Disclaimer: Los personajes le pertenecen a la grandiosa Stephanie Meyer, la trama, lugares y algunos personajes son de mi propiedad.
Capítulo 3
Pov Bella.
Al despedirnos de Edward y de Jacob, fuimos a ver a Rose para que supiera que ya había encontrado a Vanessa, aunque fue el susto del año, jamás podre estar tranquila, con mi madre metida en las drogas cualquier cosa podría pasarnos, tenía que siempre estar mirando sobre mi espalda y por las noches ya no podía dormir bien solo por la preocupación que tenía encima. Cuando dejamos a Rose, abrigue bien a Vanessa ya que nos quedaba un largo camino, como nunca se nos había hecho tarde y ya era de noche y nos esperaba una gran caminata, lo que más me preocupaba era que se pusiera a llover y Vanessa se resfriara cosa que sería terrible para mí. Comenzamos a caminar por Bogachiel Way y cada vez que pasaba un coche mi cuerpo se tensaba pensando lo peor. Después de 10 minutos caminando Vanessa se cansó por lo que tuve que tomarla en mis brazos junto con el pequeño cachorro.
Durante todo el camino no dejaba de pensar en Edward, era un hombre demasiado guapo para estar soltero y teniendo en cuenta de que tenía un hermoso hijo lo más seguro es que estuviera casado, el estómago se me revolvió y negué con la cabeza, yo no podría pensar en tener un nuevo, lo único que tenía que hacer era concentrarme en cuidar Vanessa y poder salir adelante. Gire en la esquina de Russell y seguí caminando, en cada paso que daba me cansaba más y mis manos, brazos y hombros dolían, Vanessa se había quedado dormida al igual que el cachorro. No podía determe ahora ya que el viento estaba anunciando una gran tormenta, apure el paso antes de que la lluvia nos pillara a mitad de camino.
Llegamos a la 101 y cruce la calle para llegar a la casa que estaba adentrada en el bosque. El viento comenzó a correr más fuerte haciendo que los árboles se mecieran y crujieran haciendo que el miedo recorriera mis venas. Cuando por fin llegamos a casa, lleve a Vanessa a la cama, mi pequeña niña estaba cansada y durmiendo como una roca, al ponerla en su cunita, se acomodó y siguió durmiendo, la arrope bien para que no pasara frio. Cuando al fin mi cuerpo se relajó me acomode en la cama mirando el techo.
Es sábado y tengo que levantarme, me repito mientras la alarma sigue sonando, hoy hace dos años llego Vanessa y las lágrimas llenan mis ojos aun cerrados. No he sabido nada de mamá durante toda la semana. Espero que este bien. Sin ánimo estiro mi mano sobre la mesita de noche a un lado de mi cama, apagando la alarma me doy cuenta de que Vanessa está sentada en su cuna jugando con un peluche y en una esquina en donde había puesto anoche a la perrita, allí estaba durmiendo. Suspire, hare un esfuerzo por mi pequeña hermana, tendremos a esa perrita tanto como dure. Me levante y tome en brazos a Vanessa ella de inmediato me sonrió.
— Feliz Cumpleaños pequeña — le dije lo más feliz que podía. Como desearía que papá estuviera aquí para que viera a Vanessa crecer. Ella apretó sus pequeños brazos alrededor de mi cuello abrazándome muy fuerte. Mi pequeña era muy inteligente.
— Gadias — rio mientras le besaba su pequeña mejilla sonrojada.
— Hoy iremos al restaurant para que comamos algo de torta ¿quieres? — le pregunte sonriendo, ella me miro emocionaba, sabía que ella adora la torta de chocolate.
— Zhi, quedo tota — rio con ganas.
— Pues Vamos a bañarnos y podremos ir — la deje en el suelo y ella corrió al baño. La seguí abriendo la llave del agua caliente, solo teníamos 30 minutos de agua caliente y para mí era preferible que esa agua la ocupara Vanessa en su ducha.
Con cuidado le quite la ropa y la puse en la bañera, comencé a lavarle su cabello. Cuando terminamos, la vestí muy abrigada y le fui a prepararle su leche. Le di su leche y mientras ella se la tomaba, me duche más que rápido, el agua estaba demasiado congelada. Cuando termine Vanessa estaba jugando con la cachorra y dándole su leche.
