Disclaimer: Los personajes le pertenecen a la grandiosa Stephanie Meyer, la trama, lugares y algunos personajes son de mi propiedad.
Capítulo 7
Pov Bella.
Aun no entendía como una simple operación al apéndice se podría demorar tanto, Edward me había explicado todo el proceso pero aun así era mucho tiempo el que llevaban allí adentro. Alice, Jasper y Emmett estaban allí, aunque me molestaba la forma en que Jasper me miraba y miraba a Edward, agradecía que estuviera apoyándome. Por otro lado no entendió que estaba haciendo Alice aquí, no habíamos tenido un buen comienzo y su presencia aquí me ponía aún más intranquila.
Estaba realmente hermosa pero con Edward a mi lado calmaba un poco la ansiedad de poder estar cerca de Vanessa. Edward me pregunto si necesitaba algo, pero le dije que no. Aun me costaba pensar que después de todo lo que he pasado haya alguien que realmente quiera ayudarme. Aun viendo que mi vida no es nada fácil y teniendo el constante temor de que mi madre venga solo hacernos daño. Aun no podía permitir que Edward entrara así a mi vida. Primero tenía que sacar adelante a mi hermana y protegerla de todo.
La puerta se abrió y salte del sofá, un mareo me detuvo en seco, Edward rodeo su brazo por mi cintura a sujetándome para que no me cayera. Me pidió que me calmara y eso trate de hacer. Espere a que los enfermeros terminaran de acomodar a Vanessa para poder acercarme a Vanessa. Carlisle entro en la habitación con una sonrisa en los labios, claramente todo había salido bien pero necesitaba escucharlo, era una prueba que necesitaba. Carlisle me dijo que todo había salido bien y que la operación había sido un éxito, que dentro de poco podría llevármela a casa, aunque odiara el hospital sabía que ambas estábamos mejor aquí que en mi propia casa.
Todos dejaron la habitación y me sentí un poco mejor, me incomodaba toda esa atención y la compañía poco agradable. Edward se quedó con nosotras y yo esperaba que Vanessa despertara Rose paso por la habitación un par de minutos y luego se fue, estaba cansada y en su estado todo era mucho más para ella, Emmett en su papel de enamorado se ofreció a llevarla. Rose acepto con una sonrisa. Ella se merece un hombre que la cuide y la ame.
Por más que le insiste a Jasper que se fuera este no quería dejarme con Edward, aun no entendió que era lo que estaba pasando, que era lo que me estaba perdiendo, no entendió ese odio de Jasper hacia Edward, él solo quería ayudarnos. Aunque reacio se fue dejándome con Edward. El aire se volvió más liviano y me tranquilizaba.
Le pedí a Edward que se fuera a descansar no tenía caso que se quedar, además había estado trabajando todo el día y debería de ver a su hijo. Se negó rotundamente. Aun no entendía que era lo que quería o pretendía pero lo deje, ahora mismo no tenía el tiempo para pensar en ese tipo de cosas. Dejo la habitación y fue momento para tranquilizarme por un momento.
Solo me preocupaba que Vanessa evolucionara mejor porque de lo contrario mi cuerpo completo colapsara sobre el suelo. Vanessa estaba despertándose y sus preciosos ojitos me miraron. Mi corazón dio un brinco de alegría al ver que ella me sonreía, allí estaba mi pequeña.
— Hola bebe ¿Cómo te sientes? — pregunte acariciando su cabecita rubia.
— Ben —asintió y se puso a tocar su barriga — me lele. —se quejó.
— Pronto estarás mejor, lo prometo. —Bese su frente, si pudiera cambiaria de lugar, no soportaba ver a Vanessa sufrir.
— Qento — pidió, claramente quería que le contara un cuento y creo que eso le ayudaría para que volviera a dormir. En la habitación había unos cuantos libros así que tome cualquiera al azar y me puse a leer. Al poco tiempo Vanessa se estaba quedando dormida y Edward entro en la habitación, deje el libro de un lado y lo mire.
