"Las cosas suceden por algo" esa frase era muy conocida en el bajo mundo, entre los campesinos "Dios escoge nuestro destino, por ello suceden las cosas" era exactamente las palabras de los sacerdotes, "Entonces ¿por qué venía a mí un demonio? ¿Sera una prueba?" realmente no comprendía por completo, si era una prueba, seguro la vencería, esa era mi meta, puesto no me importaba morir si ante ello lo venzo los colmillos de aquel hijo de satanás, si ante ello perdiera la vida, sería lo correcto, estaría en el cielo donde seguro estaba Louis, mi mejor amigo esperándome.
La fecha está decidida Rosette – mi madre estaba alegre – solo falta el vestido y todo será perfecto, formaremos parte de la nobleza - se notaba el entusiasmo en ello.
Pero - fui interrumpida por mi padre.
Si vuelves a salir con los sentimientos, no está consentido en nuestra familia, después del casamiento convivirás con el conde y con ello te podrás enamorar, piensa en nuestra familia - se cruzaba de hombro aquel señor de edad algo avanzada.
Comprendo padre – agache la mirada en señal de resignación.
El preparativo, el lugar de la fiesta, era efectuada en aquel castillo, el más cercano a parís, donde habíamos bailado después de conocernos, una fiesta para conseguir a su próxima víctima y esa víctima era yo.
Se dice que los demonios no pueden estar ante los ojos de Dios, que odian la luz, pero al parecer a este poco le importaba dicha luz, él podía estar campante en el día mostrando la mentira ante las leyendas urbanas, pero si es un demonio, aquel demonio era el más sarcástico de todos, ante las bromas y jugarretas del destino y ahora mismo, cuando era efectuada la boda, tenía la gran osadía de mostrarse ante la iglesia, jurar algo ante su enemigo eterno.
Mientras tanto yo, al llegar al altar, la gente feliz se paraba a ver a la desdichada novia, con alegría y regocijo, mi alma lloraba ante ello, no solo por el hecho de ser obliga si no era aquella platica dada con aquel demonio antes de la boda, una salida acortejada, algo que realmente no deseaba, estaba puesta a prueba, pero una prueba difícil que ante ello perdía por el miedo del dolor ante el desvanecimiento de mi familia entre la sangre que él se daría como gran banquete si no entraba a la iglesia.
Ese era mi mayor temor, mi corazón latía fuertemente de rabia, mi alma lloraba ante la tristeza resignada, pero que más quedaba de mí, si no lo hacía, mi familia sufriría ante la pérdida, a veces deseaba vivir solo por mí, ante las nupcias, recordaba lo que mi mejor amigo me decía de pequeño "vive por ti, busca la felicidad, si no lo haces tú, nadie lo hará, olvidarte de las desgracia de los demás, si tu madre o padre mueren, de igual forma saldrías adelante, sea la razón que sea, jamás seria tu culpa, solo debes buscar tu felicidad"
Acepta a su esposo en la enfermedad y en la salud, en la riqueza y en la pobreza- el padre término de decir aquellas frases de siempre en una boda- ¿señorita Rosette? - el padre intentaba llamarme la atención.
Lo siento - salía de aquella laguna de recuerdos, aquellos recuerdos con mi mejor amigo.
Cuál es su respuesta - me miró fijamente, de la misma manera que la sonrisa de satisfacción se curvaba en los labios de mi captor, pero al recordar las hermosas palabras de mi mejor amigo, de Louis, tome otra decisión, mi corazón latía de temor, la sangre se me helaba, pero todos tenemos derecho a la felicidad y yo buscaba la mía.
No acepto – dije firme entre el miedo, retando al hijo de satanás que estaba a mi lado, su mirada notaba furia, pero al autocontrol propio de un noble ante los aristócratas y los plebeyos era admirable, salí corriendo de aquel lugar, había firmado una sentencia, ahora debía tratas de velar por mi familia, dando una escapatoria a los demás, mientras los afilados colmillos de mi verdugo salían ante el enojo, esperando la noche, para atacar con gran decoro.
