Saludando - Hiiiii, perdón por la tardanza, mi equipo se averió y es difícil escribir desde el trabajo.

Este Cap finaliza con el dilema del SouRin, a partir de ahora nos concentraremos en la pareja principal MakoHaru. besos a leer

Nota: Gracias a Karo Aoi Chan por ayudarme con el lemon Zhukhulento

Perdón por los errores

Cap 27

Rin se observaba así mismo, se cuestionaba sobre las decisiones erróneas que tomaba con frecuencia con relación a lo que él llamaba amor, buscaba dentro de sí, un poco de cordura, un poco de aquella lucidez de la cual siempre estuvo orgulloso.

Poso su cuerpo sobre el frío piso, contra la puerta del baño de aquella habitación de hotel, no sabía cómo dar la cara aquel sujeto que yacía sobre la cama, podría simplemente tomar sus cosas e irse pero… — ¿y si no es así de fácil? — Golpeo suavemente su cabeza con la puerta, respiro profundo buscando una solución para aquella situación en la él y solo él se había metido.

Durante un pequeño y breve silencio, del otro lado se percibió un ruido similar al ocurrido, el parecer, su acompañante también le había colocado en una posición congenera, un momento incomodo en el que al parecer ambos estaban atrapados, esto le sorprendió por un ligero momento.

— ¿Estás bien? — La voz del moreno se escuchó al otro lado — sé que no quieres que se sepan nuestras identidades, pero la verdad ya no me importa mucho. — Sentado en el suelo miro hacia arriba y continuo — pero te respetare si tu no quieres, aun así, necesito hablar con alguien, necesito decirle a alguien como me siento, sacar este dolor de mi pecho, este mal de amores que me ahoga, solo… — tomo una bocanada de aire antes de continuar — si puedes o quieres escucharme golpea la puerta una vez, de lo contrario puedes golpear dos veces.

Rin estaba nervioso, la voz del cuarto continuo se escuchaba triste, un poco baja a causa del grosor de aquella puerta de madera tratada, apenas entendía sus palabras, pero aun así, sintió que había dolor, sintió empatía por aquella persona, tenía sus propios problemas, siendo así, no pudo negarse a atender la solicitud de su prójimo. Levanto su mano con lentitud aun dudando de su decisión golpeo la puerta — Tumb —

Una respiración profunda y temblé llego a los pulmones de Sousuke, hacía ya años desde que converso con alguien de sus sentimientos, fingía no recordaba bien aquel momento o quien fue su profundo oído de amor, solo sabía que posiblemente por no es seguro aquel oído le perteneció a Rin.

Introdujo el tema, trataría de explicar aquella situación como su fuese a un niño pequeño, claro, sencillo y sobretodo despacio.

— ¿Te has enamorado de alguien, alguien quien con su brillo pensabas que era imposible llegar a la oscuridad, porque sentías que ese brillo les pertenecía a ambos? — Sousuke miro al piso mientras hablaba — hace unos años me enamore de un chico, él era tan tímido, había sufrido por alguna situación y eso la hacía ver tan débil, que al verlo mi corazón fue voluntario y se ofreció a cuidarlo; pero no fui el único, otros amigos al igual que yo sintieron ese mismo deseo de apoyarlo y ser su resorte, pero a diferencia de ellos, mis sentimientos eran egoístas porque yo lo hacía porque sentía un sentimiento especial hacia el — su mirada aún estaba fija al suelo, un conjunto de patrones de colores negros y blancos, muy similares a las emociones que sentía Sousuke en aquel momento. — Durante un tiempo me esforcé para estar a su lado, no me importo quienes estaban en mi camino, no me importo si quiera lastimar a amigos para alcanzarlo, solo quería estar con él.

Rin escuchaba con atención la historia, hasta ahora entendía que aquel que ocupaba el cuarto a su espalda estaba sufriendo por un amor que al parecer aun no alcanzaba, pero quiso esperar antes de sacar conclusiones, quiso saber que más había en la historia de aquel desconocido que ahora le contaba su triste crónica de amor.

