Llegaron a Wendystone caída la noche ya y Dean "dormía como un angelito"- En palabras de Charlie. El joven Dean despertaba sus instintos maternales, que ella hubiera jurado que no tenía, y lo miraba con ternura.

Habían buscado en línea y el único puesto que el instituto ofertaba era para un profesor de informática. Así que Charlie se presentaría para el puesto y vigilaría a los otros profesores.. Sam, como tutor de Dean, lo inscribirá en el instituto y aprovecharía para interrogar al director, luego hablaría con las familias de los chicos asesinados haciéndose pasar por el padre de un compañero de sus hijos, preocupado por el terrible suceso. Dean cubrirá la investigación de los compañeros de los fallecidos. El plan parecía bueno.

Dean había ganado la carrera y con un -¡Ja!, había ocupado el asiento delantero, en el que ahora dormía tapado con la chaqueta de sam. Así que Charlie se inclinaba hacia delante para hablar con Sam en voz baja.

-Sam, para en el próximo centro comercial que veas.

-¿Para qué?

-Material escolar tonto. ¿No querrás que Dean aparezca el el instituto sin un triste lápiz? ¿Qué clase de "padre" eres?- Se burló

- Tienes razón Charlie, no había pensado en ello.- se dio cuenta Sam- Pararé y haremos compras también para el desayuno.

-Me da pena despertar al chaval, duerme tan a gusto…. Si eso, quédate con él en el coche y yo me encargo de todo.

-¡Vale!- aceptó Sam- Compra leche y cereales para el desayuno de Dean.

-El querría tarta…

- Dean "siempre" quiere tarta. Pero no es sano para él.

-De acuerdo "señor papá responsable"- le contestó Charlie con recochineo.

-Menos guasa, Charlie

Con las compras hechas llegaron al motel sin que Dean se despertase, así que Sam lo agitó suavemente por el hombro. Dean murmuró algo ininteligible que sonaba como: "mierunpocobasfavsambyputa" y siguió durmiendo. Así que Sam lo agitó más vigorosamente. Dean dió un salto:

-¡Qué pasa!¿Sammy estas bien, estas herido?

-Hemos llegado Dean.

-Ya era hora. Que viaje más largo

- Te has pasado la mitad de él durmiendo.

- ¡Buaaa… exagerado! Solo he cerrado los ojos un ratito.

- ¿Un ratito? Cerraste los ojos hace más de cuatro horas- apuntó Charlie.

-¡Hummm! Estaba… ¿meditando?

Sam le dió un golpe cariñoso en la nuca.

-Te voy a dar meditación- rió- Anda, cojamos las cosas del maletero y vamos a nuestras habitaciones. Mañana hay que madrugar para el cole, Dean.- dijo con rintintin.

-Para el cole, para el cole,... Esto te hace mucha gracia ¿Verdad Sam?

-No puedo negar que me parece gracioso- Sam se encogió de hombros.

- Sabes que eres una perra ¿Verdad?

-Y tú un idiota.

Con sus equipajes en las manos se dirigieron a sus habitaciones. Charlie les deseó buenas noches, con un beso a cada uno y se metió en su habitación. Sam y Dean entraron en la suya y soltando las bolsas en el suelo, se derrumbaron en sus respectivas camas.

-Estoy realmente cansado- dijo Sam- Dean lavate los dientes, ponte el pijama y a la cama.

-¡Caray Sam! Me lo podías pasar por un día.

-¡Deaaaaan!

-¡Ok, ok! Como digas.- Aceptó resignado Dean y cogiendo sus cosas del equipaje se metió en el pequeño cuarto de baño.

Cuando salió Sam se había quedado profundamente dormido sobre la cama. Dean resopló y quitó los zapatos a su hermano, lo tapó con una manta y le retiró suavemente el pelo de la cara. "Buenas noches, mi gigante Sammy" Susurró con una dulce sonrisa.

Pronto los tres estaba durmiendo placidamente.

La mañana siguiente fue como cualquier mañana de una familia con un adolescente que tiene que ir a clase: gritos, protestas, prisas,...

-¡Dean terminate los cereales!

-Charlie, no puedo creer que me has comprado una mochila de Harry Potter, y además con Hermione,... ¿No pensaréis que voy a llevar esta cosa?

-Sam, deja de toquetearme el pelo- Dean agitó la cabeza lejos de las manos de Sam- lo llevaré de punta como siempre.

