Cap 20

Haru estaba preparándose para salir de casa de sus padres, eran aproximadamente las 4 de la madrugada, necesitaba ir a su apartamento por sus cosas, prepararse para una larga jornada de trabajo.

Buscando una de las llaves de los tantos coches que aparcaban en la extensa mansión, Haru fue sorprendido por su padre, quien conocía a demasía las acciones de su hijo.

— ¿no piensas despedirte hijo? — el Sr Nanase era un hombre autoritario, pero aun así daba ese espacio que su hijo se había ganado con trabajo y esfuerzo, además de respetar las decisiones que como tal podría tomar, siempre y cuando estas no afecten el bienestar de la empresa.

— lo lamento padre, pero no pretendo llegar tarde y si deseo prepararme, necesito partir ahora, le recuerdo que mi apartamento está del otro lado de la ciudad.

— lo sé, pero antes necesito que me permitas unos minutos Haruka, hay cosas que deseo preguntarte — no es que Haru le preocupara las charlas con su padre, pero aun así no le gustaban, por lo general había una variante que le indicaba el pelinegro el tipo de charla, si le llamaba hijo, todo indicaba que solo era una plática casual, pero cuando en su lugar le llamaba por su nombre todo indicaba que la conversación seria.

— Como digas padre — asintió

Ambos se dirigieron al despacho, un lugar lleno de trofeos y premios de diferentes torneos, todos ganados por Haru en su infancia, natación, dibujo, literatura, y muchos otros difíciles de nombrar, además de ser un lugar con bastante iluminación y cientos de libros, el lugar parecía ser un espacio especial para el señor Nanase.

—Toma asiento — indico el mayor, tras hacer lo indicado, ambos caballeros se miraban de la misma manera, fría, analítica, buscando en cada uno las respuestas de preguntas que no se han hecho.

—Padre, puedes ser directo, como te dije no deseo llegar tarde, tengo reuniones importantes y…

—descuida seré directo, primero quiero que agregues a tu agenda una fiesta que se llevara a cabo el próximo miércoles

— ¿Fiesta? — cuestiono el pelinegro

—Sí, Social. Deben ir representantes de todos los departamentos y cada uno podrá llevar un invitado, Nanase Corp. es quien patrocina esta fiesta y tu como administrador del departamento Free! y mi hijo, No debe faltar.

— ¿Cual es el Motivo? — su mirada calculadora, le indicaba a Haru que su padre buscaba algo y quería saber qué.

—¿Motivo?, hmmp. — con una sonrisa de medio lado, el mayor tomo sus manos uniéndolas en el centro de si — El motivo dependerá de ti Haru.

— ¿De mi?, no entiendo, ¿a qué se refiere? — la conversación estaba tomando un giro, uno que a Haru no le estaba empezando a gustar.

—hay dos posibles razones para esta fiesta, primero el éxito y expansión de nuestra empresa a áreas latinas o… — Pauso — … o anunciar la posible fusión de nuestra empresa con IWT por medio del matrimonio entre los herederos de ambas.

Haru pensó no haber escuchado bien, ¿por qué su padre había dicho tal cosa?, ¿por qué tomar aquella decisión sin consultarle?, a sabiendas que él se negaría, ¿a donde quería llegar?

—¿sabes que me negare a lo último, verdad? — el menor mantuvo la serenidad, y postura, no permitiría que su padre notara su desconcierto ante tal acción.

—¿Porque lo harías hijo? — se acomodo en su lugar manteniendo la vista fija a quien tenía en frente.

—Porque simplemente no deseo hacerlo, ¿casarme?, no, eso no está en mis planes actuales padres, ¿por eso me trajiste aquí?, ¿cuándo pensabas decírmelo?

—Lo estoy haciendo ahora ¿no?, además, Ya te lo he dicho, la noticia dependerá de ti, no puedo obligarte a casarte, pero si puedo obligarte a cumplir tu responsabilidad como heredero de Nanase Corp., como único hijo es tu deber velar por la compañía

—Pero padre…

—Nada Haru, solo si me das una buena razón para no casarte dejaría la primera opción como motivo de la fiesta, pero si no lo haces debes prepararte para lo que viene.

—Padre yo…

—¿Estás enamorado?, dime que si y de quien y todo estará resuelto, de lo contario demos por terminada esta conversación.

