Cap 24
— Solo espero que el hecho que me hayas plantado todo el día se por una buena razón Makoto — Rin fingía un enfado exagerado con el peliverde, quien estaba sentado en uno de los muebles de la casa, ese día le había prometido ir con el por un móvil, pero a causa de exceso de trabajo (y otra cosita mas) no le fue posible.
— lo siento Rin, me fue imposible llegar antes, pero te prometo que mañana iré contigo — el peliverde no podía evitar sonreír a pesar de las quejas del pelirrojo, no podía evitarlo, estaba feliz y la causa de todo ello era Haruka, mientras se excusaba con el pelirrojo, sentía un cosquilleo en sus labios por lo ocurrido recientemente, estaba tan feliz, que podría ocurrir un ataque terrorista y este seguiría sonriendo.
— puedo ver por tu cara que te ha ido muy bien, ¿tiene Haru algo que ver? — Rin pregustaba por gusto, pues solo una persona era capaz de sacar ese humor en el más alto y su nombre siempre será Haru — ¿no me contaras? — Se lanzo con velocidad al asiento desocupado lado del peliverde —descuida, Gou fue conmigo, además me dijo que habían suspendido varias reuniones por tanto trabajo, así que te perdono.
— Solo te diré que las cosas están muy bien entre nosotros — su semblante feliz cambio de de repente a uno más serio — Rin… — metió su mano en uno de su bolsillos buscando algo.
— ¿Que pasa Makoto?, ¿porque el cambio? — el pelirrojo seguía el movimiento de sus manos con la mirada.
— Rin — Extendió la mano entregando una nota — esto te lo envió Sousuke — por favor lo vi muy pendiente de ello y creo que puede ser importante, aun no se qué paso entre ustedes pero creo que al menos deberías leer la nota.
No es que Rin no quisiera leerlo, pero sentía que si lo hacía podría estar callendo en una enorme tentación de volver a hablarle, por lo que solo le quedo la opción de pedirle un consejo a Makoto.
Tomo la nota entre sus manos, sin perder la mirada en ella, aun estaba allí, sentado, observando las manos de quien entregaba el papel, buscando una manera de iniciar la conversación.
— Makoto…. — el pelirrojo inicio con la conversación, nervioso, intranquilo, pendiente de decir las palabras correctas — Sousuke y yo…
— ¿Estuvieron juntos? — Rin levanto la cabeza en dirección al peliverde quien le miro con ternura — Ya lo sospechaba por como andaban las cosas, y no quiero ser un metido, pero creo que debes afrontar la situación, ya sea para seguir con ello o cortar la de raíz — Rin no pudo expresar palabra, lo dicho por Makoto fue simple y lo justo, debía ponerle un fin a lo que paso, no darle la importancia que no tenia y dejar que eso sea lo que realmente fue " Una Aventura de una Noche" .
Makoto capto la batalla mental que tenía el pelirrojo en su cabeza, su silencio lo decía todo, por lo que opto por darle un momento, se arrodillo ante él y dándole un afectuoso abrazo le dijo — Eres fuerte como un tiburón, no pelees contra la marea, solo déjate llevar — el pelirrojo observo como este se marchaba a su cuarto, para ahora buscar el significado más acertado a sus palabras.
Rin tenía ya una hora sentado en aquel lugar, aun estaba pensando en cual podría ser el contenido de aquella nota, que es eso tan importante que le podría decir que tenia a Sousuke tan al pendiente, bien podría ser una excusa para estar cerca de Makoto o simplemente una manera de pedirle ayuda para conquistarle — Ash — cada pensamiento era peor que el siguiente, tras una reprimenda mental, tomo la nota y empezó a leer.
Rin
Cuando la luna esta triste, es cuando más fuerte debería brillar, para que el sol se dé cuenta de lo mal que esta y a si con su sabio corazón, le pueda aconsejar.
Ahora soy como la luna, tenemos que Hablar, eres el único con el que puedo conversar sobre mis sentimientos, eres mi sol, mi amigo, el único que puedo confiar. Guarda mi numero, cuando tengas tiempo llámame e iré por ti, no importa el día o la hora, pero por favor, no me niegues la oportunidad de disculparme apropiadamente, no quiero perder un amigo por mi error.
