EL TRIUNFO MENOS ESPERADO

Al llegar al Instituto Akatsuki, las banderas rojas y negras los recibieron.

Se ubicaron en las gradas designadas para la gente de Konoha. Cuando tomaron asientos, Hinata tuvo una vista general del campo, pero centró su atención en las porristas, que estaban haciendo sus debidas presentaciones. Shion estaba al frente, dirigía a la cuadrilla y animaba al público.

Los ojos de Amaru se centraron en la ojiperla. No dijo ni hizo señas de nada, pero Hinata sabía lo que esa replica muda quería decir.

Los equipos salieron, y la conexión visual con la chica pelirroja se rompió.

El grito de júbilo de los aficionados.

Los respectivos saludos y credenciales fueron realizados antes de entonar el Himno del País del Fuego.

Por el altoparlante, se comenzaron a oír las voces de los comentaristas.

—Buenas noches, sean bienvenidos al evento del año. Los Bijus dirigidos por Killer Bee, contra los Cuervos que tienen frente a sus líneas a Obito Uchiha. —Evidentemente los comentaristas eran de casa.

La gente gritaba y coreaba nombres. El de Naruto sonaba mucho, seguido del de Sasuke, Hinata, podía ver desde su posición a Sakura, con pancartas para su amigo y novio a la vez.

Miro a Naruto, concentrado en el campo, haciendo lo suyo y haciéndolo bien.

El partido estuvo tan tenso, que se extendió hasta casi tres horas. Naruto actuaba, cada que salía la ofensiva a trabajar. El rubio hacia señas y gritaba, daba palmadas y animo a todos, siendo el quarterback, su trabajo consistía principalmente en decidir las jugadas a realizar, por lo mismo tocaba el balón prácticamente en todas ellas, Hinata sabía que él era sometido a gran presión y que cargaba con una responsabilidad enorme. Tenía que tomar decisiones importantes sobre el terreno de juego y prácticamente contra reloj.

Este año, los favoritos eran Akatsuki, por algo los visitantes eran los Bijus. Pero Hinata veía a Naruto y sabía que él podía contra eso, ganarían el campeonato.

Ambos equipos contaban con grandes jugadores, y a lo largo de los cuatro cuartos habían demostrado gran capacidad y estrategia en el campo. Se trataba de uno de los mejores encuentros de la historia de futbol colegial. La cereza en el pastel era que el entrenador de Bijus había sido compañero de equipo en la Universidad del Rayo del entrenador de los cuervos, Obito Uchiha, que curiosamente resultaba ser tío político de Sasuke, quien jugaba como receptor de los Bijus.

Hasta los instantes finales del cuarto final, pese a varios goles de campo desperdiciados por los cuervos, Akatsuki estaba sacando la tarea adelante, sin embargo, Konoha logró empatar el marcador 28-28 con un touchdown cuando apenas quedaban 32 segundos en el reloj.

Hinata observaba detenidamente a Naruto, estaba feliz, la última jugada había sido una obra maestra. Ahora él y la ofensiva salían del campo, para darle entrada a la defensiva.

Lo que vino después quedaría en la historia, no sólo de las finales colegiales, sino del fútbol americano en general… El corredor de Los Cuervos, Hidan, salió del terreno de juego en la yarda 39 del rival, cuando parecía que el reloj expiraba y el partido se iba a tiempo extra. Sin embargo, la revisión presionada por Akatsuki, arrojó que quedaba 1 segundo de partido.

Cuando la lógica indicaba que el mariscal de los Cuervos, Yahiko iba a probar suerte con un pase "Ave María" sobre la zona de anotación de Los Bijus, el experimentado entrenador de Akasuki, optó por mandar un pateador a intentar el triunfo con un gol de campo de 57 yardas, una distancia casi imposible a nivel colegial. Pero además, Uchiha no mandó al titular Nagato, quien había fallado distancias más cortas en este partido, sino que se la jugó por el pateador de primer año Deidara.

La patada de Deidara no fue mala, pero se quedó corta y cayó en las manos de Gaara, quien en vez de hincarse y enviar el partido a la prórroga…decidió correr el balón, cubriendo con 109 yardas el campo de juego de un lado a otro para darle la victoria a Konoha por 34-28 cuando el marcador ya había expirado.

La locura en el estadio se desato, Gaara había inscrito su nombre en la historia.

Los gritos de terror e incredulidad se hicieron presentes. Los aficionados estaban en shock, ambos lados. Lo que acababa de suceder, no tenía lógica alguna, pero era verdad, era cierto. Los bijus habían ganado.

Naruto corrió al campo y abrazo a Gaara. El equipo había dado su mayor esfuerzo y habían conseguido el campeonato.

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Después de la gloria, el éxtasis y el triunfo. Hinata pensó que tal vez Naruto olvidaría su encuentro. Aun así quiso espéralo. El lugar se fue vaciando poco a poco. Se escuchaban rumores de una fiesta por la victoria y demás alboroto, pero ella solo espero y no presto atención a nada más que no fueran las señales del rubio.

El apareció. Afortunadamente no había tardado demasiado.

—¡Hinata! Aquí estas. —Dijo lo obvio. Tenía colgada una sonrisa de oreja a oreja. —soy tan feliz.

Él no tenía que decirlo, era algo palpable, pero al verlo tan alegre sonrió. —Lo sé, Felicidades.

—¿Felicidades? Que va… ¡Gaara es un genio!, —se acercó a ella, y sin pensárselo mucho la tomo de las manos para levantarla, y la abrazo, su cuerpo se lo suplicaba, quería sentirla tan cerca. ¿Qué mosco le picaba? ¡Por Dios!

A Hinata, la tomaron por sorpresa las acciones del rubio, pero después de asimilarlo, fue como caminar entre nueves directo al sol.

Poco después, demasiado poco, Naruto se separó de ella. —¿Debes irte ya? ¿O puedes ir a una fiesta conmigo?

Claro que podía. Pero no se sentía segura al respecto. Naruto vio la duda en sus ojos.

—Vamos solo un momento. Abrazamos a Gaara y hacemos lo que quieras después. ¿Qué dices Hinata?

Ver los ojos azules de Naruto de tan cerca, era todo un espectáculo. Atontada asintió.

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