Sus sentidos se activaron al oler el pedazo de tela. Había olido a Isis, y ahora ya no podría ocultarse de ella. Sus poderes funcionaban así, era una rastreadora nata. Una cazadora. Y su presa ni siquiera la vería venir. Pronunció unas palabras y su capa la hizo invisible. Seguía funcionando. Volvió a hacerse visible y oyó una risita de su hermano, ya que Freya e Ingrid no se lo esperaban.
-¿Se puede saber cómo…? – Freya miraba la capa con incredulidad.
-Piel de oso de las llanuras de Jotunheim. Lo cacé yo misma – Aclaró Nymeria. –Te prometo que cuando terminemos esto te contare todo lo que quieras saber- dijo sonriente.
-Pero ahora, vayamos a lo que nos ocupa- dijo Ingrid desplegando un mapa de East End.
Los cuatro estudiaron el mapa en silencio unos segundos.
Nymeria señalo un punto.
-Aproximadamente por aquí. Unos almacenes cerca de los muelles, por lo que parece- dijo acercándose para ver mejor.
-No queda lejos de aquí- dijo Freya, con gesto un tanto ausente.
-En marcha- dijo Freddie pasándole un brazo por los hombros a su gemela y avanzando con seguridad.
Caminaron en silencio, tensos, calculando. Los hechizos, las probabilidades, las salidas… todo se mezclaba en sus mentes en un silencio que solo iba acompañado por sus pasos acompasados, casi de manera inconsciente. Por fin llegaron al almacén indicado. Se miraron.
-Es aquí- dijo Nymeria, visiblemente nerviosa. Echó un último vistazo a sus hermanos:
Freddie sopesaba la espada y tensaba y destensaba los hombros, Ingrid tenía la mirada perdida y susurraba retazos de hechizos de vez en cuando, Freya había traído algunos frasquitos con pociones y los contaba con manos temblorosas.
Ingrid los sacó a todos de su ensimismamiento con un gesto y los miró seria. Por un momento, Nymeria vio a su madre en ese gesto y sonrió, nostálgica.
-Vamos allá- susurró para sí misma.
Entraron al almacén, era un sitio destartalado y con un fuerte olor a humedad. Fueron sigilosos, Isis no se había percatado de su presencia. Estaba arrodillada ante algo que parecía un viejo diario, intentando leerlo, y para ello estaba usando toda su concentración.
Ingrid y Freya les hicieron una señal desde el fondo y se pusieron en posición de ataque. Freddie la apuntó con la espada y Nymeria se hizo invisible.
-Isis Zurka- dijo Freddie por fin, con tono cortante y frío.
La aludida se levantó con una sonrisa y se encaró a Freddie, actuando de la misma forma que tenía acostumbrado a hacer, como si no la estuviera apuntando con una espada.
-¡Freddie! ¿Qué se te ofrece?- dijo con voz opulenta y seductora. Abarcó la estancia con la mirada- Oh, veo que me has traído compañía- dijo acercándose un poco a donde estaban Ingrid y Freya. - ¿Me has echado de menos?- dijo en tono coqueta mirando a Freya mientras se mordía un labio.
-Para poder matarte yo misma- siseó Freya, con un odio visceral recorriéndole las facciones.
Isis rió, por toda respuesta.
-Ah, cariño, ¿todavía estás resentida por lo de tu papá? –dijo en tono meloso –El rencor es algo muy feo y él ya era mayor…
-Eso es algo que no te correspondía a ti decidir – dijo Freddie apuntando a su cuello con el filo de la espada.
-¿Quieres reunirte con él?- dijo mirándole con una sonrisa torcida.
-Inténtalo- dijo Freddie socarronamente.
-¿O qué?- dijo ella.
-O tendremos que… matarte- dijo Nymeria volviéndose visible detrás de ella.
-Vaya, vaya- dijo ensanchando la sonrisa- aquí tenemos a la pequeña cazadora. La Valkiria- escupió en tono desdeñoso.
