Inui Sadaharu camina por última vez por los largos pasillos blancos de lo que fue el trabajo de toda su vida. Las serraduras electrónicas se habían modificado para cerrarse y no volver a abrirse nunca. Detrás de él las luces se apagaban una por una haciendo que el pasillo por donde caminaba pareciera salido de una película de terror.
Por primera vez no había ruido, por primera vez sentía que ya no había camino por delante de él. Cometió infinitos errores uno tras otro que lo llevo a la peor y única decisión. Abandonar el lugar y escapar lo más lejos que podía, tenía que desaparecer y gracias a los últimos movimientos que pudo hacer en los archivos de la policía elimino de la base de datos la gran mayoría de su historia.
Sentía mucha culpa en su interior, porque dejaba absolutamente todo atrás. Y eso incluye a los asesinos que estuvo criando y educando desde el momento en que llegaron a sus manos. Antes de que llegara la hora de que todos ellos fueran a dormir él modifico el sistema de ventilación para que expulsara en las habitaciones un gas especial para que los asesinos duerman hasta que se desactive este sistema o el gas se termine.
Pero, ¿Cómo comenzó esta cadena de mala suerte? Comenzó con la decisión de encerrar a Tezuka en el edificio. Él tenía muchos colegas que lo idolatraban y su desaparición repentina los preocupo en extremo. Después la decisión de involucrar a la policía y encerrar a los investigadores que tenían secuestrada a Sakuno. Obviamente cada caso se archiva incluyendo en el hasta el más mínimo detalle. Estos archivos viajan de mano en mano pasando por diferentes sectores hasta que un novato recién llegado lo descubre y empieza a leerlo.
Este novato se dio cuenta de que algo no encajaba en todo esto. Comienza diciendo que esa casa era sospechosa pero no especifica los factores que la hacen sospechosa, después hablan de la desaparición de Sakuno pero en ningún otro archivo que haya pasado por sus manos hayo una denuncia de desaparición de esta chica, luego debería decir lo que se encontró en las computadoras confiscadas pero solo dice que se sospechaba que las usaban para espiar a los vecinos y no había nada más.
Puede que era un novato pero no es un tonto, su padre es un sargento y sabía muy bien que por sus principios que él nunca podría ir en contra de la ley. Así que fue con él para entregarle el caso y poco a poco se fueron revelando los policías corruptos que había dentro de la comisaria. Se empezó a investigar lo que en verdad hacían los sospechosos, que en realidad eran ex detectives que Inui obligo a abandonar su trabajo y se revelo la existencia de esta organización.
Todo este movimiento duro dos semanas y nadie dentro del gran edificio blanco sabía lo que tenían que hacer, todos estaban deliberando las acciones que habían que empezar pero el tiempo corría y la desesperación no les dejaba pensar con total claridad.
Finalmente tomaron una decisión que lamentarían por lo que les queda de vida. Intentar desviar la atención de la policía hacia otra zona, pero de nada les sirvió, la policía demostró ser más inteligentes que ellos y ya no tenían ningún aliado dentro de sus fuerzas.
Todas las personas dentro del edificio tomaron todos los archivos y se desasieron de ellos. Sin embargo aún quedaban los jóvenes asesinos que podrían delatarlos, Inui decidió encargarse de ellos pero en su frio corazón aún quedaba un poco de bondad que le impedía matar a los jóvenes que vivían allí. Pero nada le impidió tomar un arma, caminar hasta la sala donde estaban los cinco al mando y matarlos uno por uno con un disparo en la cabeza, al igual que los trabajadores en el resto del edificio.
Ahora estaba caminando hasta una pequeña salida de emergencia, tenía que subir varias escaleras y al final de estas habría una pequeña puerta que salía en la parte trasera del hospital. Tapo su cara con una capucha y camino lentamente pero con unos nervios que le carcomía completamente.
