Nymeria abrazó a su madre con fuerza. Uno a uno, todos los miembros de la familia se acercaron a abrazarla. Wendy con lágrimas en los ojos, Ingrid no muy segura de cómo abrazar a su nueva hermana, Freya con una sonrisa dulce, ya que, a pesar de no conocerla, en su alma había algo que hacía que sintiera la ternura que había sentido en otra vida. Freddie por su parte la abrazó sintiéndose culpable por haberla abandonado, por haberlas abandonado a todas ellas.

-¿Y papá?- preguntó Nymeria al soltar a Freddie. Su madre esquivó su mirada, pero una lágrima se resbaló por su mejilla. Wendy agarró su mano para darle fuerzas y Freya puso expresión de desolación, buscando refugio en los brazos de su hermano. Ingrid hizo una mueca y se decidió a hablar:

-Nymeria… Papá está…- el tono firme con el que había empezado la frase se vino abajo. Aún había muchas cosas que no le había perdonado, pero su repentina muerte había hecho aflorar los sentimientos positivos por encima de su resentimiento. Se acercó a su hermana y cogió sus manos. Esta vez ya no se sentía extraña. Nymeria la rodeó con los brazos y no la soltó mientras enterraba su rostro en su hombro y sollozaba de una manera más propia de Freya que de ella.

-Ingrid…- acarició su pelo y su espalda, esperando que se calmara, pero sin poder reprimir el llanto a su vez.

Miró a su madre.

-¿Cómo?- alcanzó a preguntar

-Mejor di quién- dijo Freya, aún enterrada en el pecho de Freddie, secándose las lágrimas.

Miró interrogante a los presentes.

-¿Recuerdas a los hermanos Zurka?- dijo Freddie con un brillo duro en la mirada.

-¿Ivar e Isis? Cómo olvidarlos- dijo con sarcasmo.- ¿Mataron a papá? ¿Por qué?

-Querían volver a casa. Creían que tu padre sabría dónde estaba la llave y lo torturaron. Secuestraron a Freya y… Se sacrificó para salvarla.- explicó Joanna, que ya se había repuesto.

-Freddie se encargó de Ivar, pero esa zorra de Isis sigue en paradero desconocido- dijo Wendy furiosa.

Nymeria se separó de una Ingrid un poco más recuperada con un brillo de determinación en la mirada.

-No por mucho tiempo- dijo de forma un tanto siniestra.

Freddie sonrío. Freya puso los brazos en jarras.

-¿Estás loca? ¡Esa mujer casi me mata!- dijo en tono exaltado

-Tiene razón, es peligroso- añadió Ingrid

Su madre la miró con seriedad y una advertencia muda.

-Conozco esa mirada Nym… -empezó a decir.

-Dime que no deseas vengarte. Dime que no lo haga. Que no es una criminal. Dime que papá no merece que esto pase, y no lo haré- dijo mirándola fijamente.

Se miraron mutuamente, Nymeria desafiante, Joanna, solemne y muy seria. La tensión parecía eléctrica. Joanna cerró los ojos derrotada y simplemente asintió, una vez.

Nymeria esbozó una sonrisa triunfal y fue a buscar sus cosas, que estaban en la entrada. Revolvió maletas, bahúles… Sus hermanos la siguieron de cerca, intrigados.

-¿Vas a ir tu sola?- decía Ingrid examinando unos vestidos de la época colonial.

-Sí- dijo Nymeria secamente mientras seguía buscando.

-¿Cómo piensas hacerlo?- dijo Freya, abriendo una caja con armas afiladas de muchas épocas distintas y preguntándose qué demonios habría hecho su hermana todos estos siglos.

-Como se merece. Como si fuera un animal.- dijo con un brillo peligroso en los ojos.

-No os preocupéis tanto por ella, en Asgard era su trabajo. Se le da bien. Casi se podría decir que ha sido diseñada para esto- sonrío Freddie tendiéndole una larga capa hecha de piel, de un color blanco inmaculado. -¿Buscas esto?

Nymeria agarró la prenda con ansia y sonrió

-¡Mi capa! La estaba buscando – acarició su superficie.

-Sigues siendo un desastre- dijo él sacándola la lengua

-Oh, cállate- dijo riendo y dándole un suave golpe.

-¿Eras asesina a sueldo o algo así?- dijo Freya tocando distraídamente la hoja de una daga.

