Los personajes pertenecen a S.M, la trama y algunos de los personajes, son creación mía
Pov Bella.
El domingo por la mañana nos habíamos levantado temprano para poder ir a la playa. Aunque había solo dormido tres horas tenía ganas de hacer este día mejor para Vanessa. Dejándola dormida en la cama junto con Jackie o como cualquiera que sea su nombre, prepare el desayuno y también algo para que comiéramos en la playa.
Reneé no había vuelto desde que se fue hace un par de horas, era mejor, no tenía ganas de verla, puede que si la volviera a verla ahora habría muchos más problemas de los que ya tenía.
Nessa estaba muy feliz en la playa aunque el día no nos acompañara mucho, ella con su perrita lo disfruto a concho. Comimos y jugamos a la orilla del mar, hubiera sido perfecto si mi padre hubiera estado allí, él hubiera estado pescando y enseñándola a Nessa como hacerlo. Allí nos encontramos con unos amigos de papá que preguntaron por mamá. Ellos sabían lo que estaba pasando pero como todo en Forks y cualquiera que conociera a mi padre, nadie ayudaba o se interesaba por hacer algo por nosotras, a nadie le importaba lo que nos pasara, solo se acercaban a nosotras para saber cosas y luego esparcirlas en rumores y rumores.
Eso me daba rabia y me hartaba como la mierda. Yo no era una mujer así, era tranquila y trataba de pensar bien las cosas, si me metía en problemas me quitarían a Vanessa y sería muy difícil que me dieran la custodia. Muchos me preguntaron por el moretón de mi ojo y boca, pero les dije que de camino a mi trabajo un tipo trato de asaltarme y se lo creyeron. Nos iba andar diciendo que mi madre vendió o robo los muebles de mi casa y que me golpeo por haberme puesto en su camino defendiendo lo poco que nos quedaba.
A pesar de las miradas imprudentes que nos daba la gente de la Push pasamos un buen día en la playa y llegando a la noche tuvimos que partir a casa. Un hogar donde no había nada bueno. Me hubiera gustado seguir estudiando y poder ser como Rose. Ella era fuerte a pesar de todo lo que le había pasado.
Hacia un poco más de un mes que ella estaba casada con un tipo llamado Royce, ella parecía feliz porque por fin tendría su familia y todo, llevaban más de un año casados pero todo se terminó cuando Rose le dio la noticia de que estaba embarazada. Él no quería un hijo por lo que la abandono. Ella lo demando y siguió con su vida, ahora debe de tener 13 semanas de embarazo y el divorcio había salido el viernes pasado. Jasper no se había quedado tranquilo cuando supo lo que paso. Viajo hasta Port Ángeles donde le dio una gran golpiza a Royce. Rose era fuerte y muy valiente, no se dejó vencer por estar sola con un pequeño bebe sino que eso la hizo mirar hacia delante.
Ella tenía una fuerza que a mí me estaba faltando.
En el camino a casa Vanessa se había quedado dormida y con el dolor en mi costilla la tome en mis brazos y camine desde el paradero hasta la casa. Esperando que mi madre no estuviera cerca y se ahogara en alcohol. Sé que no estaba bien pensar de esa forma, pero solo por hoy quería dormir bien y en paz, no quería tener que preocuparme por lo que pasara a mi alrededor solo quería dormir.
Puse a Vanessa en su cuna con su pijama, le di de comer a la perra y me acosté, estaba cansada y solo quería dormir. Pero la vida no es siempre como queremos ya que se puso a llover torrencialmente, me recordaba lo que había pasado hace dos años, el 7 de agosto no sería distinto a algún otro día, trataría de que Vanessa no se diera cuenta de que estaba triste y que el corazón me dolía cada vez que pensaba en él, aun no podía creer que el ya no estuviera con nosotras, me era difícil de creer aun cuando ha pasado tanto tiempo. Es como si fuera un sueño o más bien una pesadilla y que al día siguiente me despertaría con el rico olor a waffles. Pero no, esta era mi realidad, día tras día se volvía más oscuro y deprimente.
Lunes naturalmente es un asco por lo general, pero Vanessa siempre me hacía sonreír. Como siempre estaba de buen humor cuando la deje en la guardería. Aunque no estaba lloviendo no podría ir a al cementerio, tenía trabajo que hacer y a la hora que estaba desocupada era demasiado tarde para ir a cementerio. Vanessa quedo feliz en la guardería por lo que me fui tranquila a mi trabajo. Tenía que prepararme mentalmente para lo que se venía.