— Te traje algo para que comas — dijo tendiéndome el café hacia mi junto con el sándwich — es de pollo — termino, negué con la cabeza con todo lo que ha pasado el estómago se me había cerrado y no tenía ganas de comer nada.
— No tengo hambre — dije seria, me abrumaba su preocupación por mí.
— Tienes que comer, llevas toda la tarde sin probar nada, por favor — me pidió con gentileza, no podía seguir negándome. Los acepte y comí.
El silencio hizo que él se quedara dormido en el sofá, era muy tierno verlo allí. Me di cuenta de que sus rasgos eran perfectos como si un escultor los hubiera perfeccionado. Una vez en un libro de Historia había visto una escultura de la antigua Grecia, Edward perfectamente podría ser un Dios.
Bella detente ahora mismo, me reprendí por estar mirando descaradamente a el doctor sentado en el sofá donde estaba mi hermana durmiendo.
— Deberías irte, tienes un hijo de que preocuparte — Dije un poco más seria ya que mi mente me estaba jugando una mala pasada y necesitaba un poco de paz mental y teniéndolo allí no me ayudaba. Prefería estar en sola con Vanessa.
— No quiero dejarte sola — murmuro con sus manos en sus ojos, era obvio que estaba cansado.
— Debes descansar — susurre, si tenía que insistir lo haría pero creo que no fue necesario.
— Volveré mañana temprano — se levantó y besando la frente de Vanessa se gro quedando frente a mí. Me ponía nerviosa. Incluso desde ese momento un poco embarazoso. Creí que por un momento me diría algo pero no lo hizo. Beso mi frente de manera cariñosa, respire profundo para que mi corazón volviera a su latido normal.
No dijo nada más y salió de la habitación. Era tarde por lo que me recosté en el sofá. Cerré mis ojos pero no quería dormir profundamente quería estar atenta por si Vanessa necesitaba algo. Pero no lo pude evitar el sueño me absorbió profundamente. Fue la primera noche en que pude dormir bien, donde no tenía que estar en guardia. Estando aquí en el hospital hacia que mi cuerpo se relajara, era obvio porque, aquí no me tenía que preocupar por Renee y sus cosas raras.
A los dos días Carlisle y Rose había dado de alta a Vanessa, me dieron recomendaciones para que su herida no se abriera y para que los puntos no se infectaran, yo seguí las instrucciones al pie de la letra. En la guardería también me ayudaron a que Vanessa se portara bien y no tuviera ningún percance. Cada día que pasaba me preocupaba de su alimentación por lo que le enviaba el almuerzo y leche. Ya no confiaba en nadie en ese ámbito por lo que preferí ser yo quien cocinara. Jasper poco a poco se iba calmando y aunque agradecía que me cuidara, él no podía ser tan aprensivo conmigo, el solo era mi amigo y creo que lo entendió por que varias veces lo había visto con Alice.
Alice había intentado hablar conmigo varias veces cuando estaba en el restaurant pero yo no se lo había permitido, lo que había hecho me había molestado demasiado como para perdonar así como así. Rose era un poco más dura con ella y aunque había tenido varias discusiones con Emmett a causa de cómo trataba a Alice, Rose le dejo en claro que ella no sería nada de Alice por cómo me había tratado y aun así ella la encontraba prepotente y un poco engreída. Al final de cuentas me sentía un poco mal porque ellas no pudieran ser un poco más amigables. Emmett entendió el punto de vista de Rose y no quiso preguntar nada más.
A Vanessa le gustaba mucho estar con Edward y con Jacob, ahora disfrutaba aún más ya que hace una semana le habían quitado ya los puntos y todo estaba perfecto. Habíamos comido varias veces con Edward y su hijo, cosa que hacía que mi estómago se contrajera y mariposas lo llenaran. Otras veces venían a la casa pero yo siempre los atendía afuera ya que me daba vergüenza que entraran y si lo hacían donde se sentarían, como explicaría que la mayor parte de la casa estaba vacía.
