Queridos lectores os debo una disculpa. He estado releyendo lo escrito y veo que hay errores: faltan algunas palabras (echo la culpa al copy paste), mayúsculas (tengo atascada la tecla y a veces me falla) y faltas de ortografía (en esto tengo que asumir mi culpa) Verdaderamente lo lamento y voy a corregir los textos. Soy un poco impulsiva y me lanzo a publicar nada más terminar de escribir. Intentaré ser más cuidadosa, y no publicar tan rápido.
Este capítulo está dedicado a México, ya que he visto que tengo bastantes lectores allí. Gracias amigos mexicanos y todo mi cariño para su lindo país.
Más que un niño:¡Diablos al instituto otra vez no! 6
Dean oyó impotente como el Director Soulthief tendía una trampa a Sam por el teléfono. Por más que intentó forzar su garganta a producir cualquier sonido para avisarle fue incapaz. Pero Dean continuaba luchando por liberarse.
El demonio colgó el teléfono con una sonrisa:
-Tu hermano parecía preocupado por ti. Eres un buen cebo sin duda.
-¡Hijo de puta miserable! ¡Cómo toques un solo pelo de Sam te mataré! - soltó Dean de repente, sorprendiéndose de que volvía a poder hablar - ¡Cabrón gilipollas! ¡Me cago en tus muertos!...
-¡Que vocabulario jovencito! Vamos a empezar el castigo mientras vienen tus compañeros a por ti.
El hombrecillo dirigió su mano hacia el niño y empezó a girarla lentamente, Dean sintió como un cuchillo que atravesaba lentamente su cerebro, con un dolor insoportable, su nariz empezó a sangrar,...
-¡Aghhhh…!- Gritó mientras luchaba por soltarse, mientras el dolor punzante se hacía más y más fuerte.
En ese momento la puerta se abrió. El director giró la cabeza para ver a un Jimmy paralizado, con los ojos como platos, mirando la sorprendente situación: Su amigo clavado en la pared a unos pies del suelo y sangrando. El diablo aflojo su concentración en Dean para dirigirla al crío entrometido.
En ese momento, el esfuerzo de Dean por luchar contra sus ataduras invisibles funcionó y sacando la botella de agua bendita que aún agarraba, lanzó su contenido a la cara del director, mientras se escurría por la pared.
La cara del diablo humeó en contacto con el agua y el hombre se llevó las manos a la cabeza gritando de rabia y dolor.
Dean no perdió tiempo y agarrando a un atontado Jimmy de la mano, lo arrastró corriendo fuera del despacho, por los pasillos, ahora solitarios, del instituto.
-¡Corré, corré Jimmy!
-¿Que ha pasado Dean?- preguntaba el chico con voz temblorosa mientras corría de la mano de su amigo.
Dean oyó pasos que venían del fondo del pasillo y abriendo la primera puerta que vio, empujó a Jimmy dentro y metiéndose también dentro, cerró la puerta y tapó la boca de su amigo, siseando para que mantuviera silencio.
El armario era muy pequeño. Apenas un espacio donde, al parecer, se guardaban grandes mapas enrollados. Así que los chicos estaban prácticamente uno encima del otro, en una incómoda posición. Pero aguantaron paralizados, sin hacer el menor ruido, hasta que el sonido de pasos desapareció en la lejanía.
Dean quitó la mano de la boca de Jimmy.
-¿Estas bien?
-Cre...,creo que si- dijo con voz temblorosa- Pero si pudieras quitar la rodilla de mis…mis partes. ¿Por favor?
-¿Qué? ¿Eh?- Dean miró y se dio cuenta que su rodilla estaba dolorosamente apoyada en la entrepierna del otro chico- ¡Ug! Perdona hombre.
Dean se movio con dificultad en el estrecho espacio, liberando las doloridas partes de Jimmy, y ambos intentaron ponerse lo más cómodos posible,se sentaron apoyando sus espaldas en ambas paredes laterales del estrecho armario y pasaron sus piernas uno por encima del otro, ya que estaban prácticamente pegados en el pequeño armario de los mapas.
-¿Mejor?
Jimmy estudió la curiosa posición, con las piernas encogidas de Dean rodeándole, mientras las suyas se apretaba a su cuerpo, las rodillas pegadas a la cara y sus pies bajo el culo de su amigo.
-Algo mejor -concedió- ¿Qué ha pasado?... No entiendo nada.
-Pasa que me has salvado amigo ¡Gracias!
- ¿Yo? ¿Yoooo?... ¿De verdad?- Se asombró mientras su cara se ponía del color de las amapolas y se colocó nervioso las gafas, que llevaba torcidas hace un buen rato.
Dean pensó que era lindo.
-Si, lo hiciste.
-¡Caramba,... lo hice!
-Has sido muy valiente, Jimmy. Y ahora escúchame atentamente… Te aseguro que no estoy loco, pero esto es lo que pasó….
Jimmy escuchaba las explicaciones de Dean con sus ojos azules muy abiertos, las gafas resbalando lentamente por su nariz.
