Capítulo 14
En su apartamento. El joven peliverde había terminado de limpiar aquel pequeño desorden de la noche anterior. Su limpieza fue como un tormento, pues le traía una cantidad de recuerdos sobre lo sucedido en ese lugar. Tomo el delantal que había usado para cubrir su cuerpo desnudo a petición del más bajo. Colocándolo es su lugar.
Se había levantado hacía ya unas horas. Su tiempo de descanso fue muy limitado pues sus pensamientos y deseos le impedían el reposo a su cuerpo, quería ver a Haru, explicarle que todo fue por ira, que estaba dolido. Pero aún no estaba seguro si el ojiazul debía saber el porqué de las cosas. Si era tiempo de que Haruka supiera que aquel que rompió su corazón hace año fue el.
Usaba un sweater blanco cuello alto, con una chamarra de cuero negro a juego con sus pantalones. Acompañado a esto vestía unos lentes de lectura, para disimular las ojeras de la mala noche, pues su intención para ese día era visitar a Haru y tratar de aclarar las cosas.
Camino por su estancia de un lado a otro. Buscaba una manera apropiada de explicar lo sucedido, y de cómo expresar que realmente estaba arrepentido. Buscaba una idea en cada paso. Una llamada al móvil exigió su atención, logrando que el peliverde evitara dejar un agujero en el piso.
— Hola — la agradable voz del pelirrojo se escuchó del otro lado.
— Rin!, ¿Cómo estás? — el peliverde no podía evitar sentir paz y confianza cuando hablaba con el tiburón.
— Muy bien, y tu amigo ¿cómo estás?, te noto animado
— Sí, me siento bien Rin, tengo tantas cosas que contarte, pero no serán ahora, tengo que…. — las palabras del peliverde fueron interrumpidas por el tiburón
— En eso tienes razón, no será ahora. Será cuando estemos frente a frente, así que mueve tu trasero y ven a recogerme al aeropuerto acabo de llegar a Tokyo.
El rostro de Makoto adquirió una alegría colosal. Su amigo por fin estaba de regreso. Podría abrazarlo y decirle cuanto le quiere y agradece por su paciencia todos estos años. Podría llorar en aquel momento, pero no, esa no era la ocasión, esperaría tener a su amigo en frente.
— Por dios, pero dijiste que regresarías en unos días. ¿Le avisaste a Gou? — el peliverde tomo sus llaves, mientras continuaba la plática camino al ascensor.
— Si, se encontrara con nosotros en un bar cerca de su casa, ahora está terminando algo, y como no le avise con más tiempo, no podía suspender. Se enojó bastante también.
— Jaja así es ella, pero ya estoy en camino, no te muevas de allí — el peliverde colgó el móvil y dejando el ascensor en al parking del edificio, se subió a su auto y tomo dirección al aeropuerto de Tokyo.
El pelirrojo dio un suspiro, colgó el teléfono público del cual llamaba y pasando sus manos por su roja melena se cuestionó — ¿A dónde podría ir?
Ya eran casi las 8. Un joven pelinegro de mirada fría. Terminaba de dar el último toque a su atuendo. Vestía un sweater negro, sin cuello, un pantalón jeans azul y cubrió todo con un abrigo largo color azul marino. Se miraba al espejo pendiente de su propia mirada, sabia porque hacia aquello. El porqué quería ir aquella fiesta. Quería, No, necesitaba alejar sus pensamientos de él, distraerse y olvidar que había una persona con el nombre de Tachibana Makoto en su vida.
Trataría de usar aquello para relajarse y convencerse a sí mismo, que aunque duele, todo pasa. Dejo sus pensamientos a un lado. Un Toc toc de su puerta le indico que era la hora de partir.
— Haruka, ¿estás listo? — un desesperado Kisumi hablo tranquilamente al otro lado — debemos irnos. Antes de llegar a la fiesta quiero que pasemos por un lugar.
— Si, ya voy. Pero pensé que nunca llegabas a tiempo a una fiesta. Según tú lo bueno se deja desear. — el pelinegro no era de fiestas, pero si su amigo se había dado a la tarea de hacerle saber cada detalle lo que pasaba cuando iba a una.