— Vanessa ¿Qué estás haciendo? —le pregunte mientras me cepillaba el cabello. El día de hoy la guardería estaría cerrada ya que estarían arreglando unas cosas para luego comenzar el año escolar oficial por lo que tendría que llevarme a Vanessa al restaurant.
— Acki tene ambe — no sabía muy bien cuál era el nombre de la perrita pero el hecho de que Vanessa estuviera preocupada por su perrita me hacía sonreír.
— Le daremos algo que comer — baje a la cocina y saque algo de carne que tenía en el refrigerador, la cocine y la pique en pedazos chiquititos para que la perrita pudiera masticarlo y tragarlos sin problemas.
Cuando tuvo el plato frente a ella se lo devoro. Guarde todo y le puse el abrigo a Vanessa y yo me puse el mío. Salimos de casa aunque a ella no le gustara mucho la idea de dejar a la perrita sola, pero no podíamos llevarla con nosotros. Llegamos a la parada de auto bus en cinco minutos. Antes de ir al restaurant iríamos al cementerio de Forks, ya que cada dos sábados íbamos a dejarle una flor en la tumba de mi padre. De esa forma Vanessa estaría un poquito más cerca de su padre.
En el bus le explique donde íbamos, ella se puso feliz y solo quería que llegáramos. Para mí no era fácil ya que me sentía muy sola desde el día en que el falleció. Pero cada día me levantaba y luchaba por Vanessa, ella era lo único que me daba fuerza para seguir adelante.
— amos, que a quedo ve a papi —dijo feliz cuando íbamos entrando al cementerio, sostenía una de sus mano en la mía y en la otra mano llevaba una rosa roja. Yo también llevaba una rosa roja.
— tranquila Nessa, ya pronto llegaremos — le di una sonrisa. Era lo único que le podía dar ahora.
Caminamos por las pequeñas calles del cementerio buscando la tumba de mi padre. Cuando la encontramos nos sentamos frente a él. Vanessa coloco su rosa junto al nombre de mi padre y sonrió, puse mi rosa junto a la de la de Vanessa. Ella se arrodillo y cerro sus ojitos antes de
— senod jeshu, gadia po mi edmana ella y po mi papá que eta contigo en el zhielo potegendono. Amen — mi pequeña niña, las lágrimas estabas desbordando mis ojos, jamás le he enseñado nada sobre Dios y jamás hemos entrado a una iglesia.
— Cariño es muy lindo —le dije poniéndome a su altura, limpiando mi cara de las lágrimas, no quería que ella me viera triste.
— Papi eta en el zhielo — sonrió y me abrazo.
Nos quedamos allí por unos minutos. Jasper sabía lo que hacía cada dos sábados. Pero hoy era especial además del 7 de agosto que se cumplirían dos años desde que el murió, el año pasado no pudimos venir ya que estaba lloviendo como nunca, pero si vinimos a los días después.
Cuando ya era hora nos despedimos de papá y nos fuimos al restaurant de Jasper. Vanessa estaba feliz, hoy era su cumpleaños y comería torta. Al llegar al restaurant, sonreír al ver a Jasper correr hacia nosotros.
— Por fin llegaron mis princesas — dijo a toda voz haciendo que mis mejillas se sonrojaran, jamás me podría acostumbrar a la ternura de Jasper. Mi amigo tomo a Vanessa en brazos y le dio un gran beso en la mejilla. — Feliz Cumpleaños pequeña — Vanessa lo abrazo y le devolvió el beso en una de las mejillas de Jasper.
— Gadias api — sonrió Nessa.
— Hola cariño — Dejando a Vanessa en el suelo me abrazo, el me conocía demasiado bien, con solo mirarme sabe lo que pasa. — Todo va estar bien — me susurro en el oído mientras envolvía su cintura con mi brazos, enterrando mi rostro en su pecho.
— Gracias — le dije al momento en que nos separamos, el tomo mi rostro con sus manos y limpio mis lágrimas y beso mi frente.
