Perdón por andar perdida, estaba enferma y con muchas cosas pendientes. pronto actualizare nuevamente pues en el siguiente viene la semana 2 y ya saben con quien le toca trabajar a haru.

las dejo kisus

Cap 18

Durante toda la mañana, Haru había estado descansando, según los médicos era algo normal que aun no despertase, a causa de los medicamentos suministrados para que se mantenga relajado.

En el transcurso de la mañana los señores Nanase llegaron al hospital, pasaron toda madrugada viajando tras terminar sus compromisos laborales, para poder llegar al lado de su amado hijo. Al llegar, se dirigieron de inmediato a la oficina del médico que atendió al pelinegro la noche anterior, aunque sabían que su estado no era grave, querían estar al tanto de cómo estaba realmente. Mientras el doctor le explicaba lo sucedido con el menor, aprovecho la oportunidad para indicarles el tratamiento que llevaría el pelinegro durante los próximos días.

Luego de una extensa conversación sobre un sinnúmero de cosas, los padres de Haru se dirigieron al cuarto donde un joven peliverde aguardaba al lado de un aun dormido Haru, sus ojos estaban marchitos por el cansancio de la noche anterior. Cuando los mayores entraron al cuarto, Makoto se dispuso a saludarlos y alejarse para permitirles a sus padres un momento en privado con el moreno.

Al cabo de unos minutos la Sra Nanase se acerca a Makoto.

—Makoto-Chan muchas gracias por cuidar de mi hijo, de verdad como madre me sentía terrible por no poder estar aquí con él, pero al enterarme que tu lo cuidabas, me sentí bastante tranquila — la Sra. Nanase era una madre ocupada, pero eso no quitaba que amaba a su hijo como a nada en el mundo, y como conocía al peliverde durante años, le tenía un gran afecto, y lo consideraba alguien de confianza. — Bien Makoto-Chan nos haremos cargo desde ahora, puedes retirarte. Nuevamente gracias.

—No es nada Directora, Haru y yo fuimos amigos de infancia, es lo menos que podría hacer — Makoto de alguna manera sentía una necesidad de pedirle que le dejara estar allí, que le deje estar cerca de él, que Haru sepa que fue el que estuvo a su lado todo el tiempo, solo él y nadie más, pero no tenía una excusas válida para quedarse. Con una sonrisa, la Sra. Nanase dio la espalda, perdiéndose en la habitación donde se encontraba Haru sumido en sus sueños.

Makoto salió del lugar con varias cosas en la cabeza, entre ellas lo ocurrido la noche anterior, mientras las maquinas apagadas evitaban delatar cómo sus cuerpos se fundían como un metal solido, consumidos por una pasión mas allá de lo normal. Pero eso solo era de un lado, Haru desconocía los que realmente pasaba, no tenía control de sí, no tenia conciencia alguna de lo que había ocurrido y con quien.

Me nombro — se repetía para sí — me nombro a mí y a nadie más — estaba confundido, no sabía si lo había hecho en acto de culparlo o de — ash — decía mientras se pasaba repetidamente sus manos por su verde cabellera, se contuvo sobre un muro esperando que este pueda igual con sus dudas, no sabía qué hacer, su único deseo era estar ahora al lado de haru, pendiente de su despertar, pendiente de el — ¿Por qué no regresar? — se cuestiono mientras miraba el edificio blanco de varios pisos en su frente. — ¿Una excusa? —, la inventaría después, por ahora solo quería estar a su lado, le comía la ira al pensar que haru despierte y sea cierto pelirosa quien este a su lado, lugar que solamente le pertenecía a él y nadie más. Su letargo, su momento de fortaleza para ir sobre sus pisadas al lado de Haru, fue pausado tras recibir una llamada de un número que para sí ya era conocido.

— ¿Sou? — mantuvo el silencio, realmente pensaba que no sabría del moreno hasta que regresen a la empresa, después de todo le había roto el corazón, dejándolo para ir directamente por Haru.

—Hola, perdido. No, no soy Sousuke, es tu amigo del alma. Ese que dejaste plantado anoche ¿recuerdas?, pelirrojo, guapo, sonrisa de cielos, ¿sabes? — La voz sensual del pelirrojo le extraño desde ese número de móvil, pero no tuvo tiempo para pensar, cuando este continuo — voy a salir hacia tu casa, Gou está con una amiga, y la verdad no quiero quedarme con ella, es….. Un poco melindrosa a veces por lo que no quiero incomodarla. — solo era necesaria la voz de Rin para que Makoto se calme, no olvidaba nada, pero era lo suficiente para que entrara en razón.

— Descuida amigo — contestó el peliverde — pero pareces como si susurraras, ¿paso algo?

— No. Iré ahora, ¿estás en casa? — el evidente cambio de tema del pelirrojo causo curiosidad al más alto, pero entendía que no era el momento de cuestionarlo de nada.

— No, pero llego en poco tiempo, llamare al encargado para que te abra la puerta, nos encontraremos allá.

— Bien, no tardes.

Rin cortó la llamada, dejando a Makoto intrigado sobre si algo paso o no a su amigo. Lo conocía. No era de tomarse las cosas a prisa, aunque su presentimiento bien podía ser una mala jugada por la falta de sueño. Saco las llaves de su auto y salió del lugar a encontrarse con su pelirrojo amigo.

El pelirrojo coloco el móvil sobre una silla que aguardaba en una esquina, el apartamento estaba desordenado a causa de su pequeña aventura, el ojos turquesa tomo lentamente su mochila y acercándose lentamente a la mejilla del moreno, acariciándole sigilosamente con la punta de su nariz, susurro — Adiós Sou— se alejo cauto no sin antes posar un pequeño beso sobre los dormidos y tranquilos labios del mayor. Cerró la puerta dejando atrás una historia que nunca se debe contar.

