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El teléfono sonó por la mañana en la casa de los Evans, provocando que Angela se despertara y pronunciara un conjuro, junto con un movimiento de la mano.

-Camelo meleon melo.

La lengua que sobresalía de su sombrero de camaleón, se encontraba encima de la mesita de noche, y se alargó para salir del cuarto de Sue, llegar hasta la sala y tomar el teléfono. Cuando la lengua del camaleón volvió Angela tomo el teléfono y lo metió entre las cobijas con ella para contestarlo, pues no tenía ganas de levantarse.

-Casa de los Evans ¿Qué desea?-dijo, con tono perezoso-si Soul te la paso en un momento. Sue, Sue, es tu padre, despierta.

Movió a la chica para que despertara y Sue frotándose aun los ojos, tomo el teléfono y contesto.

-Bueno, papá ¿Qué ocurre?... ¿Hablas en serio? Entonces regresan antes ¡Es genial! No se preocupen yo tendré todo listo-terminando de decir esto colgó y Angela le lanzaba una mirada interrogante.

-¿Qué pasa? Creí que tus padres estarían de vacaciones otras cuantas semanas-pegunto la bruja jalando las cobijas para taparse del sol.

-Yo también-contesto Sue parándose de la cama y dirigiéndose al baño para cambiarse y arreglarse.

Angela tardo un poco más en levantarse. Salió del cuarto aun en pijama. El desayuno ya estaba sobre la mesa y Sue comía tranquilamente.

-Muchas veces me recuerdas a Maka-san-le comento la bruja a la joven-no solo por tus habilidades heredadas, las dos son tan responsables y amables, pero cuando se molestan es mejor dejarlas sola. Y en lo que respecta a la música lo heredaste de tu padre porque Maka-san no entiende nada de música.

Sue masticaba lentamente el pan con crema y mermelada que preparo y veía como Angela se preparaba otro. Sus padres no le contaban gran cosa de su pasado, antes de que ella naciera. Sabía sobre la pelea con el dios demonio y todo eso, pero no más. Sus padres no divagaban mucho en su pasado, en especial sobre sus misiones anteriores antes de la batalla en la luna.

-¿Cómo era shibusen cuando llegaste Angela-neechan?

Angela que estaba masticando en ese momento paso el bocado y contesto

-No es que haya cambiado mucho, los alumnos vienen y van al igual que las armas. Hay gente como tus padres que se quedan para ayudar a Shinigami-sama en todo lo que pueden. A cada técnico y arma de Shibuse los une un lazo de compañerismo y confianza que perdura para siempre. En mi época había bastantes conflictos por lo del dios demonio y todo eso. Pero la gente mantenía la fuerza y valentía-termino de contar la bruja con una sonrisa, y dando un trago a su leche.

-No me dices mucho con eso, solo me repites lo mismo que mis padres-y reflexionando continuo-pero también entiendo que eran tiempos difíciles, que tal vez no quieran recordar.

La bruja miro a Sue, no comprendía porque la muchacha preguntaba precisamente sobre un pasado que ella quería olvidar. La verdad lo que Sue quería indagar en el pasado de Angela, era saber sobre Mifune y lo que podía hacer para encontrarlo y que se reuniera con Angela.

El silencio reino por un rato y las dos comieron en silencio. Sue se decía a si misma que tendría que indagar en otra parte. Después de un rato Angela interrumpió sus pensamientos.

-Por cierto ¿Qué te dijo tu padre?

-¡Oh cierto!-exclamo Sue y se llevó una mano a la sien de la cabeza-pues mis padres se regresan porque… bueno pues… resulta que mamá está embarazada-termino de decir esto con una enorme sonrisa.

-¡GENIAL!-fue la contestación de la bruja-¿Desde cuándo?

-Por lo que me dijo papá, dos meses.

-Pues que bien por ellos, y por el momento vámonos que tienes clases que tomar y yo debo trabajar también.- Termino el último bocado de pan y saco a Sue del brazo para llevarla en escoba a la escuela

-Aun estas en pijama-le recordó Sue aferrándose a ella pues ya estaban volando.

-No hay problema Camelo melo came-pronunciadas estas palabras toda su ropa cambio y su aspecto era impecable

En shibusen los chicos estaban en el tablón de misiones para escoger la más apropiada a sus habilidades

-Todas se ven demasiado fáciles. ¿No habrá algo más complicado y peligroso?

-Si como si quisieras meter a tu compañera en peligro-le decía Yuki a su hermano menor mientras examinaba una misión, que al parecer se ubicaba cerca de las montañas

-JA, la mía no es tan delicada como Sue-reclamo Yuta.

