Capítulo 32
El clima aun frío por la mojada noche que se ofrecía, todo estaba en silencio y calmado. Haruka estaba de pie, observando por un vitral que adornaba con hermosos colores aquel lúgubre espacio, a su lado la única persona a la cual podría recurrir ante tal situación, el único ser con el que podría abrir el corazón totalmente al desnudo como lo tenía en aquel momento.
Se sentía destrozado, su pecho se inflaba tras cada respiración, un fuerte peso sentía en su cuerpo impidiéndole moverse a libertad, aun de pie sus piernas estaban heladas al igual que el resto de su cuerpo, aún mantenía las húmedas prendas de vestir que uso durante la tarde, y aun pretendía usarlas por lo que restara de la noche. Sus ojos azules como el océano estaban de un color rojizo que le adornaban, era un detalle muy evidente a tal punto que ocultarlo sería imposible, su rostro, mojado, por aguas saladas que recorrían su cara. Aquel líquido que contenía cada dolor y cada sentimiento de ira que ahora tenía el pelinegro.
Su semblante totalmente lleno de dolor era algo que Nitori jamás había visto en él, trato de abrazarlo para confortar todo el remolino que tenía dentro, pero fue insuficiente, el pelinegro tenía sus brazos acomodados sobre la pequeña mesita color café frente al vitral, le golpeaba fuertemente, una y otra vez mientras gritaba a todo pulmón un grito de desahogo.
— ¡Ahhhhhhhh! — Gritaba con más y más fuerza, a tal punto que su cuerpo fue cayendo lentamente rendido ante la debilidad que le ofrecía tal sentimiento, rendido allí arrodillado ante el Vitral de hermosos colores que hasta ahora había notado. Tomando la mano de Nitori, Haruka apretó con fuerza mientras su cuerpo rendido caía en brazos del más bajo.
— Llora Haru, saca desde adentro eso que ahora te lastima y mañana te hará más fuerte, llora y vuélvete más fuerte. — Aunque las palabras de Nitori era de aliento al pelinegro, la verdad era que el mismo quería romper en llanto, ver a su amigo sufriendo de esta manera era algo que lo hacía débil, pero no era momento para el ser sensible, si Haru lo había contactado, era porque contaba con él, y él debía demostrar que no estaba equivocado al elegirlo en aquel momento.
Unas horas antes…
Nitori estaba en la fiesta de las empresas cuando fue contactado de un número desconocido, no era costumbre contestar llamadas bajo esta característica pero siendo esta la línea solo para amigos y familiares no pudo negarse a contestar.
— ¡Si! — contesto relajadamente al tiempo que tomaba una copa de unas de las bandejas que le cruzaban en el momento.
— Nitori- San… — la voz llorosa al otro lado se escuchaba con un eco preocupante.
— ¿Ha-Haruka- San, eres tú? — La voz de Nitori se volvió preocupante, se alejó levemente del público que le rodeaba y busco un espacio más privado. — ¿Qué pasa? te escuchas muy mal, ¿dónde estás?
— Aunque no pueda reír, es gracioso que en mi estado puedas reconocerme — Bromeo sin el más mínimo toque de gracia, esto antes de ser invadido nuevamente por el llanto. — Te necesito, ven por favor, y te pido que me perdones, perdóname por ser egoísta y pedir tu ayuda en este momento pero ahora mismo solo puedo confiar en ti.
— No seas tonto, dime donde estas iré para allá, Soy tu amigo y me hubiera enojado que no hubiera sido yo a quien llamaras, dime ¿dónde estás? — Nitori estaba realmente preocupado, unos minutos antes había visto Haruka muy feliz y no podía entender que habría cambiado tanto a este nuevo escenario.
— Voy camino a la Residencia Nanase — Dijo en un breve ahogo — No le digas a nadie que me viste o hablaste conmigo — Pauso antes de continuar — te enviare un correo con la ubicación… Por favor concédeme esta petición egoísta y ven a mi lado mi Amigo — La llamada se limitó a un sonido continuo dando clara evidencia de que la llamada había terminado.
Y ahora, ambos están ahí, tomados de la mano, mientras Haruka es acorrucado como niño indefenso en los brazos de Nitori.
Un poco más calmado, Haruka estaba dispuesto a escuchar lo que su amigo tenía que decir.
— ¿Qué debo hacer?, tengo tantas dudas dentro de mí que me es imposible pensar con tranquilidad. — Expreso el pelinegro mientras se mantenía en una posición fetal.
— ¡uh!, ¿por qué no la enumeramos? — Aunque la sugerencia era algo relajada no sonaba como tal. — Porque no responderlas una a una y no todas al mismo tiempo, así tendrás tus ideas claras cuando debas tomas una decisión, es como un pequeño examen, una pregunta a la vez.
— ¿Crees que tendremos las respuestas?
