Bella POV
Han pasado 6 meses desde que empecé a salir con Edward y han sido los mejores que he tenido. Después de arreglarme con Emmet todo volvió a la normalidad. Salimos todos los viernes un pub en Port Angeles. Alice ha estado coqueteando con un hombre en la pista de baile y eso pone a Jasper de muy mal humor, todavía no se decide en confesarle su amor a la duende y esta solo sale con el del pub porque piensa que no le gusta a Jasper; son bastante tontos en realidad.
Emmet es otra historia, encontró a la mujer de su vida en el estacionamiento del centro comercial. Se le había averiado su auto y se encontraba arreglándolo. Es una mujer alta, rubia, ojos azules, con un cuerpo despampanante, no le envidiaba nada a una modelo de Victoria's Secret. Su nombre es Rosalie Hale. Se unió rápidamente al grupo y parecía que llevábamos toda una vida juntos.
Las cosas con Edward no pueden ir mejor. Cuando celebramos nuestro 5 mesiversario, una palabra inventada por Emmet, él alquilo una cabina en el bosque, adornó la habitación y nos entregamos a nuestra pasión. Siempre deseé que Edward fuera mi primer todo y en esto no fue la excepción. Estábamos muy nerviosos pero todo pasó en cuanto nuestros labios se tocaron. Amamos cada centímetro de nuestra piel. Fue un momento perfecto.
Me estoy preparando para ir al instituto, hoy es día de presentación de proyectos científicos, por lo que solo tenemos que ir por medio día. Al escuchar el claxon del auto de mi novio, me despido de mi papá y de Jasper, y subo al auto.
-Hola hermosa- dice Edward, dándome un beso de buenos días.
-Hola guapo- contesto subiéndome al auto.
Mientras me abrochaba el cinturón, Edward subió al otro lado y nos pusimos en marcha. En medio del camino sentí como empezaba a sudar frío, me sentía nauseabunda y empecé a empalidecer.
-Edward detén el auto- digo, sintiendo como mi desayuno empezaba a subir a mi garganta.
-Bella solo faltan 5 minutos para llegar al instituto…
-¡AHORA!- contesté interrumpiéndolo. Él se parqueó de inmediato, baje corriendo del auto y vomité toda mi cena y gran parte de mi desayuno. Edward bajó del auto y sostuvo mi cabello para no ensuciarlo, mientras terminaba.
-Bells, ¿qué tienes?- dijo muy preocupado.
-No lo sé, creo que el algo de lo que comí me cayó mal. ¿Podemos ir a la enfermería del instituto por medicamento y después a mi casa?- pregunté, dejando que Edward me cargara hasta el auto, me sentía demasiado débil como para caminar el poco trayecto al auto.
-Aunque tú no quisieras lo haría amor, me preocupas demasiado.
Las náuseas no se me quitaron después de vomitar pero si se disminuyeron un poco, cuando llegamos al instituto nos dirigimos de inmediato a la enfermería, me dieron suero intravenoso para no deshidratarme y un tiquete de justificación para el día, también le dieron uno a Edward porque estuvo acompañándome, además las enfermeras lo amaban.
Al medio día me sentía muchísimo mejor y sin ningún rastro de malestar estomacal. En definitiva algo que había comido había enojado a mi susceptible estómago. Eddie se quedó todo el día en casa hasta que Sue regresó del trabajo.
La mañana siguiente desperté y de inmediato tuve que correr al baño a vomitar, mi estómago estaba vacío, por lo que debían ser jugos gástricos. Me quede en la casa para descansar, estuve vomitando gran parte de la mañana, pero en la tarde me encontraba mejor. Los chicos decidieron visitarme e hicimos una noche de películas. La semana transcurrió normal después de eso.
El miércoles me levanté con un poco de náuseas, pero no le tomé importancia, me alisté para el colegio y Edward pasó por mí. Entramos al instituto tomados de la mano como siempre y me dejó en mi salón de clases. A la mitad de la lección las náuseas volvieron, por lo que pedí permiso al profesor de ir al baño. Apenas salí de mi salón cuando tuve que correr para alcanzar el baño. Entré a un cubículo y vomité toda mi cena y mi desayuno. Me recosté en el cubículo a esperar a que pasaran, cuando lo hicieron me lave la cara y enjuagué mis dientes. Alice entró poco tiempo después mirándome con desaprobación.
-Bells, si te sientes mal deberías ir a casa, necesitas descansar si quieres recuperarte para el sábado, va a estar genial.
-Ali ya me siento mejor, seguro fue solo una recaída.
-Bueno Bells, ¿puedes fijarte si estoy manchada? Mi primer día es el peor y las enfermeras no nos dejan retirarnos por situaciones femeninas, cuanto las odio.
-No Ali, todo en orden- dije, pensativa. Mi período debió de haber llegado hace tres semanas, pero como siempre se atrasa unos cuantos días no le di importancia, pero tanto tiempo no es normal. Conté los días en mi cabeza y no calzaban. Tenía 22 días de retraso, esto no puede ser… ahora todo tenía sentido.
-Alice, necesito que digas que te mueres de dolor de estómago y me acompañes a Port Angeles.
-¡SIIII! Bells tenemos que ir al centro comercial, hay unas promociones que debemos obtener. Los zapatos tienen 40% de descuento si pagas con Platino…
-Alice, no tenemos que ir al centro comercial, solo a una farmacia. Vamos después lo descubrirás.