Charlie parecía haber conectado rápidamente con Carla y esta se le había acercado para invitarla a almorzar. Por supuesto ella aceptó encantada y pronto charlaban con confianza. Charlie le comentó lo reservados que habían sido los otros profesores cuando ella preguntará por los accidentes ocurridos en el centro:
-Tenemos órdenes del Director Soulfield de ser sumamente discretos con el tema. Pero yo la verdad es que estoy muy preocupada por el asunto,...Son unos accidentes muy extraños, y temo que no sean realmente accidentes,... ya me entiendes. He intentado hablar sin éxito con el director de ello, así que estoy un poco vigilando el centro por mi cuenta. Han sido muertes tan terribles, chicos tan jóvenes.- Los ojos de Carla se llenaron de lágrimas.
Charlie le cogió la mano en un intento de consolarla:
-Estoy de acuerdo contigo, y si me lo permites te ayudaré. ¿Tienes alguna sospecha?
-Bueno, prométeme que me guardarás el secreto. Seguramente estoy equivocada, pero la actitud del director me parece sospechosa. Algunos alumnos visitan regularmente su despacho sin un motivo claro. Uno de ellos es Alan Stair, un chico que debería haber sido expulsado hace tiempo, siempre está acosando a los más pequeños y débiles. Y el director parece protegerlo.
-¿Has visto más cosas extrañas?
- No realmente- negó con la cabeza- Pero el periodo después de clases, se ha vuelto peligroso. Todos las muertes ocurrieron en ese tiempo. Pedí al director cerrar provisionalmente el centro después de las horas lectivas, pero se negó en rotundo. Así que me quedo vigilando hasta que cierra el centro, intentando evitar otra posible desgracia. Pero no puedo negar que estoy asustada.
-Si me lo permites, me quedaré contigo y vigilaremos juntas- ofreció Charlie.
Carla la miró a los ojos agradecida:
-Por supuesto, me encantaría Charlie.
-Pues vamos a hacer una ronda. ¿Qué te parece si me enseñas donde ocurrieron los sucesos?
-Por supuesto y gracias. Es agradable no estar sola en esto.
Ambas mujeres abandonaron la sala de profesores en dirección a la piscina.
Sam miró el reloj y ya eran casi las siete. Mando un mensaje a Charlie diciendo que la esperaba a las siete y media en la puerta del centro. Aunque era un poco pronto decidió acercarse ya al despacho del director, estaba deseando comprobar con sus propios ojos que Dean estaba bien.
Cuando se dirigía hacia el centro vio que una de las luces en la ventana de la última planta, parpadea. Esperá... no, se encendía a intervalos regulares: tres parpadeos cortos, tres largos, tres cortos,... Eso en código morse era SOS. Luego las señales empezaron a variar y luego se repetía el SOS. Sam tomó una libreta y apuntó: diablo director, cuidado trampa, cruce camino, avisar Crowley, cuatro demonios, y entre ellas se intercalan los signos de SOS. De pronto la luz se apagó y Sam esperó un poco pero al no recibir más señales. Se dirigió al Impala y sacó el cuchillo de matar demonios, agua bendita, balas talladas,... ¿Debía llamar a Crowley? Este era un arma de doble filo, nunca se sabía cuando estaba de su lado o cuando se las iba a jugar. Tecleó un mensaje para el Rey del infierno diciéndole dónde estaban y que era un asunto de su interés, pero no lo mandó, dejándolo listo para mandar con un toque. Con todo esto listo se dirigió al centro evitando la puerta principal y rodeándolo en busca de otra entrada más discreta.
Dean le había contado todo a Jimmy que parecía incapaz de articular palabra que no fuera "¡Wouuu!" El muchacho parecía increíblemente asustado y Dean pensó que era mejor que permaneciera escondido en el armario. Pero él tenía que avisar a Sam, así que le dijo que iba a salir del armario y que esperará allí mientras no pasara el peligro.
Pero Jimmy se negó y dijo que le acompañaba. Dean intentó disuadirle pero Jimmy le dijo que era su amigo y que no iba a dejarle solo. Dean se preocupó y se emocionó a partes iguales, pero al ver que el otro estaba decidido, a pesar de su evidente miedo, permitió que lo acompañe.
Con cuidado se acercaron al puerta principal pero estaba vigilada, así que buscaron un teléfono, pero o no funcionaba o la línea estaba cortada. Fue entonces cuando Jimmy sugirió el código morse. A Dean le pareció una buena idea. La verdad es que Jimmy era muy inteligente, un "cerebrito" como Sam.
Buscaron un lugar apropiado y en ello estaban cuando Alan, Danny y Amanda les sorprendieron. Lanzándose sobre los chicos que por más que intentaron resistirse pronto se encontraron atados de pies y manos en el suelo.
-Os alegráis de verme ¿Verdad? - Dijo Alan Stair dándoles una patada en el estomago a cada uno. Los chicos se encogieron de dolor.
-¡Besame el culo Alan!- resoplo Dean
Alan soltó una carcajada siniestra que pronto fue coreada por Danny y Amanda.
Continuará….
Para tí elektra. No quería tenerte más en suspense. ¿O sí? Lo admito, soy bastante malvada ;)