Al entrar en el restaurant me fui directo al camerino para poder cambiarme y ponerme el uniforme, pero mi suerte no estaba de mi lado como suele ser últimamente. Cuando quise cerrar la puerta algo me lo impidió, abrí la puerta para ver por qué no cerraba pero allí de pie frente a mí estaba Alice Cullen la hermana menor de Edward, solo esperaba que no viniera a insultarme porque esta vez no responderé de mí, estaba harta que la gente hable sin pensar en cuanto dañan a la otra persona.
Alice llevaba puesto unos jeans ajustados, unas botas altas de color café, una camiseta blanca y una chaqueta de mezclilla, alrededor de su cuello tenia puesta una bufanda del color café. Se veía hermosa y mi autoestima decayó 1000 bajo cero, yo jamás podría ser como ella, jamás me podría ver como ella. Muy bien maquillada me miro e inspecciono mi rostro, sabía que esto iba a estar a la orden del día.
—¿Qué es lo que quieres? —le pregunte poniéndome mi uniforme que constaba en un pantalón de vestir negro, una camisa blanca y una chaqueta sin mangas. No dejaría que ella me viera como lo hizo el sábado, ese día estaba agotada y demasiado triste como para que mi mente reaccionara a su ataque, pero hoy estaba cansada y ciertamente un poco triste, pero con el día de ayer nadie haría esta semana un infierno como siempre.
—Vengo a hablar contigo —dijo levantando su barbilla, era un poco prepotente y era unos centímetros más alta que yo pero claramente por sus enormes zapatos, aun así no me dejaría pisotear por ella.
—Habla, no tengo mucho tiempo —dije esperando porque ella dijera algo, podía adivinar que era algo relacionado con el sábado y yo ya estaba en guardia por si acaso.
—Bueno, quiero pedirte perdón por la forma en la que te trate el sábado, no sé qué me paso —negó con la cabeza, yo si sabía lo que le había pasado, estaba celosa por mi cercanía con Jasper. La había visto un par de veces sentada en el parque de al frente.
—Acepto tus disculpas, pero ahora necesito volver a trabajar —le respondí pasando por su lado.
—Deberías ir a ver a un médico, tus costillas posiblemente tus costillas fracturadas — dijo detrás de mí, mientras caminábamos por el pasillo.
—Eso a ti no te incumbe, además no te conozco lo suficiente como para que te metas en mi vida —le dije entre dientes, me tenía muy estresada, no tenía ningún derecho a decirme que era lo que yo tenía que hacer, tome mi block para los pedidos, pero Jasper me vio.
—¿Qué demonios le hiciste? —le grito a Alice quien ahora estaba a mi lado y miraba a Jasper con terror.
—Cálmate, que ella no me ha hecho nada —le pedí y me acerque a él para que sus ojos me miraran.
—Lo siento —dijo mirando a Alice para luego centrar su miranda en mí. Tomo mi rostro entre sus manos y me miro los golpes que tenía en mi rostro.
—¿Otra vez? —pregunto en un susurro. Él sabía lo que había pasado ya que una vez fue peor y él tuvo que llevarme al hospital mientras que Rose cuidaba de Vanessa.
Yo solo asentí y avergonzada por lo que estaba pasando mire hacia donde estaba Alice, pero esta ya no estaba en el restaurant y creo que había sido un poco pesada con ella, pero es que ella empezó insultándome de la nada.
—Tenemos que ir al hospital —dijo mientras se quitaba el mandil— Ve a cambiarte de ropa mientras que arreglo todo para que nos podamos ir.
Asentí, no valía de nada tratar de negarlo porque de todas maneras él me llevaría al hospital. Me cambie de ropa rápidamente, me puse mis jeans, mis converse y mi camiseta blanca y mi chaqueta, tome mi bolso y salí en busca de Jasper, él estaba esperándome en la puerta. No podía negar que era guapo, todas las chicas lo miraban y se lo querían comer y hacer lo que pudieran. Salimos del restaurant, el me abrió la puerta del coche, era una Saab 9-3 descapotable de color plateado, muy lindo. Cuando ya estábamos en el coche el manejo rápido hacia el hospital. Yendo en coche el hospital no quedaba tan lejos, eso era fácil cuando tenías dinero.
