Hola a Tod s, aquí un nuevo capitulo, espero que lo disfruten. Kisus
Capítulo 31
Makoto corría por todo el lugar, buscaba con la mirada la figura de aquel que dominaba sus pensamientos, aquel cuyo rumbo dependía de un intruso a sus vidas.
Se encontró con Rei en el centro del salón, este había contactado a todos los que conocían aquel secreto en la fiesta para que buscaran a Haru y evitaran que se reúna con Sera San, todos, incluyendo a Rin y Sou estaban pendiente de cualquier movimiento.
Pero no fue posible, por más que buscaban no había señal alguna del pelinegro.
— Makoto Senpai, ninguno lo ha visto y también perdí de vista a Sera Senpai, ¿Qué podemos hacer? — Rei mantenía la serenidad, sabia de la gravedad del asunto, pero también sabía que en un momento así perder la serenidad no ayudaría nada.
— No se Rei, solo quiero… solo quiero encontrar a Haru — Mientras hablaba mantenía la vista ocupada en búsqueda de Haruka. — Ve con Nagisa y sigue buscando a Sera San, no debes permitir que vea a Haru.
Kisumi quien siguió a Makoto, se acercó ofreciéndole su ayuda para encontrar a Haru, no quería que Haruka sufriera por nada si él lo pudiera evitar.
— ¿Podemos ayudar, Takuya y yo?, pero antes de que respondas te diré que Haruka es mi amigo y aunque te niegues iré por él. — Kisumi no lo dijo en forma de pelea, más bien indicándole que tenían un nuevo aliado.
— Ok, nos encontraremos en el balcón del ala este, en 20 min, el que tenga noticias no dude en avisarme de inmediato.
Cuando todos se disponían a partir a lo lejos desde la parte más apartada de la ubicación actual de los chicos, Haruka es visto corriendo a una gran velocidad, todos se quedaron mudos, más bien sin tiempo a reaccionar por la sorpresa, pero eso no aplicaba para Makoto quien salió a todo prisa tras él.
Llego a la entrada del lujoso hotel, afuera truenos retumbaban los cielos indicando un fuerte lluvia que empezaba a caer.
Mientras la lluvia se hacía más fuerte Haruka continuaba la huida, Makoto la persecución. Ambos corrían como si la vida dependiera de ello, o tal vez era así, para ambos era así.
Haruka llego a las afueras de las áreas que eran consideradas propias del Hotel, tomando un taxi a gran rapidez, antes de subirse, antes de abordar el coche se detuvo en la puerta, mirando detenidamente a quien le seguía, logrando que este se forzara más a seguir corriendo, al tiempo que susurraba
— No, Por Favor… — para conseguir melancólicamente una sigilosa respuesta
— Lo siento Makoto, De verdad Lo siento — y Haruka empapado abordo el auto hacia un destino desconocido.
Makoto corrió de vuelta nuevamente al hotel, busco su coche y salió a toda prisa al apartamento, era el único lugar donde podía imaginar que Haruka huiría, no quería imaginar nada más, solo encontrarlo y abrazarlo y de alguna manera solucionar aquello, pero ¿Qué pasaba realmente?, ¿Qué había en la cabeza de Haruka?, no sabía lo que Sera le había dicho y tomarse el tiempo para averiguarlo era imprudente.
Llego tan rápido como pudo, que la fiesta fuera en un lugar cerca de su apartamento tenía una gran ventaja que no vio hasta ahora, salió del coche dirigiéndose a toda prisa al ascensor quien indicaba que bajaba desde el 5to piso, dándole las esperanzas a Makoto que hubiese sido Haru quien lo haya activado antes, pero aun así no estaba listo para esperar, entro por la puerta izquierda a un lado del ascensor, dándole acceso a las escaleras donde las recorrió a toda prisa.
Ya en el piso exacto, cansado, sin aire, cubierto por la lluvia, Makoto se para frente a la puerta de aquel apartamento. Tomo aire, y giro la llave que en algún momento Haru la había dado — Por favor que este aquí — Se repetía para sí. Entro despacio, y busco con la mirada por todos lados, sin encontrar nada más que un apartamento vacío. Cayó al suelo, agotado física y mentalmente, quería encontrar a Haru pero no sabía dónde buscar.
Un ligero sonido desde su bolsillo atrajo su atención, era su móvil con una llamada de Rei en curso.
— Makoto Senpai, ¿lo encontró? — Cuestiono en tono preocupado
— No, y Rei no sé dónde buscar, estoy desesperado — Makoto sentía como un fuerte nudo se agudizaba en su pecho.
