Mientras devoraba los manjares de la bandeja que había traído Anna, veía a la reina Elsa acercase a la chimenea, me había sorprendido mucho lo que había hecho, pues en cuanto se fue su hermana un aire helado inundó la habitación, y pude ver como hermosos copos caían desde el techo, un evento climático bastante particular, no podía negarlo, pero era algo que ya había visto, pero ejecutado por mi, jamás pensé que otra persona en el mundo compartiera esos poderes conmigo…
-Es increíble- dije en un susurro, ella era realmente alguien especial.
Aparentemente ella alcanzó a oírme, pues se tensó un poco más de lo normal o quizá solo fue mi imaginación, sacudí mi cabeza rápidamente como si intentara quitar alguna clase de tontería que se me cruzara en ese momento. Entonces cambié el tema y ahora que me sentía mejor estaba listo para responder a la gratitud de la reina como ella decidiera -Alteza- dije para llamar su atención y que volteara su cristalina mirada hacia mi -Si me permite quiero servirla- … eso se salió de mis propias expectativas, en que diablos estaba pensando, como me ofrecía así a la mismísima Reina de Arendelle, genial, ahora seguramente me veía como un donjuán. Por cosas como esa Thooth siempre se burlaba, no negaré que tenía razón aunque sea en diplomacia no se como actuar correctamente frente a una dama por un tiempo demasiado prolongado. Sin embargo mi rostro se mostraba serio por lo que realmente me sorprendió lo que vino luego, ella estaba riendo, era una risa suave no burlesca, la hacían ver más alcanzable menos fría fuera de esa muralla de superioridad que tiene inconscientemente por ser la gobernante del lugar, ahora estaba completamente avergonzado esta era una de esas pocas situaciones en la vida donde mi rostro había adoptado un color fuera del blanco invierno. -¡Lo… Lo digo en serio Alteza!- dije algo exaltado a lo que ella paró de reír y se acercó a mi. posando su mano sobre mi frente. -Creo que realmente te golpeaste duro cuando caíste en la nieve- dijo aun sin quitar su sonrisa del rostro, esto era casi frustrante me estaba tratando como a un niño y era probable que yo fuera un par de años mayor. Entonces me refutó con algo que me era imposible de responder y salir completamente airioso.
-¿Y que propone señor Frost? ¿Sabe lavar, cocinar o al menos atender los establos?- avergonzado negué, era un completo inútil solo había sido un militar entrenado para la estrategia y la diplomacia mis conocimientos no se acercaban nada al delicado arte de barrer con la escoba, entonces pensé, como pude haber sido tan ciego le respondí ahora con algo más de orgullo en mi semblante -En realidad me ofrezco a ser su guardia personal- a lo que ella replicó -¿Crees que confiaría mi vida a un extraño como tu?- lo sopesé un momento, sabía algo de lo que ocurrió en su coronación el prometido de la princesa, esa supongo que debería ser Anna se había vuelto un usurpador y había intentado matar a la reina, si ni el prometido de su propia hermana era de fiar que me hacía mas confiable a mi… yo le debía mucho casi mi propia vida pues un exiliado en tierras extranjeras, generalmente no vuelve a ver la luz del sol.
Por lo que finalmente le respondí, saliendo de la cama y como ahora había comido no me supuso ese esfuerzo titánico levantarme me encontraba mucho mejor, por lo que me acerqué a la reina al pararme a su lado pude notar que era al menos una cabeza más alto que ella pero el aura que emanaba era realmente arrolladora, me incline junto a ella haciendo una exagerada reverencia -Os debo la vida majestad a usted y al chico que me salvó, por eso deseo servirla así serviría a su reino, un reino que debe tener maravillosos ciudadanos en cada esquina- y me levanté, ella apoyó su mentón en su mano reflexionando y dio el visto bueno aunque claro estaría a prueba, no me preocupaba mucho pues en una de las pocas cosas en las que realmente podía sentirme seguro era sobre mis habilidades de combate pues personalmente me había encargado de entrenar a todo el ejercito del ducado del norte.
