Ding dong
Ese sonido es símbolo de mi perdición.

¿Qué demonios estoy haciendo? ¿Porqué accedí a salir con Edward Cullen?
Baje con cuidado las escaleras y abrí la puerta. Edward estaba más lindo que de costumbre, llevaba un traje negro, camisa blaca sin abotonar los primeros botones y sin corbata ya que el restaurante no es tan formal.
-Bella estás wow- dijo impresionado
-Tu también estas lindo. Vamonos, se nos hace tarde.
Cerré la puerta de la casa y él me ofreció su brazo que gustosamente acepté. Así los accidentes no sucederán. Apenas nos acercamos al auto el abrió la puerta, esperó a que me subiera y la cerró. En poco tiempo ya estábamos en marcha.
-Bella...
-Edward no es el momento de hablar, ya tendremos bastante tiempo en el restaurante. ¿Podemos cambiar el tema de conversación?
-Bueno, Emmet es el mariscal del equipo de fútbol americano, Alice es la capitana de las porristas y yo bueno, soy el capitán del equipo de fútbol soccer.
-Wow, ¿cuando te volviste deportista?
-Un día me levante dispuesto a darle un giro completo a mi vida. No he dejado de tocar el piano; eso es algo que es parte de mi.
Mientras seguíamos conversando de trivialidades: la hora y media de viaje se nos paso muy rápido. Cuando me di cuenta Edward estaba abriendo mi puerta.
-Bienvenidos a la Bella Italia, ¿tienen reservación?
-Si, a nombre de Edward Cullen.
-Claro, siganme.
El mesero nos guió hasta la zona privada del lugar, en la terraza
-Edward, no tenias que gastar más dinero aquí.

-Es una ocasión especial, ¿no lo crees?

-Aja...

-Mira Bella, yo lo siento, fui un estúpido. Cuando tu saliste con Jacob ese día, todo mi cuerpo se llenó de celos, no podía pensar en nada que no fuera sacarle los sesos a Jacob Black. No debí pegarle ni mucho menos gritarte. Que haya sido un cobarde que no podía decirte lo que sentía no es tu culpa. Yo te amaba, sólo que pensaba que no era correspondido- dijo Edward muy serio y mirándome profundamente a los ojos.

-Ed, yo solo salí con Jacob porque pensé que tu no me querías, además éramos muy pequeños, no sabíamos nada sobre estar enamorados. Jamás pensé que tu podrías llegar a sentir algo por mi, por eso acepte ir al cine. Cuando llegaste y me tomaste del brazo a la fuerza, me sentí bien, por segundos pensé que tu también me querías. Después le pegaste a Jacob y todo esa alegría desapareció, me gritaste, me trataste como una cualquiera. Heriste mi corazón con cada palabra que dijiste, no las he podido olvidar. Después de eso, me marche, le grite a Alice por defenderte y no estar de mi lado y también me aleje de Emmet sólo porque era un constante recordatorio de la amistad que en algún momento tuvimos. Me volví fría e indiferente con los demás, trataba mal a cuando hombre aparecía, sólo para saber porque demonios tu lo hiciste- le dije sollozando y con lágrimas bajando por mis mejillas.

-Bells ya no llores, dejemos eso en el pasado. Tratemos de reconstruir nuestra amistad, ya que eso es todo lo que podré obtener. Tenemos mucho rencor pero a pesar de todo yo te amo, nunca he dejado de amarte. Pero puedo tragarme mis sentimientos sí eso hace que no te alejes más- dijo Edward con mucho sentimiento en sus palabras, tomando mi mano por encima de la mesa. Una asombrosa corriente eléctrica invadió mi ser, una corriente que sólo Edward logra transmitirme.

-Edward, nunca deje de amarte. Podemos trabajar en una amistad, y después cuando confiemos uno en el otro de nuevo hablamos sobre nuestros sentimientos- dije apretándole la mano y retirándola. No quería perder mi control.

-Buenas, soy Alex y seré su mesero esta noche. ¿Gustan algo de tomar o ya saben su orden?

-Estamos listos para ordenar, quiero un espagueti a la boloñesa y unos raviolis de pollo en salsa blanca para la señorita. De tomar Coca Cola para ambos.

