Adaptación de "Goin Under" de S. Walden.
Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.
Nota: En estos momentos hago adaptaciones porque me gusta leer historias con sasusaku aplicándolos a las distintas épocas y modo de escritura de cada autor.
*"Recuerdos"
*Relato
*Pensamientos
Epilogo
Estoy tumbada desnuda en nuestra cama deshecha, mis manos agarradas a las barras de nuestra cabecera de hierro como él me había dicho. Las paredes de nuestra habitación estaban cubiertas de pinturas que habíamos hecho juntos, la mayor parte del océano donde el sol y el agua creaban la atmosfera ideal. Me quedé mirándolas hasta que Sasuke redirigió mi atención.
—Creo que tendré que compensártelo por el resto de mi vida —dijo, cerniéndose sobre mí.
—¿Qué quieres decir? —pregunté.
—Los secretos que te he ocultado. La violación de Hinata —susurró.
No podía creer que ahora estuviera poniendo todo en orden. La razón por la que él había dormido con todas esas chicas. Estaba intentando expiar su culpa dando placer a otras mujeres. Sentía pena por él, pero no de una manera lastimosa y condescendiente. Sentía pena por él porque todavía estaba atrapado en la culpa, y había pasado un año desde que estábamos juntos. Un año desde que lo perdoné.
Estábamos viviendo juntos en Chapel Hill. Estaba a punto de empezar en la facultad de derecho en UNC, y Sasuke estaba terminando el título de negocios. Llevábamos una vida tranquila, rodeados por unos pocos amigos cercanos. Pasábamos la mayoría de nuestros fines de semana en Wilmington cuando el tiempo era bueno. Durante los meses fríos, nos agazapábamos en nuestra pequeña casa alquilada, el fuego brillando intensamente cálido y acogedor, envueltos en mantas y el amor del otro.
Miré a mi novio y suspiré. Podía decir las palabras del perdón otra vez como lo había hecho cien veces antes, pero parecían no hacer ninguna diferencia.
—No tienes que compensármelo, Sasuke —dije finalmente—. Sólo quiero que me quieras y que me dejes quererte.
Bajó su cabeza y me besó largo y lento. Luego se alejó y sonrió. Eso calentó mi corazón. Nada explosivo. Sólo un pequeño rayo, y me calentó hasta la médula.
—Bueno, entonces las damas primero —dijo, y me besó el cuello.
Aflojé mi agarre en la barra, y susurró en mi hombro:
—Agarra fuerte, Sakura.
Besó el lado de mi cuello hasta mi clavícula y finalmente mis pechos. Se tomó su tiempo con ellos, dibujando un pezón con su boca y chupando suavemente, forzando que mis dedos agarraran más fuerte las barras, antes de trasladarse al otro pecho. Lamió mis pezones y luego tiró de ellos suavemente con los dientes provocando protestas de mi boca y manos.
—Pon tus manos otra vez en la barra, Sakura —dijo, pasando su nariz suavemente por mi pezón derecho.
Negué con la cabeza.
—Sakura —dijo, y puso mis muñecas sobre mi cabeza con una mano mientras que la otra serpenteaba hacia abajo por mi vientre—. ¿Quieres que te toque?
Me retorcí.
—¿Y bien?
Asentí, con miedo a mirarle. No sé por qué. Hacíamos el amor casi todos los días desde que volvimos juntos. Pero había algo en él cuando se ponía en uno de esos estados de ánimo. Me excitaba, y pensé que no debía gustarme. Pero sé que me gustaba, que me digan qué tengo que hacer, porque sus exigencias eran suaves, y sabía que él nunca abusaría del poder que le había confiado.
—Mírame, Sakura —dijo Sasuke.
Obedecí.
—Abre tus piernas.
Lo hice.
—Más.
Accedí, abriendo mis piernas hasta que él gruñó de satisfacción.
—Voy a tocarte —dijo Sasuke—. Y luego voy a probarte. ¿Está eso bien?
—Sí. —Soné como si me doliera, pero era pura frustración sexual. Lo quería dentro de mí ahora, pero cuando estaba así, me hacía esperar por ello. Me tocaba, me lamía, me probaba en todas partes antes del coito, haciendo que fuera casi imposible para mí aguantar más de dos minutos una vez que se deslizaba dentro de mí.
Grité cuando sentí una sola punta del dedo en mi clítoris, trazando círculos lenta y suavemente. El reflejo o la intensa sensación me hicieron cerrar las piernas en un movimiento rápido. No sé por qué, pero me avergonzó.
—Vamos a intentarlo otra vez —dijo Sasuke, divertido. Había el indicio de una risa en su voz—. Sakura, abre tus piernas. Y esta vez, mantenlas abiertas.
—¡Sólo fóllame ya! —grité—. ¡No puedo aguantarlo!
Sasuke rió y me besó suavemente en los labios.
—Voy a compensarte por esos tres años que estuvimos separados, Sakura —dijo después de un momento—. Te he estado diciendo eso desde hace un año ya. Deberías saberlo. Así que realmente necesito que te agarres a la cabecera. Y esa no es una petición.