Pasó un tiempo después de ese encuentro un par de meses si no es que más ya no lo recuerdo con exactitud y para ser sinceros las fechas jamás han sido mi fuerte y llegó el día en que pude probarme ante la reina llevaba mi confiable y particular guadaña junto conmigo, estaba de guardia pues una de las medidas de la reina para que no levantara sospechas finalmente fue dejarme en el castillo como parte de la guardia real, creo que eso realmente se debió a su corazón blando, pues la mayoría de los monarcas, líderes o dictadores utilizan a los exiliados de algunos países como verdaderos botines de guerra esperando que les sea útil de una… u otra forma. En fin esa noche fue realmente memorable, en mi vida había visto saqueadores y mucho menos piratas que fueran a saquear a un reino, nunca habían logrado entrar en nuestro territorio, claro debido a la horrible reputación que tenía padre en tierras lejanas y a lo fuerte que era nuestro ejército después de todo el ducado del norte era el principal encargado de la seguridad de Naguirda. Sabían como actuar no como estos soldados demasiado acostumbrados a la paz, al menos podían jactarse de un gobierno estable con buenas relaciones exteriores, pero eso no es precisamente lo más útil si te encargas de la ciudad principal de un reino, me encontraba en la torre norte, y aparentemente los de la torre este ya habían activado la alarma, pero al no haber un buen protocolo todo se sumió en caos rápidamente, tomé el mando sin pensarlo, incluso creo que pasé a llevar al superior que estaba a mi cargo, creo de murmuraban que jamás habían vuelto a ver otro ataque de esta magnitud desde la coronación… aun me preguntaba que cosas tan terribles habrán pasado aquel día pues por lo que me relata Kristoff cuando charlamos de vez en cuando Anna no ha querido aceptar su propuesta de matrimonio a causa de un incidente ocurrido en esa fecha, deduje que su prometido anterior la había vuelto renuente, pero porque esa fecha era tan controversial, algún día le preguntaría a la reina.
En fin la conclusión fue realmente simple pues hice cosas de las cuales no tenía ni idea que era capaz, volar con el viento, crear una tormenta de hielo, por solo decir algunas pero claro eso era solo la parte emocionante, lo que realmente creo que impresionó a la reina fue la organización de su armada en tiempos de crisis, aunque aún no creo que a eso realmente se le pueda llamar crisis, llegan a ser una burla al lado de otro país, espero que jamás piensen en atacar … o será la perdición de Arendelle. Lo bueno es que la crisis fue superada y como todos me señalaron como el causante de nuestra victoria, siendo que yo realmente esperaba un regaño o un par de días en el calabozo por destruir una parte considerable del puerto con el hielo fui ascendido como capitán de la guardia real, creo que me iba a tener que ocupar de casi el mismo trabajo que hacía en mi tiempo bajo el mandato de North. Pero esto tenía un extra, por fin pasaría a ser formalmente el guardia de la misma reina, esa sonaba como una profesión bastante interesante, estar más cerca de aquel ángel de nieve que no se dejaba ver ni tocar. Ella era una leyenda e imaginar que fue quien me dejo quedar aquí admito que su misterioso ser me había dejado algo prendado, odiaba quedar en la ignorancia, pero no podía estar siempre con ella con fortuna teníamos largas charlas entre semanas, pero la mayoría eran sobre consejos diplomáticos aun me pregunto porque no se los pide a otro si … yo realmente no estoy capacitado para la tarea y se lo comenté en cuanto me recogió, la razón por la que me habían expulsado de mi país o como han llegado las noticias hasta aquí de mi viaje diplomático a quien sabe donde. Es porque no puedo ser un líder, mi destino me lo ha sellado, si llego a tener el poder en mis manos, la gente que este a mi cargo sufrirá puesto que mi corazón es hielo puro.