-Ed me conoces bien, ¿cómo sabías que eso era lo que iba a ordenar?

-Mmm no lo sé,creo que el instinto.

Continuamos hablando sobre lo que había pasado en nuestra vida en el tiempo que estuvimos lejos, era tan fácil conversar con el, parecía que no había transcurrido tanto tiempo desde que hablamos por última vez. Pidió la cuenta, dio nuestros cupones agregando algo más de efectivo, que no sea a conocer el monto, y después nos pusimos en marcha a mi casa. Por su loca manera de conducir llegamos en 30 minutos. Se bajó del coche, abrió mi puerta y me acompaño a la entrada.

-Bella, gracias por esta magnífica noche. Realmente te extrañaba mucho- y me abrazo. Volver a estar entre sus brazos fue la mejor sensación del mundo, pensar que estuve 5 años fuera de ellos se me hace increíble. Nuestro abrazo se extendió tanto tiempo que ni siquiera nos dimos cuenta cuando empezó a helar.

-Yo también tuve una gran noche Eddie, nos vemos mañana- le di un beso en la mejilla, abrí la puerta y entre antes de sucumbir a mis instintos.

Me fui a dormir y soñé con Edward. El nunca salió de mi corazón y la idea de que lo haga es algo aterradora.

Un claxon interrumpió mi sueño. Me asome a la ventana y ahí estaba el Volvo plateado del chico de mis sueños. Esperando para llevarme al instituto. Me cambie en un dos por tres y baje. Le di un beso a Sue y a Jasper le despeine el cabello. Tome las llaves de la casa y salí a su encuentro.

-Buenas días linda señorita- dijo en tono sensual mientras me abría la puerta. Ingresé al auto sonrojada, es la primera vez que me llama linda; y eso deja mucho que decir.

-Eddie, ¿qué te pasa?

-No lo sé, creo que ando de buen humor

Llegamos al instituo y todos los estudiantes voltearon. No era normal que los Cullen llegarán con una persona en el asiento del copiloto por lo que querían conocer a la chica misteriosa con el chico deseable de todo Forks.

-No te bajes antes de que yo llegue a tu puerta Isabella, o tendrás problemas muy serios.

Espere pacientemente en el auto hasta que el llego y me abrió la puerta. Cuando salí escuche los jadeos de toda la población. Lo se,no tiene sentido que la chica nueva venga acompañada del sexy Cullen, pero ya que.

-Eddie creo que a tus admiradoras no les agrado mucho

-La única que me preocupa esta a mi lado, por lo que si ya nos vamos al infierno, hay que hacerlo bien- dijo mientras pasaba su brazo por mis hombros, y yo ello reía de sus ocurrencias.

Alice apareció y camino junto a nosotros, aún no tenía tiempo de disculparme con Emmet, pero buscaría el momento.

-Ali, tengo laboratorio de biología también hoy, quieres esperarme antes de entrar a la cafetería, no quiero entrar sola.

-Claro Belly-Bells.

-Eddie, ¿vienes conmigo?

-Claro compañera.

-Edward Cullen, ¿desde cuando permites que alguien te llame Eddie y no le gritas? Tienes preferencias que no incluyen a tu pequeña hermana.

-Ali, tu sabes que lo detesto, pero en Bella suena genial- dijo coqueteando un poco. Creo que Edward no entendió la parte que debemos llevar las cosas con calma, pero para ser sinceros, muero por estar con el, entonces no tengo mal en que el adelante un poco el ritmo de nuestra relación.

-Ay ya vámonos Eddie.

La semana transcurrió tranquila, Edward y yo continuábamos saliendo después del instituto, en plan de amigos, sólo para conocernos mejor. Pero cada vez los coqueteos eran más notorios y nos acercábamos más el uno al otro.

Hoy íbamos a hornear cup cakes en mi casa. Mis padres están de vacaciones en Port Angeles y Jasper esta en el mall con Alice. Estaba terminando de alistarme cuando él entra en mi habitación.

-Hey, no puedes entrar así. ¿Qué hubiera pasado si estuviera cambiándome?

-Hubiera sido mi mejor tarde entonces.

-EDWARD

-Sólo bromeo Bells, sabía que no estabas cambiándote.

