Y llego el 22, bueno solo agradeciendo sus reviwers tanto aquí como en face, las amodoro, y mil gracias a Karo Aoi Chan por su ayuda a que quede como quiero (Nena you are the best)

Cap 22

La reunión fue breve, todos reportaron sus actividades para la semana, entre ellas Makoto, quien expuso que durante todo la mañana no tendría ninguna visita, solo en horas de la tarde con miembros de la federación para mantenerlos al tanto de los nuevos prospectos, además de que deberían revisar las propuestas para los contratos venideros.

Durante toda la reunión, Makoto le daba miradas seductoras al pelinegro, pero este de alguna manera se las ingeniaba para ignorarlo, sin saberlo Makoto estaba activando una bomba que puede que no sepa desactivar.

La reunión finalizo, todos a excepción de Makoto salieron de la sala. Yamazaki le entrego secretamente una nota en las manos al peliverde, lo cual Haru pudo notar, le pareció patético que flirteara en su presencia, mas después de lo que había sucedido entre ellos — ¿No podía controlar sus hormonas? — era todo un Gigoló de lo peor.

Al Yamazaki abandonar el área y decirle unas palabras privadas al peliverde, este procedió a acercarse al lugar donde se encontraba el pelinegro. Haruka tenía sus piernas cruzadas y una mano en su barbilla, fingiendo no estar al tanto de su coqueteo.

—Director, ¿podemos empezar? — el peliverde dijo aquello con voz seductora, su plan era reconquistar a Haru, y tras lo que paso en la mañana se sentía muy animado

—Creo que no hay problema, Tachibana o ¿aun no ha terminado de coquetear con los demás empleados?. — su voz era molesta, sentía ganas de pegarle hasta dejarlo inconsciente, como se atreve a tales actos en su presencia.

—No se aquel se refiere director, pero acepte mis disculpas si le he parecido irrespetuoso — Makoto acerco su rostro a distancias peligrosas del rostro del pelinegro, logrando que este se sonrojara.

—muéstrame esas propuestas Tachibana y concéntrate en tu trabajo — este brindo una sonrisa traviesa, asintiendo a las ordenes de su amado jefe.

Durante toda la mañana, ambos jóvenes revisaron los documentos, proyectos, contratos, propuestas, todas perfectamente elaboradas por el peliverde, no había errores, no había una sola cosa que mereciera corrección, Haru debía reconocer que el peliverde era mejor en su trabajo.

Entre ellos, se marcaban cosas que el otro desconocía, reglas, procedimientos, eran un equipo, en el que ambos aprendían mutuamente.

En un momento y ya completando unos de los contratos a firmar, Makoto intencionalmente, pasa una de sus manos por las del pelinegro, fingiendo querer explicar algunos detalles sobre sus hombros, según el sobre de unos de los párrafos marcados, logrando que el pelinegro sintiera una descarga eléctrica en la parte más baja de su cintura, trabajar con Makoto, en aquella situación era incomoda y Haruka sabía que de seguir así, las cosas podrían empeorar.

—Director — Makoto no puedo evitar sentir curiosidad por los pensamientos perdidos del pelinegro anteriormente — ¿en qué pensaba esta mañana?, que fue eso que le ocupo tanto sus pensamientos que no le permitió notar nuestra presencia.

—Me parece Tachibana que eso no es asunto suyo — espeto el pelinegro sin perder la vista de los documentos en frente.

—Es mi asunto — respondió — y exijo que me digas — su tono no era molesto era atrevido

— ¿exiges? — Dijo mientras levantaba una ceja, un poco divertido — ¿qué te hace creer que tienes derecho a eso Tachibana? — dejo a un lado los documentos, quería saber que respondería el más alto

—Director ¿no lo recuerda?, tu cuerpo es mío, hace rato que está reaccionando a mis contactos, tu cuerpo me reconoce y si él lo hace tu también, me lo demostraste esta mañana

— ¿esta mañana? — si, Haru recordó, cuando vio con sus propios ojos como Rin salía de su apartamento —creo que tienes problemas Tachibana, ni mi cuerpo ni yo sabemos de que hablas. — busco aquella actitud seria y distante que mantenía con el más alto minutos atrás.

—No finja Director — el peliverde se acerco nuevamente a Haru, tomando su con sus manos su rostro — si no fuera así no estuvieras coqueteándome ahora

— ¿coqueteo?, quien coqueta Tachiba…

Makoto entendió la oración, Haru no aceptaría fácilmente a sus acciones, se lanzo sobre él mientras este aun estaba es su silla, se inclino a él y lo beso, Makoto plasmo un aquel beso salvaje sobre los labios secos del peliverde, haciendo que sus salivas se mesclaran, ambos movían sus cabezas de lado a lado, exigiéndose fuerzas para no desnudarse allí mismo.

Un fuerte sudor empezó a apoderarse del pelinegro, quien empujo a Makoto de su lado, debía irse de allí, alejarse de él. Buscar una manera que su erección no sea notoria para el peliverde.

—¿Haru? — Makoto trato de atraerlo nuevamente pero esta corrió rápidamente, llegando a escabullirse en uno de los baños del piso.