-¿No deberías estar entrenando a los soldados Frost?- ruedo los ojos y respondo al rubio que ha llamado mi atención, Kristoff realmente he intentado devolverle el favor de mi vida, pero es realmente obstinado se resiste a pedir algo además de mi uso frecuente como pañuelo de lagrimas o diario de vida, pues no sabía como clasificar nuestras extrañas pero profundas charlas, el tipo tiene a un grupo de trolls expertos en el amor yo no he tenido a una sola doncella en mis brazos y aún así… hay veces en que no entiendo nada de este lugar y aun menos a sus realmente tolerantes habitantes -El trabajo lo haré cuando tenga el cargo hoy me han dado el día libre, bueno la mañana- digo girando en dirección a las caballerías solo por curiosear -¿Entonces no sería mejor que al menos te dieras un baño para ir a tu propia investidura?- niego siguiéndole el juego - permíteme saborear mi libertad el tiempo que me queda des pues deberé ponerme ese horrible uniforme, da bastante comezón ¿sabes?- se ríe y me da una palmada -Acostúmbrate, no sabes lo extraño que es usar el oficial en una ceremonia como el repartidor de hielo real estoy condenado- suspiré con resignación yo toda mi vida había usado esa clase de ropajes, a diferencia de Kristoff pero el no lo sabía, pues la reina decidió mantenerlo en secreto, sin embargo debido a mis características, particulares véase mi cabello alvino debimos alterar mi apariencia un poco, coloramos mi cabello a un castaño oscuro intentamos retocar mi cabello pero fue imposible era completamente indomable, y claro mis ropas pasaron de los ropajes clásicos del ducado a la tenida de la guardia real de Arendelle. Lo que más me sorprendió es que ni la princesa Anna o Kristoff hicieron preguntas sobre mi cabello, este era un país realmente extraño, pero eso era un punto a favor.
Llegada la hora de la investidura, el traje era diferente al clásico de la guardia real aunque aún llevaba ese tonto sombrero, sigo pensando que eso es realmente poco práctico, en fin el traje lleva las típicas decoraciones, solo que el contraste es diferente en lugar de ser verde oscuro, con sus detalles en tonos violáceos oscuros como lo es el traje del soldado raso que era el que estaba utilizando hasta hace un par de días antes de este "asenso". El mío era en sí una representación de mi cercanía a la reina, era un traje de un azul claro cuyos detalles estaban hechos con hilo plateado y diferentes tonalidades de celeste llegando hasta el blanco como los guantes, cuyo color no había cambiado a exceptuar de los detalles que correspondían a la insignia de Arendelle el cual al igual que el resto había pasado de su tono oscuro a un más claro. Me puse ese enorme sombrero cuya utilidad aún no encontraba, aparte de estorbar claro está.
Y ahí estaba yo llegado el momento, arrodillado a pies de la reina Elsa con el sombrero en la mano, para que pasara a hacer la ceremonia con el sable real, esta clase de cosas siempre me daban escalofríos, pero como es común con mi mirada gacha dirigida al piso no pensaba en nada más solo me concentraba en la voz de la reina cuando enumeraba mis deberes y cual sería mi ocupación a partir de ahora, respiré tranquilo y relajé finalmente los hombros cuando me permitió ponerme de pie para la presentación, cuando el antiguo jefe de la guardia me entregaba su sable en señal del cambio que ocurría, el anciano parecía encantado, creo que hacía tiempo que deseaba deshacerse del trabajo.
