Los personajes pertenecen a S.M, la trama y algunos de los personajes, son creación mía

Capítulo 6

Pov Edward.

Todo era confuso, me daba a pensar que Jasper sentía algo por Bella. Se mostró demasiado celoso y posesivo, no podía pensar que él estuviera enamorado de ella, negué con la cabeza sacando esa idea de mi cabeza y me concentre en su historial médico tenía que tratar de averiguar más de quien era Bella, ya había terminado de atender a mi último paciente y pronto tendría que ir por Jacob. Había llamado a mi madre para que no se preocupara por ir a buscar a mi hijo ya que yo tenía tiempo para hacerlo. Pero antes de dejar el hospital decidí de ver o echar un vistazo a todo lo que le ha pasado a Bella. Abrí el archivo y había varios exámenes de sangre que salían normales. Pero algo me llamo la atención que sus visitas al hospital se hicieron mucho más seguido desde noviembre del año pasado, fruncí el ceño y continúe leyendo.

Un día antes navidad tuvieron que darle cinco puntos en la cabeza, no sale porque y todas las altas médicas están firmadas por Carlisle. Fruncí el ceño, él jamás menciono algo sobre esto, pero creo que era por la confiablidad entre paciente y Medico. Decidí seguir leyendo su historial en casa por lo que lo puse en mi bolso y salí del hospital hacia la guardería, debo decir que con mi loca conducción llegue en menos de dos minutos. Me baje del coche con mi mirada fija en el coche de Jasper, ya que él estaba bajando y Bella también, me quise acercar, quería acércame a ella. Sentir esa electricidad que habíamos sentido en el hospital, pero me distraje cuando las puerta de la guardería se abrieron, allí venia el curso de mi hijo.

Bella no me miro, para nada. Vanessa salió con la mirada entristecida, estirando sus manitas hacia su hermana, ella levanto y la envolvió con sus brazos, pude ver una mueca que hizo, sus costillas dolían a simple vista, ella no podía ocultar nada. Me quise acercar, pero ella negó con la cabeza, Jacob estaba tomado de mi mano y sus ojos estaban a punto de llorar, algo había pasado y tendría que hablar con mi hijo. Vi a Bella alejarse sin darse vuelta, Jasper la siguió, pero no llego muy lejos. Me daba la impresión de que ella no quería que la llevara a su casa, pero era peligroso que fuera sola, él debería seguirla o hacer algo al menos. Jasper volvió a la guardería y se puso de frente a mí.

—Aléjate de ella —se puso muy cerca de mí y su dedo estaba presionando mi pecho. Jacob al ver a Jasper enojado se escondió detrás de mis piernas completamente asustado.

—Eso no es de tu incumbencia, si me alejo de ella o no, será solo porque ella me lo pida y no por ti —dije entre dientes batallando con mi auto control y dale un buen golpe además él no tenía derecho de asustar a mi hijo de esa forma. ¡maldito gilipollas!

—Ella ha sufrido demasiado como para que vengas tú y le arruines la vida —su ceño se frunció y me miraba con mucho odio. De este tipo está enamorada mi hermana. Era un completo idiota.

—Solo quiero ayudarla, no te comportes como un idiota —le dije tomando a Jacob y poniéndolo en el asiento que estaba dentro del coche. Sin mirar a Jasper me subí al coche y maneje a mi casa, estaba cansado y aún tenía que hablar con Jacob y revisar a fondo el historial de Bella para saber aún más de ella.

No pude aguantar nada, luego de que cenamos y ni siquiera mi padre quiso responder algunas cosas sobre Bella y su historial clínico, mi madre de manera silenciosa me miraba, sabía que ella no diría nada con respecto a todo esto. Alice como siempre y se estaba haciendo costumbre el no estar en casa, ahora viendo como Jasper había reaccionado a mi cercanía con Bella, daba mucho en que pensar y ya no creía que Jasper fue una buena persona para mi hermana. Al final ni siquiera pude leer ya que luego de cenar acosté a Jacob y me acomode en mi cama quedándome dormido.

Soñé con Bella, podía ver una casa de dos pisos envuelta en llamas, quería entrar y ver que ellas no estuvieran allí, pero no podía, las llamas eran demasiadas y no permitían estar cerca, mi corazón retumbaba en mi pecho con dolor y mis lágrimas salían por no saber si ellas estaban dentro o no. Las llamas consumieron la casa por completo y mi garganta estaba seca.