Allí estábamos de pie en el porche de mi casa. Agradecí por la comida que recién habíamos compartido y sabía que él quería entrar a la casa pero eso jamás ocurriría. Bese su mejilla despidiéndome, en todo este tiempo me he acostumbrado a su cuidado y preocupación, pero aun así no lo dejaría ver mi casa.
Entre en la casa y fui directo a la habitación dejando a Vanessa en la cama, me pareció raro que mi habitación estuviera abierta yo siempre la dejaba cerrada con llave. Comencé revisando todo, en un lado de la puerta aún estaba mi bolso con todo lo necesario por si algo pasaba, tenía que estar lista para cualquier cosa. Había otro bolso con ropa mía y de Vanessa. La cachorra aún estaba allí echada con su comida y agua a un lado. Revise el closet y todo parecía normal. Revise en el piso donde tenía escondido un poco de dinero, hacía tiempo que lo guardaba allí. Pero todo el dinero estaba allí. Mire alrededor de la habitación todo parecía normal pero en mi mesa de noche faltaba el pequeño reproductor de música que papá me había regalado para mi cumpleaños número 16.
Salí de la habitación y escuche unos jadeos salir de la habitación de mi madre. Por supuesto ella estaba allí para seguir con sus cosas. Me devolví a la habitación de Vanessa ya estaba cansada y no iba a seguir con esto, tenía que poner a Vanessa en un lugar mejor, ya no podíamos estar aquí. No era saludable para una niña de dos años.
— Nessa — la removí con un susurro no quería que Renee se diera cuenta de lo que iba hacer, claramente quería hacer esto en silencio, porque de lo contario se armaría la grande. No habría comida para cuando ella se dignara aparecer, no habría dinero y las cuentas no se pagarían, perdería la casa. A ella no le gustaría eso.
— Nessa, vamos tenemos que salir — dije un poco más fuerte para ella me pudiera oír. Sus ojitos se abrieron y me miraron.
— ¿Qué? — pregunto sentándose.
— Tenemos que irnos bebe, pero pronto volveremos — tenía que mentirle un poco para que no fuera más difícil.
— E noshe — dijo somnolienta mirando la ventana.
— Si lo sé, pero tenemos que irnos ahora — me levante y busque su ropa más abrigadora, la temperatura afuera estaba bajando ya que estábamos entrando a otoño.
Ella solo asintió, tenía sueño pero teníamos que escapar de aquí lo más pronto posible. Comencé a abrigarla y le colgué su mochila en su hombro, le di la cachorra y tome ambos bolsos y salimos de la casa lo más silencioso que podíamos. Salimos por la parte trasera y nos internamos en el bosque.
— Vanessa debes de quedarte aquí, ya vuelvo, no quiero que te muevas de aquí —le dije y ella asintió, la senté en un tronco, tenía que volver por mi dinero, no se lo dejaría a Renee. Me dolía esta decisión pero tenía que hacerlo.
Dejando los bolsos al lado de Vanessa corrí hacia la casa, entre a mi habitación y saque el dinero que tenía lo puse en mis bolsillos y me di vuelta, Renee estaba allí frente a mí, toda de despeinada y solo vistiendo una camiseta dejándome ver sus bragas negras.
— ¿Adónde vas? — pregunto arrastrando las palabras.
— Tengo cosas que hacer — dije secamente, no me gustaba esto, algo iba mal.
— ¿Vas a salir con tu novio rico? — Avanzo hacia mí, estaba completamente ebria. Abrí los ante su pregunta, como sabia ella de Edward.
— No tengo novio — dije y era verdad además Edward solo era un amigo, no era nada más.
— Pues tiene demasiado dinero — sonrió maliciosamente. Ella no podía estar pensando en hacerle algo a Edward.
— No sé de lo que hablas — dije pasando por al lado de ella, no iba a seguir escuchando sus cosas.
— Claro que lo saber y quiero que vayas y te acueste con él y quiero dinero o aléjate de él— dijo frunciendo el ceño, me gire cuando estaba en la puerta de enfrente ella no podía saber dónde estaba Vanessa. Era lo que haría ahora, alejaría de él, Edward no podía estar en peligro por estar conmigo.
