Capítulo 4: Big blue eyes, what does he want from me?

Paso dejando nuevo capi! En este, me ceñiré especialmente en la escena de la fantasía de Elena y la escena final del 5x17, intentando contextualizar el hecho que ese capi se vio cortado en su grabaciones por los viajes que hizo Ian a NOLA por el Mardi Gras, por lo cual, a la vuelta de eso, grabarán la escena del comienzo del capítulo.

Sin más que agregar, seguimos con esta historia

Gracias por los reviews y los excelentes comentarios!

POV Nina

De repente, en actos masoquistas, me da por poner mi nombre en plataformas como tumblr, youtube o twitter. Hay gente que me critica, me apoya, me defiende. Lo paradójico es que casi todos concuerdan en que soy buena en lo que hago, y la crítica solo radica en mi relación con Ian. Tan mal está que quisiera detenerme a pensar en mi?

Con ese pensamiento me enfrento al desafío de la semana. Rodar la fantasía sexual de Elena. Físicamente, claro que es un desafío, pero emocionalmente la partida de Elena desde la casa de los Salvatore al final del capítulo, puede ser que me afecte mucho más.

Director, sonidista, encargado de luces, Ian y yo, en el salón del instituto, específicamente en la sala de química. Las indicaciones son, pasión, romper frasquitos de vidrio y el resto, sólo talento de edición. No es la gran cosa, cierto? Aquí vamos.

Me encuentro al otro lado de la puerta, fuera de la sala. Tengo que tomar esa manilla, entrar y cerrar con llave. No es tan difícil. Mirarlo a los ojos y besarlo como si no hubiese mañana. Un trabajo envidiable no es cierto? Ironías de la vida. Me siento incómoda, pero a la vez deseo hacerlo. Comienza la escena.

Abro la puerta, la cierro con llave, Ian me habla y me vuelvo a perder. Siento que todo esto es casi el karma que se devuelve. Renuncié voluntariamente a este hombre, pero mi cuerpo no puede. Siento que comprendo a las fans. Con la hermosa diferencia que yo si pude disfrutarlo a mi antojo durante más de tres años y seguir "trabajando" en instancias parecidas. Y además me pagan bastante bien por eso. Mirémoslo como una bendición, intentaré ser positiva.

Los besos de Ian son enormemente adictivos. Mientras lo beso, recuerdo esas tardes post grabación, cuando nos íbamos a nuestra casa y cocinábamos, reíamos, a veces dejábamos la cocina en deplorables condiciones, porque nuestros cuerpos terminaban siendo parte del menú. Intentar cocinar con Ian sólo con una toalla pegado a tu espalda no es muy estimulante a dedicarte a la cocina, al contrario, era una evidente invitación a devorarlo a él. Cuando recién nos conocimos, suponía que los rumores de que era un excelente amante formaban parte de la imagen que intentaba representar: chico sexy, irresistible, deseado por todas, todo un "calientabragas". Recuerdo nuestra primera vez. Yo no era virgen, pero con Ian, rompí todos mis esquemas. Este hombre me enseñó a ver el sexo de una forma alucinante. Cómo te toca, como te habla, como te estimula a llegar a ver el cielo, es maravilloso. Me convirtió casi en alguien multiorgásmica. Te excita con sólo mirarte. Muchas veces me miraba con tanto deseo en el set, quizás incluso inocentemente, estando en su personaje, que yo debía ir a su tráiler a satisfacer mis necesidades. Debo reconocer que he besado cada centímetro de ese cuerpo, y él del mío. Nos conocemos más que a nosotros mismos en el aspecto sexual.

Nuestro gran gesto personal es mordernos los labios. Desde un comienzo lo hemos hecho, porque nos enciende demasiado. Y siendo Damon y Elena también forma parte de ellos, ya que nuestros labios se reconocen, trabajan casi por si solos. En esta escena, me muerde, me enciende, me hace jadear. Inconscientemente, me entrego. Me toma de las nalgas y me levanta, dejándome incluso de forma un poco violenta sobre el mesón, botando de paso un libro y unos frascos de vidrio que generan un ruido estridente al caer al suelo. Sigo jadeando, no puedo respirar, este hombre me devora, y de una forma u otra quiero que lo siga haciendo. No quiero despertar. Si es justo morir que sea así, en sus brazos.