—Si — dijo tras ponerse de pie cabizbajo

—Si que Haru

—Si —apretó los puños con fuerza — amo a… — su palabras se frenaron en su garganta — amo a alguien, pero no puedo decir a quien,

—Hmp, creo que eso lo complica a medias Haru, ¿cómo sabré que no me mientes, si no me dices su nombre?

—Cuando esté listo lo diré, solo dame tiempo…

—Tienes hasta fiesta Haru, si para entonces no me convences de que esa persona existe, anunciare el compromiso — se levanto se su lugar y se dirigió a la puerta — y usa el chofer, hasta que no mejores no tienes permitido usar coches, ni siquiera el tuyo, ¿entendido?

—Entendido.

Ya en su apartamento Haru prepara todo para un nuevo día de trabajo, usando un traje de chaleco gris, zapatos negros y accesorios necesarios, se sentó en la estancia con taza de café en mano, revisando su agenda.

Su agenda era simple, a primera hora tendría reunión con todo el equipo, el resto de la semana trabajaría con el departamento de reclutamiento, a excepción del viernes que se reuniría con Nagisa y Rei para revisión de los gastos de toda la semana.

Cerro la agenda lentamente, trabajaría todo el día, no, toda la semana con Makoto, ¿Cómo manejaría sus emociones?, no lo había visto desde su cita y no se sentía listo para verlo de nuevo; pero esto era trabajo, y debía aprender a que ambas cosas debían estar por separado; aun así hasta que no llegase a Nanase corp., no podía prohibir a sus pensamientos girar en torno a él, debía olvidarlo, dejarlo que siga manipulando a quien le dé la gana. Que salga con Rin, o con cuantos hombres le apetezcan.

Salió a paso ligero al balcón, dejo la luz apagada y se posiciono en dirección al barandal que sostenía con ambas manos, fuertes deseos de mirar al balcón vecino le apoderaron — no mires — se repetía — no mires Haru — se reprimía — por favor ten fuerzas y no mires a su balcón — apretó con fuerza el barandal del balcón, tanto que pensaba que podría romperlo, pero aun así sus esfuerzos fueron en vano, su rostro como por inercia, giro lentamente en dirección a aquel balcón, como si un imán le halara, como si algo magnifico estuviera pasando allí, pero ¿Qué encontraría allí?, que hay en aquel lugar que su corazón no podía dejar de latir con fuerza, abrió sus ojos tan grande como le fue posible, no por poca visibilidad, ni por querer mirar más allá, no, fue por la sorpresa de encontrar aquellos profundos ojos verdes, que le desnudaba a distancia, unos ojos que no dejaban de mirarlo a tal punto de intimidarlo. Un sonrojo se apodero de su rostro, su hubiese un muro entre ellos se hubiera destruido al instante. Ninguno perdía la vista el uno del otro, estaban atrapados, atrapados en las orbes de cada quien, perdidos en su propio mundo.

Ninguno dijo nada, ninguno perdió de vista al otro, ambos ex nadadores se quedaron allí, buscando leer los ojos de cada quien, tenían una conversación visual, una que nadie podría interpretar, solo ellos dos.

Su enlace fue interrumpido, cuando la voz de un joven pelirrojo se escucho desde uno de los departamentos, causando que el pelinegro reaccionara. Giro con velocidad, dejando al peliverde anhelando más de su distanciada compañía.

Haru tomo sus cosas, frustrado y posiblemente enojado, saliendo del edificio en dirección al inicio del nuevo día.

Makoto se había mantenido en el balcón, estaba bajo la esperanza de que Haru volverse a salir, pero no sucedió. Dentro del su apartamento, el pelirrojo trataba de traerlo de sus vagos pensamientos, ignorando que su estancia allí tenía un motivo.

—Hey Makoto, ven el café se enfría — se acerco con la taza en mano, posicionándose al lado del peliverde. — ¿qué tanto miras?, Makoto tierra, aquí Rin, reacciona

— Rin, nos conectamos

— ¿Qué? — cuestiono el pelirrojo dudando de la lucidez de su amigo

—Haru y yo no conectamos, ahora, justo ahora estábamos conectados — Makoto sonreía como tonto, no podía dejar de hacerlo, tenia deseos incontrolables de abrazar a Haru, salió corriendo del balcón en dirección al cuarto, donde terminaría de preparase para iniciar su día. Dejando a Rin, con ambas tazas de café en mano.

—Rayos!, Makoto, tu café.