Si ya tienes móvil mándame tu número, te juro que no te molestare hasta que tú me permitas llamarte.
Atentamente,
Sousuke Y.
699-699-6969
La lectura fue lenta, leía cada palabra con suma atención, buscaba errores de algún tipo, mas sin embargo lo único que encontró fue una disculpa y una clara referencia a él como un Amigo, y lo más importante, que lo sucedió fue un error.
Estrujo el papel a su cuerpo, lo apretó contra su frente para intentar meter con seguridad que los sentimientos entre ellos se conducían de una sola vía, que ambos amaban, que ambos estaban enamorados, que el amaba al Yamazaki, pero el Yamazaki, amaba a otro.
Gotas de dolor y vergüenza bajaron de sus ojos, eran tan gruesas como necesarias, el pelirrojo, se echo hacia atrás, con una sonrisa de satisfacción en sus labios — Tu te lo pierdes Yamazaki, no dejare que me afecte, no dejare que tú me afectes, no otra vez.
Se levanto del lugar tomando la nota para guardarla en el bolsillo, se dirigió a su cuarto muestras tarareaba una canción popular. Ya adentro de este, se lanzo sobre su cama para después de un rato dejarse consumir por el mundo de los sueños.
Era ya de mañana, tanto el peliverde como el tiburón estaban listos para el nuevo día, Rin había preparado el desayuno, Makoto le había pedido que no era necesario madrugar solo para eso, mientras que este le insistía que al menos podrá hacer eso por quedarse en su casa sin cuota alguna, considerando que este podría ofenderse si era rechazado, Makoto acepto su oferta.
Durante el desayuno Rin estuvo contándole a Makoto su día con su hermana, este lo describió como algo HORROROSO pero PERFECTO, haciendo alusión a que comprar con su hermana era una tortura total, Makoto por su parte se mantuvo mensajeandose todo el tiempo con Haru, y por su cara y su sonrisa boba debían ser cosas muy cursis y desde el punto de vista de Rin vergonzosas.
— Hoy iré a ver lo de mi transferencia de Australia, quiero orientarme a que tan complicado es — el pelirrojo tomaba una taza de café mientras miraba con atención al peliverde.
— Súper — Contesto este sin dejar de visualizar su móvil.
— También consultare mis bancos para transferir mi dinero y buscar un departamento, así no seré un estorbo para ti — continuo con intenciones de ver que tan atento estaba el peliverde.
— Genial — Makoto no había tocado su desayuno, desde que salió del baño había adoptado la posición actual y apenas pudo cambiarse continuaba metido su atención en el móvil.
— Me lanzare de la ventana cuando me tome el café, ¿podrías decirle a mi hermana? — su tono fue divertido por lo patéticamente enamorado que lucía su amigo.
— Te felicito — Rin arqueo una ceja, realmente estaba tan perdido para no notar nada
— Makoto … la casa se quema
— uh!, creo que debemos llamar a los bombero y ….., ¡queee! — Grito con exaltación el peliverde — ¿Fuego? Rin, ¿dónde? , ¿Que paso? — Makoto se levanto de su lugar con rapidez, Rin no pudo evitar soltar una carcajada estruendosa, agarraba su estomago indicando satisfacción, mientras apuntaba al peliverde con su dedo, este no pudo sino aceptar que fue su culpa caer en la broma del pelirrojo.
Luego de que todo se calmara y Makoto prometiera no perderse tanto en su móvil, este se fue a su trabajo, no sin antes avisarle a Rin que mañana habría una fiesta en la empresa en la que le gustaría le acompañara, no entro en detalle sobre esta, pues iría por Haru para in juntos al trabajo y el tiempo se le estaba agotando.
El plan del día era simple para Rin, resolvería lo de su dinero y transferencia para luego buscar casa, no es que estuviera incomodo con Makoto, pero siendo como es le gustaba hacer ciertas cosas a su manera, prefería su propio espacio y de paso dejaría de ser una molestia para Makoto.
La situación de su dinero fue bastante fácil, la interrelación entre los bancos fue una bendición, por lo que en unos días tendrá todo su dinero en tokyo, lo que era algo bueno considerando que no trajo mucho dinero consigo, parea evitar problemas con las aduanas.