-Bueno, anda que tenemos mucho trabajo por hacer.

Bajamos a la cocina, saqué todos los materiales necesarios para nuestra receta y el recetario.

-Primero tienes que poner 2 tazas de harina en el tazón grande, mientras yo mezclo los líquidos.

-Si mi capitana.

-Edward trae la harina, esta mezcla ya esta lista.

-Nada más tengo que vaciarlo en la batidora ¿verdad?- pregunto viéndome firmemente a los ojos.

-S...si

Y cuando lo hizo, una nube blanca nos envolvió.

-¡Edward tenías que apagar la batidora primero! Míranos, estamos todos blancos.

-No todo, mira te falta ahí- dijo tirándome más harina.

-Eso no fue divertido- dije tirándole más.

Empezamos una guerra de harina, y yo simplemente empece a moverme. Edward acechaba como un león. Me tenía acorralada entre la encimara y su cuerpo, a una distancia muy peligrosa.

-Ahora si Bella, di tus últimas palabras antes de que te mate

-Bésame- dije casi inaudiblemente, pero si me escuchó.

Miró mis labios y se empezó a acercar lentamente, inclinándose, nuestras respiraciones se hacían más marcadas aún, nuestro aliento se mezcló. Nuestros labios se rozaron, muy poco pero lo suficiente para desencadenar nuestro autocontrol. Fue un beso lento, dejándonos llenar el uno del otro, buscando la manera de demostrar nuestros sentimientos, lamentablemente se necesita respirar por lo que nos separamos lentamente pegando nuestras frentes.

-No sabes lo mucho que he esperado para esto Isabella Swan- dijo Ed, mirándome con sus hermosos ojos verde.

-Y tu no sabes lo mucho que lo espere yo también- dije poniéndome de puntillas para alcanzar sus gloriosos labios una vez más.

Sus besos se volvieron algo adictivos y empezaron a incrementar su intensidad, pronto me vi sentada en la encimara para mayor comodidad. Edward pidió permiso con su lengua pero de lo negué y me separé. Me baje de la encimara, empezando a recoger el desastre que hicimos con la harina. Sentí dos brazos abrazarme por detrás.

-Bella no seas odiosa, no me dejes con más ganas de ti.

-Oh no señor, tienes que recoger el desastre que tu hiciste- dije volteándome y dándole un piquito.

-Si mi capitana- dijo robándome un último beso antes de soltarme.

Acomodamos la cocina y subimos a mi habitación. El se acostó en mi cama extendiéndome los brazos. Me recosté en su pecho y una sensación inexplicable me invadió. No había lugar en el mundo que el que yo deseara estar que no fuera aquí, con Edward. Pasamos el tiempo en charlas, besos furtivos y arrumacos.

-Bells, ¿quisieras ser mi novia?

No le conteste, sólo me voltee y le di un beso.

-¿Eso contesta tu pregunta?

-No, Bella si no quieres no te preocupes, llevaremos esto más despacio...

-Edward eso es un claro que sí, acepto ser tu novia- dije interrumpiendo antes de que se formará una idea que no es

-Creo que no nos tomamos eso de ir despacio muy en serio- dijo Edward riendo.

-¿Quién va a querer ir despacio teniendo a Edward Cullen acechando?

-Tienes razón, soy encantador- dijo él arrogantemente

-Ed por mucho que desee que te quedes, tienes que irte antes de que se haga muy tarde y me preocupe más por los posibles accidentes que puedan ocurrir.

Nos levantamos de la cama y fuimos hasta la puerta.

-Buenas noches mi novia hermosa, descansa. Mañana pasó por ti- dijo abrazándome por la cintura.

-Bueno Eddie. Te quiero- me puse de puntillas para darle el último beso.

-Ajá que tenemos aquí. Una pareja de tórtolos- dijo Jasper- Olviden las explicaciones todos sabíamos que en algún momento iba a pasar. Que descanses Bells.

Edward me dio un último beso antes de soltarme y montarse a su auto.

Y viéndolo alejarse comprendí que estábamos hecho el uno para el otro. Sin importar las circunstancias y problemas que hayamos vivido nuestro destino era estar juntos