En el hospital. Haru despertaba de un largo sueño causado por sedantes y por así decirlo de una resaca, estaba muy mareado, su cuerpo no respondía apropiadamente. Su vista, tomo dirección hacia dos personas de edad adulta que posaban sobre unos muebles alrededor de su cama de hospital.

—Haruka, hijo despertaste — la madre de Haru tenía una alegría notoria por el despertar de su hijo, aun así no pudo esperar un momento menos indicado, cuando ya le estaba regañando —acaso deseas matarme, fuiste un irresponsable al tomar de esa manera y con esa supuesta señorita, ¿a caso estás loco?, ya hablare con la madre de Kisumi-chan —Haru estaba en shock, aun no sabía bien que había pasado o como llego al hospital, cuando ya su madre le regañaba como niño pequeño — no sé qué hubiera pasado si Mak… — sus regaños fueron interrumpidas por el moreno mayor.

—Querida basta, nuestro hijo aun no está consciente de lo que paso — su voz se mantenía pasible y serena, era como escuchar al mismo Haru regañarse a sí mismo. — Ya le regañaras cuando lleguemos a casa — el Sr. Nanase miro en dirección a su hijo — Me alegra que hayas despertado hijo, iré a avisarles a los médicos que estas despierto, también preparare todo para que vayas a casa.

Mientras la madre del pelinegro le miraba con ojos de preocupación e ira, Haru se mantenía en silencio, no porque no quería saber que había pasado, más bien porque además de analizar y tratar de recordar lo sucedido, entendía que no era el momento para especular sobre unos vagos recuerdos que andaban en su mente, no eran recuerdos claros, pero si podía reconocer alguien y por como andaban las cosas podría jurar que solo fue un sueño y nada más.

No había pasado mucho tiempo cuando el padre Haru entraba al cuarto, tenía en sus manos el alta del joven pelinegro, quien después de un breve chequeo de su médico podría ir a casa a completar allí su mejoría.

—Bien, es hora de irnos — expuso la Sr. Nanase mientras tomaba las cosas de su hijo, y le tendía prendas de vestir para cambiar su bata de hospital

—Madre, Iré a visitarlos en cuanto me sienta mejor.. — el pelinegro aunque aun mareado y pocas cosas en la cabeza, tenía su domingo planeado, ir a casa a descansar y llamar a Kisumi para que le explique qué había pasado y como llego al hospital.

—De eso nada hijo —dijo el Director en dirección a su hijo. —te quedaras en nuestra casa, mañana regresaras a tu departamento, la única manera por la que se permitió que salieras tan rápido es por mis contactos y mi palabra de que me encargaría de que todo salga bien. — aunque la idea no le parecía nada tentadora a Haru, el sabia la regla No.1 de su padre ¨Su palabra nunca se discute¨

Makoto había llegado a su departamento tan rápido como pudo, no quería que su amigo esperara innecesariamente por su culpa. Al entrar al piso, encontró al pelirrojo esperando mientras servía una buena taza de café, parecía apaleado, no muy distinto al peliverde, quien también había tenido una dura noche.

El peliverde se sentó aun lado de su amigo, mientras este le extendía una taza de café, ambos sabían que cada uno tenía una historia, y más que eso sabían que en algún momento deberían contarla. Makoto acepto la taza que le ofrecía su amigo, y ambos esperarían que cada uno esté listo para decir lo que guardan para sí.

En otro edificio no muy lejos del lugar, un moreno de ojos aguamarina despertaba de su sueño, buscaba un cuerpo con calor ajeno que debería estar a su lado, un cuerpo que desprendía en el muchas cosas desde la noche anterior, para su pesar, en su cama solo había un cuerpo, el suyo. No había nadie a quien brindar su primera sonrisa matutina, nadie a quien dar el primer buenos días, nadie a quien prepararle una taza de café. Estaba solo, se levanto de la cama totalmente desnudo, acercándose a la pequeña cocina que adornaba su apartamento, tenía esperanzas, esperanzas de que aquel joven pelirrojo que le había mostrado cuan inolvidable era, estuviera aun allí, esperando recibir del un buenos días. Pero nadie le aguardaba.

Lavo su cuerpo, cara, dientes, todo. Mientras lo hacía no podía dejar de pensar en cómo había recibido el cuerpo de Rin sus caricias — demonios — decía mientras golpeaba el agua caer, se sentía frustrado, no habían pasado 24h desde que le rompieron el corazón, cuando ya había sido abandonado nuevamente, acaso ¿algo andaba mal en él?, o simplemente ¿debía pagar por lo que le hizo a Rin hace tanto tiempo?, no sabía que realmente pasaba y eso le frustraba.

Salió del intento a relajante baño, Se puso ropa deportiva y dejo su negra cabellera al descuido, siendo domingo, por lo general pasaría el día con Makoto haciendo ejercicio o hablando de cualquier cosa, pero eso era ya cosa del pasado, debía buscar una manera de olvidar a Makoto. Viéndolo bien su amor nunca había cedido por que siempre estaban juntos, nunca se dio la oportunidad de olvidar, ni siquiera la había intentado.

Aunque en su mente estaba lo sucedido con el pelirrojo, decir que olvido su amor por el peliverde era poco creíble, lo amaba, lo amaba a pesar de todo, por lo que realmente se cuestionaba,—¿Por qué pienso tanto el Rin? — busco su móvil, pensaba salir a recorrer los parques, comer fuera, cualquier cosa aquel le sacara de sus pensamientos actuales, reviso si tenía alguna llamada pendiente de contestar. Al intentar cerrar su móvil noto algo curioso, una llamada de ese día al móvil de Makoto. — ¿Rin?