Nota: Aquí el tercer capítulo. To love-ru y sus personajes no me pertenecen, son de su creador…
Narra Yami:
Rito y yo estábamos muy juntos pero a la vez separados, nuestros cuerpos no se llegaban a chocar. A veces no podía evitar voltear a ver el rostro de Rito que estaba decorado de una sonrisa que hacía que mi corazón latiera de manera acelerada que casi dolía.
-Neh, Yami ¿Hay otra comida que te guste a parte del Taiyaki?- la pregunta de Rito me quito de mis pensamientos y tuve que responderle
-En realidad no…- le respondí porque en verdad era nueva en esto. La comida de la tierra era muy peculiar y lo poco que he comido ha sido el Taiyaki y otras comidas que me habrá dado a gustar Mikan pero en verdad nada se comparaba a mis Taiyakis.
-¿Entonces que podremos comer?- Rito estaba pensativo, seguro por mi falta de cultura estaba así, ja! Jamás pensé que iba sentir culpable por algo tan pequeño y eso que es mi objetivo principal, la razón por la cual estoy en la tierra…
-Puede ser cualquier cosa, ¿Por qué no me sorprendes?- le suelto al fin, parece estar más tranquilo después de esto
-¿Enserio?- dice con el rostro curioso
-Sí, no tengo problemas. No sé mucho de la tierra todavía….- cuando Rito escucho mis palabras sonrió. Pude llegar a la conclusión que ya se le había ocurrido algo, no pude evitar sonreír cuando él lo hizo. Volteo a verme y noto mi sonrisa, me sonroje no podía evitar aquellas reacciones que sentía al estar al lado de Yuuki Rito.
Paramos al frente de una tienda grande, muy grande al decir verdad. Rito cogió mi mano y me adentro aquella tienda. Cuando ya estábamos dentro de ella, vi varias mesas de madera y hombres con trajes tradicionales del país de este. No había mucha gente pero sentía que estaba bien así, con tal de estar al lado de Rito… ¿Qué? No, no, no.
-No hay mucha gente, no debe ser muy popular- le dije al sujeto de cabello naranja que estaba a mi costado que aun sostenía mi mano. Al darme cuenta de ese detalle le solté y mire para otro lado con mi cara sonrojada. Rito no me dijo nada al respecto, seguro pensara que eso se debe esperar de mí.
-Pues no, no hay mucha gente pero así se puede disfrutar más la comida- en ese momento pensé que tal vez a Rito le gustaran los lugares solitarios como a mí. Debe ser, no importa cuántas chicas hubiera en su casa si me doy cuenta Rito acostumbra a estar solo. Solo cuando tiene un inevitable encuentro con algún alienígena que lo quiera matar…Oh… Esa soy yo…
Desperté de mis pensamientos cuando el cabello naranja me cogió de nuevo una de mis manos y me dirigió hacia una mesa, esas de manera que antes mencione, nos sentamos uno al frente de uno como lo hicimos en el desayuno. Uno de esos hombres de trajes tradicionales se nos acercó y nos entregó un tipo de cuadernillo a ambos. Yo recibí aquel cuadernillo, cuando lo abrí vi un montón de platos típicos que jamás había probado ni siquiera visto con mis propios ojos.
-Disculpe, joven ¿Algo que desea pedir para esperar?- pregunto aquel hombre de kimono
-Mmm, un té verde por favor- respondió Rito
-¿Y usted señorita?- me pregunto el mismo hombre, no sabía mucho sobre aquellas cosas así que atine a pedir lo mismo
-Lo mismo, por favor- le respondí, el hombre apunto en una libreta que tenía en mano nuestros pedidos y se alejó de nosotros
-¿Tampoco sabes mucho de bebidas?- me pregunto Rito y yo asentí
-Deberíamos aprovechar que estamos solos, así te enseñare varias cosas de la tierra ¿No crees?- No me parecía mala idea, en realidad fue lo primero que se me ocurrió al aceptar estar a solas un fin de semana con Rito… un minuto ¿A solas con Rito? No será que el….No, no importa cuanto lo niegue. Rito no es ningún pervertido, jamás lo fue y yo lo he acusado injustamente además él me está proponiendo enseñarme sobre la tierra no hacer cosas inadecuadas
-Me parece bien- le respondí. Abrí el cuadernillo que hace rato nos entregaron. Rito hizo lo mismo mirando los variados platos. Lo primero que me fije fue en los precios, no iba permitir que mi futura victima gastara tanto si al final mi misión era matarlo. Estaba algo curiosa, le señale a Rito un plato que rojo con algo blanco.