— No lo hare, no seré una prostituta como tú — mi voz era ronca, no me gustaba insultar a mi madre pero no iba a hacer como ella.
Me abofeteo tan fuerte que rompió mi mejilla por dentro, el sabor metálico lleno mi boca y con lágrimas en los ojos la mire.
— No me hables así, soy tu madre — grito fuerte, fruncí el ceño. Le devolví el golpe hoy no dejaría que ella me maltratara y golpeara como siempre que a ella le daban ganas.
— Tu ya no eres mi madre, ese título lo dejaste el día en que decidiste convertirte en lo que eres — tenia rabia y dolor. Mucho dolor y el pecho me dolía en cada respiración que tomaba, Dios me gustaría que todo fuera diferente.
— Quiero ese maldito dinero — volvió a gritar y esta vez aún más fuerte. Saque un poco de dinero que tenía y se lo tire en la cara. Obviamente quería dinero para drogarse pero yo solo le daría un par de dólares y nada más.
— Aquí tienes tu dinero y deja de a Edward en paz —Salí de la casa oyendo los gritos y maldiciones que decía Renee.
Me aleje de la casa y me metí al bosque cuando Renee no pudiera verme, tenía que hacer algo para que Edward no se involucrara en estas cosas que solo yo tenía que soportar, él tenía un hijo de que preocuparse, no tenía que soportar con estas cosas. Vanessa estaba sentada donde la deje.
— Ya volví Nessa —ella levanto sus ojitos para verme y sonrió. — ¿Listas? —pregunte.
— Ista — repitió y tomo a la perrita.
Tome los bolsos y comenzamos a caminar hacia el pueblo teníamos que llegar a la estación de buses, nuestra vida ya no estaba aquí. Vanessa a mitad de camino se cansó por lo que tuve que tomarla en brazos, al llegar a la estación era demasiado tarde para tomar el bus que iba hacia Sequim, era el único lugar en donde podría ir ya que los boletos de buses hacia Seattle estaban demasiado caro y tenía que dejar dinero para vivir mientras encontraba un trabajo. Aun así compramos los boletos para irnos de Forks, decisión que tenía que tomar por el bien de todos aquellos que nos rodean y aunque me doliera dejar Forks y alejarme, sabía que era lo mejor que podíamos hacer.
Eran Las dos de la mañana somos las únicas en la estación de Buses, el estridente sonido de la sirena de un camión de bomberos despierta a Vanessa de un salto, sonriéndole le hago saber que todo está bien, a las cinco de la mañana sale nuestro bus. Es extraño que en el tranquilo pueblo de Forks haya un incendio. Vanessa se volvió a acomodar en mis brazos y con la cachorrita en el regazo se quedó dormida nuevamente.
Tenía que ser fuerte como papá me había enseñado, tenía que reunir las fuerzas suficientes para seguir adelante por el bien de Vanessa y por el mío propio tenía que comenzar de nuevo y sola. Me dolía dejar atrás a mis amigos que me han ayudado y apoyado durante mucho tiempo. Me dolía dejar a Rose justo ahora que estaba en lo mejor de su embarazo y conociendo a Emmett. Sabía que él cuidaría y amaría a ese bebe como si fuera el suyo propio. Mi amiga era feliz ahora y necesitaba tranquilidad ahora más que nunca, creo que ella también se beneficiaría con mi "mudanza". Jasper tenía que preocuparse por su eminente relación con Alice aunque ella no era de mi total agrado, era él quien tenía que decidir y si todo salía bien, solo quería que fuera feliz y si esa felicidad era con Alice, entonces les deseo lo mejor.
Las lágrimas llenaron mis ojos cuando mis pensamientos me llevaron hacia Edward, el tiempo que habíamos pasado juntos había sido lo mejor que me ha pasado en este tiempo y su llegada a Forks había sido completamente acertada para mí. Jamás había conocido un hombre así. Aún recuerdo esa vez en el hospital que por unos segundos estuvimos a punto de besarnos, sus cálidas manos recorriendo mis brazos, la forma en que tomo mí rostro. Dios como me duele separarme de él, ahora que estaba sintiendo más cosas por él.