— En el transcurso, lastime a alguien, una persona que de una manera distinta sentía un sentimiento especial, jugué con ella de la manera más vil que un ser humano podía hacerlo, le use como un sustituto o un objeto para descargar una frustración sexual que sentía por aquel que aún no me correspondía. — Silencio y casi un llanto interrumpió brevemente el monologo del Moreno — D-durante años lleve conmigo esa culpa, de como pude ser tan imbécil con alguien como él, pero aun así, no mire atrás y fui tras aquel que aún no me había correspondido. Hace poco le volví a ver, después de años huyendo e impidiéndome dar la cara, le vi, y a pesar de creer que todo estaba bien, mi corazón se volcó sobre una ola de sensaciones, pensamientos de aquel momento, tactos y recuerdos que nunca pude olvidar, por algún momento desee que ese momento se repitiera, pero… Sabía que no era posible. Los últimos días verlo me es doloroso, lo deseo demasiado, solo pienso en él y ocupa todo en mi cabeza, me duele me duele tanto porque después de años, y de haber corrido tras alguien que no me veía como algo más que un amigo, mi corazón me restregó en la cara de la peor forma que yo me había enamorado de él, que amaba aquella persona con la que jugué alguna vez.

— ¿Porque no se lo dices? — La silenciosa voz del pelirrojo se escuchó con un eco acústico colaborando levemente a esconder aquel tono característico del tiburón. — Si lo amas, díselo, o tienes algo que perder.

Sousuke sorprendido y un poco feliz, escucho a su misterioso acompañante, fue agradable para el saber que sus palabras no se dirijan a un vacío de desinterés — lo que se tenía que perder se perdió, él está con alguien ahora, y aunque trate, no creo poder quitarle la oportunidad de ser feliz con alguien, aunque me duela admitirlo PERDÍ.

— ¿Te rindes? — Otra interrogante por parte del pelirrojo

— De no haberme rendido no estuviera aquí ahora.

Rin sintió algo dentro de él, una sensación contagiosa de contar su propia historia aún desconocido, después de todo no podría juzgarlo, ya que fue su idea aquella acción.

— Sabes, hace un tiempo yo también me enamore de alguien, nunca busque que sintiera algo por mí, pues él amaba a alguien más, durante mucho tiempo deje que esos sentimientos se agotaran para darle paso a un nuevo amor, pero eso nunca paso, en una ocasión me entregue a él, a sabiendas de que él no me amaba, pero no me importo, sentía que mi amor nos llenaría a los dos, pero… no fue así, se alejó más de mí, a tal punto que aquella noche llegue a dudar si había sucedido. — Rin doblo sus pies haciendo contrato sus rodillas con su cara, ocultando alguna que otra lagrima que hacían amenaza de poner en evidencia sus sentimientos. — después de años nos volvimos a encontrar, y esa llama que sabía que estaba leve pero no total mente apagada, volvió a tomar fuerza, y eso provoco que volviera a lastimarme, pero no por él, sino por mí mismo, pero ahora lo entiendo, él no me amo y nunca me amara, y ese amor deberá ser guardado en mi pecho con celo, no debe volver a ver la luz jamás... — Rin Pauso — sabes yo fuera el chico a quien te refieres, hubiera estado feliz de que no te rindieras, ambos somos dos tontos, pero a diferencia de ti, tienes la oportunidad de no rendirte y hacer un intento más, yo por mi parte no tengo ninguna posibilidad.

Ambos colocaron sus manos en la puerta, como si pudieran adivinar la posición de quien estaba al otro lado, querían consolarse el uno al otro, pero en tales circunstancias sabían que era imposible.

Sousuke se levantó del suelo, se sentía con fuerzas, con ganas de ver a Rin y decirle que sentía y que no dejaría que nadie lo alejara de su lado — Gracias — Dijo con gentileza a aquel extraño que había escuchado los gritos de su corazón.