Jasper era millonario y aun no entendía como era que se había quedado en este lugar. Jamás me ha dicho que lo llevo a tomar esa decisión. Lo único que sabía era que antes vivía en New York y cada vez que le preguntaba porque ese cambio tan radical el respondía que necesitaba un nuevo comienzo.
Al llegar al hospital, Jasper me ayudo a salir y se dio cuenta de que mis costillas dolía, solo había pasado un día desde que mi madre me golpeo y mis costillas dolían en cada respira que tomaba.
Jasper me tomo de la mano y me llevo hasta el mesón de la recepcionista, le dio mis datos y nos llevó a un box donde según la enfermera nos atendiera un médico. Esperaba que Carlisle me atendiera ya que en cada episodio era el quien me atendía.
La cortina se corrió y nos dejó ver a Rose con el ceño fruncido y a Emmett mirándome confundido y preocupado, no quería ver a nadie por lo que agache la cabeza y me dedique a ver mis pies.
—¿Qué paso? —pregunto Rosalie podía sentir su mirada sobre mí.
—Lo mismo de siempre —contesto Jasper.
—Iré por Carlisle —dijo Rosalie girándose saliendo del box en busca del único médico que sabía la cruel historia de mi vida.
—¿Cómo que lo mismo de siempre? —pregunto Emmett y su voz desapareció, creo que iba siguiendo a Rose.
—¿Estas bien? —pregunto Jasper.
Yo solo me encogí de hombros, odiaba todo esto, odiaba que la gente me sintiera lastima solo porque mi madre drogadicta me golpeo.
Carlisle llego y sin hacer preguntas me pidió que me quitara la camiseta. Él saco el pobre vendaje que tenía alrededor de mis costillas y las reviso, le pidió a una de las enfermeras que me tomara unos rayos x, por lo que Jasper decidió llamar al restaurant y asegurarse que todo estuviera bien.
—¿Te encuentras bien? —pregunto Carlisle discretamente, sabía que no me quería incomodar pero en este pueblo él era el único que realmente se preocupaba de nosotras tanto así que una vez al mes le compraba algo a Vanessa, ya sea ropa o un simple juguete. Aunque muchas veces me hacía sentir mal lo aceptaba.
—Algo —trate de sonreír más por cortesía. El acepto mi respuesta sin hacer ninguna otra pregunta con respecto mis golpes, sino que se dedicó a hacer su trabajo, cosa que silenciosamente agradecí enormemente.
Él solo asintió y me guio en que forma tenía que ponerme para que sacara los rayos x, me puse mi ropa y volvimos al box, allí una enfermera le entrego un sobre, Carlisle los tomo y los saco poniéndolo en contra la luz miro mis costillas Luego me pidió que me quitara la camiseta ver cuánto me dolía. Perfectamente yo le podía decir que me dolían como la mierda pero creo que era mejor dejarlo hacer su trabajo.
Palmeo mis costillas primero con suavidad creo que ni siquiera sentí el golpe, pero luego golpeo un poco más fuerte.
—¡Ouch! —me queje superándome de la mano de Carlisle este me miro y frunció el ceño, cuando volvió a acercar su mano a mis costillas, la cortina se corrió abruptamente, dejándome congelada y con mi respiración atragantada en mi garganta.
Allí con el ceño fruncido y con ojos de preocupación estaba Edward de pie mirándome y estudiando mi cara, me di cuenta de que sus manos se habían formado en puños, sus nodillos estaban blancos por la presión que estaba ejerciendo sobre sus manos.
Estaba confundida, no sabía porque estaba así, parecía perdido en su mente, pero cuando Carlisle le pregunto qué era lo que estaba haciendo aquí, él no le contesto sino que hizo otra pregunta. Carlisle si le contesto, pero él jamás miro a Carlisle, solo me miraba a mí y eso me ponía nerviosa, hacía que mi estómago revoloteara lleno de mariposa, jamás me había pasado y no sabía muy bien cómo reaccionar.
Me pareció extraño que quisiera atender, pero Carlisle no se opuso, y yo solo quería irme a casa no aguantaba estar en un hospital, solo esperaba que Edward no comenzara a hacerme preguntas que no responderían pero harían que tomara mi camiseta y me fuera a casa. Pero en silencio se sentó donde solía estar sentado Carlisle y comenzó inspeccionando mis costillas, las toco con suavidad haciendo que mi cuerpo por completo reaccionara a su toque haciendo que mis mejillas se sonrojaran.
