Charlie, con una asustada Carla de la mano, llegó a la entrada en búsqueda de Sam, pero no estaba a la vista. La puerta del Instituto estaba ya cerrada con llave, pero Carla tenía una copia y pudieron salir.
Se dirigieron hacia el Impala aparcado cerca, pero no había rastro allí de Sam tampoco.
-¿Qué hacemos? Debemos avisar a la policía
-Mirá Carla, ya sé que prácticamente no me conoces, y lo que voy a decirte es difícil de creer pero,… llamar a la policía no es buena idea. No pueden ayudar y seguramente conseguiremos que resulten heridos o muertos.- Charlie miró a Carla directamente a sus ojos castaños intentando transmitir la sinceridad de sus palabras.- Las armas convencionales no pueden nada contra ellos, nos enfrentamos a monstruos, casi seguro demonios. Se que es difícil de creer….
-No sé porqué, pero te creo... Quizás porque me crió mi abuela que siempre decía que hay mucho más a nuestro alrededor de lo que nuestros ojos pueden ver. Pero ¿Qué podemos hacer? Tenemos que evitar que esos críos mueran y tampoco tenemos armas para luchar- dijo angustiada.
-Si tenemos. Algunas aquí y otras en el instituto ¿Qué tal se te da el dibujo?- preguntó Charlie mientras miraba a su alrededor en búsqueda de algo para forzar el maletero del coche.- ¿Llevas horquillas?
-Si,... si llevo- Dijo Carla buscando en su abundante y larga cabellera morena y dándoselas a Charlie.
-Gracias- dijo manipulando con habilidad la cerradura- ¡Lo siento nena! ..Se lo digo al coche. Este Impala es la nena de Dean- aclaró a Carla.
-Creo que si salimos de esta vas a tener que contarme muchas cosas Charlie.- Suspiró Carla.
-Lo haré encantada pero mas tarde. Ahora, ¿Puedes copiar este dibujo?- pidió señalando al maletero abierto- Mientras yo buscaré armas que podamos utilizar.
Sam bajaba las escaleras del enorme sótano del centro. Según se iba acercando a la zona de las calderas oyó voces y extremó las precauciones para no ser detectado. La puerta de la sala de calderas estaba abierta y se asomó con cuidado. Podía ver un chico de unos 18 años que hablaba con una guapa chica, pero no veía a nadie más. Claro que la habitación tenía en medio una gran caldera que ocultaba gran parte del espacio, impidiendo ver lo que hubiera detrás de ella. Puede ser que Dean y el otro chico que mencionó el director estuvieran fuera de su vista. Aunque cabía la posibilidad de que no los hubieran atrapado. Sam meditaba cual era el mejor plan de acción cuando las cosas se precipitaron.
-¡Yujuuuu demonios! ¡Estoy aqui. Cogerme si podeis! ¡Malditas perras infernales!- gritó una voz femenina que Sam reconoció como de Charlie inmediatamente. La voz venía de las escaleras.
Los demonios se miraron entre sí, y ambos echaron a correr en dirección a la voz, Danny delante y Amanda tras él. Sam apenas tuvo tiempo de esconderse tras la puerta y contemplar como los peligrosos diablos iban hacia la inofensiva Charlie.
"Mierda Charlie ¿En qué estás pensando?¿Quieres que te maten?" Pensaba sam mientras los seguía con disimulo.
Cuándo el primer diablo, Danny, subió las escaleras y alcanzó la planta superior frenó de golpe:
-¡Maldita sea!. Estoy atrapado Amanda. Hay una trampa para demonios dibujada en el suelo. Sube y libérame.
Amanda se había parado al pie de las escaleras y miraba con detenimiento los escalones y el techo:
-Espera. Estoy comprobando que no hay más trampas.
-¡No las hay, puta imbécil! ¡Acabo de subir por ellas sin problemas!
-¡Voy cabrón. No es necesario insultar!
Amanda subió las escaleras y de pronto oyó un ruido por encima de su cabeza. Disimulado por una tubería, un gran mapa enrollable se había sujetado al techo y se había desplegado, con una trampa demonios dibujada en él, al tirar de un cordón.
