Cap 15
—Haruka Nanase camino a un club — Kisumi dentro de su conciencia sabía que era un milagro que sucediera tal suceso — ¿llovería esta noche en el desierto? — pensó—. Sabía que algo perturbaba a su amigo, que algo había quebrantado en el esa calma que le caracterizaba. Reconocía que a simple vista todo estaba bien y que era el personaje frio e inexpresivo de siempre, pero Kisumi sabía que eso no era así, algo o más bien alguien había apagado la luz que daba brillo natural a los bellos ojos oceánicos del pelinegro.
—¿Adónde vamos Kisumi? — pregunto el pelinegro con muy poco interés por la respuesta a su interrogante.
—Al aeropuerto por un amigo que llega hoy. ¿Te molesta Haru? — realmente no le molestaba, es mas se podría decir que le daba igual a donde lo llevase su aventura con el pelos de melón. Su objetivo real era salir, despejar sus pensamientos en algún lugar de la gran ciudad de Tokyo.
—Como quieras— Expreso sin decir más, mientras fijaba su vista por una de las ventanas del auto que los guiaba a su destino.
En el aeropuerto. Kisumi corría a toda prisa, al parecer su amigo había llegado hacia ya una hora y no era propio del anfitrión llegar tarde. Haru por su parte corría tras él. No sabía porque, pero corría, solo sabía que cuando Kisumi salió del auto y miro su reloj le dijo —Haru, Corre— y ambos salieron a toda prisa.
Entre corre corre el pelinegro que era muy hábil en el agua, no podía decir que era bueno en la tierra, es mas se podía decir que era terrible, se detuvo unos momentos a tomar aire mientras Kisumi se perdía entre la multitud del lugar. El pelinegro respiraba con agitación y cansancio, sus rosillas dobladas y cansadas pedían un receso de su corrida terrenal. Levanto la cabeza buscando por alguna dirección algo que le indicara donde podría estar al menos un mechón dela rosada cabellera de su amigo.
Detuvo su búsqueda al ver a unos metros de donde se encontraba, dos jóvenes particularmente conocidos, —¿están abrazados?— dijo en voz baja. El pelinegro sentía como un remolino le consumía, como un mar de sentimientos distintos entraban y salía de su ser. No podía decir que su corazón se rompía, porque desde hace unas posibles 18 horas unos de esos chicos, el peliverde para ser exacto, se había encargado de romperlo.
Se paro firme mientras un sudor caía lentamente por su rostro — ¿Rin? — cerro sus ojos, acompañado de una respiración profunda. Sus pensamientos regresaron a aquel viernes en la que su cuerpo y el del peliverde se unieron en uno solo, y se exploraron como dos arqueólogos que descubrieron un cuerpo exquisito y extinto ante sus ojos — Haru vamos, es por aquí— la voz de Kisumi lo devolvió a la cordura, le trajo a la realidad. Dio una mirada fría hacia donde se encontraban los tortolos, apretando sus puños para intentar calmar la ira. Continúo su corrida hacia donde la voz del rosado le indicaba, perdiéndose entre los transeúntes nacionales e internacionales que visitaban el lugar.
Kisumi tomo a Haru del brazo llevándolo más rápido a su destino, en él un joven de uno pies de altura, moreno, con el pelo corto hacia atrás color verde oscuro y de una mirada fría. Muy similar a Sousuke. Esperaba en una banca. Llevaba consigo una maleta de mano y una mochila deportiva, daba a entender que aquel joven de unos 28 o 29 años era un deportista activo.
Cuando estuvieron frente al guapo joven misterios Kisumi procedió a presentarlos.
—Haru, te presento a Uozumi Takuya. Es uno de los que forma parte de la propuesta por mi familia para formar parte de Nanase Corp. este año, también es uno de mis grandes amigos, lo conocí hace año y medio en una fiesta. Desde entonces siempre hemos sido amigos. —Takuya, el es Nanase Haruka, Director de la división Free! En Nanase Corp.
—Mucho gusto Nanase San— Takuya saludo al pelinegro con mucha formalidad, lo que el más bajo agradeció, devolviéndole el saludo de la misma manera.
—Mucho gusto Uozumi San, será un honor tenerte con nosotros
—Hey Hey, basta de trabajo, estamos aquí para ir a celebrar la llegada de Takuya, ¿no? Vámonos o las chicas se irán y una fiesta sin chicas es de lo más aburrido.
Los tres jóvenes caminaron hacia el lugar donde reposaba el vehículo del rosado. Haruka por su parte miraba por sobre su hombro hacia el lugar donde antes estaban abrazados Makoto y Rin, pero no había nada, solo la imagen en su cabeza de ese amargo momento. Continuó su camino tratando de ignorar los fuertes latidos que sentía en su pecho.