-Tu hermano está ya en el infierno. Entrégate y quizás no corras la misma suerte – dijo mirándola fijamente, desafiante.
-Nunca- dijo deformando el rostro y abalanzándose sobre Freddie. Este la esquivó a duras penas y lanzó una estocada a su costado, que esquivó sin mucha dificultad. Veloz como un rayo, extrajo un puñal de su bota y otro de su corsé, volviendo a abalanzarse sobre Freddie. Luchaban retorciéndose, esquivando de un lado a otro, sin llegar a acertar las estocadas. Freddie tenía una fuerza considerable, sabía moverse en la pelea, pero lo más que consiguió fue cortarle un mechón de pelo a Isis, que era, no sólo rápida, si no que podía aparecerse y desaparecerse de un lado a otro, lo cual hacía la tarea más complicada.
Mientras tanto, Ingrid y Freya, desesperadas, buscaban un hechizo que pudiera retener a Isis, sin éxito. Lo habían probado todo: congelación, petrificación, enlentecer el tiempo… Pero Isis debía de llevar consigo algún talismán, y los hechizos no surtían efecto.
Nymeria por su parte, había bloqueado todas las posibles salidas y se encontraba trazando un círculo para retener a Isis, en caso de que decidiera utilizar la magia.
En algún momento de la pelea, Freddie arremetió contra Isis y ella simplemente lo saltó e hizo volar un puñal en dirección a Ingrid, cosa que Ingrid, concentrada en hechizos no vio venir.
El tiempo pareció detenerse. El puñal seguía su trayectoria hacia Ingrid, para horror de Freddie. Isis miraba con cara de triunfo la dirección se su proyectil, hasta que Freya, con los ojos aún cerrados, levantó una mano y el puñal frenó en seco. Abrió los ojos y la miró fijamente. El puñal cayó al suelo. Isis puso cara de fastidio, pero ya tenía a Freddie encima y tuvo que esquivarlo.
Ingrid sonrió a su hermana comprendiendo lo que había pasado y se lo agradeció con la mirada. Su hermana tenía unos cuantos frascos desperdigados por el suelo que mezclaba con tiento y algo nerviosa, cerrando los ojos e intentando visualizar las páginas del libro que había consultado.
-Espero que funcione- susurró mezclando un último frasco y examinando el contenido, de un color verde esmeralda. Le hizo una señal a Freddie y este, se apartó. Tiró el frasco de cristal, que se hizo añicos a los pies de Isis.
La poción que contenía, creaba una ilusión que cegaba al que la aspiraba, en este caso, Isis. Lo que veía en estos momentos era una selva, en vez del almacén sucio y viejo. Freddie volvió a atacarla, pero lo esquivó.
-Aún puedo oleros, Beauchamps- dijo en tono socarrón. No habían contado con eso. La poción no duraría mucho tiempo, así que Nymeria por fin se incorporó a la lucha y junto con Freddie, cargó contra Isis. Esta, ignoró a Nymeria y fue directa a por Freddie, dándole un golpe con el codo entre las costillas, dejando a Freddie unos segundos sin respiración y confuso. Aprovecho el momento para dirigir una puñalada directa a su corazón, sin embargo, un hacha de Nymeria enganchó su muñeca, desviando la puñalada hacia el hombro de su hermano, donde el puñal finalmente se clavó, sin que ninguno pudiera hacer nada. Isis sencillamente retiró el puñal de la piel de Freddie, haciendo que éste soltara un alarido.
Nymeria se encaró a Isis. La poción ya había cesado su efecto. Freddie se retiró como pudo en dirección a Ingrid y Freya, que se encargaron de calmarle y empezaron a curar sus heridas.
Nymeria tensó los músculos y apretó los mangos de sus hachas. Sonrió.Esto sería entre ellas dos, uno contra uno. Al fin.