-Ah ¿Curry? ¿Quieres eso?- yo asentí y este igual
-Yo pediré lo mismo, hace tiempo que no como Curry con arroz. Le pedía a Mikan que hiciera pero no lo hizo jamás.- A Rito le gusta. No sé por qué pero que ambos comamos la misma comida me emociona, hace que me sienta unida a el
-Aquí he traído té verde- el hombre de kimono de hace un rato regresa con una bandeja y en ella dos vasos y no los entrega a cada uno en nuestros respectivos lugares.
Del vaso emanaba un humo denso, acerca aquel baso a mi boca y la primera gota que cayó en mi boca y sentí algo arder en mi lengua…
-Ayy- gemí de dolor al sentir la gota en mi lengua
-Está caliente, ¿Te quemaste?- le asentí a su pregunta, era obvio.
-Ten cuidado, espera a que se enfrié un poco- me advirtió Rito, debió habérmelo dicho antes. Él sabe bien que soy nueva en esto.
-Disculpe Sr. ¿Ya va ordenar?- le pregunto el hombre de kimono a Rito
-Sí, dos platos de Curry por favor
-¿Nada más?- pregunto aquel hombre
-Nada mas- le respondió Rito y el hombre asintió y se alejó de nuevo
Hubo mucho silencio, como en el desayuno. Un silencio que me incomodaba a mí y a Rito. Quise hablarle pero más que podía no lo hacía, mi fría y estúpida personalidad me lo impedía.
-Aquí están dos platos de Curry con arroz, para el joven y la señorita- apareció el hombre de kimono y nos entregó nuestro almuerzo a cada uno.
Cuando vi el plato sentí como si la baba se me cayera. Olía súper bien y podía sentir ese humito que sale de la comida de la tierra que demuestra que esta calientita. Tome mi cubierto y metí un poco de esa salsa roja mezclada con eso llamado "arroz" cuando meti ese poco sentía que mi lengua ardia en un lago de fuego. Estaba muy picante!
-Ahhg- solté y Rito se me quedo mirando
-¿Esta picante?- me pregunto sonriendo. No pensé que ha Rito le gustaría estas cosas, era un sufrimiento más decir
-Sí, ¿Cómo comes esto? ¿Y eso que quería que Mikan cocine? Es muy, muy..- me calle al ver como la poca gente que había en el restaurante nos miraba, me sonroje y mire a Rito que se reía. Qué vergüenza dije en mi interior, Rito me acaba de ver en una situación demasiado vergonzosa si no fuera por las miradas le daría un buen puño en estos momentos. ¿Cómo se atreve a reírse? Lo matare al finalizar el fin de semana!
Narra Rito:
Me daba risa ver a Yami en esa situación. Jamás en mi vida la había visto de esa forma, creí que por algunas risas mías esta me daría contra el suelo con su cabello frondoso que duele como mi**** pero no, ella seguía en su lugar tranquila y relajada. Obvio no faltaba esa mirada fría que la caracterizaba pero había algo que le incomodaba, me he dado cuenta que se ha puesto roja en varias ocasiones, enferma no está claro! ¿Pero qué sucede con esa asesina serial que él conoce?
Levante la mirada para ver como Yami ya normalmente comía su Curry con arroz, verla comer era algo muy lindo. No había dudas Yami era una mujer muy hermosa solo que su personalidad la delataba o su obsesión con los pervertidos pero la entendía, hoy en día había muchos hombres que se fijaban en el tamaño del busto o en el cuerpo. En mi cuestión eso no me interesa, me parece absurdo ver a una mujer por sus carnes que por como es.
-¿Te gusta? Yami- le sonreí a la rubia que parecía a gusto como lo que probaba
-Sí, antes no pero se siente bien el sabor picante en la boca- me respondió ella de forma tímida.
Enserio que no es normal ver a Yami en esta situación pero no importaba. Se veía muy tierna.
-¿Qué miras?- pregunta algo avergonzada, no evito una risa por su actitud
-Nada, te ves muy linda…- le sonrió a la rubia de mi al frente
Narra Yui:
Estaba perdiendo la razón, cada vez que veía a Rito con esa estúpida sonrisa en su rostro sentía que las mejillas se me encendían y más calientes se pusieron al escuchar que creía que era linda…
Recuerdo cuando la princesa había dicho que era linda, me sentí bien pero de parte de él era diferente se sentía mucho más, mejor que nada. Debería tener en cuenta que es un pervertido! Pero mirándolo de esta forma no lo parece.
Levanto mi rostro, esa estúpida sonrisa. Esa estúpida sonrisa me va a perseguir hasta la tumba. No si lo mataba primero!
-Ya acabe- le dices al peli naranja de tu al frentes y te topas con sus ojos. Tragas saliva al ver esos ojos, no tenían nada en especial pero para ti sí.