Lo de su transferencia si fue un poco mas difícil, debía buscar una empresa que se hiciera responsable a él en Tokyo, y sea ella quien solicite su traslado al equipo japonés, por lo que la única persona que pensó que podría ayudarle fue Makoto, a lo que decidió ir a Nanase Corp a hablar con el directamente.
Metió sus manos en el bolsillo, buscando el móvil para consultar alguna información, pero en ello, se topa con la nota que Sousuke le había enviado, la coloco allí en la mañana, guardo junto con el móvil. Recordó ciertas cosas de su contenido mientras la miraba atentamente, tomo el aparato y usando la opción de mensajería, le envió un mensaje a Sousuke
A: Sousuke Y.
De: Rin M.
Asunto: Número
Este es mi número, descuida, no tienes que excusarte, no paso nada importante, es más si no tocas el tema no hubiera recordado que eso pasó.
Sin rencores Sou
Cuando las pantalla indico enviado, regreso el móvil al bolsillo e inicio su camino hacia Nanase Corp.
Enfrente de las instalaciones, Rin miraba atentamente aquella torre con el nombre de Nanase Corp., era grande, elegante y con mucho estilo, realmente admirable. Estaba a punto de iniciar el paso nuevamente para adentrarse a lugar cuando una voz conocida se escucho a su espalda.
— Hola, Rin.
Se escucho en una cercanía peligrosa, se podría sentir la respiración de quien hablaba en su cuello, una corriente nerviosa surgió por la piel del pelirrojo, quien aun no emitía sonido ni movimiento alguno ante su sorpresa, tras sentir que esos brazos ajenos a los de él se aproximaban a abrasarlo desde la parte de atrás, el pelirrojo giro con rapidez evitando el contacto.
— Uozumi Takuya — Pronuncio con sorpresa, el pelirrojo le miraba con asombro, había cientos de personas que podría ver en aquella ciudad, vecinos, amigos, ex compañeros incluso, pero Uozumi, el no estaba en la lista.
— Hola, veo por tu reacción que no te alegra verme — el pelinegro tenía una ligera sonrisa en sus labios, al parecer para él era una grata sorpresa ver al pelirrojo, y buscaría la manera de excusarse por su acción.
— L-lo siento, es que me atrapaste por sorpresa — se disculpo — pero realmente — tranquilizo su mente — me sorprende verte, estas igual, ¿qué te trae a Tokyo y más aún porque estás aquí? — su cuerpo ya había recuperado la compostura, no era que el chico le molestara, es solo que ver a tu ex que te dejo de un momento a otro, y más que intentara abrazarte no era un grato momento.
— te entiendo, imagino que aun me odias por lo que paso en Australia — su calmada mirada tuvo un cambio a tristeza — y Rin… lo siento.
— no, no te preocupes eso quedo en el pasado, borrón y cuenta nueva, además me parece que sería bueno que empezáramos de cero como amigos, olvidar lo que paso y seguir nuestros caminos. — Rin buscaba cerrar ese capítulo de su vida, además estaba cansado que los hombres con los que había tenido algo siempre se terminen excusando por la relación. — A sí que, ¿amigos? — el pelirrojo extendió su mano hacia el más alto.
— Bien — imito su acción — entonces no te molestaría compartir tu numero conmigo, y un día podríamos tomar un café — eso sí que Rin no se lo esperaba, trataba de cerrar capitulo, no abrir uno nuevo, pero pensó que no abría problema, ya que en el peor de los casos simplemente inventaría una excusa y cancelaria la cita.
Se encaminaron a una banca de los alrededores y ambos empezaron a conversar sobres sus vidas después de su ruptura.
Sousuke estaba pendiente de las rutinas para el día cuando un mensaje interrumpió su concentración, era de un número desconocido por lo que por un minuto pensó en ignorar, pero, recordó que tal vez y solo tal vez, Rin pudo haber sido el causante de aquel mensaje.
Leyó el mensaje y una ladeante sonrisa adorno su rostro, efectivamente, Rin le había enviado su número, pero al continuar su lectura, aquella sonrisa se fue desvaneciendo.