Durante todo el camino Kisumi hablaba sin parar, le explicaba a Takuya donde estaba su hotel y donde dejarían su maleta en el regreso. Ambos pelinegros se limitaban a escuchar al rosado quien se molestaba cuando no recibía respuesta de ninguno de los dos.
—¿Qué demonios piensa ustedes, porque me ignoran? — replico el Rosado un poco molesto
—Lo siento Kisumi — manifestó el más alto de los morenos—el viaje fue un poco agotador— se excuso
—Más bien parecía que pensabas en alguien, ¿verdad Haru? — el más bajo mantuvo el silencio, perdido en sus propios pensamientos.
—No te negare que hay alguien que sigue perturbando mi cabeza — Takuya podía ser frio pero eso no evitaba que expresara fácilmente como se sentía, mas cuando se trataba de Kisumi.
—uh, el chico pelirrojo?, Pensé que eso estaba en el pasado amigo
—Yo también lo pensaba, pero a veces, solo quiero volver a Australia y verle sonreír otra vez. Pero solo a veces.
—Vamos quita esa cara, Hey Haru ¿cuál es tu excusa para ignorarme? — el pelinegro estaba perdido en sus memorias a tal punto que todo lo discutido en aquel vehículo para él era desconocido — Haruka es un tiempo perdido— pronuncio el rosado.
Después de unos minutos y luego de dejar las maletas en el hotel de Takuya. Llegaron a un lugar rustico, sereno y silencioso. Lugar que dejo a pelinegro más bajo muy extrañado. No era el lugar que esperaba, pero si todo sería así esta noche, no le molestaba.
Caminaron por áreas de hermosa cubiertas de cortinas blancas y rosas del mismo color, hasta llegar a una puerta con el nombre de "ORCA NIGHT CLUB" , un lugar ubicado en el sótano de un importante hotel de la ciudad, el lugar era conocido y popular por la privacidad que brindaba a los clientes. Reporteros y miembros de algún medio informativo no era bienvenido en el lugar, esto para proteger la privacidad a los importantes empresarios, deportistas y personas del medio que le visitaban.
Entraron al lugar donde al abrir la puerta sentía como la música retumbaba, las paredes parecían moverse con el estruendoso sonido y la visibilidad era débil, las luces de múltiples colores era el único medio visual que brindaba, además de unas limitadas lámparas sobre las mesas.
Se colocaron sobre un largo sofá blanco de forma circular, en el centro una mesa de cristal. Haruka quien era el menos acostumbrado a estas actividades no puedo evitar sentirse mareado desde que llego, siendo el primero en tomar asiento, Kisumi chasqueo los dedos indicándole al mesero que estaban listos para ordenar, al tiempo que unas jóvenes hermosas se acercaban a ellos con sus bellas y perfectas figuras.
Kisumi había pedido la misma bebida para todos, Flame of Love (Amor en llamas), según él la mejor del lugar y la adecuada para los corazones de sus amigos, Haruka tomo su trago lentamente, su poca experiencia con el alcohol le indicaba que debía tener precaución. Pero las advertencias fueron en vano, Haru solo quería tomar, olvidar, creer que Makoto nunca existió en su vida. Tomaba irresponsablemente bebida tras bebida. Sus amigos por su parte estaban perdidos en su propio mundo.
El nivel de alcohol en el cuerpo de Haru, estaba en niveles peligroso, se sentía mareado y no podía controlar su cuerpo. Una de las jóvenes que les acompañaban, se acerco al más bajo, intentando ser de su agrado.
—¿No quieres compañía? Pareces un poco mareado —dijo con voz suave y sensual al oído del pelinegro, la música del lugar le impedía hablar de otra manera por lo que Haruka no tuvo otra opción que permitirlo.
—No, estoy bien solo. Retírate por favor — la voz del mas bajo resbalaba, sentía sus dientes pesados y su cuerpo estaba en una situación similar. Sabía que en aquel momento una chica era alguien que no deseaba tener cerca, para ser sincero sin importar quien fuera, solo podía ver a Makoto en quien estuviera cerca y eso le molestaba.
—Lo siento, no quise molestarte — se excuso la hermosa joven. Al intentar levantarse, la mano de Haruka le detuvo.
—Espera… quédate, es mas quie..quiero qué te quedes toda la noche conmigo. — las palabras apenas podían salir de sus labios.
—La joven victoriosa tomo el rostro de su presa, estaba a punto de devorar los labios de quien ya no tenía control de si, cuando unas manos fuertes y grandes le detuvieron.
—Disculpe señorita, Pero este caballero se va conmigo — Haru miro hacia arriba desde su asiento, y antes de caer desmayado por el exceso de alcohol, pudo identificar la sombra de quien al parecer estaba tras e
—¿Ma-makoto?