Se acercó al closet tomando sus prendas y colocándolas en su lugar — Me iré primero para que tu identidad no tenga riesgos — dijo al pelirrojo quien aún permanecía en el lavado, pero algo llamo su atención al momento que tomaba su reloj de la mesilla de noche donde además estaban los móviles de ambos colaboradores, una llamada al móvil del ausente y cuyo nombre en la pantalla se podía leer — ¿Makoto? — Tomo el aparato en sus manos, aunque en modo vibrador miraba el móvil en sus manos, estaba confundido, podía aceptar que aquel nombre era común entre las personas, pero que significaba aquello, tal vez una señal o simple coincidencia, la vibración concluyo con el moreno aun con el móvil en mano, retomando la acción segundos después, Sousuke aún no había abotonado su camisa, apenas los pantalones estaban en su lugar, se arriesgó a apretar aquel botón verde que daba indicio de que en la bocina del aparato se podía escucha a alguien decir…

— Hola, ¿Rin? , ¿Dónde estás? — Sousuke estaba en shock, no sabía que pensar, no entendía que le había impactado más, sí que la voz era de Makoto o saber a quién pertenecía el móvil — ¿llegaras tarde?, me quedare en casa de Haru, a si q… — la voz de Makoto fue interrumpida

— Rin no llegara esta noche

— ¿Sousuke?, eres t.. — El moreno colgó de golpe, no sabía qué haces, lo único que pudo sus pensamientos aceptar fue dirigirse al baño y ver pos si mismo quien estaba allí.

Abrió la puerta de golpe y frente al espejo mirándose a sí mismo mientras lloraba estaba el, ambos se quedaron de pie sorprendidos, ambos se miraban y se preguntaban que hacia el otro allí, pero principalmente, ambos recordando la historia del otro no sabían cómo debían actuar en una situación así.

— ¿Sou?

— ¿Rin?

Sou no sabía qué hacer, quería buscar una manera de romper este incómodo y sorpresivo momento que llego de golpe, cuando sus ideas levemente aterrizaban en su cabeza y al notar que Rin aún estaba en ropa interior (lo cual era una vista muy agradable), opto por salir y esperarle en cuarto para intentar hablar.

El pelirrojo, al ver como el moreno cerraba la puerta tras abandonaba la estancia, pestaño cantidades de veces, pensando que aquello solo podía ser un sueño o más bien una pesadilla, una que parecía muy real.

Lavo su rostro repetidamente, haciéndose varias preguntas a las vez ¿Qué hace el aquí?, ¿Cómo paso?, y la más importante, el de su historia ¿soy yo?, coloco una bata de baño alrededor de su cuerpo planeaba salir a dar la cara, más bien debía salir y enfrentar las palabras contadas en ambas historias — ¿por dios como llegamos a esto? — Era inevitable Rin estaba nervioso y sabía que lo que venía era un momento importante en sus vidas.

Salió, Sou estaba sentado en un lado de la cama, por lo que Rin se sentó al lado opuesto, el lugar era amplio y bien ambos pudieron colocarse un algún lugar alejado del otro, pero sin motivo o un porque no lo hicieron.

— Lo que dijiste, tu historia, ese ¿era yo? — El más alto fue el primero en romper el silencio

— Depende — bufo el pelirrojo tratando de controlar los nervios que ahora le controlaban.

— ¿Depende?, ¿de qué? — Aunque algo confundido, no pudo evitar que esa respuesta le diera leves saltitos a su corazón.

— ¿Soy el chico al que lastimaste en tu historia?, porque te aseguro que el otro personaje no me va.

El moreno no pudo evitar sonreír — Depende — su respuesta sorprendió al pelirrojo quien algo más calmado acepto seguirle el juego.

— ¿Depende?, ¿de qué? — Coloco su atención al rostro que se acercaba como pantera acechando una presa.

— Depende de si… — y sin previo aviso Sousuke asalto los sabios indefensos de quien sin poner resistencia se dejó devorar, entrelazando sus dedos, sintiendo con calidez la respiración del otro como suya, pero no fue más hasta que a la falta de aire para alimentar sus pulmones el moreno dijo con una sonrisa contagiosa y un poco de picardía — depende de si me acompañas a tomar una ducha.

Rin sintió como su corazón daba un salto y se aceleraba. Su sangre comenzó a correr con más fuerza por la emoción que le daba estar así con Sousuke. Pero tenía que contenerse, antes de cualquier cosa tenía que aclarar algunas cosas.