— No te preocupes, sé que es difícil pero sabes que estoy aquí contigo, Rose también lo está por lo que ahora hay que disfrutar el cumpleaños de Vanessa — Asentí y me calme, termine de limpiar mi rostro y busque a Vanessa con mi mirada, Estaba sentada en una mesa con Rose. Unas mesas más allá estaban Edward con Una chica con cabello corto negro y me miraba como si le hubiera robado algo, a su lado había un chico que más bien parecía a Hulk, lleno de músculos y demasiado grandote que también me estaba mirando. El pequeño Jacob no estaba.
Sintiéndome incomoda por la mirada que me estaba dando aquella mujer me senté en la mesa de Rose, esta sonrió y me guiño el ojo. Se había vuelto completamente loca cuando supo que Edward Cullen, el hijo del eminente doctor Carlisle Cullen. Me había dicho prácticamente toda su vida, ya que Edward había comenzado a trabajar en el hospital. Por lo que sabía que él tenía dos hermanos más y creo que la chica que me está mirando como si sus ojos fueran dagas. Me sentí aún más pequeña de lo que ya era. No tengo idea porque ella me mira así, porque lo pienso ni si quiera la conozco.
— ¿Ella es la hermana de Edward? —le pregunte a Rose en un susurro, para que solo ella me escuchara.
— Si — sonrió y añadió — y el guapo enfermero a su lado es su hermano, pero por lo que veo ella te quiere matar ¿Qué le hiciste? — me pregunto. Era en serio.
— Ni siquiera la conozco, tranquila con el enfermero— dije levantándome. — tengo que ir a trabajar, ¿te quedaras aquí y me ayudaras con Nessa?
— Por supuesto, tengo que hacer un par de cosas y como es mi día libre le ayudare a mi hermano con las cuentas — me sonrió. Asentí con mi cabeza y me fui a cambiar ropa, pasando por la mesa donde Edward estaba, su hermana me quedo mirando haciendo que casi me cayera, pero me logre afirmar de un asiento.
Ya con la ropa cambiada me puse a trabajar y cada vez que me topaba con la mirada de la hermana de Edward hacia que mi corazón se paralizara de miedo. Dios esa chica sí que asustaba solo con la mirada.
— ¿Qué le sucede a esa chica contigo? — me pregunto Jasper cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando.
—No lo sé, desde que llegue no ha quitado su mirada de mi — me acerque más a él para que nadie más escuchara.
— Pues tendrás que ser fuerte porque esa mesa está en tu sección — me dio una mirada de disculpa y yo sonreí tratando de ser fuerte. Este era mi trabajo y tenía que atender las mesas sin importar nada. Tome un respiro y camine hacia mi objetivo que era la mesa de Edward.
— Bienvenidos a Dinner's Hale — dije y mi voz salió débil.
— Hola Bella — saludo Edward con una sonrisa.
— Hola Edward — salude a regañadientes, la mirada de su hermana no me dejaba hablar muy bien.
— Él es mi hermano Emmett y ella es mi hermana Alice — Me presento a sus hermanos.
— Es un placer conocerlos y espero que estén disfrutando del ambiente — sonríe a Edward.
— En realidad no — dijo Alice llamando mi atención. Cuando la mire estaba con sus mejillas rojas y con el ceño fruncido.
— Lo siento si hay algo en que pueda ayudarle —le dije siendo completamente amable.
— No hay nada que puedas hacer, eres una mujerzuela por estar coqueteando con mi hermano mientras que tu novio está en el mismo restaurant — dijo con tanta odio que no entendía nada de lo que estaba hablando.
— ¡Alice! — Edward le llamo la atención pero ella lo ignoro.
— No sé a lo que se refiere, yo jamás le he coqueteado a Edward — hice una pausa para tragar el nudo que se había formado en mi garganta. — Sí le ha dado esa impresión lo lamento mucho pero yo no…
— No Bella, déjame — Jasper me tomo por la cintura poniéndome detrás del como si estuviera protegiéndome. — Les tengo que pedir que dejen el restaurant, no voy a permitir que insulten a mis trabajadores sin ninguna razón — la voz de Jasper era firme y sabía que estaba muy enojado. Vanessa estaba en los brazos de Rose.
— Lo siento mucho — Se disculpó Emmett poniéndose de pie y tomando a Alice del brazo sacándola del restaurant pero antes de irse me di cuenta de que el grandulón miro a mi amiga y el guiño un ojos, mi amiga solo rodo los ojos. Edward se puso de pie y me miro con una clara disculpa en sus ojos, pero Jasper no se movió protegiéndome.
