Todo era feliz para mí, aquella familia que tenía aunque suplantaba a una niña ya muerta, todo era perfecto, los momentos de regaño y cariño , realmente tenía una familia, quería seguir en ella pero Kamijo ya me había dado una oportunidad más y con ello el tiempo pasa rápido para un ser inmortal, para los humanos eran largos, el momento de partir llegaba, yo no quería hacerlo, no quería regresar a vivir con Kamijo, siendo un amor lleno de lujuria, atada a él sin saber nada de mí, sin importarle mis sentimientos.

Rosa esta lista la comida – mi madre me hablaba para comer junto a mis dos hermanos.

La vida con ellos me era grata, ahora solo faltaba saber cómo vencer al rey de los vampiros o por lo menos burlar su vigilancia para escapar y seguir viviendo una vida feliz con mi nueva familia.

Era de noche, iría a persuadirlo solo me quedaba un años más y no deseaba que se acabara para nada, entre el descontrol de nuestros cuerpo en la faena, bebí su sangre como siempre.

¿Puedo quedarme con ello otros 10 años más?- le mire a los ojos detenidamente.

Ya te lo dije, no, esta vez no podre cederte ese regalo Honey - sonaba severo, me miro por unos momentos en silencio- no intentes espaciar, si te vas lejos de mí el hechizo será roto y se darán cuenta la falsedad – Kamijo era calculador.

Está bien - conteste poco convencida.

El tiempo pasaba, el tiempo seguía su rumbo

Deseaba seguir con mi familia, tenía razón él, si me alejaba, la magia podría desvanecerse, pero yo después de tanto tiempo me había vuelto fuerte, estaba decidida a poder irme de su lado.

Rosa, Rosa - la voz de mi madre sonaba asustada.

¿Qué pasa madre? – le mire preocupada.

Solo quería saber que realmente - le mire detenidamente.

Otra vez esa pesadilla - sabía que aquel sueño era la realidad.

No te preocupes madre, todo saldrá bien - le sonreí.

¿Por cierto Rosa cuando te casa? - mi hermano pequeño me miro intrigante.

Nunca me casare – le sonreí amable.

Pues viendo que el tiempo se te está yendo de las manos - se rio ante ello.

Yo estoy aquí para mis padres - comencé a atenderlos.

Eres tan buena hija – mi padre me dijo con tanto cariño.

Es todo lo que les debo - sonreí amargamente.

Faltaban solo tres meses, tres meses en el que ellos olvidarían todo lo que habían vivido conmigo, tres meses en el que planeaba escapar de ese lugar, seguir con mi familia. Comencé a terminar de preparar todo, mentiría a mis padres que era un viaje y con ello me llevaría a mis hermanos, de esa manera escaparíamos por un momento de él, hasta ir de ciudad en ciudad sin ser alcanzados.

No quisieran tener un viaje familiar – comente a los demás.

Buena idea hermana - comento el mediano.

¿A dónde quieren ir? - comente con gran alegría debido a la aceptación dada.

Alemania, sería un gran lugar - contesto el pequeño.

¿Está bien padres? - les mire atenta.

Ustedes son jóvenes, pueden ir a donde quieran - contesto mi padre con un poco de tos.

Tiene razón tu padre- mi madre nos vio con compasión.

No, ustedes también vienen – conteste demandante.

Pues conocer Alemania no sería mala idea - dijo mi madre.

Tienes razón cariño – mi padre mostraba una sonrisa grata.

Una noche más, tenía que beber sangre, una noche frenética entre la danza de nuestros cuerpos, había un plan tras todo esto, sabía que no se daría cuenta después de tantas tarjetas de crédito que tenía y lo descuidado que era.

Recuerda, queda poco tiempo disfruta el juego - Kamijo me dio una sonrisa, mientras en mis manos tenía una tarjeta de crédito, anteriormente había memorizado su contraseña de cuatro dígitos, podía estar retirando de poco a poco.

Comencé hacerlo, hasta el próximo encuentro, él no me dijo nada, supuse que no se había enterado de la tarjeta de crédito, esperaba cambiar mi destino de esta manera.

Dos semanas más, compre los boletos, le di cada uno a mis hermanos y padres, el día del viaje, una semana antes de que Kamijo viniera por mí, deje que mis padres y hermanos se adelantaran, lo recuerdo perfectamente, bien la brisa helada, el viento dejando volar mi cabello, Kamijo frente a mí con un niño atrás de él que no se dejaba ver.

Te lo he dicho Honey, de mí no vas a escapar - aquel niño salió de su escondite.

Louis- recordaba aquel rostro perfectamente, mi único amigo en mis tiempos de humana.

El a diferencia de ti, puede morir ante mis manos, lo transforme en un vampiro clase baja, un vampiro que no es totalmente inmortal - Kamijo dio un largo suspiro - la vida de él esta en tus manos - dio una sonrisa de medio lado – te quedas vive – dio una pausa- luchas por irte muere - su sonrisa era más prominente, sabía que era un sádico.

Yo - no sabía qué hacer, mis lágrimas salían, el vuelo estaba a punto de efectuarse, mi familia estaba a bordo, sabía que Kamijo no intentaría lastimarme y sus intentos de detenerme serian fáciles de escabullirme e irme, pero hay estaba mi mejor amigo de la infancia, mi hermano del alma.

Solo tienes – tomo mis manos – que quedarte a mi lado – tomo el boleto y lo quemo en su mano.

Yo - no podía decir nada, tenía un nudo en la garganta y con ello se iba parte de mi alegría, las rodillas me temblaban caí al suelo.

Vamos Honey no es tan malo, somos una familia - se agacho ante mi plantándome un beso ante mis lágrimas.

Louis será como mi hijo, nuestro hijo - voltee hacia mi mejor amigo, me solté de su agarre corriendo hacia Louis.

¿Realmente eres tu Louis? - no lo soltaba.

Así es Rosette, tanto tiempo entre las sombras, por fin pude verte – sonrió amable aquel niño – no debiste sentirte culpable por no poder salvarme – correspondió el abrazo - madre - dijo en un suspiro

Tu serás su madre, serás mi esposa – dijo en un tono serio– ya que los vampiros no podemos procrear – se unió a nosotros en un abrazo.

Las ataduras estaba puestas en mí, las cadenas del destino me ataban a él indudablemente, después de todo era mi verdugo, mi salvador, era todo lo que tenía, tiempo después volví a ver aquellos ancianos que habían sido mis padres, al pasar a su lado, me di cuenta de la verdad, ellos me habían olvidado, sus hijos llegaban con esposas y los nietos de aquellos ancianos, nadie me reconocía, una pequeña niña se acercó a mí.

Gracias muchacha - dijo en un tono tierno.

¡Ah! – no entendía nada.

Usted me dio este muñeco en mi cumpleaños - apunto a un oso que había dejado en casa con su nombre el día anterior por su cumpleaños - yo la vi, es como santa Claus, pero en mi cumpleaños – sonrió la pequeña de 5 años.

Quizás solo fue una ilusión, un sueño - respondí ante ello despidiéndome para seguir mi camino lejos de ellos lejos de todo.

Era momento de irme lejos, sabía que había sido olvidada y solo me quedaba regresar con mi verdadera familia, Kamijo y Louis , mi esposo e hijo, un perfecto juego o simple realidad, el destino lo quería así, ese era el mío, vivir eternamente atada a Kamijo.