-Sue es la persona más terca y obstinada que conozco, no te gustara verla enojada-dijo Yuki con una sonrisa de fingido miedo y sintió una mano en su hombro

-¡Te escuche!

-¡Sue! ¡Qué bueno es verte otra vez!-y tomo de la mano a su novia que se sonrojo de inmediato.

-Te escuche… así que no quieras… hacerte el inocente.

-No sé de qué me hablas-respondió Yuki y sonrió amablemente sin soltarla.

-Cambiando de tema-menciono la chica, aun ruborizada-¿Ustedes conocen a alguien llamado Mifune?

-¿Mifune?-contestaron los dos hermanos al unisonó

-Si

-Un chico-dijo Yuta en tono de broma-no me digas que piensas cambiar a mi hermano. Eres un mal novio Yuki mira que cambiarte después de unos meses.

Yuki torció el gesto y Sue lo volteo a ver, por alguna rara razón le gustaba ver a su novio celoso y con una sonrisa contesto.

-Pues…-se tardó en contestar y sintió como Yuki la acercaba más a él-por supuesto que no es eso. Tengo entendido que fue un buen espadachín y me gustaría investigar un poco sobre esta persona, es importante saber sobre la historia de Shibusen.

-¿y cómo te enteraste de esa persona?-pregunto Yuki.

-Por Angela-neechan, al parecer eran conocidos-repuso Sue.

-Quizá nuestros padres sepan algo, después de todo papá también es espadachín-pronuncio Yuki.

-Deberías hacer un trabajo sobre mí, y cuando sea famoso puede que te lo firme-contesto Yuta y soltó carcajadas.

-Déjalo-comento el novio de Sue-esta así porque su querida Técnica se ha enfadado con el

Al oír esto Yuta se quedó callado y se marchó sin decir una palabra más, algo verdaderamente raro en un tipo con tanta energía.

-¿En verdad existe alguien que pueda deprimirlo?-cuestiono Sue al ver como Yuta caminaba de lado.

-Parece ser que sí, aunque es la única-dijo, jalando el brazo de Sue -vámonos hay clase práctica en mi salón- y se llevó a su novia

-Qué lindo, ver a Carter desde temprano-dijo Sue con ironía.

En una casa cercana a la playa una mujer rubia y de ojos esmeralda como los de Sue, caminaba por la arena pateando las olas con mucha obstinación y daba pequeños brincos hasta que alguien le grito:

-Maka estas consiente de que no puedes moverte tanto ¿verdad?-la regañaba un Soul en verdad preocupado.

-Soul, me regañas por lo mismo que cuando estaba embarazada de Sue. Entiéndelo, estoy embarazada, no paralitica, no hay problema con que camine un poco. Si vuelves a ponerte igual que hace quince años me vas a causar un ataque de nervios a mí también-pronuncio rápidamente Maka con las manos en la cintura, gesto terco y torciendo la boca.

-Es que te tienes que cuidar-declaro Soul que la ayudaba a caminar tomándola del brazo

-Es imposible razonar contigo-bufo Maka y dejo que este le ayudara

-Sera como quieras, pero regresemos a la casa. También tú quieres ver a Sue o ¿me equivoco?

-Pues claro que quiero ver a mi hija-y dio un leve suspiro

Lo que Maka no sabía es que Soul aparte de estar contento por el embarazo de su esposa, también quería regresar a su casa para cuidar a su princesita, pues no soportaba que el hijo de sus amigos tuviera el camino libre y pudiera propasarse con su hija.

Mientras tanto dos alumnas salían de la pista de calentamiento en dirección a la enfermería, la chica pelirroja que había llegado corriendo por las gradas choco con la albina. Ambas se cayeron desde la última grada hasta el suelo y se llevaron unos cuantos golpes.

-Cada vez te vuelves más bruta-comentaba Sue por lo bajo, agarrándose las costillas que le dolían mucho, a una Samanta que llevaba el labio roto

-Esto no hubiera pasado de haberte quitado de mi camino-reclamaba Samanta que estaba muy despeinada y se agarraba la muñeca-¿te das cuenta de que rodamos quince metros de gradas, Evans?

-Lo que me sorprende es que andemos en pie Carter, me duele todo, la última vez que me sentí así fue en una misión, siento que me paso un tren encima. Además lo único que estaba haciendo era esperar a Yuki y a Melisa que fueron por material para la prueba de obstáculos. Que tu llegaras corriendo por las gradas no es mi culpa.

Estaban doblando la esquina de un pasillo cuando de repente escucharon una voz.

-Que mal aspecto tienen señoritas, ¿necesitan ayuda?-era un joven rubio y de ojos verdes, su aspecto le pareció algo antipático a Sue, pero al parecer Samanta lo conocía, ya que lo llamo por su nombre.