Busco el significado del mensaje — ¿para el solo fue algo sin importancia? — un ligero enfado se apodero de su cabeza — me paso todo el tiempo preocupado por él y solo fue un asunto sin importancia — se levanto de su escritorio, llevando su móvil a su pantalón deportivo — Bien, mejor así, ya no cargare con eso en mi conciencia.
Salió de su oficina, pasando por las piscinas y aéreas de entrenamiento del edificio, llevaba un andar rápido ignorando a la mayoría que se refería a él durante su paso.
— Hey, Yamazaki San, ¿Va a algún lado? — una de las entrenadoras se dirigió a él con interés — Tachibana San y el Director Nanase le llamaron que tienen reunión en dos horas y al parecer es importante.
— Solo saldré un momento, estaré aquí para entonces, mientras, ocúpate de todo — levanto una mano en forma de despedida y salió del lugar con la misma actitud molesta de hace un rato.
Cuando Sousuke recibió los rayos de luz que le ofrecía la calle, se detuvo un momento para pensar, sabía que por lo que estaba molesto no tenía sentido, que realmente debía verle el lado bueno de ello, además de que como era posible, que amando tanto a Makoto, no había pensado en el en los últimos días.
Paso sus manos por la cabeza, caminando en cualquier dirección del área que ocupaba, no quería alejarse mucho, pues en pocas horas tendría una reunión con los demás miembros del equipo, cuando decidió por fin ir por un café a un local cerca, sus ojos se abren como dos esferas al ver a la razón de su enojo, acompañado muy a gusto de alguien desconocido, frente a sus ojos.
No pudo evitar que sus pies se moviesen, camino con pasos apresurados en dirección a la pareja, mientras funcia en seño de manera peligrosa. Cuando estaba a pocos metros de ellos, tras darse calma así mismo, llego con falsa sonrisa dirigiéndose a ellos.
— Que sorpresa Rin, ¿como estas? — Sousuke saludo mientras no apartaba la mirada de aquel que para él era un extraño.
— S-sousuke — Grito Rin, al parecer hoy era el día de las disculpas, las sorpresas y los ex — ¿Qué haces aquí?
— Yo trabajo aquí, ¿no me presentaras a tu amigo? — aun mantenía la mirada fija aquel personaje, ignorando además la mirada del pelirrojo.
— Si, pero me refiero aquí en este lugar, en fin el es Uozumi Takuya, Amigo de Australia y ..
— Soy su novio — Interrumpió Takuya, respondiendo a la mirada desafiante de Sou
— Ex novios — Corrigió Rin, con un tono no muy amigable
— ¿Ex? — si hubiera un marcador de rabia los niveles de Sousuke seguro la rompería. — Rin, podemos hablar, hay un asunto que tenemos pendientes.
— Veo que usted es amigo de Rin, puedo saber su nombre —Takuya provocaba al Yamazaki y este era fácil de provocar
— Soy Yamazaki Sousuke, Novio de Rin
— Ex — Corrigió nuevamente, esta vez al de ojos de cielo
Las cosas estaba muy mal, Rin se mantenía de espectador de dos chicos muy similares con un aura de odio en su alrededor, por un momento los miro fijamente a ambos y llego a la conclusión de sus gustos no cambiaban para nada.
De repente, los limites de calma del Yamazaki llegaron a su punto más peligroso, Sousuke tomo a Rin por su brazo, dejando a Takuya parado justo del lado de la banca y con la palabra en la boca tratando de reclamar, pero no le fue posible.
— L-lo siento Uozumi, te llamare luego.
No podía creerlo, sencillamente Sousuke no podía creer que Rin fuera esa clase de persona. Justo cuando iba a disculparse por haberle utilizado, lo encontraba en brazos de un idiota que posiblemente no buscaba más que acostarse con él.
— Oi…suéltame Sousuke – las quejas del pelirrojo se debían a que el de ojos azules aun lo llevaba casi a rastras sujetándolo de una muñeca.
Llevaban cerca de cinco minutos desde que Sousuke lo metió en el coche y llego a su edificio, tenían unos pocos minutos más caminando en dirección al piso del azabache. Rin se había quejado todo el rato, trato de zafarse del agarre y no pudo, no quería hacer un escándalo en plena calle pero ya se estaba hartando de la actitud dictatorial de Sousuke.