— Jaja, estas en lo correcto Haru. La fiesta inicio a la 7, por lo que fuera de tiempo, estamos a tiempo.
Ambos jóvenes, salieron del lugar luciendo como dioses, Kisumi con su atuendo de Fiesta. Una camisa rosa y unos jeans gastados y Haruka como lo vimos anteriormente.
En el aeropuerto de Tokyo. En el área de espera un joven de unos 27 años, esperaba a su amigo de muchos años. Escuchaba música de moda. Descartando cada cumplido de las jóvenes que se le quedaban viendo en aquel lugar. Pero como no verlo, aquel adonis de cabellera roja hasta los hombros, una mirada depredadora y una sonrisa celestial cualquier chica o chico con sentido común quedaría a gusto con su vista. El atuendo era simple. Un suéter, una chamarra, jeans negros y una mochila con algunas de sus cosas, pero sin importar lo simple que estuviese lo apetecible le venía solo.
Tras su espera. A lo lejos se pudo apreciar unas manos fuertes y altas que le indicaba que ya estaba allí. Al estar frente a él, Makoto, tomo al más bajo en sus brazos y le abrazo con mucho afecto, el abrazo a un amigo al que se le podría decir que le debe la vida.
— Ah! Makoto me vas a romper — Rin entendía las acciones del más alto, sabia por lo que había pasado. Entendía perfectamente a su amigo. Porque él lo vivió a su lado.
— Jaja, lo siento, Rin — le soltó y brindo aquella sonrisa única del peliverde. Esa sonrisa que desde hace años había desaparecido en él.
— Descuida, ahora vámonos quiero ver a Gou. Esa ratoncita debe estar muy hermosa. — ambos ex nadadores tomaron las cosas del más bajo y salieron de inmediato hacia la salida de las instalaciones del aeropuerto de Tokyo.
Pero por un breve y diminuto momento los ojos de Makoto se concentraron en alguien que le pareció bastante conocido.
— ¿Pasa algo Makoto? — pregunto el pelirrojo al ver la mirada extraña del más alto.
— No. No, solo pensé. Más bien creí ver a alguien conocido. Seguro estoy equivocado. — continuaron la marcha hasta el punto de reunión donde encontrarían a Gou.
Durante todo el camino ambos amigos platicaban sobre diversos temas, Australia, Tokyo, Experiencias y al final del Amor.
— Dime Makoto, ¿cómo sigues con lo de Haru? — la mirada del peliverde bajo su intensidad mientras conducía, la pregunta de su amigo era un temas que sabía que terminarían tratando, solo que no espero que su amigo le abordara tan pronto.
— No sé por dónde empezar Rin. Pero creo que la versión corta de los hechos hasta que tengamos tiempo sería la más adecuada. — Rin rio levemente. Mantuvo el silencio para continuar escuchando a su amigo. — Me comporte como un estúpido Rin. — Rin miro fijo — seduje a Haru. Busque la manera y lo atraje a mí. Él y yo llegamos a un nivel, bueno mejor dicho…
— Se acostaron — Rin términos las palabras que aparentemente, no podían salir del más alto.
— Ssi, tuvimos sexo. Haru después de eso me dijo en pocas palabras que estaba dispuesto a tener una relación conmigo — Makoto paso una de sus manos por el rostro, mientras continuaba manejando. La noche era clara y pacífica. Por lo que las palabras de Makoto se escuchaban con claridad.
— ¿Entonces qué paso?, si las cosas son como dices. Tu venganza salió como quisiste Makoto. ¿Te pudiste burlar de él? O el aun así te rechazo — Rin sabía que algo andaba mal. El semblante de Makoto lo indicaba. Por lo que quería saber más de lo sucedido.
— Al principio sí. Todo marchaba como le desee. Pero luego. Cuando le dije a Haru un montón de cosas hirientes, cuando él se fue. Sentí Ira. Quería hacerlo mío como fuera, que nadie le tocase más que yo. Rin quería que se quedara conmigo sin importar que. — Makoto estaciono el vehículo en el estacionamiento del bar donde encontrarían a Gou.