Cuando Edward salió Jasper se dio vuelta y me abrazo fuerte mientras sentía muchas miradas sobre nosotros. No me extrañaría que Alice pensara que Jasper fuera mi novio, muchos otros lo pensaban y muchas veces se lo he dicho que tiene que ser menos tierno conmigo. Pero cada vez que el rema salía a flote él me decía que le importaba nada lo que los demás decían.
— Lo siento, perdiste tres clientes por mi culpa —dije cuando nos separamos.
— No te preocupes que no nos iremos a la quiebra por tres persona —acaricio mi mejilla — pero tienes que saber que no dejare que nadie más te lastime.
— Gracias — dije sonriendo, Jasper y Rose era mi familia, la única que tenía.
— De nada, sabes tomate la tarde y disfruta de Vanessa, Kyle y Andrés se harán cargo de las mesas — beso mi mejilla y yo me fui a cambiar ropa.
Al volver me senté junto a Vanessa quien estaba dibujando en una hoja que Rose le había dado, estaba muy entretenida. Rose me miro con una perfecta ceja depilada. Ella siempre molestaba con la misma cosa.
— Sabes que tengo razón — susurro para mi.
— Claro que no la tienes, Jasper es mi jefe y mi amigo, además de ser tu hermano — le dije entre dientes. Ella quería que me enamorara de su hermano ya que siempre me defendía y me trataba como si fuera más que su empleada. Pero lo cierto es que yo solo lo veía como mi hermano mayor, jamás lo podría ver como un novio, para esos pensamientos siempre estaban esos ojos verdes de Edward. Negué con la cabeza, él tiene novio o está comprometido.
— Como quieras, pero todo el pueblo habla de lindo que son como pareja —soltó una risita y Jasper llego a nuestro lado con una torta, el olor hizo que Vanessa mirara automáticamente hacia la torta y una vela con el número dos.
— Ota — grito aplaudiendo y poniéndose de pie sobre la silla, rápidamente la a sujete para que no se callera.
Rose, Jasper y yo comenzamos a cantar cumpleaños Feliz y se nos unieron todos aquellas personas que estaba allí. Vanessa cantaba y reía feliz. Así quería ver a mi pequeña, la quería riendo y feliz sin pensar en lo malo que nos estaba pasando. Cuando terminamos de cantar Vanessa soplo la velita.
Rose saco un paquete de su bolso y se lo dio a Nessa, ella miro a mi amiga con los ojos entusiasmado.
— ¿Pada mí? — pregunto tomando el regalo.
— Claro preciosa, hoy es tu cumpleaños — le respondió Rose con una sonrisa, Vanessa entendió lo que ella quería decir abrió el regalo y grito tan fuerte que algunas personas saltaron del susto yo solo reía. Rose le había regalado una muñeca con su propio cochecito.
— Gacias — dijo mirando a la muñequita y luego me dio a mi — Abela, abela — pidió impaciente.
Le abri el paquete y se le paso la muñequita, Nessa con amor la tomo, se volvió a sentar en su silla y acuno a pequeña, sonreí mirando a Vanessa haciendo dormir a su nueva muñeca. Con lo que estábamos pasando no podía comprarle juguetes ya que no tenía el dinero para eso.
— Gracias — le dije a Rose ella solo se encogió de hombros, sabía que para ella no era ningún problema
— Nessa — la llamo Jasper, cuando Vanessa lo miro este sonrió dándole otro paquete. Con el mismo entusiasmo con el que abrió el regalo de Rose. El paquete era más grande y más pesado por lo que la ayude a abrirlo.
Dentro del paquete había mucha ropa, mis ojos se llenaban de lágrimas cada vez que Vanessa sacaba ropa y más ropa. Había abrigos, gorros y muchos guantes. También había camisetas mangas larga y cortas de muchos colores, pantalones, chalecos y sudaderas. Al final había dos par de zapatos y un par de botas de agua. No pude contener las lágrimas Jasper al verme se levantó y me abrazo.
— No llores cariño, sabes que lo hacemos para ayudarte y ver a Vanessa feliz — susurro Jasper mientras me acariciaba la espalda.
