Naruto y sus personajes son obra de Masashi Kishimoto. Lo único que me pertenece es la idea y la historia, las cuales hago sin ánimo de lucro, con el fin de entretenerme y entretener a quien quiera leerla.
¡HOLA! La verdad que he tardado milenios en actualizar ¿Y sabéis qué? Mañana tengo un examen ¡Jajajaja! ¿A que es gracioso? Pero más gracioso es que me da un poco igual ¡JAJAJA! ... Glow, vas a suspender ¿Lo sabes, no?
¡Pero da igual! Porque por fin he logrado recopilar armonía en mi casa, por fin he tenido unos segundos de paz, sin tener que estar aguantando a mi hermano deambulando o a mi padre dando la lata, jajajaja... Ah, familia, cómo la echaré de menos.
¡Pero bueno! Aquí estamos por fin con el último capítulo -que ya era hora de terminar- de este fic.
Quizás no es lo que os habíais esperado, pero los que me leéis a menudo conoceréis que no soy una escritora de historias largas... Jajajaja, la verdad es que eso se lo dejo a los profesionales; yo me dedico a escribiros en un One Shot el Rate M más sensual, sexy, asombroso y caliente que podáis leer -o al menos se intenta- ;)
Sin querer quitaros más de vuestro valioso tiempo, os dejo aquí con el último capítulo.
Sin más que decir;
disfrutad de mis locuras.
Sala de usos múltiples
Capítulo III
Cómplice
POV General.
La ex-habitante de Suna llegó a su casa después de un arduo trayecto desde la oficina del Hokage.
Gracias a su marido; había pasado uno de los momentos más embarazosos de toda su vida: Ir por la calle sin braguitas, puesto que al lúcido de su marido se le ocurrió la brillante idea de coleccionar su ropa interior en ese preciso momento.
—¡Estúpido!- Gritó hacia la nada cerrando la puerta de casa.
Tocaban cerca de la una y media de la madrugada; Shikadai -el pequeño Nara-, yacía durmiendo tranquilo en su cama.
La rubia subió de puntillas hasta la habitación con cautela, no precisaba despertarle ni para darle un leve beso de buenas noches; sería demasiado problemático estar frente a su hijo... en esa situación, por lo que se dirigió a la habitación.
Resignada, encendió la luz y se desvistió buscando su pijama; pero cuando fue a ponerse unas nuevas braguitas, vaciló.
—Mejor... no.- Divertida, se mordió el labio inferior y simplemente se puso su pantalón y camisa de pijama.
No estaba tan mal estar sin ropa interior.
Por otra parte; el Hokage y su mano derecha terminaban el papeleo en silencio. Shikamaru sabía lo que Naruto y su mujer habían hecho; y Naruto intuía exactamente lo mismo.
La situación entre ambos era incómoda cuanto menos y trataron de lidiar las palabras justas y necesarias; pues aunque se conocían desde que eran pequeños, no procedía hablar de estos temas entre hombres.
—Bueno, esto ya está Naruto.- Comentó el Nara tratando de romper el silencio incómodo que se había formado minutos atrás.
El nombrado, sonriente, asintió con la cabeza y volvió a bajar la mirada hacia su bolígrafo pretendiendo hacer como que escribía. Shikamaru mientras, ordenó unos cuantos informes más dando tiempo a que el rubio acabara de firmar una pequeña pila de papeles, según él, sin importancia.
Salieron de la oficina hablando de sus hijos y de lo bien que Konohamaru ejercía de líder; la conversación era forzada, corta y con respuestas directas.
Al estar en el camino que les separaba; Shikamaru se giró hacia Naruto y, con una mano rascando su nuca de forma evidentemente nerviosa y avergonzada, le habló al rubio.
—Los hombres... saben guardar secretos ¿No?- Sin decir nada, el Nara lo dijo todo.
Naruto se quedó perplejo por algunos segundos esperando a que su amigo le contara algún secreto, pero al ver la sonrisa ladeada de Shikamaru con un leve rubor en sus mejillas; sabía a qué secreto se estaba refiriendo.
El rubio echó a reír de forma sonora, -más de lo que había pretendido-, y asintió con ímpetu.
—Sé que mi secreto está a salvo contigo, y el tuyo conmigo.- Se señaló con su dedo pulgar y sonrió mostrando todos sus dientes.