Lo sigo besando con desesperación, y casi como si adivinara todo lo que estoy pensando me dice: "estás bien?" y con su aliento me embriaga, y me hace desearlo aún más. Sólo atino a decirle: "Shhh, no hables".

Tocarlo, necesito tocarlo, sentirlo completamente. De la forma en como quedé en el mesón, quiero que se presione contra mi, sentir todo su cuerpo contra el mío, y mis manos empiezan a recorrer sus nalgas, su espalda e intento incluso escabullir mi mano entre sus pantalones pero me arrepiento en última instancia. El movimiento siguiente de Ian me descontrola aún más. Me levanta la pierna izquierda para acercarla más a su cuerpo, y con su mano viaja por mi muslo hasta llegar a mi centro. Lo toca y se retira, lo toca nuevamente y se retira. Quiero explotar. Lo necesito dentro de mi ahora. Paradójico es que con este vestido de jeans quisiera usar calzas negras, para evitar que me tocara más de la cuenta, y aquí estoy, queriendo que las rompa para que me invada lo más profundo que pueda, que sé que es bastante y muy satisfactorio. Sigo jadeando, y me sigo perdiendo. Mis ojos invadidos por el deseo y mis manos viajando a su cinturón. Ya dije, lo quiero dentro de mi ahora! En mi efusividad, nuestras miradas se encuentran y no lo veo excitado. Lo veo asustado. Lo veo temeroso de ir más allá, de romper mis sentimientos, de pasar a llevar mis decisiones. Mi madre tiene razón. Este hombre es demasiado valioso, sobre todo para mi. Comienzo a calmarme pero él no me quita la mirada, al contrario, su conexión me permite volver lentamente a la normalidad.

POV Ian

Fui super consciente que ella estaba lejos, perdida en sus pensamientos. Sé que pensaba en nosotros, se notaba su entrega, su deseo, su ansia, hacia mi. Pero sé que no está bien. La amo demasiado como para pasar a llevar su decisión. Ella es quien tiene que comprender que es lo que quiere de su vida, y si quiere que yo forme parte de ella o no. Su cuerpo eso si, responde a mi. Siempre lo ha hecho. Cuando recién nos conocimos, sentí la conexión. Esa química que sólo sientes con algunas personas. Esas miradas chispeantes que hacen que sepas que es lo que quiere o siente el otro. El alma gemela. Mi otra mitad. Con 10 años más no pensé que ella sería la indicada, pero vaya que lo es. Con mis manos la desarmé. Siempre fue así. En nuestra primera vez tenía miedo. Era un niña, según yo. Sabía que tenía algo de experiencia, pero en esa instancia me abrumaba nuestra diferencia de edad. No quiera invadirla emocionalmente más de la cuenta. En lo que era en ese entonces su departamento, nos entregamos uno al otro, en el amplio sentido de la palabra. Toda la noche, de todas las formas posibles, tomando cada uno las riendas para evitar el cansancio, nos descubrimos, nos adoramos, nos amamos. Estando dentro de ella es la sensación más hermosa del mundo. Si tuviera que morir, claramente sería así, en sus brazos.

POV Nina

Nos trasladamos en el set. Teníamos que grabar la escena de la casa Salvatore porque Ian se iba al día siguiente a Nueva Orleans al Mardi Gras.

Comenzamos esa escena conmigo guardando cosas en una maleta, en la habitación de Damon. No es necesario que me den un aviso que el aparece en la escena porque lo siento, tal vez sea parte de los vestigios de nuestra innegable química.

No puedo evitar esbozar una sonrisa cuando me dice: "No creo que estés arreglando esa ropa para nuestra luna de miel". Gran parte de la gracia que tiene el personaje de Damon es que tiene mucho de Ian, lo cual lo hace casi ser la misma persona. Elena le dice que se debe ir, que es necesario para mirar con distancia esta relación que se está volviendo absorbente y un tanto destructiva. Si lo siento cerca, sé que cederé. Ahí está mi analogía con Elena.

Se acerca, mi respiración se acelera y sólo me sale un débil no como respuesta a su cercanía. Me besa en la frente e inevitablemente me recuerda a nuestro quiebre, como Ian y Nina. Se va. Y mi autocontrol, contenido por mucho tiempo, desaparece. No quiero seguir más así. No puedo. Lo amo más de lo que amo mis absurdas decisiones. Este es el hombre de mi vida y no hay más. Tengo que recuperarlo.