Llegaron al departamento del azabache y tan pronto abrió la puerta, este prácticamente arrojo a Rin dentro de la vivienda.
— ¿se puede saber qué demonios te pasa? — pregunto el pelirrojo mientras se acariciaba la muñeca que le había sujetado.
— eso mismo te pregunto yo a ti, primero me mandas un mensaje y después te encuentro con este … ¿qué demonios hacías con el imbécil de Takuya?
— Tks, eso no es problema tuyo — el pelirrojo le dio la espalda al de ojos azules, en una señal clara de indiferencia — no lo conoces, además lo que haga con mi vida no es…
— sí, si es problema mío — Interrumpió — maldición — el pelinegro sujeto los hombros de Rin bruscamente, obligándole a encararlo una vez más. El pelirrojo se mostro sorprendido ante la actitud del otro, pero aun así, no dejo de ser combativo — no te das cuenta que el solo buscaba meterse en tu cama.
Una sonrisa irónica se plasmo en los labios del pelirrojo antes de responder.
— y ¿Cómo puedes saber eso? — Cuestiono molesto por su argumento
— Lose, lo vi en sus ojos.
— tks, y si así fuera, ¿Qué? Tal vez es lo que necesito…
Hasta ahí llego la cordura del azabache. Inspirando hondo, se agacho y alzo al Rin sobre su hombro como si fuera un costal de patata.
— ¡Q-que te pasa idiota, bájame! — Rin intento zafarse de esa vergonzosa posición, pero el azabache no lo escuchaba. Simplemente se dirigió hasta su habitación, con Rin sobre su hombro golpeándole en la espalda y gritándole que le bajara.
Cuando llegaron a la habitación de Sousuke, este arrojo a Rin sobre la cama sin ningún miramiento. El pelirrojo reboto y trato de ponerse en pie pero no pudo.
El Corpulento azabache se lanzo sobre rin como si fuese una ola gigante en medio del océano.
— que de…— no pudo decir más, ya que unos furiosos labios sellaron los suyos.
Sousuke estaba perdido en un mar de celos que no le dejaba ver más allá del instinto de posesión. En su obnubilada mente, Rin le pertenecía, y no permitiría que ningún otro hombre le pusiese las manos encima. Por eso lo estaba besando de una manera furiosa, buscando imprimir su sabor sobre cualquier otro, buscando borrar las huellas del pasado, y no solo de Rin, sino también el mismo.
Rin no podía creer lo que estaba pasando, Sousuke parecía un enajenado, sus besos eran intensos. Movía sus labios de una manera hambrienta, deslizaba su lengua dentro de la boca del pelirrojo buscando la contraria y confrontándola solo para retarla en un baile de destreza. Era una locura, una dulce locura.
Era un beso de labios, dientes, lengua, saliva…era sucia, hambrienta, sin cuartel. Justo lo que Rin quería, y justo lo que Sousuke le quería dar.
Cuando el aire fue necesario, Sousuke dejo libre la boca ajena solo para comenzar a besar el cuello del otro.
— ¿q-que crees…que haces? — con los últimos vestigios de cordura, Rin trato de detener a Sousuke, trato de empujarlo colocando sus manos sobre los anchos hombros del azabache.
Sousuke no se dio por enterado, y enterró su cara en el huego del cuello de Rin, y comenzó a besar, lamer, y morder, la blanca piel de esa sensible área, arrancándole senda de gemido al de pelo rojo. El pelinegro solo tenía en la mente marcarlo como suyo, por eso unió sus caderas, haciéndole notar al otro el despertar de su sexo, que ya endurecido se restregaba con su homologo.
Rin seguía en la batalla de la cordura, no debía permitir caer de nuevo en ese juego con Sousuke, estaba seguro de que él seguía sintiendo algo por Makoto, pero le era difícil concentrarse en ese hecho cuando el malnacido de ojos azules estaba degustando de su piel como si fuera un caramelo.
— De-detente maldita sea — otro intento infructuoso por alejar esas sensaciones de sí. Por un momento pensó que lo logro cuando vio a sousuke levantarse hasta quedar hincado en medio de sus piernas. Pero no fue así, el azabache agarro el cuello de la camiseta que vestía el pelirrojo, y lo rasgo por la mitad como si se tratara de una hoja de papel.
