Bella POV

-¿Hola, quien habla?- contesto una voz cantarina pero algo gangosa que, me imagino, se debe al resfriado.

-Alice, soy yo Bella. Quisiera hablar contigo. Es importante- le contesté

-¿Bella?- dijo incrédula.

-Sí Alice, ¿podemos vernos uno de estos días? Realmente quiero conversar acerca de ese día.

-Bella no sabes cuanto he esperado este momento, claro que nos podemos ver. Es más si quieres nos vemos en una hora en la cafetería de Joe.

-Ok, ahí nos vemos.

-Claro- se despidió aún más alegré de cómo contesto.

Me bañe y me aliste sencilla. Una sudadera, jeans, converse, además de mi abrigo y listo. Agarré mis llaves y me puse en marcha.

Bella tienes que controlarte, estar nerviosa no va a ayudar, tienes que ir a dar lo mejor de ti para tratar de recuperar a Alice.

Aparqué cerca de la puerta, hace frío y con mi equilibrio es mejor no correr riesgos de posibles caídas. Cuando entre la vi, tan puntual como de costumbre, enfundada en prendas finas y a la moda.

-Alice- saludé tímidamente.

-Bella, al fin llegas. Me tome la libertad de pedir un café por ti, un Caramel Macchiato, igual que antes.

-Sabes,ese aún continúa siendo mi café favorito- le conteste mientras me sentaba.

-Me lo imagine, te conocía muy bien Bells.

-Ali yo... Yo lo siento, demasiado. No debí dejar que unos estúpidos sentimientos interfirieran en nuestra amistad. Mis problemas con tu hermano no te incluían, él y yo no supimos como reaccionar, pero eso no tenía que significar el haberme distanciado tanto de ti. Te he necesitado en miles de ocasiones, pero mi orgullo no me dejaba buscarte. Y se que estas palabras no valen tu perdón, pero son lo único que tengo, eres mi única amiga, en la que confió plenamente. Vine a vivir 2 años aquí y no me imagino un sólo instante sin ti- le dije con lágrimas en mis ojos, es la disculpa más sincera que he dado en toda mi vida, y aún así creo que no es suficiente, realmente la traté mal.

-Bella yo... Yo te perdono, te perdono todo. Sabes, lo único que he querido estos 5 años es buscarte, sólo que no tenía idea de como empezar esta conversación. Mi hermano es un estúpido y siempre lo será, pero eso no quita que tu y yo no podamos ser las mejores amigas igual que siempre. Te extrañe- dijo Ali, con lágrimas en los ojos y levantando los brazos para unirnos en un abrazo que sellaba nuestro pacto.

-Alice que lindo tenerte por acá, aquí tienes tu café- dijo Joe, el dueño del bar- Bella, ¿eres tu? No lo puedo creer, estas enorme. ¿Cuantos años tienes ya, 30?

-Jajaja ay Joe, nunca paras con tus ocurrencias. Cumplo 17 en setiembre.

-Bueno señoritas, disfruten su café y su plática.

-Si Belly-Bells hablando de pláticas, tenemos mucho de que hablar. Tenemos qué resumir 5 años en una noche. Podemos pasar un segundo a mi casa, recojo mi ropa y hacemos pijama da en tu casa, así nos alistamos para la secundaria juntas.

-Es un excelente plan, excepto el de pasar por tu casa, no creo que este preparada para a cercarme al territorio de Edward.

-Bella, Edward no esta, anda en la práctica de fútbol y regresa hasta las 10. Tranquila, te juro que no lo vas a ver.

-Dale, entonces vamos ya antes de que él aparezca.

Nos montamos en nuestros respectivos autos y nos encaminamos a la mansión Cullen. Esme es una diseñadora de interiores muy famosa y Carlisle es un médico cirujano de los mejores a nivel mundial, por lo que los Cullen vienen de una familia muy acomodada.

Cuando doblamos para entrar a la intersección que nos lleva hasta la casa, se encuentra casi a las afueras de Forks, sola en medio del bosque. Nadie en el instituto sabe donde queda exactamente, ellos quieren su privacidad. Me baje del auto y acompañe a Alice a la entrada de la casa.

Apenas entré un delicioso aroma a galletas inundo mis fosas nasales, las galletas de Esme son las mejores que alguna vez iré a probar.

-Mamá ya vinimos- gritó Alice.

-¿Vinimos Alice? Tus hermanos no regresan hasta tarde, ¿con quien vienes?- respondió Esme acercándose al vestíbulo.

-Hola Esme- dije con voz temblorosa.

-Bella querida, que sorpresa verte aquí. No me malinterpretes, mi casa es tu casa. Ven dame un abrazo.

-Esme te extrañé mucho, y a tus galletas también.

-Entonces ven, te daré toda esta horneada para que comas y compartas con Jasper.

-Bella subiré por mi ropa, no me retraso nada.

Mientras Ali se alistaba me quede platicando de cosas triviales con Esme, es una excelente amiga y confidente. Es como una segunda mamá para mí.

Tiempo después llegamos a mi casa, y apenas entramos mi papá nos empezó a molestar sobre nuestra "nueva" amistad.

-Papá iré a caminar un rato, me llevo a Chester para que se relaje un poco- Chester es el Husky Siberiano de mi padre, es el perro más grande y adorable que vayas a encontrar.

