Lo recuerdo perfectamente bien cuando vi aquella mujer, era muy parecida a mi madre ya fallecida, en plena juventud, y al momento de casarse con aquel sujeto tan parecido a mi padre, quería estar con esa familia, quería vivir una vida normal y feliz, pero algo me lo impedía, eran las ataduras del destino, realmente deseaba estar a su lado.
Te veo muy extraña Honey - Kamijo hablo ante mi comportamiento.
No es nada – negué con las manos.
Veo que sales mucho de casa - me tomo de la cintura – espero no pienses en escapar - su mirada era profunda – decidí venir a este país solo por ti honey - me dio un beso forzado.
Lo sé - conteste al terminar dicho beso – gracias - le di una pequeña sonrisa.
Tenía que ver aquella oportunidad para poder pedirle aquel favor, sabía que si creaba una ilusión, podría ser realidad mi sueño de tener una familia, después de tanto tiempo.
Le espere en la cama desnuda, entre las sábanas blancas, esperando a que el llegara acostarse a mi lado, fingiendo ser humanos en cortos lapsos de tiempo, venía con una bata café, su cabello rubio resaltaba a la luz de los focos.
¿Qué sucede Honey?- dio una sonrisa de medio lado complacido - has de estar muy sedienta - se acercó a mí - ahora te propones ser de la iniciativa - me pare frente a él.
Solo hay que pasarla bien - comencé a besarlo.
Él se quitó aquella bata, completamente desnudos los dos sucumbimos a la lujuria, caricias experimentadas por parte de Kamijo, era de esperarse, después de tanto tiempo aquel demonio lleno de lujuria, después de ser tomada simultáneamente dejándome llevar por la sed que quemaba mi garganta, conocía cada parte de mi ser y sus puntos débiles.
¿no te aburres? - dije mirando el techo mientras él se entrena en mis pechos, lambiendo o mordisqueando delicadamente cada lugar.
No podría aburrirme, eso jamás pasaría - me miro al rostro para darme un beso en los labios, sus manos en mi intimidad, no entendía esa extraña forma de amar, solo nuestros cuerpos bajo ese baile simultaneo hasta llegar al éxtasis.
¿No vas a beber honey?- estaba acurrucada en sus brazos.
Esta vez no - conteste titubeante.
Es algo relacionado con aquellos humanos parecidos a tus padres ¿no es así? - e miro sonriente.
Esto- no sabía cómo responder.
Te dejare ir a jugar con ello, pero promete que siempre regresaras a mi cuando yo te lo ordene – me miro atentamente.
Lo prometo - le di un beso en los labios para comenzar de nuevo aquel baile sin cesar que nos llevaba al éxtasis.
Recuerda que yo soy tu única familia – escuche el susurro de su melodiosa voz.