Ante la sorpresa, Rin fijo sus ojos en los azules de Sousuke no pudo más que excitarse ante lo que encontró en ellos.
Puro deseo.
Eso fue lo que vio.
— ¿quieres sexo, Rin? ¿Eso es lo que quieres? ¿Por eso ibas a dejar a ese patán tocarte? — Eran palabras cargadas de una peligrosa mescla entre la ira y el deseo. Sin esperar respuesta, sousuke asalto una vez más esa boca, saqueándola sin tregua, mientras sus caderas chocaban con las del chico bajo el.
Rin estaba perdido. No pudo responder las preguntas de sousuke, solo podía responder a su deseo, aunque después lo lamentaría.
Desde ese momento, rin se entrego con igual fiereza al azabache. El más fuerte desabrocho los pantalones de Rin y los jalo junto a la ropa interior del pelirrojo, sacándoselo de las largas piernas de un par de tirones.
Sin tiempo de recuperarse, Rin volvió a sentir el excitante peso sobre él. Su miembro ya estaba erecto, por lo que en esta ocasión el choche de caderas le arranco un jadeo digno de una película adultos. El choque en carne viva de su sexo junto al bulto atrapado en los pantalones de otro, fue brutal.
Sousuke descendió de esos labios, y dejo marcas tangible de su presencia sobre la piel blanca de Rin. No se detuvo, no hablo mas, solo siguió marcándolo, reclamándolo como suyo. Se había desatado en él, el animal que todo hombre lleva, y no se dormiría hasta estar totalmente saciado.
Rin sintió el sendero ardiente que el otro dejaba en su cuerpo, y lo único que quería era que continuara, sentía que su glande podía explotar en cualquier momento, ya que la fricción con la áspera tela era un brusco pero muy placentero. Cuando su miembro se vio libre de ese contacto, gimió en protesta, pero pronto fue recompensado.
Una boca ávida por estar llena cubrió su sexo, lo engullo como el mar a los peces. Un grito salió de su garganta cuando tan abrumadora sensación se adueño de su ser.
Quería correrse, tal vez era rápido pero la succión de la boca de Sousuke no le dejaba más opción. Quería correrse, simple.
Pero esos no eran los planes de Sousuke. El azabache sintió cuando el falo de Rin se tensaba más, en señal de que pronto expulsaría el placer del pelirrojo. Sin aviso, libero el pene de su boca y acallo las protestas de Rin con otro beso. Esta vez un poco más suave, buscando calmarlo, relajarlo, y lo hiso, para deleite de Sousuke la respiración de Rin se tranquilizo un poco, y esta vez, fue su mano la que agarro el musculo palpitante de Rin.
—ahhhh, no-no juegues…ahhhh — de nada sirvió la queja. Sousuke comenzó un ritmo rápido con su mano, buscando llevar al pelirrojo una vez al borde del placer, y lo hiso.
Sousuke comenzó un juego con cruel pero excitante, llevaba al pelirrojo al borde del orgasmo y después ralentizaba sus carisias, hasta calmarlo un poco, solo para llevarlo al borde de nuevo.
Rin estaba al borde de la locura, sentía su piel arder, sentía su cuerpo templar buscando la manera de liberarse, necesitaba correrse.
— solo conmigo. Me entiendes — Sousuke estaba una vez más entre las piernas de Rin con su miembro a escasos centímetro de su boca. Un hilo de saliva y liquido pre-seminal de Rin lo unía, sus ojos destilaban fuego — solo yo te hago sentir así, dilo!
— sí, …solo tu… me haces…maldito…no ju-juegues…
Por fin Sousuke libero su miembro, mientras se arrodillaba entre esas temblorosas piernas. El miembro de Rin estaba tan empapado entre la saliva y el pre-seminal que se había escurrido hasta su entrada, Sousuke entro dos dedos es esa cavidad, arrancándole un grito ronco y placentero al pelirrojo que comenzó a moverse buscando de alguna manera la fricción con ese punto en su interior que lo llevaría más allá del abismo.
El pelinegro coloco su miembro justo en ese aro se carne y retiro sus dedos, y los remplazo con su gran miembro. Sujetando a Rin de las caderas, le penetro en ese círculo de musculo sin más preparación que la ya había dado.
