"NUESTRA PRIMERA PRUEBA"

Se puede ver una foto en la cual se encuentran los dorados y uno que otro dios, marina y juez, vestidos con su uniforme militar lleno de barro, mientras estos bajo la lluvia hacen lagartijas.

En sí era el infierno estar en aquel pabellón, pero se nos complicaba más el convivir con los jueces, las marinas y los dioses. Quien se creería que todos estaríamos juntos, en una sola barraca, pasado la noche sin intentar matarnos.

Pero vamos, comencemos con nuestro primer día en aquel lugar. Recuerdan que se dijo que Ernesto nos dejo para acomodarnos?, pues después que él se fuera y después de que Mu nos hiciera callar a punta de malas palabras, quien creería al carnerito tan lindo él con esa boquita. Bueno no es que tampoco no lo hayamos merecido pero de todas maneras. Dejando eso de lado…

Como lo dije al inicio una vez que Ernesto nos dejara y se acabara el problema de confrontación… el pelito por las camas empezó. Todos queríamos comodidad y tranquilidad para descansar, pero a qué precio. Más de uno de cada orden se puso en plan elegir y analizar quien sería el mejor compañero de alado y de encima (no sean mal pensadas, al ser una litera hay dos camas, una encima de otra a eso me refiero). Al final se dejo de lado y casi al extremo de la barraca a las dos últimas camas a Aldebarán, en verdad lo sentí por él pero mi sueño es algo sagrado, a Tholl según sus mismos compañeros ronca peor que lobo con rabia, y por último a Radamanthys nada personal pero así fue. Nuestro grupo fue el que más disfruto al ver al uniceja aislado. Minos y Aiacos son unos mal nacidos, votaron en su contra (que lealtad la de los jueces).

Al final los que se llevaron la mejor parte fueron: Afrodita, Camus, Mu, Shaka, Mime, Sorrento, Isaac y Aioros, los muy chistositos se juntaron para dormir juntos, dejándonos a los demás para acomodarnos como sea. Los odie en ese momento y es que enserio yo quería pertenecer al grupo de los que duermen tranquilos y sin emitir sonidos comparables a un motor viejo.

La tarde y noche pasaron sin pena ni gloria. Ernesto no se apareció en todo ese tiempo por lo que los que estábamos cansados nos echamos una siestecita. Siempre vigilando, dormir cerca al enemigo no era agradable.

La forma de despertarse según lo recomienda el doctor debe ser tranquila y progresiva, no violenta como la que tuvimos ese día. Ernesto había ingresado a nuestra barraca dando unos gritos, que si los que estaban en las camas superiores no cayeron fue por suerte.

-A LEVANTARSE! – Ese grito nos dejo aturdidos pero atendimos a la orden, bueno, la mayoría- AIORIA DE LEO Y MILO DE ESCORPIO!- los dos fueron cusa de nuestro castigo. Ambos seguían dormidos como rocas- ARRIBA!- tras ese grito junto a ellos ambos parecieron regresar a la vida- UNIDAD DORADA, AFUERA!- ordeno y algo me dijo en ese momento, que nos iba a ir mal muy, muy mal. No le importo que aun estuviéramos en bóxer y en polo, o no eso le valió un pepino. Nos hizo correr de esa manera a las cuatro de la madrugada, cuando el frio se condensa y hay una fina y débil capa de neblina. Estuvimos corriendo para burla de jueces, dioses y marinas dos horas, en esas condiciones. Fue horrible, fue horrible. Juramos vengarnos de Milo y Aioria, se arrepentirían de haber causado ello.

La venganza fue lo mejor de lo que habíamos planeado…Milo y Aioria se acordarán de ella por el resto de su miserable vida o más le valía que fuera así, si no querían que les hiciéramos algo peor.

Luego de esa humillación el día pasó entre indicaciones y reglas. Ernesto estaba siendo un tanto condescendiente o algo traía en manos… sea lo que sea, eso no me gustaba.