— Tal vez hay una posibilidad de encontrarlo, tenemos a Sera San con nosotros, le encontramos luego de que Haruka San saliera huyendo, tal vez deberías hablar con el — Makoto se levantó lentamente del suelo tomando dirección a la puerta
— Llévenlo a una habitación del hotel, ya voy para allá.
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Ya en el cuarto de hotel, estaban todos los relacionados a lo que acontecía, Kisumi, Rin, Rei, Takuya, Nagisa y Kisumi, todos estaban dando vueltas en el exótico cuarto en espera de Makoto, en el centro, sentado, como si fuese custodiado por bestias marinas, estaba Sera, quien había accedido a reunirse con todos.
La entrada de Makoto fue simple, nada estrepitosa, estaba empapado y sus ojos rojos por derramar lágrimas de impotencia, al entrar su mirada estaba en un único objetivo, una sola persona la cual miraba con ira, parecía que se lanzaría sobre él y lo molería a golpes, y sus amigos pensaban igual, por lo que Takuya, Nagisa y Rei, se interpusieron para evitar aquella posible acción, a diferencia de Sousuke, Rin y Kisumi quienes entendían que lo tendría bien merecido.
Pero nada fue como se pensó, Makoto se acercó él y para sorpresa de todos lo único que dijo fue — ¿Por qué?
Sera se levantó de su lugar, poniéndose justo frente a Makoto, tomándolo por los hombros y reclamándole abiertamente
— ¿Por qué no?, Tachibana él te hizo daño — Vocifero
— No, él no me daño, yo lo hice.
— se burló de ti y por ello sufriste por bastante tiempo, mientras el ¿qué?, ¿solo de viaje disfrutando su vida mientras destruía la tuya?
— Estas equivocado, yo me enfoque en sufrir en vez de aceptarlo
— No podía tolerarlo, al principio solo pensé que las cosas estaban resueltas y pensé que él había aprendido, pero no, lo encubrieron — señalo a todo en la habitación — todos lo encubrieron y dejaron que se salga con la suya.
— Esto no tiene nada que ver contigo — Grito Makoto lleno de Ira
— Si, tiene que ver, por su culpa fui humillado esa noche, sus aires de grandeza lastimaron a muchos esa noche, a ti a mí, nos hecho como perros, y tú que te llevaste la peor parte lo defiendes.
— Sera… yo amo a Haru — las palabras de Makoto a diferencia de todos los gritos anteriores fueron serenas y dolorosas — y ahora por tu culpa no sé dónde o como esta, solo puedo imaginarme algunas escenas y todas van por mal camino.
— Aun lo amas — Sera estaba algo sorprendido — ¿pero por qué?, te hizo un gran daño, cada vez que te visitábamos podíamos ver el sufrimiento de tu familia, Tachibana no solo te hizo daño a ti, también a tu familia, y tu aun así… ¿lo amas?
— Lo que me paso, no fue culpa de Haru, lo que paso, fue por mi debilidad, por no afrontar las cosas como un hombre, me comporte como un niño y cause dolor, no solo a mí, o mi familia, también a amigos como los que están aquí ahora, también a amigos como tu Sera — Makoto se acercó un poco más a Sera— Sera Perdóname, no culpes a Haru de las cosas de las cuales yo soy responsable.
Sera no pudo evitar sentir la sinceridad de las palabras del peliverde, estaba conmovido y arrepentido de lo que había hecho, sabía que por algún tiempo se sentiría culpable por los actos de esa noche.
— Le dije a Nanase sobre tus crisis, todo lo relacionado a ti en aquel entonces — Acoto será de repente
— ¿No dijo nada que indicara a dónde iba? — Cuestiono Kisumi al notar la colaboración de Sera.
— No exactamente, pero se vio muy afectado al saber que el Sr. Nanase estaba enterado de todo desde aquel entonces.
— Nanase San — Respondieron todos al unísono
— Pero ¿Cómo? — Cuestiono Rei
— Yo se lo dije, cuando Tachibana sufrió las primeras crisis, fui a casa del papa de Haru y le explique lo sucedido desde la fiesta, le pedí que hiciera que su hijo te pidiera perdón, el solo me pidió que no comentara esto con nadie más y él se encargaría de que su hijo aprendiese la lección.
— Eso lo explica — Comento Kisumi, dejando a todos con poco de duda en sus palabras, a todos menos a Makoto.
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En las afueras de la ciudad, donde una enorme mansión ocupaba un hermoso espacio. En un salón, una estancia llena de libros y sumergido en una lúgubre oscuridad, cuyo único paisaje era la aun fortaleciente lluvia, un joven pelinegro esperaba bajo la compañía del único en el que podía confiar, esperaban a aquel que tenía las respuestas a cada una de sus preguntas, aquel por quien esperaría toda la noche de ser posible.
— Bienvenido a casa… Padre