— Oi…dime si soy el sujeto de tu hist…— fue interrumpido una vez más por esos labios hambrientos que devoraron los suyos. Sin tiempo a alguna reacción dio paso a la lengua ajena, donde la danza de ambas lengua dio inicio a un beso profundo. Un beso en el que el pelinegro no delimito a besarlo, sino que su mano atrevida abrió lentamente la bata de baño y comenzó a acariciar los músculos definidos del pelirrojo. Rin estaba perdido entre las sensaciones que su cuerpo recibía. Estaba más sensible por el encuentro anterior, y ahora ese nuevo asalto de caricias le hacía estremecer de pies a cabeza, ¿acaso sus cuerpos no tienen límites?, Cuando la mano grande del pelinegro se perdió en la ropa interior del pelirrojo y se apodero del falo semi-erecto del otro. El gemido que salió de su garganta se perdió, pues el profundo beso aún seguía.

Sousuke dejo los labios libres, Disfrutaba del sonrojo en la cara del pelirrojo, y mirándole a los ojos, sin dejar de acariciar su entrepierna le dijo:

— Dúchate conmigo y luego te respondo — chantajeo el más alto.

Aun aturdido por el ardiente beso y por las caricias que no se habían detenido, el pelirrojo solo pudo asentir.

Se encaminaron al baño, y en el camino dejaron la poca ropa que tenían, uno cuantos jugueteos y sonrisas tímidas, Cuando entraron, Sousuke puso a llenar la gran tina con agua tibia, mientras Rin se dirigió a la ducha, En el baño, había tanto una ducha con mampara traslucida de cristal, y en otra área se encontraba la tradicional bañera de madera preciosa, tan pronto como Sou dejo el agua llenar, fue al encuentro del pelirrojo.

Una vez dentro del área, el agua caliente comenzó a caer sobre ellos como una lluvia tibia, ambos se lanzaron en pos de los labios ajenos, y chocaron en un beso necesitado. Los pequeños gruñidos de placer llenaron el espacio entre ellos, creando una sensual cacofonía.

Sou no se conformó, había descubierto una gran verdad, una que ponía su relación en un nivel realmente importante. No era solo el hecho de que él amaba a Rin, también el punto de que los sentimientos del pelirrojo le pertenecían a él, Rin era para él.

Su boca comenzó a vagar por el cuello del más bajo. Los dientes se hicieron presentes, y fueron dejando su impresión en todo el recorrido que hacia la boca del azabache.

— ¡Ah! aa… Sou...mmm — los jadeos eran música para los oídos del pelinegro, quien ya había llegado al abdomen del otro. La mano de Rin en su cabello le guiaba más abajo, hacia la evidencia de su deseo, que orgullosamente erguida era bañada por el agua que caía. Sousuke sabía lo que quería, pero no se lo daría tan fácil, jugaría un poco más con el sensible pelirrojo.

Se arrodillo por completo en el húmedo suelo de la ducha, y con una mano sujeto el miembro de Rin, ganándose como recompensan un sonoro gruñido.

— ¿te gusta? — tubo el descaro de preguntar el pelinegro mientras lamia la los muslos del pelirrojo, y sujetaba con un poco más de fuerza el glande lustroso y goteante de Rin.

— ¡Ahhhh! Jodete…sabes...ahh. qu-que ….AH! — no pudo terminar de hablar, ya que su pene fue engullido por el azabache.

Rin no pudo evitar gritar cuando sus sensibles carnes fueron apresadas por la húmeda y caliente boca. Sus jadeos de hicieron más audibles. Aumentando de ese modo la excitación del azabache, que para aliviar un poco su dureza, comenzó a masturbarse a la vez que succionaba el falo de Rin.

No estaba en sus planes, en verdad que no. Pero al mirar hacia abajo, y ver a ese gran hombre arrodillado entre sus piernas, con su carne hinchada entrando y saliendo de su boca casi por completo, y más aún ver como su mano se movía sobre su propia prominencia, fue estimulo más que suficiente para que su cuerpo dejara salir su placer.

— S-sou v-voy…ahhh — trato de avisar, pero el azabache se tragó su pene casi al completo, recibiendo en el fondo de su garganta el chorro caliente y almizclado de semen.

Sou se tragó todo sin dejar salir ni una gota y sin liberar el pene de Rin. El de ojos azules tuvo que detenerse de masturbarse, para sujetar las piernas del pelirrojo, que temblaban fuertemente,

— Jo-joder…eso...ahhh — agitado, apenas respirando trato de hablar, pero no pudo completar su idea. El azabache escogió ese momento para sacar en un movimiento sensual su miembro de su boca.