—¡BELLA! —grite y mi voz salió ronca, estaba sentado en la cama, todo estaba oscuro y supuse que aún estaba de noche, mi frente estaba mojada por el sudor y mi corazón latía con rapidez, había tenido una pesadilla. Las imágenes de la pesadilla aún estaban en mi mente y atormentaban de una manera espeluznante.

Quise volver a dormir pero no pude, la pesadilla fue demasiado vivida. Me di una ducha y me vestí, mirando la hora era la cinco de la mañana y solo había una cosa que hacer. Baje a la cocina y me tome un vaso de leche, dejando una nota sobre el mesón de la cocina para que mi madre fuera dejar a Jacob a la guardería, tome las llaves de mi coche, estando dentro de mi coche pensé un poco más sobre lo que iba a hacer, cualquier que pudiera leer mi mente diría que estaba loco y que no debería tomarle asunto a un pesadilla, que solo fue un sueño producto del estrés del día y ese tipo de cosas.

Pero tenía que darle un poco de paz a mi mente así por lo tanto comencé a manejar mi coche hacia la casa de Bella, la dirección estaba en su historial y no era nada difícil de encontrarlo, la casa estaba en un pequeño camino por el bosque, desde la carretera podía ver la casa. Era de dos pisos, igual que mi pesadilla, era de un color blanco un poco manchada por el tiempo. El estómago se me apretó y no quería seguir inspeccionando mi sueño tenía algo en común con la casa de Bella. Pero todo concordaba salvo que no ardía en llamas y no había dolor en mi pecho por la inseguridad y la angustia que había sentido al ver el desastre.

Pero el saber que no había nada de qué preocuparse por ahora era lo que me mantenía un poco más tranquilo. Durante la mañana en hospital fue relativamente tranquila, pocos pacientes y no mucho que hacer, por lo que hice una ronda por el área de pediatría. Todo estaba en perfectas condiciones y mi madre ya me había llamado para avisarme que había dejado a Jacob en la guardería.

Rose paso por mi lado corriendo hacia una de las salas de emergencia en el piso de pediatría, algo malo había pasado.

—Rose ¿Qué pasa? —pregunte siguiéndola, me había fijado que estaba un poco gordita, pero no era que yo andaba mirando el peso de las mujeres y ese tipo de cosas, pero era notable que ella estaba embarazada. Espero que para Emmett eso no sea un problema porque esa mujer vale oro.

—Vanessa está allí adentro — dijo tratando de sonar tranquila.

Ambos caminamos hacia la habitación donde estaba Vanessa, allí estaba con una de las tías de la guardería, la niña no dejaba de vomitar y estaba blanca como el papel, su frente estaba perlada por el sudor de la fiebre, Rose se acercó a la tía y le hizo un par de preguntas de rutina mientras yo desvestía a niña y le tomaba la temperatura, su pelo estaba manchado de vomito por lo que tome uno de sus pinchecitos y se lo aparte de la carita. Sus ojos me miraron y sonrió débilmente.

—¿Qué paso nena? —le dije cubriendo sus piernas con la sabana mientras miraba el termómetro.

—Me duele mi pancita —me contesto poniendo su manita en su estómago. Fruncí el ceño, tendría que averiguar que comió para que le produjera este episodio.

— Tranquila si, Rose y yo te sanaremos —le dije besando su pequeña frente ella sonrió y quiso vomitar nuevamente. Le pusimos un bol donde lo podía hacer.

Vanessa cerró los ojos luego de haber vomitado. Se notaba que estaba bastante mal.

—¿Qué te dijo la tía? —le pregunte a Rose mientras buscaba el medicamento para que dejara de vomitar, la niña estaba deshidratada y teníamos que darle suero.

—La tía dijo que hoy había tomado su leche con sus galletas, luego de eso, comenzó a vomitar, el día de ayer comieron todos los mismos, pero no presento nada, iré a llamar a Bella —dijo saliendo de la habitación junto con la tía, dejándome solo con la niña.

Llame a una de las enfermeras para que me trajera suero, un gotero y todo lo necesario para hidratar a la niña además de viadil compuesto para niños y su historial. Con mucho cuidado le puse el suero, algo ayudo la medicación, pero su fiebre aun no bajaba y estaba cansada por lo que se quedó profundamente dormida, aun así la pequeña no dejaba de Vomitar.

Me senté a su lado acariciando su frente, algo estaba bajando su temperatura pero aún estaba muy alta para ser normal. Mientras estaba dormida se quejaba mucho y eso me preocupaba, cuando llegara Bella le haremos más pruebas para saber que sucede.

