Tardó aún unos segundos en recomponerse y encender el motor del vehículo.
Salió del aparcamiento y cuando se iba vio por el retrovisor una figura conocida que estaba agitando los brazos. Le dio un vuelco al corazón.
-¡¿Shaw!?
-¡Para!
Root paró y Shaw se acercó hasta el coche.
-Pensándolo mejor. No tengo ganas de quedarme.
-¿Y ese cambio de repente?
-No sé, estoy demasiado borracha para pensar, supongo que por eso estoy aquí contigo y no con aquel tipo.
Root sonrió.
-Supongo que esto es lo más parecido a una declaración que voy a obtener jamás, ¿verdad?- susurró.
-¿Cómo dices?
-Nada, entra, estás borracha.
Al llegar a aquella casa Shaw se dirigió al sillón, pero antes de que se lanzara, Root la cogió y la arrastró hasta la cama.
-Será mejor que duermas aquí. No se te vaya a abrir la herida.
No tardó ni dos segundos en dormirse.
Root apagó la luz y se durmió en el sofá.
Al día siguiente Shaw se levantó como si tal cosa. No tenía resaca ni mala cara. Despertó a Root de un manotazo.
-Levanta, tenemos que largarnos de aquí.
-¿Qué?
-Que tenemos que irnos.
-¿Por qué?
-Joder, ¿tu máquina no te habla o qué?
Root apartó la mirada.
-Me habla cuando tiene que hablarme…
-Pues esta vez no te ha dicho que tenemos a los dueños de la casa entrando por el porche.
De un salto Root se puso de pie.
-Sígueme.
Shameen se adelantó y comprobó que no hubiese nadie en la parte de atrás de la casa. Con un gesto hizo que su amiga la siguiera y se escabulleron sin que los dueños las vieran.
Caminaron un par de minutos entre las calles de aquel vecindario que parecía no acabarse nunca.
-Mira Root…
-¿Sí?
-Lo que hice y dije anoche…
-Sí, lo sé. No hace falta que digas nada, estabas borracha.
No dijeron ni una palabra más hasta llegar a una parada de autobús.
-Shaw…
-¿Sí?
-La máquina me ha hablado- mintió Root.
-¿Qué ha dicho?
-Quiere que nos separemos.
-¿Qué? ¿Enserio?
-Ajá. Me temo que nuestra aventura juntas ha acabado aquí. Toma el primer autobús que venga. Yo tomaré otro.
Shaw frunció el ceño pero obedeció órdenes.
-Nos veremos pronto…
Root la vio partir y casi de inmediato se arrepintió de ello. Sacó de su bolsillo un pinganillo y se lo puso en la oreja.
-¿Me escucha?- dijo una voz metálica al otro lado de la línea.
-Sí…
-Uno, siete, dos, cuatro, uno, ocho, tres, uno. Está en peligro de muerte.
Root sintió un pinchazo en su estómago al entender la cifra de números. "La he jodido. Es el número de Shaw".
-Ayúdame a llegar hasta ella, por favor.
-Objetivo perdido. Manténgase a la espera para seguir instrucciones.
-¡No es posible que la hayas perdido!- gritó Root.
Una señora que pasaba por allí la miró asustada. Root esperó a que la máquina le volviera a hablar pero no lo hizo en todo el día. Cuando empezaba a notar los huesos entumecidos se levantó de la parada de autobús y caminó sin sentido por las calles. Al final llegó a un motel en una carretera bastante a las afueras del barrio y pidió una habitación para ella.
No podía pegar ojo. No era capaz de quitarse de la cabeza lo que le había dicho la máquina. Pero, ¿dónde buscarla? Era inútil. Y sobre todo, ¿por qué se le había ocurrido la maldita idea de dejarla marchar?
Entonces se le ocurrió algo.
Bajó a la recepción y preguntó si había algún ordenador que pudiera usar. El recepcionista, un hombre extraño y mal aseado, señaló un ordenador con internet a monedas.
"Me servirá".
Sacó de su bolsillo algunos dólares y ladeó un poco la pantalla hasta asegurarse de que el recepcionista no veía lo que hacía.
Se coló en la infranet y rastreó los últimos lugares donde sabía que Harold había estado conectado.
Encontrarlo iba a ser tan difícil como buscar una aguja en un pajar, pero lo iba a intentar con todas sus ganas.
Root miró el montoncito de monedas que había agrupado al lado del ordenador. Luego miró al recepcionista y trucó el contador para no tener que gastar ni una moneda más.
Habían pasado más de tres horas, había dejado cientos de mensajes cifrados para ver si Harold había tenido la misma idea que ella. Justo cuando se iba a dar por vencida una pantalla se abrió ante sus ojos.
-Señorita Groves, ¿dónde se encuentra?
-Estoy en el 320 de Union Road, por favor, venga a buscarme. Shaw está en peligro.
La pantalla se difuminó y Root salió de la recepción.