— Makoto, te dije que esto podía pasar — Rin no se movió del vehículo, ambos se mantuvieron en sus lugares.
— Sí, me lo dijiste una y otra vez. Pero algo dentro de mí no me dejaba, no me permitía ceder. Cuando entre a trabajar a Nanase Corp, sabía que tenía una leve oportunidad de verlo alguna vez. Por eso entre allí.
— Entonces ¿qué harás?, Haru debe odiarte, ¿podrás con esa carga?
— Cuando mi ira bajo un poco. Me dirigí al balcón para pensar. Quería ver si algo sucedía allí. Quería estar a solas con el viento y pensar que haría. Pero sabes Rin. Quede sorprendido. Abajo. Justamente en el piso de abajo, en uno de los balcones. Estaba él. Mirada al frente, sereno. Como si nada le perturbaba. En ese momento supe la verdad. Haru era un hombre fuerte. Era esa persona que durante años admire, de quien me enamore. Pude ver a la luz de la luna al Haru de hace nueve años. Mi amigo de infancia. A mi primer amor.
— No entiendo Makoto, ¿Qué harás entonces?
— Luchar… luchare por el amor de Haru, olvidare mi venganza. Mi obsesión con el pasado. Buscare la manera de mostrarle a Haru que no soy el gigoló que él cree. Que lo Amo y siempre ha sido así.
— Definitivamente ¿le perdonaras Makoto?
— No, no porque Haru nunca tuvo la culpa. Yo fui débil. Me concentre en amar a Haru y verle la espalda, estar detrás de él. Pero jamás pese en estar a su lado. Me creí menos y es ahí donde estuvo mi error. Haru no podía amarme, porque yo mismo no me amaba. — Makoto miro a su amigo con seguridad, firme, confiado de sí.
Rin miraba con orgullo a Makoto, su amigo había madurado. Creció. Ya no era aquel joven depresivo que pensaba que no era nada. Ahora era un hombre, uno que lucharía por el amor de su vida y Rin estaría ahí, para ayudarlo.
— Makoto, Estoy orgulloso de ti — su amigo le dio un golpe en el hombro, seguido por un fuerte abrazo. Ambos salieron del coche, rumbo al área donde se encontrarían con Gou.
Entraron a las instalaciones del bar. Era un lugar bastante grande. Tenía varias mesas individuales, así mismo como aéreas para grupos, también se podía visualizar áreas privadas, las cuales daban un toque de buen gusto al lugar. Era sin lugar a duda a gusto para cualquier tipo de persona. Se acondicionaba a cualquier estilo. Un lugar perfecto.
En la entrada, un joven vestido de mayordomo. Tomo los datos de nuestros nadadores, con el fin de indicarles un lugar para tomar asiento. El mismo le indico el lugar donde se encontraba la joven pelirroja y un acompañante. Lo que dejo a los jóvenes intrigados, pues entendían que solo ellos tres compartirían aquella noche.
— Makoto, ¿quién es el acompañante de Gou? — dijo el pelirrojo en tono molesto. No quería pensar que su hermana hubiera llevado un noviecillo sin previo aviso.
— La verdad no sé, pero cuando lleguemos a la mesa lo sabremos, tú compórtate — Makoto dijo aquello con una sonrisilla. Conocía muy bien a Rin y sus celos por su hermana.
Cuando entraron al área indicada por el joven mayordomo. Fueron recibidos por el abrazo de Gou y un saludo simple y frio de Sousuke.
— Hey Sousuke, me alegra que este aquí — expreso Makoto, mientras se acercaba al pelinegro tras haber saludado a la menor.
— Hola, Makoto – dijo secamente. Tomando un trago del wisky que tenía en frente
— Hola, Yamazaki — el saludo de Rin fue corto. Hace años que ni veía a Sousuke y por como terminaron las cosas verlo no era algo de su interés.
— Rin — dijo Sou a cecas mientras colocaba el vaso en su lugar. Moviéndolo al frente como saludo.