— Gracias — repetía una y otra vez, no sabía que más decir, era lo único que podía decir. Necesitaba ayuda y ellos me la estaban dando por eso estaba muy agradecida por estos amigos que había encontrado cuando más los necesitaba.
— Tranquila, sabes que nos tienes a nosotras — dijo Jasper.
— No ores mami — dijo Vanessa completamente angustiada, Jasper me soltó y yo tome a Vanessa en mis brazos.
— No estoy triste sino que estoy feliz porque tu estas más grande — Vanessa al entenderme me abrazo muy fuerte con sus bracitos.
Comimos entre risas y conversaciones, hacía mucho tiempo que no me reía tanto. Al terminar y con muchas cosas, nos fuimos a la casa, había sido un día largo por lo que solo quería llegar y dormir. Con los regalos a cuesta y con Vanessa con mucho ánimo llegamos a casa justo antes de que se pusiera a llover, mañana no trabajaría por lo que pasaríamos el día en la playa de la Push. Siempre íbamos, a Vanessa el encantaba ya que le gustaba mucho el agua. Solo espero que amanezca con un poquito de sol. A Vanessa la puse en su cuna con su nueva muñequita, aunque me rogo para que la perrita estuviera con ella, pero le dije que no ya que podía ensuciar la cama. Acepto a regañadientes, a los pocos minutos estaba durmiendo. Mire el desastre que tenía la perrita y suspire, esto era tener una mascota. Con mucha paciencia limpie donde el cachorro se había hecho. También limpie el papel higiénico que había mordido. Cuando termine le di de comer y la pobrecita tenía hambre.
Me puse pijama y me acosté, estaba un poco cansada por la caminata. Cuando mis ojos por fin estaban por cerrarse sentí la puerta abrirse de un golpe, rápidamente salí para ver de qué se trataba, pero antes cerré la puerta con seguro, sea lo que sea no quería que algo le hiciera daño a Vanessa. Al bajar las escaleras me fije que era Renee, el estómago se me apretó y mi corazón se rompió al verla como estaba. Hace más de una semana que no sabía de ella, estaba aún más delgada y su cabello ya no era rubio como Vanessa sino que estaba tintura negro azabache. Sus ojos estaban rojos y sus pupilas estaban muy dilatadas.
— ¿Renee? — pregunte, mi voz salió ahogas por las lágrimas no derramadas del dolor que sentía. No podía dejar que ella me viera así.
— Izzzaabella — respondió arrastrando las palabras, además de estar completamente drogada estaba borracha.
— Vamos a dormir — me acerque a ella para ayudarla a subir las escaleras.
— Claro que iremos a la cama — dijo una voz aguda, de inmediato me tense mirando detrás de Renee, había un hombre alto y corpulento, también tenía los ojos rojos y dilatados. Era grande como Emmett el hermano de Edward.
— Tranquilo, ella no nos molestara — Dijo Renee pasando por mi lado tomando la mano del sujeto subieron a la habitación. Ahora estaba prostituyéndose para conseguir dinero y consumir.
Cerré los ojos fuertemente y corrí escaleras arriba, no iba a permitir que Vanessa se despertara por los sonidos que ellos irían a hacer. Puse un pequeño equipo de música y lo encendí, la música de un piano inundo mi habitación, saque a Vanessa y la acosté a mi lado en mi cama. Los sonidos y jadeos no tardaron. Solo quería que todo esto terminara, no podía creer en lo que mi madre se había convertido después de la muerte de mi padre. Sabía que había sido un shock después de tener a Vanessa tener que enfrentarse a la pérdida del amor de su vida, pero porque tuvo que optar por esa vida, porque no pudo luchar por Vanessa, por mí. Solo pensó en ella y en su dolor.
Cada vez que miraba a Vanessa me daban ganas de llorar y no para hasta estar bien seca, el dolor de ver a mi hermana sin su madre y sin su padre me partía el corazón. Como desearía que Charlie estuviera aquí así nada de lo que está pasando ocurriría. Vanessa tendría una familia como se merece y yo podría seguir estudiando. A las 4 de la mañana los gritos y gemidos cesaron, la puerta principal se abrió, se cerró y se volvió a abrir, fruncí el ceño antes eso. Me acerque a la ventana para ver que estaba pasando, mis manos se cerraron en puños al ver a unos tipos sacando los pocos los pocos muebles que quedaban. Dejando la puerta cerrada de mi habitación me apresure para determe lo que estaban haciendo.