Y entonces se dio paso a la fiesta, Arendelle era un lugar bastante alegre y al parecer a la princesa le encantaba hacer reuniones, eso explicaba un poco porque la moral de este país era tan alta y tenían tanta confianza entre sí, lástima que eran un blanco fácil para el exterior, pero como ahora mi trabajo iba a ser su protección me aseguraría que que nadie tocara a la familia real o al pueblo aunque debiera dar mi vida en ello. En eso distraído por el barullo del interior salgo al patio, veo a alguien que no me esperaba ahí afuera sentada, la reina misma -Hermosa noche no le parece, no hay nada ocultando el cielo estrellado- digo y le hago el ademán de ofrecerle una de las copas que había tomado de las bandejas al verla ahí. Ella se sorprende pero acepta la copa sin más, luce bastante hermosa esta noche, creo que le ha puesto algo más de empeño a su apariencia sin embargo con lo hermosa que es siempre no podía distinguir el cambio que había hecho aparte del vestido formal y un recogido en trenza que le permitía llevar su corona fija independiente el movimiento que hiciera, las costumbres aquí eran diferentes, por lo que esperaba que mi trato casi informal a mi reina no fuera una demostración de pocos modales aquí. -Porque no disfruta adentro- le pregunto, y miro por la ventana que da al salón hacia el interior y sonrío levemente Kristoff está forzando el paso intentando seguir el baile de la princesa, que escena más particular. -¿No gustaría bailar alteza?- le pregunto, ella me mira y deja la copa de lado luego baja un poco la mirada y se acaricia el brazo, como intentando consolarse de algo -No bailo- escucho que dice en un susurro, -Pero su hermana parece divertirse- ella no desvía la mirada a donde estoy viendo yo , ya lo sabe y vuelve a susurrar esta vez un poco más bajo por lo que casi no la oigo -En realidad jamás he bailado- sonrío de lado me agacho a su altura y le levanto la barbilla. -Si me permite puedo ser a quien pise después de todo estoy para servirla- en ese momento me doy cuenta de lo poco apropiado que ha sido lo que hice acercarme tanto a ella, se había puesto completamente roja y se había alejado hasta casi caer de no ser porque tomé su mano ahora estaría en el piso. -Yo, lo siento- dije ya dirigiéndome al interior del castillo, sin embargo algo toma de mi manga e impide que siga con mi camino. -No, no te preocupes- dice la reina aparentemente nerviosa, jamás la había visto en ese estado, entonces desvía la mirada y dice -Bailaré, y no me hagas cambiar de opinión- quien lo diría la reina de hielo a aceptado mi propuesta, no puedo evitar sentirme cálido por dentro, esta sensación jamás la había experimentado antes, quizá debido a mi escaso contacto social pues pasaba recluido en mi habitación los días de fiesta que involucraban a personajes ajenos a nuestro ducado por lo que aparte de Thootiana no había bailado con más chicas nobles. Partimos lento, pero escuchando la canción que viene del interior, la guío con delicadeza, me hubiese gustado sentir el tacto de su mano, saber si tiene mi misma temperatura, aunque claro sus manos serían mucho más suaves que las mías, auch, un pisotón me saca de mi ensueño -Reina lo hace muy bien solo debe permitirme guiar así es en el baile- ella simplemente asiente algo avergonzada y supongo que agradecida de que no nos vea nadie. Es bastante adorable verla en ese estado creo que en el tiempo que había estado aquí no me había permitido tantas atribuciones por lo que me había ocurrido recientemente pero hoy me podía dejar llevar ser yo mismo divertirme como antes. Hago que de un giro al final de la canción y cae sobre mi brazo nos quedamos mirando por un segundo hasta que se vuelve incómodo. O quizá solo haya sido una sensación mía pues la reina sin inmutarse como antes me ofrece algo que no esperaba -Podemos ir al invernadero ahí, podríamos practicar sin temor a que nadie nos molestase- levanto una ceja a modo de sorpresa, pensé que se retiraría o al menos yo si pensaba hacerlo, pero pasar más tiempo monopolizandola por ahora podría ser útil, incluso podría conocerla mejor pues los bailes más que el hecho de divertir eran una medida de diplomacia o al menos así era la costumbre en mi país, me pregunto como estará ahora…
Los personajes pertenecen a Dreamworks y a Disney
Gracias si llegaron hasta aquí, cualquier sugerencia, critica o comentario se agradece :')
Bueno al fin me salió el segundo capítulo aún ando con problemas de ensamble, pero espero que lo hayan disfrutado de a poco se va desarrollando esta historia :P
Y quiero agradecer a Nastinka, y a hermanas Frost por sus comentarios
Y claro una aclaración con respecto al comentario de hermanas Frost :) Jack no es un principe era el heredero a un Ducado que son (al menos en la edad media) grandes extensiones de tierra que tenían el potencial de convertirse en reino, pero por la "leyenda" del principio ellos prefirieron no tener a un monarca para evitar lo que se viene después :3