— Me alegra tanto que estés aquí hermano. Hacía años que no te veía, pensaba que realmente no querías saber de mí.
— No digas tonterías hermana, tu eres lo más importante para mí. Sabes cómo soy cuando me concentro en algo no me rindo hasta conseguirlo.
Todos los presentes tomaron asiento en el lugar, colocando a Sousuke y a Rin uno frente al otro. Y de la misma manera Gou frente a Makoto. Aun lado de Rin.
Durante toda la velada conversaron sobre la vida de Rin en Australia los últimos años. Sus Amores, competencias, trabajos, etc. Era una conversación normal entre tantas cosas. Sousuke, se limitaba a escuchar. No consideraba a Rin un desconocido o enemigo, pero después de lo sucedido prefirió mantener una amistad distante con el pelirrojo. Solo rompió aquella lejanía cuando le pido ayuda con reacción a Makoto. Pero más que eso no hubo nada en su conversación.
— Dime hermano, ¿no hay alguna cuñada que deba conocer?, seguro dejaste muchos corazones rotos en Australia — la pregunta de Gou fue algo así como un clavo en el zapato. Trajo diferentes reacciones en los presentes. En Makoto, arqueo la ceja pues él sabía que aunque su amigo lo negase aun sentía algo por el moreno en frente. La reacción en Sousuke fue distinta, Miraba fijamente a Rin. La primera vez en toda la noche. Por alguna absurda razón la respuesta la daba curiosidad. Y en Rin, no pudo evitar escupir parte de la bebida que estaba disfrutando en aquel momento.
— No, no hay ninguna cuñada. Pero si salí con alguien un tiempo. Pero ahora estoy solo — Rin era un chico muy guapo. Los años que habían transcurrido habían dejado buenas marcas en él. Tenía un cuerpo envidiable, con unos músculos perfectamente definidos. Algo que ningunos de los presentes podía dudar. Eso sin mencionar la sonrisa adictiva que solía tener cuando estaba feliz o emocionado.
Makoto miraba a Sousuke disimuladamente. Notaba como daba tragos irresponsables a su bebida y de cómo la respuesta del pelirrojo lo puso un poco nervioso — ¿Acaso la persona de quien Rin habla es él?, ¿se atrevería a mencionar aquello como una relación?
Sousuke por su parte se puso algo nervioso — ¿Rin hablaba de él?, desde que salieron en aquella ocasión ¿el pelirrojo no volvió a salir con nadie? — sus dudas le generaron preocupación. ¿Rin se habría enamorado de él?, pero ¿Qué podía hacer?, él amaba a Makoto, no iba a engañarlo. Siempre fue honesto con el pelirrojo. Tomo un trago largo al resto del contenido del vaso, indicándole a su mayordomo que le sirviera otro.
Todos en el lugar notaron diferentes acciones de los presentes. De Makoto y su vigía constante a Sousuke. De Sousuke y sus tragos largos y frecuentes. De Rin y su cortante manera de responder las preguntas de su hermana. Y Gou quien disfrutaba en silencio las reacciones de cada uno.
— Dime hermano, ¿Quién era esa persona con la que salías? — todos los presentes miraron fijamente a Rin. Unos por curiosidad otros por intriga.
— ¿Lo dirá? — pensó Makoto
— No lo digas — Pensó Sousuke
— Dilo! — fueron los pensamientos de Gou
Rin tomo un trago nuevamente de si bebida, dejando una pausa dramática en aquel momento. Miraba fijamente los cubos de hielo de su bebida. Cuando respiro al colocar si vaso sobre la servilleta respondió — Uozumi Takuya. Fue mi sempai en la academia. Nos encontramos hace unos años en Australia y solíamos salir. Por alguna razón él tuvo que mudarse y decidimos romper.
Ningunos de los presentes se esperaban la respuesta del pelirrojo. Ni siquiera Makoto, que conversaba bastante tiempo con el pelirrojo conocía de la existencia de aquel viejo amor.
Gou por su parte pretendía mantener su conversación o interrogatorio con su hermano mayor, pero oportunamente fue interrumpida por el móvil de unos de los presentes.