Por supuesto, al otro lado del hilo estaba Charlie, que junto con Carla se había escondido tras unas cajas que había cerca de las escaleras. Charlie había gritado desde arriba de las escaleras pero en vez de huir, había bajado disimuladamente para esconderse donde Carla la esperaba.
Amanda no podía escapar y sus maldiciones se unieron a las de Danny.
Sam que había visto la escena, no pudo evitar reír, Charlie era genial, sin duda. Se acercó y llamó, mientras apuntaba a los demonios con su arma:
-Charlie, soy Sam. ¿Dónde estás?
Charlie salió de detrás de las cajas lanzándose a los brazos de Sam:
-¿Dónde estabas perra? Estábamos muy asustadas.
-¿Estábamos?
-Si, te presento a Carla- dijo Charlie haciendo señas a la otra chica para que saliera de su escondite. Carla y Charlie chocaron sus manos en alto en un gesto de victoria.
-Encantado Carla. ¿Sabéis donde esta Dean?
-No estamos seguras- dijo Charlie- Vimos que estos dos chicos y otro más le habían capturado junto con a otro niño- ¡Oh, Sam! Parecían estar heridos- sollozó- Revisamos el centro y oímos voces aquí abajo que venían del fondo. Así que preparamos las trampas.
-Yo creo que están aquí. pero no los he visto.
Sam se dirigió a donde estaba Amanda atrapada y puso el cuchillo matademonios en su garganta:
- ¿Dónde están los chicos?
-¿Por qué te lo voy a decir?- sonrió burlonamente Amanda
- Porque si no vas a morir.
-Soy un demonio no soy tan fácil de matar.
Sam agarró su brazo y la cortó en él con su cuchillo:
-Como ves este cuchillo es especial.
-De acuerdo, colaboraré- gruño Amanda- están al fondo del sótano ,detrás de la caldera.
-¿Quién está con ellos?
-Nadie, están solos.
-¿Y el otro demonio?
-Fue a avisar al Director Soulfield.
-Bien, vamos para alla. Y por tu bien espero que esten sanos y salvos. Charlie ¿Puedes volver a enrollar la trampa?
-Por supuesto- contestó Charlie maniobrando los hilos.
Sam, con Amanda delante de él bien sujeta y el cuchillo apretando su garganta, avanzó hacia el cuarto de la caldera, seguido por Charlie y Carla.
Sam aceleró más sus pasos en su ansia de llegar a Dean, aunque sabía que la prudencia era indispensable. Cuando se asomó por detrás de la caldera y vio a Dean y a otro chavalín moreno atados de pies y manos, amordazados y colgados por los pies de una viga del techo. Al no ver a nadie más avanzó hacia ellos:
-¡Dean, Dean! Estoy aqui. Estáis a salvo, voy a liberarlos. ¿Charlie puedes hacerte cargo?- Dijo dándola el cuchillo y pasándola a Amanda para que ella la vigilará.
-Por supuesto. Yo me encargo de la perra demoníaca- Dijo Charlie.
Sam se acercó a los chicos. Dean se revolvía en sus ataduras y giraba la cabeza, mascullando bajo su mordaza.
-Tranquilo Dean- Dijo Sam soltándole la mordaza.
-¡Cuidado detrás de ti! -gritó Dean desesperadamente en cuanto su mordaza se aflojó.
Pero antes de que Sam pudiera reaccionar, alguien salió de un hueco que había entre la caldera y la pared y le dio un fuerte golpe en la cabeza con un trozo de tubería. Sam cayó al suelo inconsciente, mientras de su frente empezaba a manar sangre.
Continuará….
Tengo que comunicar un suceso supernatural:
He sufrido una inconcebible falta de memoria que solo puedo achacar al hechizo de alguna bruja. Debido a esta maldición olvide a anidug, la primera persona que me hizo un review, al hacer mis dedicatorias. :(
Este hecho lamentable, que suplico me perdone ya que estaba en poder de un hechizo de magia negra, solo lo puedo compensar con un capítulo para ella sola.
Así que este capítulo está enterito dedicado para ti, anidug. Cada palabra, cada letra, cada punto y coma es en tu honor. Espero que puedas perdonarme y gracias por leerme.
Gente tan maravillosa como tú hace que escribir merezca la pena. Besos :*
