CAMBIO DE PAPELES

Le dio tantas vueltas al asunto en la noche. Hinata Hyuuga era su chica misteriosa. No sabía que pensar o cómo reaccionar.

Una parte de su conciencia le gritaba que eso estaba mal. Que la chica de verdad lo tenía vigilado. Que era algo enfermo y… ¿A quién quería engañar? Eso no pasaba por ningún lado de su cabeza. Esas solo eran ideas de Sai y Sasuke cuando se burlaban de él.

Secretamente él siempre quiso conocerla. Saber quién era la chica tan maravillosa que se dedicaba a hacer eso, solo para él.

¿Estaba mal de la cabeza?

¿Estaba mal sentirse feliz?

Hinata era una chica rara, lo había comprobado. Pero también era una chica fabulosa.

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El rubio decidió que actuaría normal. No le diría a Hinata que sabía que ella era la chica misteriosa.

En el almuerzo. La miro nuevamente con ese chico castaño. Lo que faltaba. Ahora era él, el maniático que la observaba todo el tiempo.

—Supe que te han visto con una chica. —Dijo Sai de la nada.

—Cierto. Naruto. Escuche decir a algunas chicas en el baño que has estado en la biblioteca estudiando. —Agrego Sakura.

—¿Con quién estudias? —Pregunto Shikamaru. —No he tomado muchas siestas por ayudarte.

Oh, oh. Se avecinaban tormentas.

—Hablamos luego ¿si chicos?

Todos miraron con extrañeza a Naruto, levantarse y alejarse de la cafetería. Todos, incluyendo a Shion…

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Pocos días después los exámenes se habían llevado a cabo. Los resultados saldrían al menos una semana después.

A Naruto solo le quedaba jugar la final de futbol (que se llevaría a cabo esa misma noche) y después de eso, tal vez, el baile de graduación…

Vio a lo lejos a Hinata, esta platicaba con el chico salvaje de siempre. Parecía ser su único amigo, no pudo evitar una punzada de celos. Pero se decía:

"Ella está enamorada de mí. Debe de estarlo. ¿Por qué sino haría todas esas cosas?"

Cuando vio que el chico castaño se alejaba. Fue directamente en su dirección.

—¿Qué hay Hinata?

—Hola. —Sonrió tímida.

—¿Vas a ir al partido? —Pregunto intimidado. Cada minuto que pasaba la belleza natural de Hinata lo abrumada. Y esa chica parecía haber visto todo de él.

¿Cómo lo sabía?

Por los hechos. No había momento o lugar donde no recibiera un regalito de ella, desde un chocolate hasta una nota de "bonito día". Y él había guardado todas y cada una de ellas…

—Sí. —Era cierto. No había partido al que no hubiera ido de Naruto. Había estado en ellos aun cuando él era suplente e iniciaba apenas en el equipo.

—Genial. Te veré ahí entonces. —Sonrió hacia a ella. —¿Sabes cómo llegar?

—¡Naruto! Ya tenemos que irnos. —Grito el entrenador Bee.

Naruto le hizo una seña, pidiéndole un poco más de tiempo.

—Sí. Iré con Kiba, él sabe co… como llegar.

—¿Kiba? ¿El castaño?

Hinata asintió.

Naruto quiso decir algo al respecto. Pero no supo qué… —Bueno, con, cuidado. ¿Sí? Cuando termine no te vayas. ¡Te buscare!

—¡Uzumaki sube al autobús ahora!

—¿Hinata? ¿Lo harás? ¿Vas a esperarme?

—Te… te esperaré. —Aseguro Hinata.

Al rubio se le ilumino el rostro. Le dedico un guiño y corrió al autobús, —¡Te buscare en las gradas! —Grito, antes de entrar al vehículo y recibir tantas palmadas como era posible de sus compañeros. A Naruto no le importaron los golpes. Estaba feliz.

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—¿Y lo vas a esperar?

—Sí. —Respondió Hinata a Kiba.

—¿Qué crees que quiera?

—No lo sé. —Respondió la ojiperla con ojos soñadores y atontados.

—Y no te importa ¿no? Conque te dedique tres segundos estarás feliz. ¿Cierto?

Hinata se rio. Kiba tenía razón. Había pasado tanto tiempo con Naruto, que de repente los días de espiarlo en la oscuridad parecían lejanos. Aunque en realidad nunca dejo de hacerlo. Seguía mirándolo y siguiéndolo a todos lados. No le importaría si la vida se le iba en ello, mirarlo a la distancia, era gratificante, si él estaba feliz. Pero mirarlo feliz a lado de ella, era su lugar ideal. El lugar que tanto había deseado. Era todo lo que necesitaba.

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