— ¿Sí? — contesto Makoto mientras se disculpaba para ir a hablar a otro lugar
— Hey Tachibana San, ¿como esta? Soy Mikoshiba Seijuro — Seijuro era uno de los entrenadores que del área cual Sousuke estaba a cargo. Trabajaba con los reclutas del estilo mariposa. Además de eso era amigo de Makoto y admirador de Gou.
— Ah!, Seijuro ¿cómo estás?, ¿a qué debo el honor de escucharte? — Makoto sabía que su amigo y compañero solo llamaba si es necesario.
— Bien, estoy de fiesta con unos amigos. Pero me he encontrado algo un poco interesante. Nuestro jefe el director Nanase está muy tomado aquí, y como supe que son amigo pensé en que sería correcto llamarlo.
— ¿Haruka? Y ¿esta solo?
— No, pero es como si lo estuviera. La persona que está con él esta entretenido con unas personas y no ha notado el estado del director. Al parecer a nuestro jefe no le va la bebida.
— Demonios!, dime donde estas voy para allá.
— Te mandare un mensaje con los datos, mientras, yo lo vigilare hasta que llegues.
— Bien gracias Seijuro, te debo una. Ah y no le menciones esto a nadie por favor
— Descuida, discreción es mi segundo nombre.
— Bien, te compensare luego, Adiós
El peliverde se acercó rápidamente a la mesa donde se encontraba anteriormente.
— Rin, Gou, Sou. Ló siento debo irme
— ¿Qué paso Mako? — pregunto Gou con ojos de preocupación
— Debo irme Haru me necesita y debo ir por el
Cuando planeaba retirarse tras decirlo, unas manos fuertes le detuvieron
— ¿Sousuke? ¿Qué haces?
— Ven Makoto, necesito hablar contigo — Sousuke llevo a Makoto al lugar donde estaba el vehículo del peliverde. Rodeo su cuerpo con sus brazos y le miraba fijamente. Makoto de igual manera la miraba pero a diferencia la mirada de Sousuke había rabia y no preocupación como en la de Makoto.
— ¿Qué quieres Sousuke?, debo irme
— Si, ¿vas por Nanase? verdad, te irás con él por un demonio.
— No, no es lo que piensas Sousuke
— Y ¿qué es lo que pienso? Makoto, ¿qué?… Makoto, quiero o mejor dicho necesito saber tu respuesta. No puedo soportar más esta situación. Al menos dame una razón para soportar esto. Dime si en algún lugar de tu corazón estoy yo. Quiero que me digas si sientes algo por mí. Si esta espera vale la pena. Makoto no me hagas sufrir de esta manera, dime de una buena vez que demonios harás conmigo.
Makoto no pudo mantener la vista a Sousuke. Las acciones de su amigo eran razonables, le dio esperanzas que no debía. No fue claro. Por lo que sentía que era el villano de la película. Alejo las manos de Sousuke de su cuerpo y le abrazo de repente, Sousuke no esperaba esa acción, estaba sorprendido, lo abrazo fuerte y susurro
— Siempre has estado a mi lado. Como amigo y como compañero eres único. Sou te quiero, pero a eso no lo puedo llamar amor. No te veo de esa manera y por más que lo trate no podré verte como algo más. Quiero que me entiendas y perdones Sou.
— Amas a Nanase verdad — dijo el moreno. El abrazo continuo y una cálida lagrima bajo de su rostro.
— Siempre le he amado y creo que eso no cambiara — Makoto aseguro más su abrazo al pelinegro evitando que su dolor sea visible ante sus propios ojos.
Sousuke tras sentirse tranquilo. Disolvió aquel abrazo. Dio la espalda al peliverde quien lo miraba triste y con sentimientos de culpa.
— Debes irte, yo me quedare un rato más
— Sou...
— Vete Makoto, no digas nada más. Creo que es mejor así
Sousuke se perdió a la vista del peliverde. Que al escuchar un sonido que indicaba un mensaje en el móvil, subió al auto y salió del lugar a toda velocidad.
— Realmente lo siento Sou