—AHHHHHH….. — Rin grito ante el placer doloroso que lo recorrió de pies a cabeza. Sousuke se enterró en el sin detenerse hasta el llegar al fondo. La sensación era increíble, se sentía expandido al máximo por la invasión de ese musculo ardiente.
Sousuke estaba en el puto paraíso. El cálido interior de Rin lo exprimía como un puño.
— n-nunca m-mas estarás con otro que no sea yo — movió sus caderas sacando un poco su miembro colocándolo estratégicamente para lo que venía a continuación — ¿entiendes, Rin?
De una estocada se hundió en ese conjunto de músculos, golpeando el centro mismo del placer de pelirrojo.
—AHHHHHH….. — otro grito salió de los labios del pelirrojo, y justo con ese golpe, alcanzo su liberación. Su miembro se agito liberando toda su esencia, Sousuke vio deleitado el espectáculo, mientras esperaba a que el cuerpo del otro se relajara un poco con ese orgasmo.
Rin quedo cubierto de su esencia, con la respiración agitada, cubierto de sudor. Pero algo pasaba con su cuerpo, su miembro no se había relajado después del orgasmo y Sousuke había dejado de moverse. Rin abrió los ojos y busco los azules, solo para encontrarse con mas lujuria.
Sousuke comenzó las estocadas sin errar en ninguna de ellas ese punto glorioso. Rin no sabía hacer más que gemir, jadear, gritar el nombre de sousuke y suplicar, sin definir si suplicaba por más o porque ya era suficiente.
Sousuke ya estaba al límite, el también necesitaba tocar el cielo. Por lo que, tomo en su mano la polla de Rin, y en sincronía con sus embestidas comenzó a masturbarlo. No hizo falta mucho tiempo, ya que los dos no aguantaban mas placer. Eran simples humanos.
— p-por favor….no….aguan..
— ni yo…— una, dos, tres embestidas mas y ambos vivieron su pequeña muerte.
— ahhhhh — fue un grito acompañado de un gruñido, anunciando el placer alcanzado.
Ambos se quedaron en su lugar, Sousuke tenía entres sus manos los pequeños y delgados dedos de Rin, apretó de ellos sin hacerle daños, tenía mucho que decir, pero tenía miedo de iniciar.
— Rin… yo…
— Si te vas a disculpa ahórratelo — soltó su mano levantándose de la cama — me canse del jueguito Sousuke, no soy un juguete para satisfacerte hasta que Makoto te haga caso.
— … — Sousuke lo miraba sin mediar palabra
— nunca piensas como me siento, solo actúas y me lastimas, te atreviste a decir que eras mi novio, jajaja, a penas salimos una noches, dos si cuentas la ultima, y ¿crees eso que te da derecho?, estoy arto, no quiero que te metas entre Takuya y yo, si me quiere llevar a la cama y yo lo acepto es mi problema — termino de colocar la poca ropa que le quedaba — Sousuke yo te quise y no te importo, ¿por qué juegas conmigo ahora?
Sousuke aun estaba desnudo, se levanto de la cama colocándose frente al pelirrojo — Rin, yo.. Creo que siento algo por ti — Tomo su mano, para así recuperar el contacto — no lo llamaría amor, pero algo no me deja estar sin pensar en ti. — Buscaba una manera creyente de decir sus palabras — aun amo a Makoto, pero no sé por qué razón estas en mi mente siempre.
— ¿Crees sentir algo?, uhmm, bien, ¿crees que con eso es suficiente?, ¿que con eso iré feliz pensando que tengo esperanzas?. Dices amar a Makoto, pero te acuestas conmigo. ¿Así amas Sousuke?, ¿esa es tu manera de amar?, Cuando sepas que sientes o realmente llegas a sentir algo, llámame, ya tienes mi numero, pero si ese espacio mi corazón ya está ocupado, no te acerque más a mí, jamás.
Tras tomar una camiseta del pelinegro y usarla para sustituir la anterior, el pelirrojo sale del cuarto, dejando a un hombre desnudo, pensativo y extrañando al cuerpo que acababa de salir.
Pero sobre todo un hombre con un debate mental, entre lo que quiere y lo que desea.