—Lo siento —dijo nervioso retirando su mano, el aire se volvió tenso cuando su mirada se fijó en mis moretones, me encantaría saber que era lo que estaba pensando.
—E-Está bien —dije trabándome con las palabras, jamás me había pasado y mi cuerpo había reaccionado a su toque como si fuera un chispero haciendo que mi cuerpo se prendiera en llamas y ardiera. Podía imaginarme que él rápidamente podría saber que jamás he estado con un hombre. De un momento me a otro pude ver las esquinas de sus labios curvarse haciendo que me preguntara que era lo tan gracioso que lo tenía sonriendo.
Pero esa sonrisa no duro mucho por lo que siguió haciendo su trabajo. Tomo las vendas y comenzó a vendarme las costillas, para mí era un tanto incomodo ya que solo estaba en sostén y él sentado quedaba en la altura de mis pechos haciendo que mis mejillas fueran rojas.
—Si están muy apretadas avísame no queremos que te quedes sin aire —dijo mientras que sus manos trabajaban alrededor de mis cuerpo, creo que solo lo dijo para calmarse a sí mismo.
—Te avisare si estoy muriendo a cause de la perdida de aire —dije sonriéndole y siguiéndole el rollo, era extraño para mí todo esto, siempre que venía al hospital era para ser consiente del dolor que tenía y sobre todo sobre la presión que conllevaba toda la situación.
Concentrado en lo que estaba haciendo termino después de unos minutos, se levantó quedado muy cerca de mis labios sentía su respiración sobre mi rostro y olía muy bien, jamás me había fijado en el olor de algún hombre, por Dios ni siquiera me había fijado en el olor de Jasper, pero el olor de Edward era muy rico, era olor a jabón y colonia para hombres, demasiado embriagador. Y podría apostar que aun sudando su olor es delicioso.
Sus manos se deslizaron hacia arriba por mis brazos, el hormigueo y la electricidad que sentía me ponían muy nerviosa. Sus manos acariciaron mi cuello y delicadamente tomo mi rostro, era como si le preocupara que me fuera a quebrar, para él era frágil como una muñeca y me encantaba porque de esa misma forma era Charlie conmigo. Bella no vayas a allí ahora. Trate de concentrarme en el presente, no sabía qué hacer, jamás había dado un beso y de repente mis labios estaban secos, lentamente saque mi lengua y los humedecí, jamás deje de mirar a Edward, el poco a poco iba acercándose a mí, podía sentir sus labios sobre los míos. Pero como si fuera un alfiler rompiendo un globo la voz de Jasper nos hizo saltar y automáticamente separarnos.
—¿Estas lista? —pregunto Jasper con voz seca y me sentí como si Charlie me hubiera atrapado besuqueándome con mi novio en el sofá de la casa.
—C-Claro —dije nerviosamente tomando mi camiseta y me la puse con mucho dolor. También me puse mi chaqueta y Edward me dio un papel, que era una receta médica con algunos analgésicos que me ayudarían con el dolor.
—Puede pasar por la farmacia que el hospital tiene, ellos te darán lo que necesites —sonrió suavemente y me fije que sus mejillas estaban sonrojadas.
—Bella, ve por las medicinas —ordeno Jasper haciendo que yo frunciera el ceño, claro que no iba a dejarlo solo con Edward, quizás que le iba a decir. Muchas veces el me protegía demasiado, me gustaba era como el hermano mayor que jamás tuve, pero no quería que metiera su nariz en este asunto. Porque ni yo sabía muy bien que era lo que estaba pasando con Edward.
—No —dije tajantemente me acerque a Edward y bese su mejilla—, gracias —dije completamente avergonzada, tomando la mano de Jasper caminamos hacia la farmacia.
—¿Qué fue lo que paso allí? —pregunto Jasper cuando estábamos esperando las medicinas.
—Nada —conteste sin mirarlo, habíamos pasado mucho tiempo en el hospital y estaba cerca la hora de salida de Nessa— ¿Puedes llevarme a la guardería? es tarde y Vanessa saldar pronto.
—Claro —dijo y no hablo más.