La puerta se abrió y supuse que sería Rose por lo que no aleje mi vista de Vanessa y mi mano no dejaba de acariciar su frente. Por el rabillo de mi ojo pude ver que era Bella quien se acercaba con cuidado a la cama, sus ojos estaban llenos de lágrimas, beso la frente de Vanessa, no podía dejar de mirarla, podía sentir y tocar el dolor que estaba sintiendo por ver a Vanessa en esa cama. Ella tomo su manita y se acercó al oído de Vanessa.

No alcance a oír lo que decía, pero mi corazón se apretó como jamás lo había hecho y solo quería hacerle saber que estaba allí por ella. Me puse de pie y me acerque a ella. Éramos solo los dos, Rose se había ido por lo que solo hice lo que mi corazón decía. La abrace, la abrace fuerte, rodee su pequeño cuerpo con mis brazos acercándola a mi cuerpo, confortándola y apoyándola. Toda su historia me dolía, me sentía parte de ella, quería ayudarla y sanar su corazón. Lloro y creo que no se había permitido llorar de esa manera.

Luego de un par de minutos se calmó, no me había dado cuenta de que mi mano estaba acariciando su espalda.

—¿Estas bien? —le pregunte, ella se separó de mi me miro, se limpió la nariz de una forma nada elegante y sonrió.

—Gracias —susurro y me di cuenta de que estaba con su uniforme de trabajo.

—De nada —sonríe, no sabía que más decirle.

—¿Cómo está? —pregunto mirando a Vanessa.

—Ahora está descansando pero hace unos minutos estaba vomitando mucho y tenía mucha fiebre. Estábamos esperando a que llegaras para que nos dieras permiso para hacerle un examen ver que le está afectando —le explique y espere a su respuesta.

—Pueden hacer lo que sea necesario —dijo sacándose su chaqueta quedando solo con la camisa.

—Bien —dije mientras me acercaba a Vanessa y la destape.

Su estómago estaba inflamado, por lo que le revise, cuando presione en el lado derecho cerca de su pierna grito de dolor. Claramente ya había encontrado el problema y no necesitábamos más pruebas.

—Es apendicitis y tendremos que operarla lo antes posible y si nos demoramos un poco puede ser peligroso —los ojos se Bella se llenaron de lágrimas.

—¿Peligroso? —pregunto y su voz se quebró al final llena de miedo.

—Si esperamos puede que pase a peritonitis y eso es más complicado —le dije tratando de ser suave y no asustarla de lo que más estaba ya que estaba completamente aterrada—. Tranquila ella estará bien y todo saldrá bien lo prometo.

—Gracias —me respondió mirando a Vanessa.

Dejándola sola salí en busca de mi padre, él podría hacer la operación sin ningún problema y la niña estaría bien en sus manos, confiada en él. Le avise a Rose lo que había descubierto y sonrió ya que habíamos pensado que podría ser algo más grave, pero gracias a Dios era Apendicitis.

Preparamos la sala de operación y mi padre había aceptado hacer la operación y Rose entraría con ellos, yo no entraría, me quedaría con Bella, apoyándola, aunque la idea no fue del agrado de Jasper, pero se la tenía que bancar. Solo Bella era quien podía tomar aquella decisión y mientras ella me permita estar junto a ella yo estaré allí.

—Nessa ahora la tía Rose te hará dormir para que te quiten el dolor de tu pancita —Bella le estaba explicando a Vanessa lo que iba pasar y ella tenía muchas preguntas.

—¿Me va a doler? —pregunto con sus ojitos llenos de lágrimas estaba muy asustada.

—Claro que no, no sentirás nada y pronto nos iremos a casa —le prometió a Vanessa pareció pensarlo y sonrió asintiendo.

—Esta lista —me dijo Bella mirándome con miedo, los enfermeros se llevaron a Vanessa después de que Bella hubiera besado su frente.

—Tranquila ella está en buenas manos y todo saldrá bien —le dije poniéndome a su lado y acariciando su espada para que se relajara un poco.

Yo no soportaría la espera si fuera Jacob quien estuviera en pabellón. Ella asintió con su cabeza mientras lagrimas recorrían sus mejillas, sabía que para ella más difícil y no tenía el suficiente apoyo para salir adelante, pero aquí estaba yo, a su lado para tomar su mano y guiarla salía la luz. Tome su mano y enrede mis dedos con los suyos dándole un suave apretón. Nada ni nadie iba a separarme de ella.