— No lo sabremos si no lo intentamos — Nitori miro tiernamente el rostro de Haru, el cual yace sobre sus piernas.
Un profundo respiro salió de Haru para luego iniciar — ¿Por qué Makoto me mintió?, ¿acaso está conmigo por venganza?, ¿Por qué no puedo odiarlo a pesar de existir tal posibilidad?— las preguntas salieron tan rápido como si hubieran estado ahogando a Haru, como si no hubiera espacio en su pecho para contenerlas un poco más.
Nitori pensó en silencio un momento antes de responder tales preguntas, pero luego de una ligera pausa dijo — por lo que me has dicho no parece hacerte mentido, te oculto un pasado doloroso para él, y como yo lo veo eso no está mal, en su vida hay cosas que puedes o no decir, y creo que ese joven simplemente no estaba listo para decírtelo, pero viéndolo desde otro punto, puede que si este por venganza, ser herido por la persona que más amas es duro, y la manera de él vengarse es única y original, amándote y haciéndote feliz. Sí que es una venganza aterradora. — Aquello era unas palabras que adornadas con sarcasmo Haru entendió perfectamente —Haru, Jamás había visto una cara tan honestamente feliz en ti desde que te conozco, ni siquiera cuando tu padre te decía lo orgulloso que estaba de ti. Si vieras el Haru que yo vi al entras en la oficina unas horas atrás jamás pensaría que hay alguna pizca de venganza alrededor.
— P-Pero… — Nitori lo interrumpió
— Pero, el motivo por el que no lo Odias es porque lo amas, tan sencillo como eso.
Haruka no pudo evitar dejar escapar una risilla de sus labios al escuchar las palabras del más bajo, tenía razón dudar de Makoto era absurdo, hasta ahora le había demostrado que era el único para él, que sus sentimiento eran sinceros, y aunque si deberían hablar de lo sucedido, no era motivo para echar todo a perder, si bien aún no estaba listo para afrontarlo sin sentir dolor por lo que le hizo, pero antes estaba dispuesto a pedirle perdón a alguien más, que también fue afectado de aquella situación.
— Gracias Aii, no sabes lo mucho que agradezco tus palabras en este momento. — Nitori le sonrió dulcemente al tiempo que cuestionaba
— ¿Otra duda más que quieras aclarar?
— Solo necesito saber ¿Por qué mi padre me oculto todo? Estoy seguro que si él me hubiera dicho la verdad hubiera regresado a hablar con él, no permitiría que el sufriera así.
— ¿Estás Seguro? — Haruka se sorprendió ante la cuestión de Nitori — Creo que tú sabes mejor que nadie que años atrás tú eras un poco inmaduro, ¿hubiera aceptado el tú de antes a ese chico como amigo siendo gay solo porque sufría?
— Era mi amigo podía intentarlo
— Haru, debes aceptar que tu Homofobia latía con fuerza en ti en el pasado, puedo entender a tu padre hasta cierto punto el no contarte, claro no digo que estuvo bien, pues no sé qué fue lo que hizo al respecto, pero lo que si se es que si te hubieras enterado las cosas no cambiarían del todo el pasado de ese joven, pero ahora solo queda esperar, solo el Sr. Nanase podría responder y aclarar esa duda, esa duda sobre él porque actuó de tal manera.
Haru no pudo evitar reconocer que Nitori tenía razón nuevamente y su única opción como él había citado era esperar, y estaba dispuesto a hacerlo todo el tiempo que sea posible.
Ya pasado la nueve de la noche, en la mansión Nanase, los señores regresaban a casa, habían tenido una gala exitosa, y aunque estaban sorprendidos y un poco preocupados por la extraña desaparición de su hijo tenían que agradecer que todo marchara bien.
Antes cuando cuestionaron sobre la ausencia de su hijo, Rei les había confirmado que Haruka se había marchado asegurando no sentirse bien, a lo que asumieron que debían ser secuelas de lo sucedido anteriormente y lo dejaron pasar, pero al no contestar sus llamadas causo una leve molestia en la pareja.
Ya dentro de la mansión, la Sra. Nanase se dirigió inmediatamente a su cuarto para ir a la cama, el día había sido muy agotador y estaba exhausta hasta tal punto de quedar dormida sin ninguna dificultad al caer en la cama, mientras el Sr. Nanase opto por esperar un poco más, mientras paseaba por los pasillos de su cómodo hogar, al caminar cerca de la biblioteca pudo notar como una luz, aunque un poco ligera, salía de la misma, ante el suceso cuestiono a uno de sus sirvientes al respecto a lo que este le informo que el joven Nanase y un acompañante aguardaban por él en la estancia, agradeciendo y pidiéndole que se retirara y no informara de ello a su esposa, se encamino al cuarto, teniendo como saludo de su hijo un…
— Bienvenido a casa… Padre
Continuara…