-No toques eso, podrías cortarte. Y créeme que no quieres hacerlo- dijo Nymeria apartando con rapidez la mano de su hermana de la daga. – La hoja está encantada- le explicó ante su ceño fruncido.- No, en Asgard yo… perseguía criminales. A eso me dedicaba. – Enontró su broche dorado y se lo entregó a una escéptica Ingrid que parecía intentar encajar todas las piezas del puzzle.

Ingrid cogió el broche y lo examinó con detenimiento, fijándose en todos los detalles. Había un lobo y dos lanzas cruzadas a sus pies.

-He visto este símbolo antes… En un libro de mitología pero…- lo examinó mejor y miró a su hermana incrédula- ¿Eres una Valkiria?

-¿Qué es una Valkiria?-interrumpió Freya algo confusa.

-En la mitología nórdica eran las guardianas del Valhalla- explicó Ingrid sin apartar la vista de Nymeria.

-A ver, no era la guardiana de ningún sitio, las Valkirias éramos el cuerpo de élite de Asgard. Guerreras. Como la policía de este mundo, pero en guay- dijo riendo. – Yo pertenecía a la división de exploración. Papá y mamá se opusieron a que combatiera en los frentes –explicó con cara de fastidio.- Así que me dedicaba a dar caza a criminales y capturarlos. Lo que viniera después dependía de un tribunal, parecido a ahora.- se encogió de hombros y con una expresión de triunfo abrió un cofre y extrajo dos hachas de un acero sólido y brillante.

-Sabes que no te dejaremos ir sola, es peligroso.- dijo Ingrid sin poder contenerse.

-Además, no eres la única que quiere vengar a papá- se sumó Freya.

-No hay dos sin tres – dijo Freddie con una sonrisa.

Nymeria los miró a los tres y se echó la capa sobre los hombros, asegurándosela con el broche. Colocó las hachas a los lados de su cintura y suspiró.

-Está bien. Pero el cuerpo a cuerpo es peligroso. Eso os deja a Freya y a ti fuera de la escena de combate- dijo señalando a sus dos hermanas. – Isis solía embadurnarse las uñas con veneno, un corte y no lo contaréis.

-Te apoyaremos desde fuera- dijo Ingrid con convicción

-Utilizad cualquier hechizo que se os ocurra para pararla. Freddie, tu vendrás conmigo en el cuerpo a cuerpo. Confío en tu rapidez y espero que no estés oxidado.-Le tendió una espada hecha del mismo metal. Volvía a sentirse como en los viejos tiempos, dirigiendo un escuadrón otra vez.

- Sin problema, déjamelo a mí- sonrió el examinando la espada satisfecho.

-Isis es escurridiza, no os dejéis engañar por el hecho de que sea una y nosotros cuatro. A lo único que realmente teme es a mamá. Es rápida y mortífera. La atraparemos y se la traeremos.

-¿Cómo vamos a atraparla?- dijo Ingrid levantando una ceja.

Nymeria levantó una caja pequeña hecha de lo que parecía ser plata y la dejó a la vista de todos. La abrió. En su interior había unas cadenas con lo que parecían ser unos cepos para las manos. Eran de cristal, pero sin embargo emitían energía mágica, podían sentirlo sin tocarlas.

Freddie palideció al ver eso. No creía posible volver a ver aquel instrumento.

-Con esto esposábamos a los criminales en Asgard. Absorben la magia y te reducen a la categoría de un mortal corriente. Da igual que poderes poseas. Parecen frágiles pero nadie ha conseguido romper unas jamás– las cogió y se las colgó del cinto.

Ingrid, Freya y Freddie no tardaron mucho más en prepararse, a escondidas de Wendy y Joanna, que no sabían que iban también. Puede que luego hubiera un discurso por ello. Pero eso era después, no importaba. Tenían algo mucho más importante entre manos. Estaban impacientes y nerviosos a partes iguales.

Nymeria cogió el pedazo de tela que le ofreció Freya, que pertenecía a Isis. Se le había enganchado el día que escapó. El día que habían perdido a Víctor. Lo olfateó y sus poderes hicieron su efecto. Sus ojos se volvieron de un azul brillante y esbozó una sonrisa lobuna.

-Siempre me han gustado los reencuentros…-susurró mientras se echaba la capucha por la cabeza y se adentraba en la fría noche de East End seguida por sus hermanos.