***M***

Al día siguiente, mucho antes de que Ernesto llegara con sus horribles gritos y su peculiar forma de despertar y tratarnos (nada amable y respetuosos, debo agregar). Todos sin excepción alguna nos habíamos puesto ya de pie. Arreglamos y dejamos hechas las camas, nos pusimos el uniforme de manera pulcra. Ese día Ernesto no tendría el porqué castigarnos o eso fue lo que pensamos…

Radamanthys, el cejon, fue el motivo de castigo para el grupo de Siegfried. Él muy idiota había olvidado como contestar a la condenada reencarnación de Hércules, el muy idiota se porto de manera petulante, lo que hizo que a todos del grupo a excepción de nosotros los dorados los dejaran sin desayuno y almuerzo.

- agradézcanlo a su compañero Radamanthys- el muy condenado de Ernesto sabía cómo decir las cosas, como para que terminaras odiando y golpeando Al culpable. Tuvimos que detener a su grupo para que no lo lincharan, al final no somos tan crueles (la verdad es que evitábamos que nos castigaran a todos por el pleito).- veamos que tan buenos trabajando en grupo son…-la sonrisa que puso en su rostro nos hizo pasar saliva- tendrán que llegar al otro lado- nos indico un camino lleno de obstáculos- y traer esa bandera que representa a su unidad, la primera unidad que lo haga podrá decidir el castigo de los que perdieron - Seamos sinceros, ese era un gran incentivo. Ernesto sabía motivar. Pero nadie sabía que era lo que ocultaba ese simple, a la vista, camino de obstáculos.

El inicio era solo un camino con alambres de púas a diez centímetros del piso por lo que teníamos que pasar arrastrándonos por al pie de este. Muy fácil pensamos todos sin excepción, eso no era nada para un dorado o un protector de dioses. Pero eh allí que estaba nuestro error porque al finalizar los 20 metros, arrastrándonos, pasamos por una barrera imperceptible que nos resto una buena parte de nuestras fuerzas.

La segunda parte fue nadar de un extremo al otro, nadie debía quedarse o perderíamos. Éramos una unidad y como tal debíamos llegar. El calor tampoco hacía las cosas fáciles. Al llegar al final de la piscina de 50 metros, otra barrera nos quito parte de nuestras fuerzas. Ernesto sabía que nos sería fácil cumplir esas pruebas por ser dorados y más, por lo que esas barreras nos hacían sentirnos y ser como personas comunes.

El tercer obstáculo, teníamos que escalar y bajar una red de 30 metros. Fácil y sencillo a la vista. Pero las malditas barreras que nos quitaban el poder, estaba vez estuvieron al inicio y al final. Al descender de esta red, ya estábamos agitados. Estábamos seguros que nadie resistiría hasta el final. Y así fue, no habíamos llegado ni a la mitad cuando la mitad de la unidad de Docko y Siegfried, estaba totalmente agotada y el resto apenas y podía seguir. Ernesto nos dejo descansar pero a qué precio. Esa tarde de lluvia nos hizo hacer lagartijas hasta que nuestros músculos dijeran basta.

Nuestra primera prueba había sido difícil, y así estuvimos la primera semana de nuestro internamiento. Al final de esa semana la unidad de Docko había ganado. Las manos de Aioros nos dio la Victoria, pero decidimos dejar para luego el castigo del resto. Ahora lo importante era ayudarnos. Si era sorprendente que yo lo dijera pero era mejor estar unidos en esto y más si las cosas se ponían igual de difíciles. Ernesto así que lo sencillo lo fuera.

***M***

ikki: hasta que te dignaste a seguir-

PV: si, se que me merezco la muerte- dramatiza-

ikki: eso se soluciona fácilmente- la mira con cara de psicópata-

PV: yo mejor me voy...- sale lentamente del lugar-