Literalmente no hablo más, durante el viaje a la guardería no dijo nada y el silencio que se había interpuesto entre nosotros llegaba ser doloroso. Pero yo no diría nada, porque nada había pasado, por Dios me hubiera gustado que Edward me diera mi primer beso, jamás lo había pensado y algunas veces solo para fastidiar a Charlie le decía que pasaría todos los días besuqueándome con mi novio por toda la casa. El solo se enfurecía y decía que cuando yo tuviera novio le daría unos cuantos tiros en el trasero. Ese recuerdo en particular me hizo sonreír.
Para Jasper mi sonrisa paso desapercibida y lo agradecía ya que mi mente no estaba para sus preguntas y no quería saber que era lo que estaba pensado. Aparco frente a la guardería y a lo lejos vi a Edward salir de un volvo plateado mi pulso se aceleró, pero tuve que concentrarme en la puerta de la guardería, también me fije que todas las mujeres allí estaban se comían a Edward con la mirada. Suspire y la puerta de abrió pude ver a mi pequeña caminando hacia mí con su carita mirándome fijamente sin ver a nadie más, Jacob la venia siguiendo y llamando pero ella no lo volteo a ver. Al llegar a mi lado me miro y estiro sus manos.
—¿Qué pasa Vanessa? —pregunte cuando la tenía en mis brazos, ella rodeo mi cuello con sus pequeños brazos, pude ver a Edward acercarse con Jacob, pero negué con la cabeza, no quería que él estuviera cerca, ver el rostro decaído de Vanesa me trajo de nuevo a la realidad.
Una realidad que no podía ocultar y que no me podía en enfocar en tener en tener un novio y en el romanticismo que con lleva todo eso. Tenía que enfocarme en trabajar y en criar a Vanessa, tenía que preocuparme de que Reneé no la lastimara y que pueda tener una niñez normal, dentro de lo que cabe.
Mi vida pasa a un segundo plano, cuando vea a mi pequeña feliz, podría preocuparme por mí. Sin mirar a nadie, ni siquiera mirar a Jasper comencé a caminar, tenía que hablar con Nessa, tenía que saber que era lo que había pasado para que ella tuviera esa carita. Negándome a darme vuelta a los gritos de Jasper me metí por una de las calles donde el coche no alcanzaría a pasar.
—¿Nessa? —pregunte mientras aguantaba el dolor y le acariciaba su espalda.
Ella se separó de mí y me miro poniendo su manita en mi ojo.
—Mamá ¿peo? —pregunto, suspire jamás podría ocultarle nada a ella.
— No fue nada Vane, no te preocupes, mejor dime ¿Qué paso hoy en la guardería? —pregunte mirándola y estudiando su rostro, mi hermanita era muy fácil de leer.
—Jaob no juo conmio, solo juo con shopie y ella me moesto muo — dijo haciendo un puchero adorable, podría entender que Jacob no jugo con ella pero si con la chica que la semana pasada la había molestado. Creo que mi pequeña estaba un poquito celosa. No la podría culpar, el niño era guapo igual que su padre.
Negué con la cabeza y me enfoque en mi pequeña que estaba a punto de llorar.
—Nessa, sabes que los niños tienen que jugar con todos, eso se llama hacer amigos, tú serias hacer lo mismo —ella asintió y puso su cabeza en mi hombro, seguimos caminamos en silencio.
No quería que mi pequeña se diera cuenta de lo que estaba pasando en casa, pero era inevitable. Era demasiado despierta para algunas cosas.
Martes y el día era como cualquier otro, soñé con Edward y no me ayudo en anda para en mi decisión que había tomado. Y esa era olvidarme de que el existe y tratar de olvidar el casi Beso que sucedió en el hospital.
Cuando deje a Vanessa en la guardería no vi a Edward y eso ayudó mucho en mi concentración en mi trabajo. Jasper siguiendo su genio del día anterior no me hablo y creo que era mejor. Pero lo vi mirar la puerta varias veces como si esperaba a alguien, eso lo encontré demasiado raro. Estaba atendiendo una mesa y una presión en mi pecho se hizo presente cuando papá murió.
—Bien en un momento le traeré su pedido —le dije a mis clientes, eran dos señoras que jamás había visto y eso ayudaba a que no hablaran a mi espalda.