Sousuke fue dejando salir la carne caliente de su boca sin dejar de oprimirla con sus labios. Provocando más de un gemido al agotado pelirrojo, quien sintió como la sangre corría veloz al sur, una vez más.

— vaya, vaya…te corriste muy rápido. — Se mofo un poco el pelinegro. Cuando hablo, su aliento cálido choco contra la sensible piel del glande, provocando que un estremecimiento recorriera al pelirrojo.

— Cállate — respondió con un fuerte sonrojo. Evitando mirar al sinvergüenza entre sus piernas — es tu culpa por chuparla tan bien.

Un son de puro ego hizo presente en los labios del de ojos azules.

— Sabes, aun me quedan sitios por probar — le dijo con picardía.

—… — el pelirrojo iba a responder cuando las fuertes manos del pelinegro lo instaron a girarse y quedar de frente a la pared de la ducha. Sousuke se puso de pie, y una vez más, comenzó a repartir besos por toda la espalda del pelirrojo — ah! Eso….ah

Mientras besaba los blancos hombros de Rin, acerco su inhiesto miembro a la separación de las nalgas perfectamente redondeadas y firmes del otro.

— mnm…ya métela…. — pidió sin vergüenza alguna el pelirrojo al sentir tal dureza contra esa zona tan delicada.

— Aun no — respondió con voz profunda y penetrante. Sousuke retomo su sendero de besos y una vez más cayo de rodillas ante Rin. Este se sorprendió por la zona que estaba besando el azabache en ese momento.

Sus nalgas eran las victimas esos labios hambrientos, de esos dientes feroces y de esa lengua ardiente.

— Separa más las piernas — Ordeno, a lo que el pelirrojo obedeció de inmediato — tengo que saborear esto también.

Con sus grandes manos, acaricio y apretó las redondeces del pelirrojo, y las separo un poco para tener un mejor acceso al núcleo de músculos deseado.

El delicado centro de Rin se contraía suavemente ante la anticipación y el deseo. Sousuke lo admiro un poco antes de sacar su lengua y con la punta de la misma degustar tan secreto lugar.

— ahh! — Grito al primer contacto de esa osada lengua en su entrada. Era una sensación nueva para el pelirrojo, hasta el momento, no había experimentado tal placer que le hacía estremecer de pies a cabeza. La lengua ajena lamia y jugaba a entrar en el apretado anillo de músculos, que ante el estímulo se contraían prácticamente a voluntad — S-sou…de…jo…sig...ahh — no podía formar una palabra completa, y menos aun cuando una de las manos que separaban sus nalgas, dejo su función para introducir un dígito en su interior.

Sousuke escuchaba los jadeos del pelirrojo, aun con el agua cayendo sobre ellos, podía saborear el cuerpo de Rin a la perfección. Y esa parte en particular tenía un sabor único, que en medio del libido parecía casi tan delicioso como los fluidos del de ojos escarlata. Con su dedo dentro, Sousuke busco y encontrar el nervio principal del otro, y comenzó a golpearlo, mientras su lengua seguía jugando son su entrada.

Rin no sabía qué hacer, su cuerpo no era suyo, era víctima del demonio del placer que se había apoderado del cuerpo de Sousuke. Jadeaba, gritaba, gemía sin control, sin vergüenza alguna, mientras las placenteras sensaciones se apoderaban de él. Su miembro estaba una vez más listo y representando su excitación, liquido pre-seminal impregnaba todo el glande, que al ser golpeado por las gotas de agua tibia que caían sobre el aumentaba más el coctel de placeres,

— n...no…pued…do…m-mas..,ah ah aha! — dijo como pudo entre jadeos, sentía su vientre arder y sus gónadas se apretaron, preparándose para liberarse una vez más.

— aun no…esta vez estaré en ti — le respondió el pelinegro, mientras introducía un segundo dedo en el pelirrojo, pero sin golpear su próstata. Antes de ponerse en pie, Sou se llevó a la boca la bolsa donde descansaban las gónadas de Rin, otro poquito de placer fue su premio, pues la húmeda y caliente cavidad se había encargado de succionar una y luego otra, hasta dejar esa parte impregnada de su saliva mientras Sousuke se llevó su sabor en la boca.