-Olvídalo Daniel, ambas podemos llegar a la enfermería solas-fue la contestación de Samanta y le hizo un gesto a Sue para que siguieran su rumbo, pero algo completamente inesperado paso. Por el dolor de los golpes al caer de las gradas, ni Samanta ni Sue pudieron reaccionar. Sue no pudo evitar que Daniel la tomara por los hombros, la recargara contra la pared y la besara.

-Pero que demo… auch-fue lo que dijo Sue cuando pudo apartar a aquel extraño con la ayuda de Samanta

-Pensé que besarte me resultaría más difícil, pero ya vi que no eres ningún reto. Por un momento creí que la hija de Maka Albarn-san tendría más capacidades físicas, pero en fin-dijo con un último suspiro y se fue dejando a Sue arrodillada llena de impotencia.

Samanta se acercó a la albina, aun agarrándose la muñeca que le dolía aún más por jalar a Daniel por la camiseta y trato de consolarla

-No te preocupes, no se lo diré a Yuki, además él se enojara un montón si se entera-dijo la pelirroja tratando de calmar a la chica albina que temblaba de furia.

-¡A mí que me importa que se entere Yuki! ¡Sé que se va enojar, pero no es como si yo le hubiera sido infiel! ¡Como si un estúpido beso pudiera acabar con lo que sentimos!-grito a pleno pulmón olvidándose del dolor-¡Lo que más me molesta es lo que dijo al final, atentar así contra mi orgullo, y esto no se va quedar así!

Samanta se quedó muy sorprendida al ver como reaccionaba su compañera, sabía que la joven tenía carácter, aun así nunca la había visto tan molesta y sonriéndose le dijo:

-En definitiva, hice bien en cederte a Yuki-comento Samanta, a modo de broma y ayudo a levantarse a la otra chica

-No digas tonterías-reclamo Sue, haciendo pucheros y ambas siguieron su camino por un buen analgésico.

En otra parte de la escuela, en los pasillos, Daniel con los brazos en la nuca, tarareaba una melodía y al cruzarse con Yuki y Melisa le sonrió al primero maliciosamente, pero el joven no le hizo gran caso y siguió su camino.

-¿Lo conoces?-pregunto Melisa que se dio cuenta de la mirada de Daniel

-La verdad es que no, pero...-no termino de hablar, se lo pensó mejor antes de mencionarle a Melisa lo que le escucho decir antes al joven, y tranquilamente cambio el tema-mejor nos apuramos ¿no crees?

-Tienes razón.

Al llegar a la pista de calentamiento ninguno de los dos vio a su técnico, por lo que le preguntaron a la profesora si sabia a donde habían ido Sue y Samanta

-Sam llego corriendo por las gradas y ambas fueron a dar al piso, en este momento deben estar en la enfermería-contesto sin darle gran importancia-y ni se les ocurra seguirlas

Viendo que Melisa y Yuki comenzaron a caminar a la salida del campo.

-Las dos se pueden cuidar solas y yo no permito que nadie se salte mi clase, a menos que exista una buena razón. Así que ambos regresen y póngase a trabajar.

Ninguno de los dos replico. Contradecir a la profesora de deportes era como ir contra la corriente.

En la enfermería Kim que fue asignada doctora por su magia curativa atendía a la pelirroja primero, en lo que Sue esperaba su turno.

-¿Cómo demonios terminaron así?-pregunto Kim

-Pues yo le explico, Sue estaba flojeando y me tropecé con ella-contesto Samanta.

-Mejor di que ibas corriendo como loca-se defendió Sue.

Kim solo suspiro molesta, y las vio con rudeza. Después de curar la muñeca de Samanta se dirigió a Sue.

-No parece nada grave solo son unos cuanto golpes, y con mi magia todo estarán bien-les dijo al terminar de curar a la albina-procuren ser mas cuidadosas.

Ambas jóvenes dieron las gracias y salieron de la enfermería. La pelirroja pensaba en la misión que le esperaba mañana, cuando la albina le pregunto:

-Préstame a Melisa

-¿Para que?-cuestiono Samanta-no puedo mañana tenemos una misión y yo...

-No importa que no sea mañana, en una semana esta bien-insistió la mas joven.

Samanta se froto la frente y contesto.

-De acuerdo, pero también consúltalo con ella.-Contesto Samanta, que ya se imaginaba las intenciones de Sue.

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Ya tenia un rato que no actualizaba esta historia, pero para ser honesta la inspiración no llegaba a mi.

De antemano les agradezco su apoyo y espero que disfruten el capitulo. Cualquier comentario o sugerencia, espero sus reviews :D