Haruka llego al baño nervioso, sus piernas le traicionaban, deseaba ser tocado, su miembro palpitaba tras cada paso. Buscaba una brecha en la frontera de la cordura, pensar en cosas laborales para poder aguantar aquel deseo. — Maldito Makoto — si este ni hubiera provocado sus instintos, aquello no hubiera sucedido.

Makoto esperaba el regreso del pelinegro, lo había notado extraño y eso le preocupaba — ¿A caso? — como no lo noto, apenas habías pasado horas desde el incidente, puede que el pelinegro este .. — Dios mío — Makoto salió corriendo en dirección a donde se encontraba, entro al baño donde se suponía se encontraba.

Reviso cada uno de los cubículos, había dos cerrados, lo que le indicaba que en alguno de ellos estaba Haru, el problema no era saber cual, era más bien, como deshacerse del 3er personaje que sobraba.

Una de las puertas se abrió, un joven del departamento de copiado salió de allí, lavo sus manos y se dispuso a dejar el lugar solo con las dos presencias actuales.

Makoto, cerró la puerta, lentamente se acerco al cubículo que se mantenía ocupado, quiso tocar pero no se atrevía — ¿Qué pasaría si él no está ahí? — acerco su oído a la puerta intentando escuchar algún sonido que le indicara quien estaba del otro lado.

Haruka estaba sentado en el aseo, tenía los pantalones a las rodillas, su miembro esta erecto, duro, con marcas de deseo en la punta. tanto que podría decir que le dolía, espero a sentir que estaba solo en el lugar, cuando escucho salir y cerrarse la puerta, empezó a buscar un punto de satisfacción, coloco su mano sobre su falo, masajeándolo en movimientos torpes de arriba abajo, estaba nervioso, molesto, no sabía cómo hacerlo apropiadamente.

—Demonios — gruño mientras trataba de llevar a cabo su misión, pero sus manos no le obedecían, su cuerpo se sentía débil y su respiración era acelerada.

Makoto escuchaba los gemidos del pelinegro, deseaba entrar, romper la puerta y satisfacer aquel cuerpo cuyo deseo era recibir placer, placer que el tenia la oportunidad de brindar.

Sintió como el cuerpo tras la otra puerta se acomodaba para salir, lo que le indico al menor que debía abandonar el área, uso pasos sigilosos y salió del lugar.

El pelinegro salió del cubículo donde se encontraba, acercándose al lavado, se echo agua a la cara tratando de refrescar el calor que lo embargaba. Era inútil. Sentía su sangre hervir, sus cuerpo temblaba ligeramente por la necesidad que tenia de correrse. Aun estaba padeciendo los efectos de esa maldita droga que lo tenía en un estado de excitación semipermanente. Por eso había entrado a ese baño, para intentar refrescarse y no sucumbir a lo que su cuerpo pedía.

Pasaron los minutos, y su necesidad se volvía más apremiante. El ojiazul no tuvo más remedio que entrar nuevamente a unos de los apartados para darle a su cuerpo lo que necesitaba.

Con su suspiro de derrota, el pelinegro se sentó sobre la tapa del toilet y se comenzó a desabrochar de nuevo el pantalón. Por lo menos el sitio estaba limpio y bien equipado.

Haru dejo salir su miembro que parecía feliz de salir del confinamiento del pantalón. Permanecía erecto, engrosado, y deseoso de complacerse.

Resignado, Haru sujeto su miembro en un puño trato nuevamente con el movimiento arriba y abajo, tratando de complacer su desbordado lívido.

Pasaron los minutos y su cuerpo reaccionaba al estimulo, pero no del todo bien. Su respiración estaba un poco agitaba, su frente estaba cubierta de sudor, un rubor adornaba sus mejillas, se sentía excitado, anhelante…pero no era suficiente. Por más que movía su mano, no llegaba al orgasmo, y eso lo frustraba.

Escucho como la puerta del baño se abría, y alguien se dirigió al cubículo de al lado. Haru esperaba a que el individuo se fuera, pero no fue así.

—Haru-chan, ¿estás bien?

La voz de Makoto sorprendió a Haru. El pelinegro estaba un tanto avergonzado pero no pudo evitar emocionarse por la presencia del peliverde.

—…no — respondió tras pensarlo un momento, no tenía sentido mentir. Necesitaba correrse, casi tanto como respirar.

Makoto entendía la desesperación e incomodidad de su amigo. No sabía cómo podía ayudarlo, pero sabía que tenía que hacerlo…y se le ocurrió una idea.

—Haru…¿yo te gusto?

—…— Haru guardo silencio, pero ese timbre de voz hiso que su miembro se agitara —…si

—hagámoslo juntos — dijo el de ojos verdes — cierra los ojos, Haru-chan y sigue mi voz.

El azabache solo asintió, como si Makoto pudiera verle.