-Que bien, yo igual esperemos aquí que el joven que nos atendió llegue- dice de lo más normal la persona de cabellos naranja de mí al frente.
Ya era hora, debo aprovechar de que no hay nadie más con nosotros, así confesarme a Rito. No me importa si los sentimientos no son correspondidos lo único que sé es que lo amo.
-Rito….-trato de abrir la boca, solo era una simple confesión pero me pesaba demasiado los labios
-¿Si? ¿Pasa algo Yami?- A veces no podías evitar la ira que recorría en ti cuando escuchabas así a Rito. El siempre andaba como si nada pero no lo puedes evitar lo amas no importa lo que hagas.
-Pues….veras….yo…- me pesaba demasiado mis labios. Cuando estaba a punto de soltar un "Te amo"
-Disculpe señor, la cuenta- el peli naranja de mi al frente pide la cuenta al joven que nos atendió y mi mente queda en blanco al igual que mi rostro…
Idiota!
-Sí, joven, aquí esta!- veo a mi peli naranja abrir una libreta negra, este deposita unos billetes y unas cuantas monedas…
-Aquí tiene, muchas gracias- le sonríe al hombre de kimono y este se vuelve a alejar
-Bueno… ¿En que estábamos?... Si, Yami ¿Ibas a decirme algo?- veo a Rito con un rostro de interrogación, sin duda no puedo creer estar enamorada de un idiota
-Nada- le dije distante, mire hacia otro lado apoyando mis manos en mis muslos.
Está bien es una chico demasiado despistado, que seguramente que no se da cuenta de todas las chicas que tiene a su alrededor, ahora que lo pienso…
El jamás le ha puesto una mano a ninguna. Moví algo mi mirada hacia él, estaba distraído mirando hacia otros lados. Regreso en mí, el jamás le haría algo así a una chica porque es tímido y eso me gusta, se me encienden mis mejillas y dibujo una sonrisa en mí. Recuerdo que él es una persona amable, cariñosa que jamás le haría daño ni a una mosca.
Extiendo mi sonrisa, sí. No debo seguir de darle vueltas al asunto. Yo, Konjiki no Yami está enamorada de Yuuki Rito y para ganarme ese corazón debo cambiar, dejar de ser distante y fría. Mi objetivo nos es congelar su corazón si no calentarlo. Sin duda este fin de semana le daré un gran provecho! Lo juro!
Narra Rito:
¿Qué rayos le pasaba a Yami? Primero se pone de manera tierna y después vuelve a ser como siempre. Es demasiado misteriosa, una rubia misteriosa. Sentí un leve calor en mis mejillas y no evite sentirme mal por ello. ¿Sera que me siento atraído por la mujer que me quiere matar…?
Si lo pienso, es hermosa, simpática y tiene muchos más aspectos atractivos en ella pero se supone que quiero a Haruna y a Lala. Si a ellas dos las quiero no importa lo que pase además si Yami se enterara de eso lo crucificaría.
Narro Yo:
En el restaurante se encontraban ambos jóvenes sentados en una mesa que quedaba en una esquina del restaurante que daba un ventanal grande.
La rubia volteo a mirar por este ventanal y podía ver a todas las parejas de la ciudad, iban de aquí y allá a la mano. A la rubia al pensar que ella y el peli naranja andarían de esa manera todo el fin de semana, revienta de calor en su interior.
-Joven aquí está su vuelto- el hombre de kimono regresa a la mesa de ambos
-Muchas gracias- el peli naranja deposita unas monedas en un la libreta negra
-Gracias joven que tenga un buen día- el hombre de kimono hace una reverencia y se va
-¿Nos vamos Yami?-
Narra Yami:
Nos encontrábamos ambos caminando sin rumbo a ningún lugar, él estaba jugando con su teléfono mientras yo le miraba curiosa. Se veía tan gracioso.
-¿Qué haces Yuuki Rito?- le pregunto y veo que el de mi costado se exalta. ¿Se habrá olvidado que estaba con él?
-Yami, aún es temprano ¿no crees?- arquee un ceja a su comentario,
-¿Qué quieres decir Yuuki Rito?- el peli naranja te agarra de un brazo y te saca corriendo del el lugar donde iban.
Corríamos y corríamos y no sabía que hacia aquel chico peli naranja hasta que se detienen en una tienda, un local muy diferente al anterior, esto no se trata de comida…
-Esto es….- digo en un susurro al ver como las hermosas portadas de obras maravillosas se exhibían
-¿Te gusta no? ¿Leer?- me pregunta Rito y asiento.
-¿Entramos?- me pregunta y yo lo cojo de la mano, algo temblorosa por el asunto y no te como rito ponía una mirada de confusión.
Decidí no hacerle caso a ese detalle y dije…
-Entremos…
Continuara…