Lleve mi pido a la cocina para pedírselo al chef. Cuando lo vio asintió y comenzó a trabajar, la presión en el pecho creció y comenzaba a preocuparme. Atendí un par de mesas pero cuando iba por la cuarta Jasper se acercó a mí.
— Bella —me llamo y yo lo mire, el hizo una seña para que lo siguiera, disculpándome con los clientes lo seguí.
—¿Qué pasa? —pregunte cuando llegamos a su oficina en la parte de atrás, no quería escuchar su respuesta, cualquiera que sea. Vi que el teléfono estaba descolgado.
—Rose llama del hospital se trata de Vanessa —no espera a nada, tome el teléfono con rapidez.
—¿Rose? —pregunte nerviosa por lo que me diría.
—Bella tienes que calmarte por favor —me pidió, pero entre más me mantenían en la oscuridad más me ponía nerviosa.
—¿Qué ha pasado? —pregunte imaginándome muchas cosas de las cuales ninguna era muy buena.
—Vanessa está aquí en el hospital y necesito que vengas —deje caer el teléfono y corrí, no necesitaba nada más, no necesitaba que me diera las noticias por teléfono yo tenía que estar allí con Vanessa, yo era la única que persona que ella tenía y de seguro que debe de estar aterrada estando sola allí.
Escuche a Jasper, pero solo tome mi bolso y corrí al hospital, creo que jamás me había sentido miedo como lo estoy sintiendo ahora, ni quiera cuando mi se perdió. Ahora era muy mas grave, mi hermanita estaba en un hospital y yo no tenía idea de porqué. Corrí y corrí, la gente a mi alrededor era un borrón, la adrenalina que corría por mis venas era increíble, mi corazón pulsaba en mis cabeza oído y en todo mi cuerpo. Cuando al fin pude ver el hospital mis pies corrían más rápido, cuando abrí la puerta, el terror inundo mis venas y mis pies estaban débiles. Jasper estaba allí, junto Rose y Emmett, todo me miraron, no podía descifrar el rostro de Rose. Con pasos débiles me acerque, Jasper tenía una mirada reprobatoria, dado a que Salí corriendo del restaurant sin esperar a nada.
—¿Qué paso? —pregunte agitada por mi reciente maratón, temiendo la respuesta.
—Vanessa está bien, dentro de lo que cabe —respondió Rose.
—¿Y eso que significa? —pregunte confundida.
—Vanessa estaba en la guardería pero de un momento a otro comenzó a vomitar y su temperatura comenzó a subir. La tía se alteró cuando la pequeña se hizo popo encima, lo único que hizo fue traerla rápido —me explico Rose.
—Quiero Verla —pedí, más bien ordene, solo me calmaría cuando viera que realmente ella estaba bien, como lo había dicho Rose.
—Sígueme —contesto Rose, no mire o dije nada a nadie, mi mente solo estaba enfocada en mi pequeña.
Seguí a Rose sin decir nada y en cada paso que dábamos mi estómago se apretaban, cada vez que estábamos en un hospital comenzaba a sudar de una incontrolable y eso me ponía en evidencia.
Abrió un puerta y me di cuenta de que no había nadie más en la habitación aparte de Vanessa y Edward quien estaba sentado cerca de ella, le estaba acariciando su frente mientras ella dormía. Lentamente me acerque a la cama y con lágrimas mi ojos bese su frente, estaba consiente que ambos pediatras estaba pendiente de mí, deje caer el bolso a mi lado y tomando su manita me acerque a su oído.
—Estoy aquí pequeña —murmure solo para ella —mami está aquí —bese su mejilla, estaba profundamente dormida.
Edward me miró fijamente y se acercó a mí, Rose había desaparecido, creo que fue con Jasper dejándome con Edward, como en pocos días este hombre me hacía sentir segura. Sin pedirme permiso me abrazo, permití abrazarme, necesitaba un abrazo que me confortara, que me hiciera sentir fuerza porque no sabía si iba a poder seguir en pie, cuando todo mi alrededor seguí poniéndose más oscuro.
Enterrando mi rostro en su fuerte pecho, me permití llorar, deje que él me viera frágil, me permití desahogarme del terror que sentía viendo a mi bebe en un cama de un hospital, Dios como odiaba los hospitales. Sus brazos me sostenían y solo me mantenían firme sobre su pecho. Era como un ángel que había venido a ayudarme a pasar por este túnel que me tiene ahogada.