—…de acuerdo — respondió

— Haruka, yo también tengo mi polla en mi mano — la voz era ronca y profunda, cargada de deseo — y ¿sabes que me estoy imaginando? — No espero respuesta — a ti. Te estoy viendo en una cama desnudo, con ese atlético cuerpo abierto para mí. Estas erecto Haru, estas duro y es por mi — Haru había vuelto a mover su mano de manera casi inconsciente — estoy en la cama contigo, y estoy acariciando tu cuerpo, eres delicioso Haru. — Makoto también estaba moviendo su mano que tenia encerrado en un puño su miembro erecto — te estoy besando Haru,…son besos húmedos…estoy lamiendo toda la piel a mi paso…tu abdomen no se escapa a mis labios, Haru. Te escucho gemir — y en verdad Haru gimió — ¿lo estas disfrutando?

—…si…. — su voz estaba agitada.

— tengo tu polla en mi mano, Haru. Esta caliente…y jugosa…me gusta saborearte…hmmm…eres dulce…. — saboreaba como si en verdad lo tuviera en la boca — ¿lo sientes Haru? ¿Sientes mi húmeda y caliente boca envolviendo tu polla?

—hmmmgg…si l-la siento…— la mano de Haru apretaba deliciosamente su miembro, y el liquido pre-seminal serbia para lubricarlo.

—te la estoy chupando Haru. Entera en mi boca…hmmmm…pero quiero más…quiero entrar en ti.

—Si…has-hazlo….hmmm

—pero voy a ser rápido, así que prepárate.

—Ha-hazlo como quieras.

—ya te prepare Haru. Y estoy entre tus piernas…yo también estoy duro…y es por ti…—la mano de Makoto se agitaba con inusual velocidad sobre sí mismo. Le costaba un poco hablar pero tenía que hacerlo por su amigo — estoy en tu entrada Haru…ummm estas muy estrecho…como me gusta. ¿Lo sientes Haru? Sientes mi polla en tu entrada abriéndose paso poco a poco hasta estar por completa llenándote hmmmm es lo más excitante del mundo….

—…hmmmm si…hmm — el pelinegro estaba como en trance, solo era consciente de la voz de Makoto y del movimiento de su mano, que cada vez le llevaba mas cerca del deseado desenlace.

—oh demonios, que apretado estas….aaaaahhh tus paredes me aprietan…y es demasiado para no moverme…te estoy envistiendo, ohhh es tan jodidamente bueno…voy rápido Haru. ¿Lo sientes?

—SI…. — grito como pudo el de ojos azules, ya que la presión en su miembro era extrema, se sentía a punto de estalla.

—ahhhh si…claro que me sientes….te estoy follando como te gusta, como me gusta a mi….fuerte…rápido…vamos Haru no te contengas….me gusta oírte…

El pelinegro gemía audiblemente mientras se daba placer a si mismo guiado por la voz de Makoto. Esa voz que lo estaba llevando al clímax.

Por su parte Makoto estaba de pie con la cabeza apoyada en la pared del cubículo junto a él. También se estaba masturbando y es que en verdad estaba viendo todo lo que decía, podría pasar por un pervertido, pero si ya de por si se masturbaba en silencio, no tenía nada de malo que lo hiciera acompañado.

—ohh gmmm Haru estoy llegando….te estoy dando justo a ahí, sabes donde….hmmmm…si….pídeme lo quieres…ahhh vamos no seas tímido

—mas…mas…quiero más….

—Te lo estoy dando….mucho mas…. — los dos gemían sin control. Era una experiencia única — vamos córrete con migo — le pidió al pelinegro y los gemidos se hicieron más audibles y a partir de ahí no hizo falta más palabras…

Los movimientos eran frenéticos, el final se acercaba para Haruka, que en un vano intento trato de no gritar el nombre del hombre que amaba

—MA-MAKOTO…. — con ese grito la esencia del azabache salió disparada de sus entrañas, dejando su cuerpo siendo sacudido por el tan anhelante orgasmo.

—….gmmm — Makoto se mordió los labios para no gritar también cuando su semen mancho la pared del cubículo, en un orgasmo que dejo sus piernas temblando.

Ambos se mantuvieron en sus lugares, Makoto agradeció al letrero de limpieza que había colocado en la entrada del baño, así impedir la entrada a espectadores indeseables.

Limpio su lugar, acomodándose la ropa, como si en aquel lugar no hubiera pasado nada. Se acerco al lugar contrario donde se supone que Haru debia estar, abriendo la puerta con sigilo, para no interrumpir nada.

A su sorpresa Haru estaba aun sentado, tenía los pantalones puestos pero se mantenía allí, cabizbajo, en silencio. Makoto extendió su mano como alguna vez lo hiso en el pasado, pero en esta ocasión la mirada de Haru no era la misma. Lloraba, el pelinegro tenía sus ojos azules ahogados en lágrimas, al levantar la cabeza, el pelinegro se lanzo sobre Makoto, abrazándolo, y maldiciendo el porqué diablos era tan débil ante él.

Makoto correspondió al abrazo, acariciando la negra cabellera del más bajo, seco parte de sus lágrimas con un beso, extendió el tiempo de aquel cálido abrazo, dejando que el calor de sus cuerpos se conozca un poco más.