Cap 19
En una de las zonas más exclusivas de Tokio, esta la mansión de la familia Nanase, en ella, un joven pelinegro aguardaba en su cuarto, no se sentía muy enfermo, más si sabía que su cuerpo no estaba del todo bien. Sentía punzadas de dolor en la espalda, al parecer un dolor diminuto gracias a los analgésicos suministrados en el hospital, además de sentir pulsadas en el sur de su falo, lo que le recordaba la aquella sensación que tenia al haber dormido con el peliverde unos días atrás.
Se acerco al balcón de aquella vacía mansión, era domingo y los empleados tenían el día libre, además de que sus padres habían tomado el control de su vida por las próximas 24 horas, se sentía como antes, cuando apenas era un niño, se sentía con ansias de libertad. En aquel tiempo, cuando aún vivía en Iwatobi hubiera salido a casa de Makoto a intentar olvidar el vacío que le transmitía su casa, a diferencia de aquel entonces, hoy sus padres estaban en casa, su padre había anunciado que estaría en el despacho organizando unos asuntos que debía atender con urgencia, y su madre se había apoderado de la cocina, para según ella consentir a su hijo que aunque tenía buen físico, como toda madre, lo encontraba flacucho.
Haru mientras seguía ausente, en el pasado. No había ocupado aquel lugar por mucho tiempo, solo uno o dos días al año en su niñez, el tiempo restante vivió en Iwatobi y en estados unidos para su desarrollo personal.
Un sonido melodioso se asentó en su puerta, alejándolo de algunos recuerdos añejos que tenía en el presente. Tras abrirse lentamente, su madre asomo su rostro anunciando una visita para el moreno, aunque con mala cara por su encierro obligatorio, asintió dándole entrada aun callado pelirosa a su habitación.
La cara del pelirosa no era muy alegre que digamos, es más tenía una cara de vergüenza, seguida por un semblante de disculpa. Se despidieron de la Sra. Nanase quien los dejaba solos para que puedan platicar, comunicándoles, que en un rato pasaría con unos tentempiés para merendar.
—Te regaño mi madre, ¿cierto? — Haruka no pudo evitar sonreír al decir aquello, hubiera querido ver el momento en que su madre regañaba a Kisumi, y más ver como este guardaba silencio sin poder defenderse.
—Claro que lo hizo — dijo cambiando su semblante a uno más travieso — no solo eso, llamara a mi madre y le contara todo, en pocas palabras otra reprimenda gracias a ti.
—¿A mí? — cuestiono Haruka, el pelirosa tomo un pequeño delfín de peluche que adornaba aquel cuarto, lanzándose a la cama de Haru, miraba como este le observaba mientras tocaba sus cosas sin decir nada. — Kisumi… — Respiro profundo — ¿Qué paso Realmente?
Kisumi no pudo evitar arquear una ceja, sabía que su amigo estaba mal, pero a tal punto de no recordar nada era algo serio — ¿Realmente no recuerdas?, ¿ni una parte?
—Bueno, recuerdo cuando recogimos a tu amigo en el Aeropuerto
— Uozumi — Interrumpió el pelirosa
—Exacto, luego que en el aeropuerto pude ver a… bueno, vi a alguien —Su voz que antes era serena, se torno algo triste
— ¿Viste a alguien?, ¿a quién?, no dijiste nada antes Haru
—No, no dije nada, porque no es importante, el punto es que cuando llegamos al club, después de la bebida que me diste, no recuerdo nada, al menos nada claro, solo recuerdos desorganizados, una chica, luces, música y Mako…
— ¿Makoto?
—Si, Makoto, ahora quiero que me digas según tu ¿qué paso? — Haru se detuvo frente a Kisumi con un aspecto consistente, quería que su amigo le contase su verdad, para saber si aquellas lagunas en su cabeza, fueron solo un sueño o algo más.
—Uhh.. — Pauso mientras pensaba para sí — La chica te puso algo en la bebida que al parecer alteraba el deseo sexual, ¿sus intenciones?, posiblemente robarte o acostarse contigo para luego chantajearte, nadie sabe, tus padres decidieron no buscarla, dijeron que no podían exponerte como alguien que anda en esos sitios — el pelinegro continuaba escuchando — cuando estuviste a punto de irte con ella… te desmayaste, según el médico, lo que te dio al mezclarse con el alcohol causo una reacción que casi te mata, adem…
— ¿quién me ayudo? — no sabía porque, pero Haru sabía que en esa historia faltaba algo, no, faltaba alguien y necesitaba saber si su instinto estaba en lo correcto.
— Uozumi y yo, solo nosotros, te tomamos entre nuestros brazos al darnos cuenta como estabas, te llevamos al Hospital y dormiste hasta esta mañana. — la voz de Kisumi era segura y seria, quería que Haru captara o creyera aquella mentira.
—Eso no es posible — exclamo Haru en tono molesto — Estoy seguro que vi a…
— ¿A quien Haru?, dime, nadie sabía que estábamos allí, es un sitio seguro incluso de la prensa, ¿a quién crees que viste Haru?
Cuando el pelinegro estaba a punto de gritar el nombre de aquel peliverde, un toc toc de la puerta interrumpe su pequeña conversación.
—Hijo, que son esos gritos, parecen niños
—Lo siento, solo nos dejamos llevar Madre
—Descuida — Dirigió su atención al pelirosa— Kisumi Chan, tu madre esta al teléfono y quiere hablar contigo, y si, ya le conté todo, ahora ve y habla con ella.