Sabiendo que Rin estaba a punto de correrse como si no hubiera mañana, Sou tomo medidas para retrasarlo un poco. Una vez que estuvo de pie, llevo su mano libre hasta la base del pene del pelirrojo, y apretó ahí. Rin jadeo por la fuerza que ejercía el otro sobre esa zona tan sensible, pero no tuvo tiempo de quejarse.

— Afírmate bien a la pared Rin, y separa un poco más las piernas — le indico el azabache con su profunda voz, antes de continuar — esto será rápido.

Apenas Rin obedeció, los dedos salieron del pelirrojo, para ser sustituidos por el miembro firme y engrosado del pelinegro. Sousuke entro sin detenerse, dejo que su miembro fuera abriendo el camino por el estrecho canal. Rin apenas y pudo respirar mientras sentía la tan anhelada invasión a su cuerpo, le dolió un poco, ya que Sousuke era un hombre bien dotado, pero por el nivel de excitación que tenía prácticamente ni lo sintió.

— Ahaaa mn..so sou..ahhh — si hubiera otra forma de expresar placer que no fuera gimiendo y gritando, de seguro Rin lo estaría haciendo ahora mismo. Y como el pelinegro le advirtió, fue rápido.

Tan pronto estuvo totalmente dentro, comenzó a envestir el mismo punto que sus dedos estimularon antes.

Fuerte, profundo. Sin tregua.

Apretado, Caliente, Húmedo, así sentía Sousuke el interior de su amado. Su miembro era oprimido de una manera gloriosa. Su placer se estaba disparando a límites culminantes. No resistiría mucho tiempo, y no le importaba, ya que Rin seria suyo de ahora en más, tantas veces como quisiera.

— Ah! Ah! Aaaah mnn…— gritos, Deliciosos gritos salían de la garganta de ojos escarlata, Gritos tan excitantes, que fomentaron los gruñidos del pelinegro, pero nada de ello se podía comparar como las siguientes palabras — p-por..fav..vor….mas…

y hasta ahí llego el control.

Sousuke dejo libre el miembro del pelirrojo, dándole el permiso a liberarse, Pero rápidamente, Sujetándolo por la cadera y el hombro, Sou estrello su cuerpo contra el ajeno, entrando tan profundo como le era posible, Sintió su cuerpo arder, y su vientre contraerse antes de culminar. Sin saber muy bien porque, acerco sus labios hasta el hombro derecho de Rin, y sin dejar de empujar tan fuerte y profundo como podía, enterró sus dientes en la piel clara.

Fue todo para Rin, No era masoquista, pero cuando los dientes del pelinegro mordieron su hombro, el dolor que libero el acto, junto con un certero y potente golpe a su próstata fue más que suficiente para que se corriera.

— ahhhhhh! — Grito mientras su miembro manchaba la pared de baldosas con un potente chorro de semen que no creía ser capaz de acumular luego de orgasmo anterior.

Junto con él, el orgasmo de Sousuke se hizo presente, pues fue tal la presión que oprimió su miembro que no pudo contenerse más, e inundo el estrecho canal del pelirrojo.

El cuerpo de Rin perdió toda su fuerza, sus brazos cayeron a los costados, sus rodillas se doblaron, y su vista se nublo completamente mientras su respiración agitada trataba de llevar más oxígeno a sus pulmones.

Por suerte, Sousuke tenía un poco de entereza, y saliendo del pelirrojo, lo sujeto antes de que este diera contra las húmedas baldosas.

— Oi…eres…un malnacido…— dijo Rin mientras Sousuke lo llevaba hasta la tina que se encontraba por algún olvido rebozando de agua.

Sousuke sonrió, y termino de cargar el atlético cuerpo al estilo nupcial, de esa manera entro al agua y se sentó en la tina acomodando el semiconsciente pelirrojo en su regazo.

Rin estaba casi inconsciente, la sensibilidad de su cuerpo por el placer experimentado el letargo los sentidos. Pero aun así, escucho algo más antes de caer en la inconsciencia.

— Eras tú, Siempre has sido tú.

Luego no escucho nada más, solo el corazón de Sousuke que le arrullaban a Rin en el oído, mientras sus grandes manos recorría su cuerpo en cálidas caricias.

— Te Amo.