saliendo juntos, eso dañaría tu reputación o no?
Haru podía escuchar como las palabras chocaban como puñal en su corazón, como destrozaban aquel sentimiento que hace apenas unos minutos llamaba amor, se mantuvo en mirada fija ante aquel que le lastimaba, aquel que le subió a las nubes y le bajo de golpe, pero…. Haru era un hombre fuerte, un hombre que en su infancia no dejaba que nadie le vea llorar, podía estar a un hilo del llanto, pero esa lagrima nunca saldría y menos para ser vistas por su verdugo, Tomo la perilla nuevamente y giro de ella
—Tienes razón Makoto, salir contigo seria humillante considerando que te pudiste haber acostado con quien sabe quién — las palabras causaron reacción en el peliverde — iré a mi casa necesito darme una ducha y olvidar las cosas que no valen la pena recordar
Al abrir la puerta un pequeño punzón de dolor rodeo sus caderas al punto de perder el equilibrio, pero antes de tocas el suelo, los brazos de Makoto evitaron la caída
—Ten cuidado, podrías lastimarte — expuso el peliverde en un tono preocupado.
—Descuida, ya no podría lastimarme aún más — sus miradas estuvieron conectadas por unos momento, odio, deseo, pasión, ira, celos, habían un montón de sentimientos en aquella conexión, conexión que fue interrumpida por el más bajo — debo irme, Gracias por todo, mis prendas puedes quemarlas si lo deseas, las tuya ya te las hare llegar — Makoto tomo a Haru del brazo evitando que pudiera partir.
—Haru espera, no te vayas — le abrazo por la espalda intentando buscar contacto con los labios del más bajo — el que no tengamos una relación, no quiere decir que no podemos divertirnos — sonrió como un tirano — eres mío Haru y mi territorio ya está marcado.
— ¿Marcado? — le cuestiono el más bajo
—Sí, Marcado — mordió el hombro derecho del mayor dejando una marca de su boca, un símbolo de su encuentro y de lo que paso en aquel lugar, aquella marca que por un momento causo dolor en el cuerpo y orgullo de Haru, como pudo se libró del agarre del peliverde y salió huyendo del lugar
—Un pensamiento vagó por la mente de Haruka — ¿Qué demonios pretendes Makoto, a qué demonios quieres jugar?
—El más alto cerraba la puerta mientras el pelinegro se marchaba, su mirada estaba al piso y sus ojos perdidos en algún lugar de el — no dejare que nadie te tenga Haru, tu eres solo mío y me asegurare que siempre sea así.