Más de dos horas habíamos esperado en la habitación, allí estaba Jasper y Emmett, además de que mi hermana que se mantenía al margen de vez en cuando hablaba con Jasper pero este no perdía el tiempo y coqueteaba con Alice, creo que solo quería molestarme, pero eso era problema suyo. Aunque muchas veces lo pille mirando a Bella de manera posesiva. Pero eso no hizo que me alejara y ambos estábamos sentados en el sofá de la habitación. El turno de Emmett había terminado pero decidió quedarse y dar un poco de apoyo moral, además que quería llevar a Rose a su casa. Hablaría con Emmett mas tarde de ese tema.

—¿Necesitas algo? —le pregunte a Bella quien estaba mirando un punto fijo en la pared, estaba como ida.

—No, gracias —salió de su trance pasando sus manos por el rostro.

—Tienen que estar por terminar —le dije y la puerta se abrió, dos enfermeros venían con Vanessa en su cama. Aún estaba anestesia, al verla Bella se levantó de un salto que pensé que se caería por lo que la a sujete por la cintura—. Calma.

Ella asintió y espero a que los enfermeros terminaran de acomodar a Vanessa. Carlisle entro y sonrió.

—¿Todo bien? —pregunto Bella.

—Todo excelente, la cirugía ha sido un éxito y pronto podrás llevarla a casa, pero eso será dependiendo de cómo siga ahora, la mantendremos aquí por dos días. Sabes que los niños no tienen cuidado y no queremos que se salgan los puntos o se infecten —explico Carlisle, en cada palabra Bella asentía con la cabeza.

Los chicos se despidieron dejándonos a ambos en la habitación con Bella.

Rose se había ido ya que estaba cansada y Emmett como buen hombre se ofreció a llevarla. Jasper a regañadientes se fue. Y Alice no quería poner a Bella en una situación incómoda y se fue con Jasper.

—Deberías ir a Descansar —susurro Bella.

—Quiero estar aquí —ella asintió y no dijo más. Dios solo quería que ella confiara en mí, necesitaba que ella confiara en mí.

Pero me ganaría su confianza, lo haría, haría que ella pudiera confiar en mí. Me levante sin decir nada y fui a la cafetería, de seguro que tendría hambre por lo que compre un café normal, un café negro para mí y dos sándwiches de pollo. Hace una hora que había llamado a la casa, mi madre se haría cargo de Jacob mientras yo estaría aquí.

Al regresar a la habitación Bella estaba leyendo un cuento a Vanessa que ahora estaba quedándose dormida nuevamente.

—Te traje algo para que comas —le tendí el café con el sándwich—, es de pollo —dije y ella negó con la cabeza.

—No tengo hambre —me miro seria.

—Tienes que comer, llevas toda la tarde sin probar nada, por favor —pedí y ella lo acepto, era un poco testaruda.

Asentí y me volví a sentar en el sofá comiendo en silencio, me preguntaba que tenía en su cabeza, de seguro estaría pensando en cómo resolver sus problemas, pero si tan solo ella me dejara ayudarla me permitiera entrar en su vida.

—Deberías irte, tienes un hijo de que preocuparte —dijo Bella y la mire, estaba cambiada de ropa, al parecer me había quedado dormida.

—No quiero dejarte sola —sobe mis ojos sacando el sueño.

—Debes descansar —susurro. Asentí, tenía mucho sueño y quería ver a Jacob, pero quería estar aquí con Bella.

— Volveré mañana temprano —le dije y dándole un beso en la frente de Vanessa me despedí de la pequeña. Me gire para ver a Bella, se notaba cansada. Ni siquiera le diría que se fuera a la casa, sabia su respuesta.

Bese la frente de Bella sintiendo el fuego de querer un beso de sus labios, pero no era el momento y Bella no estaba bien.

Ella cerro sus ojos y respiro profundo. Deje el hospital pasado las 12 de la noche, solo pude ver a Jacob durmiendo en su cuna. Por más que quería dormir no dejaba de pensar en Bella y en Vanessa. Todo el día de hoy absolutamente ajetreado y mi cuerpo estaba demasiado tenso. Creo que el día de hoy estaría bastante adolorido si no conseguía relajarme. Solo una vez estuve así y fue cuando descubrí que Leah me era infiel y que Jacob no era mi hijo. No sabía que hacer o pensar, todo era confuso, pero esta vez todo era claro y mi pensamiento y todo lo demás estaba enfocado en Bella y en Vanessa, en alguna manera de ayudarla, de poder hacerlas felices.