Kisumi quería que se lo tragara la tierra, pero no tenia opción, respetaba a la madre de Haru como si fuese una tía o su propia madre, y sabia que si ella le regaño fuerte lo que su madre le diría no sería nada sencillo de aguantar — Como diga Oba, me iré en cuanto termine de hablar con mi madre Haru, seguro ella me dejara inconsciente con sus gritos — esto último lo dijo con su característica actitud divertida.
—Mañana Hablamos Kisumi — la puerta se cerró dejando a Haru aun mas confundido, que cuando despertó en el hospital durante la mañana.
Un poco retirado de aquel lugar, mas adentrado al centro de Tokyo, en el apartamento 624 dos jóvenes estaban sentado uno frente al otro, cada uno tenía una historia en su cabeza e ignoraban la presencia del otro, era algo poco común entre estos dos, pues en el tiempo que estaba juntos, siempre estaban conversando y por lo general el más bajo siempre daba ánimos al más alto, pero en esta ocasión, ¿Quién daría ánimos a quien?, tras un vibrar melodioso del móvil del peliverde, ambos jóvenes aterrizaron del mundo en el que se encontraban.
Makoto, asomo su vista al móvil, buscaba identificar quien lo había traído nuevamente de la conexión temporal que tenia con sus pensamientos.
—Sousuke — pensó, no quiso decirlo en voz alta pues intuía que la distante y sinónima actitud de su amigo tenía algo que ver con él. —Hola, ¿como estas? — dijo en tono familiar mientras se dirigía a su habitación.
—Hola, Makoto — Mantuvo un silencio corto — se que no esperabas saber de mi tan pronto, la verdad ni yo pensé que te llamaría en días, pero quiero saber algo que solo tú puedes decirme
—Te escucho — acoto el peliverde mientras esperaba la cuestión del moreno
—Rin, el ¿está ahí?
—Si — Respondió a secas
— ¿Ha dicho algo?, de… mi — la voz de Sousuke era algo preocupada, pero ¿por qué?, no quería que Makoto se enterara de lo sucedido o simplemente le preocupaba lo que Rin pensara de él.
— ¿Algo como qué?, Sou ve al grano, que le hiciste a Rin — interrogo al moreno
—Nada, lo juro, bueno eso creo. Makoto… — el silencio continuo mientras su respiración nerviosa se escuchaba al otro lado — ¿Puedo hablar con él?
—Eso dependerá de Rin, Sousuke, ¿por qué no le das un tiempo? — era incomodo, como conducir con una venda en los ojos. Estaba en una situación que no sabía cómo actuar, decir o hacer cualquier cosa era difícil, pues Makoto realmente no sabía qué pasaba.
—Solo será un momento, Por favor — Su voz suplicante fue como escuchar un gatito bebe maullar por atención, acto que Makoto no pudo ignorar.
—le preguntare, pero no puedo obligarlo, y aun no se qué paso entre ustedes, te mandare un mensaje con su respuesta y ya solo dependerá de ti o de lo que hayas hecho.
—Gracias Makoto, y por favor no lo malinterpretes entre Rin y Yo no…
—Sou — Corto — fui claro contigo, no tienes que explicarme nada, al menos claro, que hayas hecho algún daño a Rin, así y solo así, tendrás mucho que explicar.
Makoto salió en dirección a su amigo, el aun estaba perdido en sus pensamientos, sumido en una taza de café que a medio beber, pensando en algunos errores de los cuales no se arrepentía.
—Rin, ¿estás bien?, Makoto desconocía la verdad de lo que pasaba por la cabeza de su amigo, pero de algo estaba seguro. Lo que paso le dolía — Rin, era Sousuke. En el teléfono. Quería saber si podrías verle más tarde, le dije qu...
—No — se levanto de su lugar en dirección a la cocina — solo dile que tengo muchas cosas y no tengo tiempo. Eso me recuerda, mañana debemos ir a comprarme un móvil, así que debes sacar tiempo para mí.
—no cambies el tema, el parecía insistente en hablar contigo, imagino que paso algo entre ustedes y por ello estas así, o ¿no?
—Solo dile que no, Makoto, por favor — lentamente lagrimas empezaron a bajar del rostro del pelirrojo, estaba tranquiló pero dolido, su rostro reflejaba rechazo, resignación y mucho dolor. Su corazón podía escucharse desde la distancia, un tun tun corrido, fuerte y sonoro, provocando en el peliverde, ese instinto de protección, los brazos del peliverde rodearon el cuerpo del más bajo, un abrazo. Un abrazo, que más que un amigo, solo un hermano le podría dar.
En ese momento. Justo detrás de ellos, del otro lado de la puerta, Sousuke recibía un mensaje de parte de Makoto, paso su mano sobre el numero de aquella puerta mientras lo leía, al tiempo en el que tras un respiro profundo, salía por el pasillo, el cual para muchos era amplio y con mucha iluminación, pero para Sousuke era oscuro y con poco espacio para transitar.
De: Tachibana Makoto
Asunto: Rin
Lo siento, pero este no es el momento
A si paso el domingo para todos, unos dispersos en la soledad, y otros agradeciendo la necesaria compañía. Un fin de semana de emociones, sentimientos, hospital, alcohol, nuevos amigos, romances, y sexo. Para llegar al final a la primera semana, y así dar inicio a la Semana 2 de nuestro proyecto en Nanase Corp llamado Free!