El llamado para tomar nuestro auto bus llego y la decisión ya estaba tomada y nada podría hacerme quedarme aquí por lo menos por ahora. Necesitábamos un aire nuevo y conocer a gente nueva. Eso era un punto en el que no daría marcha atrás.
Nos sentamos en nuestros asientos correspondientes, el chofer había puesto una cara al ver a la perrita pero al ver el puchero de Vanessa no puso ningún problema para que nos subiéramos. Vanessa quiso sentarse en la ventana y yo la deje no iba a protestar en eso. A los pocos minutos que el bus partió Vanessa se quedó dormida, aún era temprano y con la noche que pasamos tenía mucho sueño atrasado y por más que quise dormir un poco ya que el camino era largo, no pude cerrar un ojo. Porque cada vez que lo intentaba estaba la imagen de Edward, triste y desolado, quería pensar que él estaba bien, que con mi partida podría pasar más tiempo de calidad con su hijo.
Todo sería mucho más fácil y distinto, si Charlie estuviera aquí, quizás Renee sería una madre ejemplar para Vanessa, yo podría estudiar y pasar tiempo con mis amigos y eventualmente hubiera conocido a Rose y a Jasper de manera distinta. Quizás hubiera conocido a Edward de una manera más convencional y solo quizás hubiera habido una posibilidad de estar juntos. Limpie mi cara ya que las lágrimas hacían hecho su recorrido por mis mejillas, era una de las decisiones más difíciles que he tomado y no solo había pensado en mí, sino que lo hacía para todos nosotros.
El bus hizo una para en Port Ángeles y me di cuenta que en estacionamiento estaba el coche de Jasper. Él estaba con Alice buscando y preguntando algo, no quise bajarme del bus. Ellos estaban allí por mí y yo no quería que me encontraran.
— ¿En cuánto partiremos? — le pregunte al chofer. El me miro y sonrió.
— Partiremos en 45 minutos — dijo en modo de disculpa, demasiado tiempo para esperan dentro de un bus con Vanessa.
Agradecí al chofer, Vanessa ya había despertado y quería ir al baño tenía una idea y esperaba que pudiera dar resulta. Tome mi bolso y bajamos del bus, pasamos al baño y Vanessa le dio agua a la perrita. Cuando terminamos y antes de salir me asegure de que no estaban allí para verme. Tome a Vanessa de la mano y salimos. Tenía que conseguir un supermercado lo más pronto posible.
Al ver el supermercado corrí con Vanessa hacia la puerta y logramos entrar sin ser vistos por Alice o Jasper. Con el estómago apretado busque rápidamente lo que tenía en mente. Compre ropa para cambiar a Vanessa y algunas para mí. También compre unas tinturas para el cabello y unos lentes de contacto verdes, elegí ese color porque quería recordar a Edward. Volvimos a la estación de buses luego de haber pagado las cosas, tenía que tener cuidado con lo que gastaba, necesitaríamos dinero cuando llegáramos a Sequim mientras encontraba un trabajo.
Volvimos a entrar al baño, Vanessa había visto a Jasper y me costó detenerla para que no fuera hacia él.
— ¿Qué etamo hachendo? —pregunto Vanessa estaba sentada en el lavamanos y me miraba con curiosidad mientras que yo preparaba todo lo de la tintura. Esperando que funcionara.
— Pintare mi cabello como el tuyo —le sonríe cuando ella aplaudió feliz.
— Sedemo igales — grito.
—Shh Nessa nadie puede saber que estamos aquí — le dije dándole un beso, ella asintió y sonrió mirándome.
Seguí con todo el proceso, aunque así me pareciera a Renee también me parecería aún más a Vanessa eso nos ayudara una vez que estemos en Sequim. Con el pelo tinturado comencé a cambiarle de ropa a Vanessa, le tome el pelo y lo guarde dentro de su gorro, así nadie se daría cuenta de que era una niña. Si vestimenta completa era de niño y eso la hacía ver un poco rara, ella tenía el ceño fruncido.