Lleve a Jacob a la guardería, habían pasado ya un mes desde que a Vanessa le habían hecho la operación y cada día se había recuperado muy bien, pero eso no evito que Bella se sintiera despreocupada, al contrario fue un poco más aprensiva con lo que comía. Hace unos días le habían quitado los puntos y podía jugar normalmente. Jacob la había ido a ver un par de veces y jugaron en el restaurant. Durante todo este mes habíamos ido a verlas a su casa pero ellas, bueno Bella siempre nos ha atendido afuera de la casa o en el porche. Aun no entiendo porque.

Paso a paso me he acercado a Bella y a Vanessa, algunas veces hemos comido juntos, pero solo en el restaurant y he visto como Bella ha comenzado a confiar en mí, cosas que han sido gran avance para que yo pueda ayudarla. Aunque al principio se mostrara un poco reacia a mi cercanía, permitió que me acercara y así ganarme un pedacito de su confianza. Si había sido difícil para ella porque había estado batallando sola y yo quería estar a su lado para ayudarla.

—¿Creo que será mejor que las lleve a casa? —dije cuando vi a Vanessa casi caer sobre sus papas fritas, Bella no quería que se las ordenara, pero la niña quería sus papas ya que nunca podía comerlas. Estaba quedándose dormida, era tarde y estábamos en un restaurant cenando, no quería estar en el de Jasper ya que de seguro nos interrumpiría a cada rato y de verdad quería que ella disfrutara de la comida y que yo pudiera acercarme a Bella, pero era tan difícil ya que su muro alrededor era muy duro de romper.

—Sí, creo que es lo mejor —sonrió y tomo a Vanessa en sus brazos, pague la cuenta y tome a Jacob, guiando a Bella hacia el coche, puso a los chicos en el asiento trasero y ella se sentó en el copiloto. Podía vernos como una familia, y ese era mi nueva meta seria esa, seria conquistar a Bella hasta que sea mi esposa.

Sonreí y maneje a casa. Bueno a casa de Bella y ahora esperaba que ella me dejara entrar a ver su casa. Pero como siempre al estar frente a la puerta se despidió de mí.

—Gracias por traernos y por la cena, estuvo deliciosa —sonrió y beso mi mejilla. Adoraba aquel gesto ya que esa era su manera de dejarme entrar y traspasar el muro que ella había construido.

—Gracias a ti por la cena —dijo dándosela vuelta y entrando a la casa. Me metí al coche y espere hasta que la luz del segundo piso se prendió. Creo que solo ocupaban esa habitación.

Encendí el coche y maneje a la casa, aun no comprendía porque Bella no me dejaba ver su casa, que era lo que escondía. Al llegar a casa, estacione el coche en el garaje y saque a Jacob. Estaba profundamente dormido. En unos días empezaría su año escolar y eso lo tenía muy entusiasmado. Lo puse en su cuna y lo tape con su mantita. Jamás me arrepentiría de quedarme con Jacob, que más hubiera hecho. La familia de Sam jamás supo de su relación con Leah y mucho menos de la existencia de Jacob. Él era mío y siempre lo seria, me preocuparía de que nada le faltara.

Jacob jamás preguntaba por su madre y prefería que siguiera así porque no sabría muy bien que responderle. Cuando fuera más grande quizás comprenda todo lo que ha pasado, pero hasta entonces él seguiría siendo el niño travieso y feliz que era.

—Sabes que él será un gran hombre —la voz de mi padre me hizo saltar un poco. Estaba demasiado absorto en mis pensamientos que no había sentido sus pasos entrar a la habitación. Mi padre estaba a mi lado mirando a mi hijo.

—Espero estar haciendo un buen trabajo —susurre para que mi hijo no despertara, muchas veces me preguntaba si estaba haciendo bien, si era un buen padre.

—Yo también tenía esas dudas cuando Emmett llego —sonrió mi padre con añoranza.

—Y ¿Cómo te fue? —pregunte, ya que viendo nosotros tres obviamente había hecho un buen trabajo.

—Creo que lo hice muy bien no crees —sonrió mirándome—. Lo estás haciendo bien no te preocupes —apretó mi hombro y me dejo solo con Jacob.

Solo tenía que seguir y en cada paso que daba para criar a Jacob confiar en que lo estaba haciendo bien y si en caso de lo contrario tratar de rectificar y hacerlo mejor. Deje la habitación de Jacob para entrar en mi baño.