Shikamaru sonrió de vuelta y ambos se dieron la mano de forma cómplice.
Naruto llegó a casa, encendió la luz de la cocina y se preparó un vaso de leche con tres o cuatro galletas; no había duda de que todo el papeleo sumado a la ajetreada tarde que tuvo con su mujer en su mismo lugar de trabajo le había dejado exhausto, pero primero tenía que meterse algo en el estómago.
Hinata escuchó sonidos en la parte baja de la casa y, cautelosa se asomó para ver de dónde procedían; al ver a su marido comiéndose una galleta tan tranquilo en la cocina, no pudo hacer otra cosa que reír.
—¿Qué haces?- Preguntó tapándose la boca y aún riendo divertida.
—¿Umh? Oh, Hina, tenía hambre.- Alzó la galleta y acto seguido se la metió a la boca sonriendo.
—Oye... ¿Has podido coger eso?- Hinata se sentó al lado de su marido, observándole comer mientras que en sus mejillas se dibujaban graciosos círculos rosados.
Naruto le dio un leve beso en la frente y sacó de su bolsillo el sostén que se habían dejado en aquella tarde de locura y pasión.
—¡Qué vergüenza! ¿Ha dicho algo Shikamaru?- La morena se pasó ambas manos por el rostro, frotándolo con ímpetu y las dejó en su frente, alzando el flequillo.
—Pues... No, no ha dicho nada.- Rió el rubio.
Ni en broma iba a confesar que el sujetador se lo había dejado Shikamaru en el pomo de la puerta expresamente para que lo viera al llegar. Aunque era cierto que el moreno fue discreto y reservado.
Además, habían hecho un pacto de silencio; después de todo él mismo con Temari habían tenido otro tórrido y excitante encuentro.
—¿Quieres que te haga algún bocadillo?- Preguntó la morena tratando de evitar hablar más del tema.
Se dirigió a la bolsa donde guardaban el pan, pero Naruto la paró en el momento que pasó tras él, agarrándola por el brazo.
—Prefiero otra cosa...- Sensual, el rubio bajó de la banqueta donde estaba sentado y se aproximó a su mujer pasando sus manos por los hombros de ella, dejando caer los tirantes de su camiseta de pijama.
—Naruto... Aún quieres...- Iba a preguntar Hinata; pero el rubio sentenció la cuestión con un duro y apasionado beso que la dejó sin respiración. —Lo hemos hecho antes...- Recordó la mujer entre besos mientras notaba que era levantada por las caderas y sentada en la mesa de la cocina. —Los niños... Naruto...- Por más que quería resistirse; sus jadeos y gemidos ante los besos sensuales y mojados de su marido, le incitaban a seguir.
—¿Quieres que vayamos al dormitorio?- Preguntó el rubio con su típica sonrisa zorruna mientras lamía el escote que formaban los senos de su particular diosa.
Ella agarró sus dorados cabellos entrelazándolos entre sus dedos y fue la señal que necesitaba Naruto para tomarla por las caderas y subirla en brazos hasta su dormitorio.
Mientras tanto, en casa de los Nara.
Shikamaru había llegado por fin. Cerró la puerta con delicadeza y se dirigió a su habitación donde pensaba que le iba a esperar su fin; estaba seguro, mientras subía las escaleras, de que al cruzar el umbral de la puerta, Temari le iba a estrangular con el cable del teléfono por haberla hecho caminar hasta casa sin braguitas,
Aunque, no podía evitar contener la risa.
Sin embargo; para su sorpresa Shikamaru al entrar observó cómo, aunque las luces estaban encendidas, Temari yacía recostada en la cama boca arriba durmiendo de una forma angelical. Sin poder contenerse, una dulce sonrisa se formó en sus labios al ver cómo su mujer dormía tranquila y despreocupada.
Su cabello estaba suelto y esparcido por la almohada, el pijama lo tenía algo alborotado debido, quizás, a haberse movido durante el rato que permanecía dormida.
Shikamaru se sentó al lado de Temari y observó aún más de cerca y con mejor detenimiento las facciones perfectas de su mujer, sus pómulos, sus pestañas, sus ojos, sus labios... Su rubia tenía unos labios esponjosos, rosados y tiernos; cada vez que los veía, aunque llevaran años casados, era imposible resistir la tentación de besarlos.
