El tipo apuntó y…
Un segundo más y Root habría muerto de un certero disparo en la cabeza. Suerte que Shaw se había percatado y haciendo un esfuerzo sobre humano había conseguido levantar el brazo, apuntar y disparar primero matando a aquel hombre. Entonces Shameen se desplomó en el suelo del dolor.
-¡Shaw!- gritó Root saliendo de su ensimismamiento y llegando hasta donde ella estaba-¡Te han dado! ¡Te han dado!
Root la cogió entre sus brazos y la apretó contra sí.
-Te han disparado dos veces Shaw - dijo con los ojos rallados a punto de empezar a llorar- Y aun así me has salvado.
-Tú también a mí- balbuceó Shaw.
-¿Cómo dices? Te han alcanzado dos veces.
-Sí, pero tñu has matado a uno de ellos y yo he aprendido de mis errores- dijo Shaw abriéndose la camisa con cuidado y dejando entrever el chaleco antibalas que se había puesto horas antes – Suerte que no me han disparado en la cabeza- intentó bromear.
Root la miró entre incrédula y aliviada.
-Gracias por venir a por mí, Root.
-Gracias por haberme salvado la vida- respondió sin dejarla de abrazar.
John había llegado a la escena momentos atrás pero al ver que la situación ya estaba controlada se había mantenido al margen. Intuía que no era momento de interrumpir. Dio media vuelta y fue hasta el vehículo donde esperaba Harold.
-¿Han encontrado a la señorita Shaw?- preguntó Harold -¿Y la señorita Groves? ¿Dónde está?- añadió en tono inquieto.
-Están bien- fue todo lo que dijo John con una media sonrisa en los labios.
Mientras, entre los contenedores del puerto, Shameen seguía entre los brazos de Root.
-¿Cuándo vas a darte cuenta de que jamás te voy a dejar sola si me necesitas, Root?- contestó Shameen parafraseando algo que ya Root le había dicho a ella días atrás.
Las dos mujeres se miraron algunos segundos y Root se acercó aún más a ella.
-Nunca debí dejarte ir- le susurró al oído.
-No me iré sino quieres – dijo por primera vez Shaw hablando totalmente enserio.
Root no pudo resistir ni un minuto más la tensión y se acercó a los labios de Shaw rozándolos con los suyos. Shaw intentó resistirse durante una milésima de segundo pero entonces comprendió que no podía luchar contra algo que había estado deseando desde tanto tiempo y abrió los labios para recibir el beso de Root. Las dos mujeres se besaron durante un buen rato, perdiendo la noción del tiempo o del espacio. En ese momento sólo estaban ellas.
No volvieron a hacer caso del mundo exterior hasta que escucharon el ruido de un motor acercándose.
Las dos mujeres se levantaron deprisa del suelo y vieron el vehículo de Harold asomar por la esquina.
-Vamos, hay que irse, aquí no estamos seguras- dijo Shaw apoyándose en Root.
Se subieron en el vehículo de Harold y se marcharon del puerto rápidamente.
Root y Shaw, que iban sentadas en la parte de atrás del coche, apenas se miraron durante el trayecto hasta el centro de Nueva York, mirando siempre a través de las ventanillas. Sin embargo, sus caras delataban que había sucedido algo. Shaw tenía las mejillas rojas y Root una media sonrisa en su cara. Y lo más extraño, ninguna de las dos, especialmente Root, hablaron ni una sola palabra durante el recorrido.
-No creo que sea seguro ir a nuestra guarida aún- dijo Harold cuando merodeaban la zona del Midtown East.
-Desde luego- dijo John- Si necesitan algo, estaré localizable- dijo antes de bajarse del vehículo.
-¿Señoritas?- preguntó Harold.
-Creo que yo también me bajaré por aquí- añadió Root- Quizá haya algún buen espectáculo que ver en Broadway esta noche.
-Yo ya veré lo que hago, pero prometo no irme demasiado lejos - añadió Shaw.
Las dos mujeres se bajaron del coche y caminaron en direcciones separadas. El coche de Harold se fue rápidamente.
Shaw se dio la vuelta y gritó:
-¡No me iré si no quieres…!
Root se paró en seco y sonrió. Volvió sobre sus pasos hasta llegar a donde estaba Shaw esperándola.
La agarró de la cintura, la atrajo hacia sí y la miró a los ojos sonriendo justo antes de posar sus labios en los de ella.
Shaw respondió al beso y también la apretó contra sí. Pudo sentir el calor del cuerpo de Root contra el de ella.
-Pensaba que lo de antes había sido por un shock debido a las balas- bromeó Root.
Shaw apretó los labios de forma sexy.
-Puede ser que todavía me dure el shock...o puede que esté loca...
-O ambas- añadió Root.
Shaw se rió.
-Vamos...
Cogió de la mano a Root y la arrastró un par de manzanas hasta su apartamento.