Abrí la ducha y me desnude. Mi cuerpo se relajó al momento en que toque el agua, la presión de estar cuidando a mi hijo y tratar de revelar los secretos que Bella aun ocultaba me ponían un poco tenso, pero trataba de que no me afectara mucho pero aun asa mi cuerpo se resentía. Quería que mi hijo fuera feliz, bueno y un gran hombre cuando creciera. Quería que Bella confiara aún más en mí, que me permitiera entrar en su vida de forma permanente, que me dejara ayudarla y me dejara cargar con su responsabilidad. Que me dejara llevar su carga por un tiempo, ayudarla a ser una joven de nuevo y que pueda disfrutar de su vida.

Pero había un camino largo que seguir y yo seguiría ganando puntos con Bella y Vanessa.

Dormir en una cama no garantiza que el sueño sea el mejor de todos. La pesadilla que hace algunas semanas me había despertado sudado y con miedo, se ha vuelto a repetir. Ahora era más claro, podía ver la casa de Bella cayendo por el fuego que la estaba consumiendo. Los policías no me dejaban pasar y ver si alguien estaba en la casa, los bomberos hacían su trabajo pero nada pasaba y por mucho que mi pecho dolía solo quería entrar en esa casa y ver que ella no estaba, que Vanessa no estaba en su cuna o en la cama, necesitaba estar segura que ellas estaban fuera de esa casa.

Me desperté nuevamente con el nombre de Bella en mis labios y con la urgente necesidad de saber si ella estaba bien. Sin hacer ruido salí de la casa y me metí en el coche algo no estaba bien, no era como la otra vez algo estaba sucediendo. Maneje lo más rápido que podía y aunque estaba lejos de la casa de Bella, parecía que el coche se podía levantar del piso y volar de lo rápido que iba.

Poco antes de llegar a la curva antes de la calle de Bella, una nube de humo comenzó a cubrir la calle y mi pulso se aceleró temiendo lo peor. Mis ojos se nublaron por las lágrimas. Pise a fondo el acelerador solo quería ver que esa casa blanca con manchas aún estaba allí. Un carro de bomberos cruzo la calle ante mis ojos entrando por la calle que llevaba a la casa de Bella. El coche derrapo al doblar y mis ojos no podían creer lo que estaba viendo.

La casa estaba envuelta en llamas que casi podían tocar el cielo, apague el auto sin ver si estaba bien estacionado o no, solo quería ver que ella estaba bien.

La policía estaba allí y los bomberos estaban haciendo su trabajo pero el fuego consumía todo lo que allí estaba. Mis pies comenzaron a correr acercándome a la casa en llamas.

Muchos brazos me agarraron y gritos habían en mi alrededor pero yo no era capaz de escuchar nada.

—¡BELLA! —grite con todas mis fuerzas quería entrar, mi cuerpo batalla por soltarse de esos brazos, quería ir, quería entrar.

—¡Cálmate! —reconocí esa voz era Emmett quien me estaba afirmando, no me había dado cuenta de que era el quien estaba a mi lado. De que era él quien me estaba deteniendo para no entrar en la casa envuelta en llamas.

Lo mire pero no me importaba yo quería ver a Bella. Zafándome de los fuertes brazos de mi hermano corrí hacia la casa pero Emmett me alcanzo y me alejo rápidamente. Sentí unas suaves manos tomar mi rostro. Alice estaba frente a mí sin maquillaje y con sus ojos llenos de lágrimas.

—Deja que ellos hagan su trabajo, tranquilo hermano no puedes hacer nada ahora — sus ojos estaban llenos de lágrimas y de dolor. Emmett me soltó, pero mi cuerpo cayó al suelo. No podría entrar y no sabía si Bella estaba bien o no.

Cerré mis ojos y si hubiera podido cerrar mis oídos lo hubiera hecho, los gritos de los bomberos dando órdenes, el sonido de las patrullas llegando, el murmuro de la gente hablando de lo que estaba pasando no ayudaban a calmarme y el dolor recorría mi cuerpo, era un dolor tan agudo como jamás imagine sentir, era como si mi corazón lo estuvieran sacando del pecho sin anestesia, las lágrimas caían por mis mejillas pensando en lo peor. Estaba apoyado en el coche sentado en el suelo, mis codos apoyados en mis rodillas y mis manos sosteniendo mi cabeza, las imagines de mi pesadillas volvían y ver que se había vuelto realidad hacia que mi pecho se rompiera. Su última sonrisa era todo lo que veía. Sus ojos eran mi imagen durante toda esta tragedia. Solo quería volver a verla saber que estaba bien y que esto era una pesadilla como lo fue la primera vez.