Me agarré y abrí las piernas otra vez, jadeando ante la sensación de su dedo trazando círculos en mi clítoris una vez más. Gemí y me retorcí, sintiendo que mi pasión se construía rápidamente, temiendo correrme demasiado pronto antes de tener relaciones. Me tensé, luchando contra las olas de placer.
—Sakura —dijo Sasuke—. Tenemos todo el tiempo del mundo, lo sabes.
Asentí, mientras veía que su rostro se hundía más abajo entre mis piernas. Me sacudí involuntariamente, retorciendo mis dedos en su cabello mientras su lengua me lamía, hundiendo sus dedos dentro de mí, aumentando mi placer.
—No pares —supliqué, empujando mis caderas a su rostro.
—No tengo planes de hacerlo —respondió, las palabras zumbando entre mis piernas. Llevó mi clítoris a su boca, succionando suavemente pero firme, tocándome con los dedos sin tregua hasta que estaba suplicando por la liberación.
Me vine fuerte, agarrando su cabello. Sabía que le estaba haciendo daño; gruñó pero nunca quitó su boca de mis delicados tejidos hasta que su cuerpo se relajó, lánguido y suave en el resplandor crepuscular.
Se cernió sobre mí una vez más, mirándome a la cara, a los ojos, y pensé que vi que la culpa se desvanecía de los suyos. Sólo así. Desapareció a un lugar lejano.
—Cásate conmigo.
Mi boca cayó abierta. Sonrió.
—¿Me lo estás pidiendo ahora? ¿Mientras estoy desnuda en la cama? ¿Después de que me hayas hecho venir? —pregunté—. ¡¿Qué tipo de historia de compromiso es esa?!
Sasuke rió.
—Oh, no te preocupes. Tengo toda una cosa planeada. Ha estado planeada durante dos meses, pero no podía esperar. Tenía que pedírtelo ahora.
—¿Qué tienes planeado? —pregunté.
—Sí claro —respondió él, separando mis piernas y deslizándose dentro de mí antes de que pudiera protestar—. Cásate conmigo —susurró, encontrando un ritmo lento y suave—. ¿Lo harás?
—Oh Dios mío, Sasuke —dije, agarrando sus hombros—. ¿Ahora me lo pides mientras estás dentro de mí?
Asintió, empujando fuerte y profundo, y arqueé mi cuerpo, gritando por el dolor y el placer de ello.
—Cásate conmigo —dijo otra vez.
Asentí.
—Dilo, Sakura —demandó Sasuke—. Necesito escucharte decirlo.
Gemí, agarrando su espalda, arañando su piel con mis uñas.
—Dilo, Sakura —susurró, acariciándome suavemente.
Sentí una extraña agitación. No podía entenderla completamente, pero se sentía como otro orgasmo. Nunca había tenido orgasmos tan seguidos, pero sentí como si fuera a tener uno ahora, y también se sentía como si fuera a sobrevivir. Se estaba construyendo grande y exigente en mis piernas y estómago, amenazando con empujar mis tendones y huesos, mis órganos y tejidos. Luché por escaparme de él.
—No, Sakura —dijo Sasuke—. Déjame amarte.
Gemí.
—Dime que te casarás conmigo, Sakura —dijo Sasuke—. Ahora mismo.
—Sasuke…
Grité por la fuerza de ello. El placer, tan grande que se estrelló hacia arriba y hacia abajo por mi cuerpo. Arriba y abajo, un maremoto que azotó a mi prometido, lo ahogó en el placer también, hasta que él estuvo gimiendo conmigo, jadeando en la cresta de la ola antes de caernos. Abajo, abajo, abajo, temblando por los efectos de después, las pequeñas ondas de placer que se resistían a ceder por completo.
Sasuke estaba encima de mí. No me importó todo el peso de su cuerpo, aunque hiciera un poco más difícil el respirar. Le acaricié la espalda sudorosa, sintiendo sus labios en mi cuello, lloviendo besos ligeros que decían:
—Gracias.
—¿Sasuke?
—¿Hmm?
—Me casaré contigo.
Sentí su sonrisa en mi cuello.
—No estás diciendo eso sólo por el orgasmo nuclear que te he dado, ¿no?
Me reí.
—Bueno, el orgasmo nuclear es una buena razón para quedarse enganchada. Lo admito.
Sus dedos serpentearon hacia abajo por mis costados para hacer cosquillas en mis costillas. Grité y me retorcí.
—¡Bien, no voy a casarme contigo sólo por el orgasmo nuclear! —grité.
Dejó de hacerme cosquillas.
—¿Entonces por qué te vas a casar conmigo, Sakura? —Envolvió sus brazos a mi alrededor y rodó sobre sí mismo, poniéndome encima de él.
Miré hacia abajo a su rostro y sonreí.
—Porque te quiero.
—¿Así de simple? —preguntó.
—Así de simple.
Fin xD