- Debes dar buena impresión Dean. ya que has insistido en ir vestido como un macarra, al menos ve bien peinado.

-Si, me haré la raya en medio, no te jode- ironizó el chico- Ya me juego la vida llevando la maldita mochila, no voy a parecer además un empollón.

-¡Charlie! Termina de arreglarte o llegaremos tarde. No entiendo como os toma a la chicas tanto maldito tiempo- protesto Dean

Charlie salió del cuarto de baño y le amenazó con el peine:

-Estoy arreglandome para una entrevista de trabajo, y esa es una afirmación machista…

-¡Como quieras! Pero vámonos.

Al fin los tres estaban en el Impala y se dirigieron al Instituto Aguilera. Dejaron a Charlie primero, para que se acercase al instituto por su cuenta, y Sam aparcó en el estacionamiento del instituto.

Sam preguntó por el despacho del director y allí rellenó los papeles correspondientes que le dió la secretaría. Una amable mujer entrada en años que ya había acariciado la cabeza a Dean tres veces. "Qué pasa con mi maldito pelo" pensó Dean.

-Pueden pasar al despacho- dijo la amable mujer, moviendo la mano para revolver el pelo del chico, lo cual él evitó con un disimulado regate- El señor Soulthief les recibirá ahora.

Un hombrecillo con un pequeño bigotillo y sonrisa de autosuficiencia les recibió extendiendo su mano a Sam:

-Es grato contar con un nuevo alumno en nuestro instituto. Les pondré al corriente de las normas del centro: Respetar a los profesores, no se admiten peleas, no móviles, cumplimiento de las tareas asignadas,... El incumplimiento de cualquiera de esas reglas conlleva una visita a dirección para hablar conmigo. Soy estricto y me gusta que las normas se cumplan -dijo mirando a Dean con dureza- Espero no verlo por mi despacho jovencito. Ahora salga, un compañero suyo, Jimmy Heaven, le mostrará el centro y le acompañara a clase. Coja su horario y el reglamento del centro a la salida.

- ¡Vale!... Quiero decir: ¡Si, señor!- Contestó Dean y con una mirada triste a Sam abandonó el despacho.

Sam lo vio ir cabizbajo, y le doy un poco de pena. Pero bueno, el trabajo es el trabajo y se dispuso a sonsacar toda la información posible del Director Soulthief.

Dean salió, cogió los papeles indicados y se despidió de la secretaria. Esperó en la puerta a ese tal Jimmy, mientras veía pasar a los diferentes grupos de estudiantes: Los empollones, las chicas guapas y cursis que todos querían ligarse, los deportistas prepotentes, los solitarios frikis,... Vamos lo de siempre. Muchos le dirigian miradas curiosas, otros despectivas,. pudo escuchar algunas risitas y comentarios por lo bajo.

"la alegría de ser el nuevo" suspiró "No es que debiera estar desacostumbrado".

En su anterior infancia Dean había pasado por innumerables centros, siguiendo a su padre por todos los Estados Unidos con Sam. Así que sabía perfectamente lo que es ser nuevo en un centro, y tener que lidiar con los matones, las novatadas y las miradas despectivas, antes de conseguir hacerse un sitio entre ellos.

"Me siento como Bruce Willis en Jungla de cristal" pensó.

Alguien le dió un toque en la espalda y dio un respingo.

-¡Hola soy Jimmy! Eres Dean ¿verdad? El nuevo compañero de primer año. Yo estoy en tu clase.

Dean miró al chico: delgado, de alborotado pelo moreno y ojos azules, que no ocultaban unas gafas de montura metálica. El chico le recordaba a alguien… No sabía a quién. Pero…

-¡Hola! Si, soy Dean. Has estado a punto de llevarte un puñetazo. No te acerques a la gente así- dijo tendiendole la mano con una sonrisa.

El chico ladeó la cabeza y le miró fijamente, y finalmente le dio la mano.

-Lo siento. Me temo que tengo pocas habilidades sociales o eso piensa mi padre. Por eso me apuntó al programa de recibimiento de nuevos alumnos. Pero me temo que soy un caso perdido.- dijo tristemente bajando la cabeza.

- Tampoco te lo tomes así, era una broma. Ahora ¿Me acompañas a clase? Y me cuentas todo del instituto ¿Vale? - le dijo sonriendo.

Jimmy le devolvió la sonrisa y agarrando el brazo de Dean, le guió por el pasillo.

Continuará….