— ¿Qué pasa? — pregunte arreglado un ropa.
— E niño — dijo con sus bracitos cruzados sobre su pecho.
— Lo es porque no disfrazaremos para que nadie nos reconozca — le di un beso en la frente para luego dejarla sobre el lavamanos y comencé a lavar mi cabello. Nos quedaba poco tiempo y tenía que apurarme.
Cuando termine de lavarlo me mire al espejo y era completamente diferente a lo que siempre veía. Aunque mi mejilla estaba morada por el golpe que Renee me había dado la noche anterior, mi cabello era igual que el de Vanessa.
— ¿Qué dices? — le pregunte a Vanessa quien no dejaba de mirarme.
— Inda — dijo aplaudiendo, sonreír y me puse los lentes de contacto. Wow era un tremendo cambio de imagen. La persona que estaba en el reflejo del espejo no era Isabella Swan. Suspire ya no había vuelta atrás.
Me cambie de ropa y salimos con rumbo al bus, antes de doblar a la esquina tome me detuve al escuchar su voz preguntándole a la gente si me había visto. Vanessa sonrió y quiso salir corriendo, pero la sujete antes de que mi plan se fuera bien lejos.
Nos metimos dentro de una tienda antes de que ellos nos vieran, Edward estaba preocupado y angustiado, debajo de sus ojos habían una ojeras horribles como si no hubiera dormido y su cabellos estaba completamente desordenados.
— Perdóname —susurre viendo cómo se alejaba de donde estábamos.
Cuando ya no lo veía, caminamos hacia el bus, el chofer me miro desconfiado pero reconoció a Vanessa por lo que sonrió, éramos las últimas a quienes estaban esperando por lo que cuando estuvimos sentadas el bus partió con Rumbo a Sequim.
Por la ventana pude ver a Edward subiendo a un coche y yéndose a Forks. Allí sentada en un bus junto con mi hermanita me di cuenta de que me había enamorada de Edward y todo dolía aún más después del reconocimiento de mis sentimientos por Edward. Vanessa durmió la mayoría del tiempo mientras que yo seguía pensando en mi descubrimiento. Por mucho que lo negara al principio todo era más claro ahora.
Suspire y cerré mis ojos solo quería que llegáramos ya a Sequim, quería que este dolor se fuera, quería a mi padre aquí diciéndome que todo estaba bien, que él me cuidaría si Edward rompería el corazón. Extraño demasiado sentirme querida y protegida, extraño sentirme como lo que soy, una niña, una joven llena de hormonas alocadas y enamorada.
Mi mirada bajo a la de Vanessa, estábamos en el motel más económico que encontré, eran las 4 de la tarde y Vanessa estaba durmiendo su siesta, mañana iríamos a ver una guardería que pudiera cumplir con mi expectativa, también iría a buscar un trabajo. Todo es más difícil ahora pero como siempre saldríamos adelante, estábamos juntas y eso contaba de mucho.
Tomamos desayuno y salimos a las calles de Sequim, encontramos una buena guardería que era muy económica y se notaba que era de calidad. La directora, era una mujer joven de cabellos rubios largos y de unos ojos azules hermosos, muy buena con los niños, ya que se había ganado a Vanessa con solo un par de palabras y sonrisas. Su nombre era Katherine Clayton, ella y su familia tenían varios negocios en Sequim, ella me dijo que algunos de ellos podrían ayudarme a conseguí un trabajo con una buena paga. Ella me recordaba a Rose, siempre dispuesta ayudar a los demás sin necesitar nada a cambio.
— Puedes ir con Garrett Clayton, él es mi esposo, puede ayudarte, él tiene una tienda de abarrotes y el necesita alguien que sea bueno con los números, quizás tu podrías ayudarle — sonrió amablemente.