-Claro hijo, pero primero saluda a nuestra nueva amiga jajajaja- mi padre aún no superaba su tonta broma.

-¿Ali?- dijo Jasper

-Jaspie- contesto ella

Y se abrazaron, pero no fue un abrazo común, este fue uno que demostraba sentimientos que sólo ellos conocían.

Pasó la noche entre charla y charla. Cuando llegó la hora de dormirnos ambas teníamos una gran sonrisa en la cara, nos habíamos extrañado demasiado, nos necesitamos muchísimo y nuestros años de sufrimiento habían terminado.

Al día siguiente, nos alistamos para ir al colegio, no tenía sentido continuar en la casa cuando ya estábamos instalados y sin nada que hacer.

Me fui en el Porsche Turbo 911 amarillo canario, muy típico de ella. Apenas ingresamos al parqueo cuando empezó a rechinar sus llantas, siempre le gustaron las entradas triunfales; y para que mentir, no están mal de vez en cuando.

Nos bajamos del auto y empezamos a caminar hacia nuestra clase, como era Martes me tocaba laboratorio de biología hasta la hora del almuerzo, por lo que nos separamos al entrar al edificio. Tarde un poco en encontrar el salón, y llegue tarde. El señor Baner me indico que el único asiento disponible se encontraba en la primera fila, y mi compañero se había retrasado un poco. Firmo mi hoja de asistencia y después me senté. Es una clase sobre la fase celular en una cebolla, cosa que vimos a principio de año en mi colegio, esta práctica ya la había hecho.

-Edward gracias por honrarnos con tu maravillosa presencia, ¿a que debo tu retraso hoy?

-Pregúntele al Entrenador Clapp, no a mi. El me retuvo en su práctica toda la mañana.

-Tome lugar y luego hablaremos de esto Señor Cullen.

Y se empezó a dirigir a mi posición, aunque creo que aún no había notado mi presencia.

-Hoy trabajarán con su pareja y el que logre adivinar cada una de las fases celulares en la que se encuentra la cebolla, se ganarán cupones no canjeables en una cena en la Bella Italia, por lo que tienen que hacer un excelente trabajo. Buena suerte.

-Yo miro y tu apuntas,Cullen- le dije.

-Tu miras, yo checo y apunto- me regresó el

Tome la primera lámina y ajuste un poco el microscopio, la respuesta se encontraba de una manera muy obvia.

-Metafase- dije muy segura.

Edward agarró el microscopio y revisó, enojado asintió y escribió en el papel.

Así transcurrió el tiempo, fuimos los primeros en terminar pero no podían anunciar al ganador de la estúpida cena hasta que todos hubieran terminado. Saqué mi copia de cumbres borrascosas y continúe con mi milésima lectura de ese libro.

-No cambias, ¿verdad Bella? Siempre has leído el mismo libro. Ya este está por caerse a pedazos, deberías renovarlo sí vas a continuar leyéndolo como desquiciada- dijo burlón.

-¿En serio tratas de alivianar la tensión insultándome? Creí qué eras más listo Eddie.

-Perdón Bella, yo... soy estúpido.

-¿Y hasta ahora lo notas?

-Bueno clase, se que están ansiosos así que no los haré esperar más, la mesa ganadora es la número 3, Edward e Isabella, démosle un gran aplauso por su gran esfuerzo. Tomen sus vales- nos dijo el profesor, dejándolos encima de la mesa.

-Entonces, Isabella, ¿cuando tendré el honor de tener esa cena contigo?

-¿Que te parece cuando dejes de ser un tonto?

-Bella, no seas así, estoy haciendo mi esfuerzo por mejorar esta relación, pon tu parte también.

-Bueno pasa por mi a las 8

-Perfecto

Apenas sonó la campana, salí corriendo de la clase, entré a la cafetería, compre mi almuerzo y me senté en una mesa sola. Poco tiempo después, Alice se sentó junto a mi y comimos en silencio.

-Ali necesito tu ayuda

-Dime Belly-Bells

-Me gane unos cupones para la Bella Italia en la clase de biología y mi compañero me pidió que los gastáramos hoy, así que necesito estar presentable.

-Bella eso es genial, ¿quién es tu compañero?- pregunto curiosa

-Bueno es... es Edward.

-¿QUÉ?

-Así como lo oyes, y creo que lo menos que puedo hacer es escuchar que tiene que decir, ¿no crees?

-Bueno, después de aquí nos vamos voladas para tu casa.

El día transcurrió lentamente, y fue lo mejor, así tenía el tiempo suficiente para pensar sobre que hacer sobre Edward y sus posibles explicaciones. Salimos del colegio y Alice se transformo en una fiera de la moda. En 5 horas logro ponerme faciales, manicura, miles de vestidos y miles de zapatos, pero logramos encontrar mi atuendo ideal. Un vestido azul marino que resalta la blancura de mi piel, y unos tacones plateados con su bolsa a juego. Mi maquillaje era sencillo, apenas para resaltar mis ojos chocolates, y brillo. Me puse mi suéter negro y estaba lista.

Ding dong

Ese sonido es símbolo de mi perdición.

¿Qué demonios estoy haciendo? ¿Porqué accedí a salir con Edward Cullen?