Así que, con cautela, el Nara apoyó una de sus manos al lado de la cabeza de su mujer y se inclinó despacio para no despertarla. Entrecerró los ojos disfrutando de lo plácidamente que yacía su mujer durmiendo y depositó un suave y dulce beso en esos labios que le hacían volverse loco.
Sonrió mientras la besaba; estaba despierta.
Temari entreabrió la boca dejando que el dulce y pausado beso se convirtiera en uno más demandante; más ardiente. Sus lenguas se encontraron por el camino y se saludaron con un sensual baile entre ellas.
—Shikamaru...- Un jadeo se escapó de las cuerdas vocales de la rubia mientras agarraba a su marido de las solapas del peto y profundizaba en el beso.
El nombrado, en un movimiento se puso encima de su mujer y ella, con gusto abrió sus piernas para dejar que se acomodara entre ellas.
—¿Quieres otra ronda?- Preguntó Shikamaru lamiendo el lóbulo de la rubia; ella emitió un leve jadeo.
—Deberíamos dormir...- Comentó Temari, pero no tenía la más mínima intención de parar.
Relamió su labio inferior y entrelazó sus dedos entre los cabellos oscuros de Shikamaru, deshaciendo la coleta. Su otra mano fue a parar al pantalón, más concretamente al bolsillo.
—Tienes algo que es mío...- Juguetona, la rubia sacó del bolsillo las braguitas que antes se había quedado. —Me has hecho sufrir mucho, Shikamaru...- Temari tiró las braguitas a un lado del dormitorio y se acercó al oído de Shikamaru, susurrando. —Aún no me he puesto ningunas...- Soltó una risueña risa acompañada de un ardiente gruñido de su marido ante sus palabras.
—¿No llevas nada?- Preguntó ansioso de saber la respuesta.
—Comrpuébalo.- Temari se mordió el dedo índice y abrió aún más las piernas; alzando su cadera para dejar que Shikamaru le bajara el pantalón del pijama.
El Nara soltó un bufido del puro placer visual que le proporcionaba bajar el pantalón de su mujer y encontrarse con su intimidad al descubierto. Alzó la mirada por un instante, y con una pícara mirada acompañada con una sonrisa, se relamió los labios bajo la atenta mirada de su mujer.
—Me ha entrado hambre...- Susurró de una manera ronca y sensual.
Temari pudo notar el aliento de Shikamaru chocar contra su clítoris antes de ser devorado.
La noche pasó, y con ella vino un nuevo día.
Shikamaru y Naruto llegaron juntos a la edificio del Hokage y entraron en aquella sala; la misma que fue cómplice de cómo dos parejas se daban placer; de cómo gemían, gruñían y sudaban mientras se demostraban el amor más puro mezclado con ese toque salvaje, con ese toque de lujuria.
Ambos lo sabían. Se miraban, eran cómplices, pero ninguno hablaría de lo que pasó en aquella sala de usos múltiples.
¡THE END!
Por fin he podido terminar este ShikaTema + NaruHina. La verdad es que, a pesar de haber tardado tanto me ha resultado divertida toda esta serie de pervertidas situaciones, jajaja. Espero que a vosotros también os haya gustado.
Quisiera agradeceros de todo corazón por seguirme y esperar mis historias; no hay cosa que me llene más que recibir comentarios o preguntas como "¿Cuándo vas a actualizar?" o tipo de "¿Puedes hacer una historia de Shikadai x Mirai?". Que me pidáis cosas me llena de amor el corazón, porque significa que pensáis en mí cuando veis una pareja y no sé, me hace llorar, jajaja.
Glow, eres una sentimental...
¡Y sí! Mi próxima historia puede ser que sea un MiraDai, ya que ha sido una petición. Pero el ShikaTema está cerca... Se siente, se siente...
Espero que hayáis disfrutado tanto al leerlo, como yo al escribirlo.
Y no seáis tímidos, hay una persona muy amable que me ha ido dejando comentarios en cada historia que leyó mía... ¡Hace más de un año! Quiero agradecerte inmensamente haberme escrito, porque en parte has sido la que me ha dado ganas de escribir de nuevo y encontrar un hueco entre tanto examen, trabajo y lío... ¡Gracias!
Y gracias a ti, que estás leyendo esto.
Eres una persona maravillosa.
Os quiere; Glow.
¡Besines de chocolate con leche para todos!