— ¿Qué demonios estás haciendo Renee? — grite de rabia, ella no podía estar haciendo esto, no en la casa donde muchas veces le juro amor a mi padre.
— Necesito dinero — dijo sin mirarme, los tipos tomaron el sillón de mi padre, rápidamente me acerque a ellos y me puse frente a ellos.
— Por favor no se lo lleven — dije completamente angustiada.
— Quítate, mocosa —dijo un tipo empujándome a un lado, pero me puse nuevamente.
— Esto es un robo y llamare a la policía — Los tipos miraron a Renee y esta me tomo del brazo tan fuerte que en cosas de segundo me estaba doliendo, apartándome de ellos me llevo a la cocina.
— ¿Qué crees que estás haciendo? — me pregunto enojada.
— ¡Tratando de salvar lo que es de mi padre! — le grite enojada.
— Estas son mis cosas y hago lo quiero con ellas — dijo poniéndose más cerca podía sentir el aroma a alcohol en su boca.
— Ya no eres mi madre y si Charlie estuviera aquí te pondría en la cárcel por ladrona y prostituta — le dije con tanto odio que el pecho me dolió, pero el dolor fue más fuerte cuando su puño choco contra mi ojo haciendo que me callera, poniéndose sobre mí, me volvió a golpear pero esta vez en la boca haciendo que la sangre la inundara.
— Tu padre me dejo sola y eso jamás se lo perdonare —respondió poniéndose de pie y golpeando mis costillas me dio una fuerte patada. — Eres igual que él, una persona egoísta.
Dejándome allí en el suelo con mí boca llena de sangre y costándome respirar por el dolor que tenía en mis costillas, no me podía mover y solo quería subir a la habitación para proteger las cosas que allí tenia además de proteger a Vanessa. Cuando el dolor se hizo soportable y ya no escuchaba los pasos sacando las cosas de la sala. Con mucho cuidado me levante y camine hacia la sala, estaba completamente vacía, no había nada, solo las paredes, ni siquiera las cortinas dejaron.
— ¡Mierda Renee! — Grite con dolor. Dolor por mis costillas, por mi ojo, dolor por mi boca que pulsaba con fuerza, dolor por ver a mi madre pudriéndose en la droga, llenándonos de dolor y angustia.
Subí las escaleras y entre en mi habitación, me tranquilice un poco al ver a Vanessa durmiendo como si nada de esto hubiera pasado. Busque en los cajones algodón y alcohol para desinfectar la herida en mi boca, también busque una vendas para mis costillas. El equipo de música aún estaba sonando y eso me hacía relajarme. Me metí en el baño y limpie mi cara, mi ojo estaba completamente morado y un poco hinchado. El costado de mi boca estaba morado y verde y por dentro tenía un corte de tres centímetros haciendo que mi boca se viera hinchada y horrible. Me quite la camiseta y revise mis costillas izquierdas. El morado de resaltaba en mi piel blanca, tome la venda y la comencé a envolver alrededor de mis costillas, esta no era la primera vez que Renee me golpeaba por defender mi hogar y las cosas que con mucho esfuerzo papá compro. La última vez me quebró una costilla que me dejo sin poder trabajar unos días. Jasper se había puesto furioso porque no le conté lo que paso. Rose también se enojó.
Al terminar de vendar mi torso me puse de nuevo la camiseta y me acosté al lado de Vanessa. No sé cómo no se despertó con el escándalo que tenía Renee, pero fue mejor así. Cerré mis ojos y trate de dormir, no podía respirar bien pero quería perderme en los sueños donde sabía que nada malo pasaba, donde podía ver a mi padre feliz y disfrutando de Vanessa, donde mi madre era una mujer dedicada a sus hijas y sus casa, donde éramos felices, donde no habían lágrimas y dolor. Allí es donde quería ir, donde quería permanecer por siempre, lejos de todo y de todos. Sin darme cuenta la oscuridad me absorbió y mi cuerpo se sintió liviano para la tensión que tenía mi espalda, era un respiro poder dormir.
Bueno aqui les dejo un nuevo capitulo, decidi actualizar hoy y el domingo. Gacias por su apoyo y sus reviews