Le mandé un texto a Edward "Amor me siento mal otra vez, iré a casa, Alice viene conmigo, tal vez manejemos a Port Angeles a la farmacia y paso a verte. Te amo". Después de recibir su mensaje, caminamos a la enfermería.
Salimos del colegio después de tener el permiso sellado, y nos pusimos en marcha a la farmacia de Port Angeles, con la manera loca de conducir de Ali, llegaríamos en máximo una hora.
-Ahora nadie nos escucha, suelta la sopa ya Bells- dijo Alice con su cara de corderito a medio morir, gracias a ella consigue todo lo que quiere.
-Bueno, creoquepuedoestarembarazada- dije muy rápido.
-¿QUÉ TU QUÉ?
-Que creo que puedo estar embarazada- dije más despacio, analizando yo también las palabras- el día que cumplimos 5 meses estuvimos juntos pero nos cuidamos, después de eso solo estuvimos una más juntos, en el prado, pero no andábamos condones porque fue inesperado, jamás pensé que esa noche fuera a traer consecuencias
-Bells, solo ustedes lo hacen sin protección. Aun usando métodos anticonceptivos hay un margen de error en ellos.
-Lo sé, solo que no pensé en que soy yo. Cuando algo puede traer consecuencias y lo hago, estas siempre vienen a mí. No digo que si estoy embarazada vaya a ser un error y no sería una consecuencia nefasta, pero sí muy inesperada e inoportuna. Esperaba tener hijos cuando cumpliera 30 y tuviera profesión, una casa, estando casada con Edward
-Míralo solo como un cambio en el orden de tus ideales, sé que serán excelentes padres, y no dejarán de tener el apoyo de nuestros padres, talvez solo una gran regañada sobre el uso de anticonceptivos pero no los van a desheredar. Si es así todos nosotros veremos cómo los ayudamos.
Estacionamos en la farmacia y caminamos a la sección donde se encuentran las pruebas. Compramos una de cada tipo, llevábamos 7 cajas. Las pagamos y después nos fuimos al baño del mismo local.
-Bells, es ahora o nunca. Estoy contigo y esperaremos ese resultado juntas ¿sí?
-Ok, ahora vuelvo.
Oriné en el tarrito que traía cada una de las pruebas, algunas era directamente por lo que no perdía tiempo llenando el tarro esterilizado. Me limpié y salí del cubículo con todas las pruebas. Las coloque en el borde del lavatorio y esperamos 10 minutos. Los más eternos de mi vida.
-Ya es tiempo Bells, ¿juntas?- dijo Ali
-Juntas- dije yo
Nos tomamos de la mano y bajamos nuestra vista a esos siete palitos, donde todos indicaban lo mismo. Una en especial era digital, decía "EMBARAZADA 8+". Lo que indicaba inclusive la semana de concepción del bebé. Debía tener unas 8 semanas y medio como decía. Tenía 3 semanas de retraso más el mes que espere por mi período.
-Alice, yo no sé qué voy a hacer- me eché a llorar a sus brazos, no porque quisiera deshacerme de mi bebé ahora que sé que existe, sino porque en mi casa me van a matar.
-Bells, tranquila. Lo primero que tienes que hacer es decirle a Eddie que me hicieron tía, después toman la decisión de cuando decirle al resto de la familia. ¡QUÉ EMOCIÓN!- dijo Alice chillando de emoción.
-Llévame a tu casa Ali, por favor.
Condujo a más velocidad que la habitual, tenía demasiadas ansias por llegar a su casa. Necesitaba tener a Edward ahora.
-Hola Esme- dije saludando de beso a la mamá de los Cullen y subiendo la escalera hasta el tercer piso, donde se encuentra la habitación de Edward. Toque la puerta y me recibió con un beso apasionado que gustosamente devolví.
-Ed, tenemos que hablar- dije entre beso y beso.
-¿Ahora?- dijo insistentemente
-Si ahora- dije, poniendo una mano en su musculoso pecho, apartándolo de mí, antes de que pierda la cordura y el hilo de mis pensamientos.
-Bueno, soy todo oído.
-Yo… bueno tú sabes que nosotros… la cuestión es…
-Bella, deja de balbucear y ve al grano. Me pones muy nervioso.
-Yo no sé cómo decirte esto. Nos amamos y es muy pronto. Estoy embarazada, tengo aproximadamente 8 semanas. Si no quieres hacerte responsable no importa, solo tienes que saber de su existencia y que no quiero darlo en adopción, mucho menos abortar. Lo voy a criar y amar…
-Bella, esa es la mejor noticia que ha salido de tus labios. Es maravilloso- dijo, tomándome en sus brazos, abrazándome fuertemente y repartiendo besos por toda mi cara, retirando las lágrimas que no note que derramaba- criaremos a nuestro bebé juntos y le daremos lo mejor. Tenemos solo 6 meses de instituto, por lo que no nos retrasaremos en las clases y podremos terminar nuestro penúltimo año. Mi mamá se encargará de cuidar a nuestro pequeño de 8 a 2, las horas del colegio, y nosotros lo atenderemos el resto. Es un poco adelantado pero deberíamos de pensar en comprar una cuna, no mejor dos para tener una en esta casa y otra en la tuya, los encierros…
-Ed, tranquilízate. Nos acabamos de enterar- dije dándole un beso.
-Es que esa ha sido la mejor noticia que me has dado. Te amo Bella pronto Cullen.
-Y yo a ti Edward Cullen.