Estaba caminando sin tener un camino que seguir, lo único que sabía era que, con el poco dinero que tenía, debía salir de la ciudad e intentar conseguir un lugar donde vivir.
Varias horas pasaron y un gran grupo de policías había logrado entrar al gran edificio blanco encontrándose con una oscuridad absoluta, encendieron las linternas y vieron que estaban en una gran salón con varias puertas de las que eran imposibles abrir, no quisieron hacer ruido así que optaron por el único pasillo que no tenía una puerta bloqueando su acceso. Avanzaron lentamente y encontraron a cinco personas tiradas en el piso con un charco de sangre a su alrededor.
Tomaron la identidad de cada uno de ellos y ya para ese momento dejo de importarles el ruido que hacían. Detrás de los cuerpos se encontraba otra puerta diferente del resto, dispararon en la cerradura y la puerta se abrió dejando ver una sala de vigilancia llena de pantallas colgadas en las paredes y un panel de control en medio de la sala, todo estaba apagado y habían varios cuerpos tirados en el piso de la sala.
Antes de seguir avanzando por las puertas decidieron intentar activar las cámaras así que revisaron los cables y después de otra hora pudieron volver a activarlo y las luces dentro del edificio volvieron a encenderse.
En cada pantalla se mostraban 20 imágenes de las cámaras, en cada una de ellas se mostraba a una persona durmiendo en una cama. La policía se quedó allí investigando cada imagen e intentando identificar a las personas que aparecían en ellas.
Mientras el resto buscaba la mayor cantidad de archivos que podían encontrar uno de los policías noto la modificación que le hizo Inui al sistema de ventilación. Lo revisaron y después de unos minutos optaron por retirar el gas que obligaba al resto a dormir.
Continuaron haciendo lo suyo, comparando los archivos que tenían los ex detectives con los pocos que encontraron en ese lugar, dándose cuenta que los asesinos que investigaban no eran más que una pequeña parte de cientos y cientos de jóvenes viviendo en ese lugar.
En una pequeña habitación de ese lugar un joven peli-verde estaba por despertarse, abrió los ojos lentamente y se movió un par de veces para estirarse. Intento volver a dormirse pero sus ojos se abrían automáticamente así que opto por levantarse, pero al pasar su muñeca por la cerradura para abrirla esta le respondió haciendo un sonido que le hacía entender que no se abriría. Intento un par de veces más pero ocurría siempre lo mismo. El muchacho no le importó ya que sabía que a partir de las cinco de la mañana podían abrir la puerta así que volvió a la cama para dormir.
Lo mismo ocurrió en la habitación de Fuji, solo que él no perdió tiempo intentando volver a dormirse y al levantarse sus piernas no le respondieron haciéndole caer al suelo. Toco sus piernas y pensó que aún estaban "dormidas" e intento no preocuparse y esperar a que respondieran.
Pasaron varios minutos y lentamente recuperaba la sensibilidad en sus piernas, noto un aroma extraño en el aire que lentamente se desvanecía y tuvo la intuición de que algo malo está pasando.
Cuando pudo mantenerse de pie fue hasta la puerta pero no pudo abrirla, miro el reloj que había en su muñeca y le pareció extraño ya que debería abrirse.
Y así ocurrió sucesivamente, cada uno que despertaba tenían los mismos síntomas de adormecimiento en sus extremidades y cada vez que intentaban abrir la puerta esta no cedía.
Mientras que en la sala de vigilancia cada uno de los policías que estaban allí observaban cada uno de sus movimientos, uno de ellos encontró un micrófono así que comenzó a hablarle a cada uno de los asesinos en ese lugar.
El jefe de la policía Jujiro Oni les hizo entender a todos que el lugar estaba bajo la vigilancia de la policía, en cuanto escucharon eso todos y cada uno de los asesinos cayeron al suelo. Ellos sabían que un día así podría llegar, pero ninguno contaba con que Inui y todo el resto de los administradores del lugar los dejarían abandonados.