— ¿Por qué me está ayudando sin conocerme? —pregunte tratando de aguantar las ganas de llorar, era imposible que aun existiera gente que quisiera ayudar a los demás, quizás este pueblo sea diferente a Forks.
— Porque yo también estuve sola con una hija —sonrió mirando a Vanessa que estaba en mis piernas. Bese la cabeza de Vanessa y sonreí. Vanessa ahora era mi hija, incluso con mi cabello rubio era más aparecida a ella, no diría lo contrario, Vanessa era mía y de nadie más.
Kate me dio un papel con un número de teléfono y el nombre de la tienda de Garrett, agradecí mucho que Dios pusiera gente buena en mi camino y me ayudara en todo este proceso y aunque dejaba atrás muchas cosas y personas a la cual amo, sabía que era lo mejor.
— Gracias — Kate solo sonrió y asintió con su cabeza.
— Vanessa puede empezar hoy mismo si quieres, nosotros le daremos a la niña todo lo que necesite — me dio unos documentos que tenía que llenar. — tráeme estos papeles mañana y todo estará listo.
— Bien, si Vanessa quiere quedarse — la mire y ella sonrió y asintió, en eso no tenía problemas Vanessa era una niña muy sociable y le gustaba aprender nuevas cosas.
— Perfecto, su salón será el número 5, solo ve allá y la tía Bree, ella es encantadora y es muy buena con lo que hace — extendió su mano y yo la tome — Es un gusto conocerte Marie.
— El gusto es mío — Kate sacudió mi mano antes de soltarla.
Marie era mi nuevo nombre y a Vanessa se le había salido varias veces llamarme por mi nombre real, bueno Marie era mi segundo nombre, lo hice para que Renee no pudiera dar conmigo y aunque sabía no quería que nadie más me encontrara. Buscamos por el pasillo el salón número Cinco. Toque la puerta y una chica de mi estatura, cabello castaño al igual que sus ojos abrió la puerta.
— Buenos Días — saludo amablemente.
— Buenos días, Soy Marie y ella es Vanessa Higginbotham y viene a estudiar aquí, Kate me dijo que podría quedarse desde hoy —explique mirando a Bree, era parecida a mí con el cabello color chocolate.
— Soy Bree y seré la tía que está encargada de este salón. — Sonrió mirando a Vanessa — pues bienvenida. — Bree extendió la mano hacia Vanessa, ella sonrió y la tomo.
— Gadias — respondió Vanessa sonriendo.-
— Nos vemos más tarde bebe — me despedí de ella, para mi sorpresa ella solo sonrió y agito su mano. Siempre era así, era independiente como yo.
— Ellos salen a las 4:30 de la tarde — Bree se despidió y yo sentí un pequeño nudo en mi estómago las cosas estaban saliendo muy bien para solo llevar un día en este nuevo pueblo. Quizás sea que mi suerte ya ha empezado a mejorar.
Con el papel que me dio Kate en la mano fui en búsqueda de la tienda. No llamaría por teléfono, todo era mejor cuando lo hacía en persona. Me sentía bien y lista para luchar contra lo que sea.
Garrett era un hombre alto cabello castaño claro y ojos celestes muy lindos, tenía casi la misma musculatura de Jasper, quise mentirle diciendo que tenía mi secundaria terminada pero no quería que investigaran mi pasado, era mejor ir con la verdad por delante o a medias.
— No tengo problemas, si eres buenas te quedas en gerencia de lo contrario podrías trabajar en alguna de las cajas y todo irá bien — me explico. Garrett era un buen hombre y se notaba que amaba a Kate ya que no había momento en que él no la nombrara, el amor era palpable en ellos y me hacía sentir envidiosa por no tener a alguien a mi lado que me amara de esa manera.
— muchas gracias. — Respondí con una sonrisa.
Garrett me dio unos papeles que tenía que sacar unas cuentas y el libro del contador, estaba realmente nerviosa y quería hacerlo bien para tener ya un trabajo con mucha mejor paga que en un restaurant, de esa manera podría comprar una casa y darle lo mejor a Vanessa.
Bueno aqui les dejo un nuevo capitulo.
