Caía la tarde y Nymeria, Wendy y Joanna estaban en el salón, poniendo al día a la chica de las novedades (que no eran pocas) que se había ido perdiendo los últimos siglos. Estuvieron debatiendo largo rato el hecho de que su madre no les hubiera contado esta vez a sus hermanas que no tenían poderes, a lo que Wendy seguía defendiendo que debería haberlo hecho y Nymeria se puso de parte de su tía, para disgusto de su madre. Mientras discutían acaloradamente, ninguna oyó la puerta, hasta que una figura apareció en el salón confundida y con los brazos cruzados.

-¿Qué está pasando aquí?- dijo Ingrid algo perdida, ya que había oído discutir a voces desde la entrada.

Se hizo un silencio sepulcral y Joanna se dirigió a su hija mayor con una sonrisa.

-Cielo, tu tía y yo… sólo estábamos discutiendo- hizo un gesto con la mano- nada importante. ¿Qué tal en la biblioteca? – dijo sonriendo

-Bien, desde que conseguí el nuevo trabajo está más tranquilo para mí… - miró a la persona sentada entre su tía y su madre y suavizó la expresión. – Vaya, lo siento… No nos han presentado, soy Ingrid- se acercó a tenderle la mano con una sonrisa.

Nymeria, que la había estado observando unos momentos la encontró exactamente igual, quizá, un poco más tímida de lo que estaba acostumbrada. Lo cierto era que aquella situación era dolorosa para ella, la conocía desde siempre pero ella no la recordaba, y no podía presentarse con un "hola, soy tu hermana pequeña" porque sabía que eso resultaría más caótico que la discusión anterior. Reunió todo el valor posible y le estrechó la mano con la sonrisa más sincera que fue capaz de mostrar.

-Nymeria, encantada de conocerte- dijo tratando de mantener un tono neutro

Miró alternativamente a su madre y a Wendy.

-Es…- alzo las cejas y las miró significativamente. Lo deducía por la conversación que había interrumpido, pero no quería meter la pata.

Joanna sintió que se le venía el techo encima. Se suponía que no recordaban nada de sus otras vidas, ¿cómo podía haberlo adivinado de un solo vistazo?

-¿Una bruja? Sí –dijo Wendy en tono desenfadado al ver que su hermana ya había empezado a elucubrar – Es una vieja amiga de la familia- dijo evitando más preguntas de su tenaz e inteligente sobrina

-Oh- Ingrid respiró aliviada- Te conservas muy bien – abrió los ojos desmedidamente temiendo que hubiera dicho una grosería- es decir, pareces muy joven- dijo roja como un tomate.

Nymeria rio ante el apuro de su hermana y negó con la cabeza.

-No pasa nada, no me ofendes. De hecho aún soy joven. – dijo alegremente- No has dicho nada inapropiado- le guiñó un ojo para tranquilizarla.

Joanna la dirigió una mirada de advertencia y Nymeria se miró las manos nerviosa.

-¿Dónde está nuestra encantadora Freya?- cambió de tema Wendy con una sonrisa.

-La he recogido en el bar, sólo que tenía algunas cosas en el coche- dijo Ingrid señalando la entrada en el preciso momento en el que Freya entraba resoplando cargada de bolsas.

- Oh dios mío no lo vais a creer, estaba de compras cuando me he encontrado con nada más y nada menos que la nueva mujer de Killian. De verdad que me quería morir- dijo gesticulando con las manos. Dejó las bolsas en el suelo y cogió una tendiéndosela a Wendy.

-He visto esto y he pensado que sería perfecto para ti- dijo con una sonrisa.

-Vaya- Wendy abrió la bolsa y sacó un precioso vestido negro- Muchas gracias- abrazó a su sobrina ilusionada.

Nymeria sonrió ante la escena, ya que la recordaba a viejos tiempos en Asgard, y fue entonces cuando Freya reparó en ella.

Se levantó como un resorte y le tendió la mano a su hermana.

-Soy Nymeria.

Sonrió con dulzura y le estrechó la mano.

-Freya. Tienes un nombre poco común. Es bonito, me gusta.

-Gracias- dijo conteniéndose las ganas de abrazarla.

-Es una amiga de la familia desde hace mucho tiempo- aclaró Ingrid apoyándose cariñosamente en el hombro de Freya. Esta asintió entendiendo lo que quería decir su hermana.

-Entonces somos uno más a cenar, deduzco.

Wendy chasqueó los dedos y apareció un plato más en la mesa.

-Sólo falta…

Freddie, que había estado durmiendo toda la tarde, apareció por las escaleras y se acercó al grupo de brujas.

-¿Qué es este alboroto?- las miró divertido y se tensó al ver a Nymeria

-¿Nymeria?- dijo sorprendido

-Tú…- dijo ella señalándole con el dedo, entre enfadada y soprendida

Freya e Ingrid se miraron perplejas.

-¿Os conocéis?- dijo la pequeña alzando una ceja divertida.

-Si es una amiga de la familia, me figuro…- aclaró Ingrid irónicamente

- ¿Salíais juntos o algo así?- siguió Freya ignorando a su hermana con una sonrisa.

La cara de asco que puso Nymeria sacó a Freya de toda duda. Eso no era precisamente lo que pasaba allí.

Wendy se pellizcaba la cara interna de la mano intentando no reírse y Joanna se sentía morir por momentos.

-Traidor- siseó Nymeria con odio. Una escoba apareció en sus manos y adoprtó una posición amenazante, como un predador que se abalanza sobre su presa. Freddie se tensó y adoptó una posición de lucha. Nymeria ya estaba en el aire, enarbolando la escoba, ya sin púas, como si fuera una lanza, lista para caer sobre él. Pero en lugar de eso se quedó en el aire, sin poder moverse.

Ambos se encontraban clavados en el sitio y se volvieron a la vez hacia su madre. Joanna tenía ambas manos extendidas y los había imnovilizado sin mayor esfuerzo.

-¡Mamá!- protestaron ambos al unísono.

-¿Mamá?- dijeron Ingrid y Freya a la vez, confusas.

Freya miró a Nymeria, luego a su madre y a Wendy. La verdad es que sus auras eran parecidas…

Ingrid por su parte las examinó más minuciosamente. Nymeria, aún suspendida en el aire tenía el pelo negro como Freya, la misma nariz pequeña y respingona de su madre y los ojos azules como los de Wendy. Aunque a diferencia de los ojos azul hielo de su tía eran azul zafiro y brillaban aún con enfado mirando a Freddie.

-Increíble- dijo Ingrid cruzándose de brazos

-¿Hay algo más que debamos saber? – Dijo Freya mirando a su madre dolida.- ¿Quedan más hermanos perdidos por ahí?

Efectivamente, tal como vaticinó Wendy, Joanna se había metido en un lío.