El invernadero del palacio de Arendelle era hermoso, no tan grande como el que se encontraba en el ducado del Este que pertenecía a Thootiana, pero para no ser su rubro estaba magníficamente mantenido con flores de diversos orígenes en casi todos los colores además la misma reina parecía pertenecer a aquel mundo lleno de belleza, bañado por el brillo de la luna. Si tan solo no me deparara tan malos augurios apreciaría más a aquel cuerpo celeste, la música apenas se oía desde este lugar, pero al menos yo me encontraba haciendo mi trabajo, pues protegía a la reina y de paso disfrutaba un poco de los beneficio que eso traía. Me acerqué a ella y le ofrecí mi mano, ella dudó en tomarla, pero finalmente lo hizo, sus pasos eran más ligeros que antes, probablemente la completa ausencia de público ayudaba, además me permitía algunos movimientos clásicos de las danzas de mi país, la tomaba de la cintura mientras ella tarareaba, distraídamente dejándose llevar, se veía tan libre reía cada vez que conseguía hacer un paso difícil bien, lucía realmente más relajada ante la ausencia de publico esta era una mujer realmente fuerte, hice que diera un giro sobre si misma, quedamos más cerca de lo que había calculado, y ella ceso su tarareo, nos miramos por un par de segundos que fueron eternos, aunque insuficientes, pero la reina hizo de ademán de querer soltarse y yo solo la dejé, luego desvié un poco la mirada, aquello había sido algo incomodo.
-Baila usted bastante bien- dije alejándome un poco y dándole la espalda, carraspeé para aclararme la garganta, las palabras no querían salir con propiedad estaba nervioso miré hacia el cielo estrellado que me permitía contemplar el invernadero.
-He tenido un acompañante paciente- dice ella con esa voz dulce y amable que la caracteriza y añade -Aunque podría ser un poco menos cortes, después de todo somos del mismo rango Jack- dijo ella acercándose inesperadamente, probablemente era el único que se había sentido así de extraño, ella estaba más acostumbrada al amor de su pueblo al parecer, yo en cambio era casi alérgico al contacto humano por el poco tacto que tenían todos al hablar de mis poderes, aunque claro no era culpa de la gente sino de los nobles.
-No somos del mismo rango su alteza- dije volteando a mirar sus profundos ojos azules y arrodillarme ante ella agachando mi cabeza, sentía que debía besar su mano pero es como yo decía no teníamos el mismo rango yo era alguien que la servía que me tomara aquella libertad de sacarla a bailar no nos dejaba a la misma altura solo era algo a lo que podía acceder por mi insistencia, y quizás ayuda de la princesa Anna que me convenció de sacarla a bailar antes de que la promoción a mi puesto actual se hiciera efectiva y supongo que hizo lo mismo para con su hermana, esa chica realmente conseguía lo que quería del modo que fuera.
-Lo de tu país fue un mal entendido Jack- repitió en aquel tono dulce y le miré -No ha sido un mal entendido, es una condena, justa en mi país- ella me mira con algo de lástima no soporto esa clase de mirada, la he recibido desde niño, de parte de todos no es nada agradable que todos sepan que en algún momento te convertirás en el peor tirano que conocerá tu país, es como si supieran de antemano que iba a la horca antes de mover un dedo. Si tan solo Norte hubiese aceptado pasar la herencia a Bunnymond yo no estaría en este aprieto, pero que hombre más testarudo. Pero esa posición me salvó de la muerte, el siempre debió haberlo sabido. -Alteza, no sienta lástima no es agradable ver como la dama que he invitado a bailar siente lástima por mi, ¿tan malo fue?- Dije en un pobre intento de quitar la tensión, al menos para mi sorpresa ella pareció confundida ante el repentino cambio de tema, comenzó a hacer señas de negación con sus manos y murmurando en frases cortas que no había sido así que el baile había sido agradable, que no esperaba eso, entre otras cosas tratando de no hacerme sentir mal supongo, por eso no pude evitar reírme a carcajadas.
Ella parecía haberse enojado, creí que me iba a dar en la cabeza cuando vi que levantó sus manos, bueno en realidad lo hizo, pero de un modo particular, nieve. La miré con ira fingida y le lancé una bola con su propia nieve -Así no se debe tratar a una reina- dijo ella olvidando los protocolos y lanzó otra avalancha sobre mí, de no haber reaccionado a tiempo y salir de la linea de fuego había estado enterrado en al menos dos metros de nieve. -Usted dijo que éramos iguales- respondí yo del mismo modo olvidando el protocolo y creando mi propia nieve para responder, esto estaba realmente divertido, en meses o mejor dicho años, desde que era un niño que no reía de esta forma al jugar con la nieve.
Estábamos hechos un completo desastre, pero ninguno cedía y el interior del invernadero era un completo paisaje de diciembre una capa gruesa de nieve se levantaba y parecía querer engrosar, pero viendo que podría causar un desastre mayor aún de lo que ya estaba ahí, dejé que una de las bolas de nieve de la reina me llegara al pecho y dramáticamente me dejé caer al suelo, ella reía cantarinamente.
-¿Necesitas ayuda?- me dijo aun sin borrar esa sonrisa de su rostro y ofreciéndome su mano, yo sonreí algo malicioso y la tiré para que cayera a mi lado, no tenía miedo de que se lastimara pues el grosor de la nieve la hacía parecer casi un colchón de plumas, ella hizo un mohín de desaprobación en cuanto lo hice, y en lugar de sentirme reprochado le lancé nieve directamente a la cara por fin había logrado deshacer ese moño alto e incluso hacer caer su corona que había sido mi objetivo principal ganara o no eso para mí era una victoria. Entonces ella me lanzó una gran ráfaga de nieve, con solo un leve movimiento de su mano fue tanto, que incluso mi cabello parecía haber vuelto a adquirir su color original -Bien me rindo eso ha sido demasiado- dije desordenándome el cabello y quitándome la nieve de la cara y asegurándome que cuando me quitara parte de los restos le llegaran a la reina, claro ella se cubrió con la capa que llevaba, hice un mohín aunque a duras penas podía contener una sonrisa, jamás había visto a la dignataria de Arendelle con todos los cabellos fuera de su lugar como en este momento.
-Vamos has quedado mejor ahora- dijo ahora ya dando su aprobación al cese al fuego, yo la miré y terminé por sacudir mi cabello, que por fin recobraba el color que tanto me había costado que adquiriera -No soy el único alteza- dije con un tono burlón, ella tocó su cabeza y notó la ausencia de su corona, me dio un leve puñetazo en el brazo, -Auch, vamos levántese la deberíamos poder encontrar entre todo este desastre- Esperaba que con la forma que la tiré junto a mi la corona no hubiera salido disparada, o realmente sería un trabajo largo. Me paré y le ofrecí mi mano como ella lo había hecho antes no creía que tuviese oportunidad de devolverme al piso o que lo deseara se veía algo agotada, ella se levantó apoyada de mi y le hice una reverencia para que viera como había quedado el invernadero, y lo que quizá nos tomaría encontrar su corona.
Ella se deshizo en un abrir y cerrar de ojos de la nieve, no supe ni como pasó cuando ya todo estaba en completo orden casi como lo habíamos encontrado, entonces vi su corona y se la entregué ella le quitó un poco de polvo antes de ponérsela y me dijo -Sabes una ve tire mi corona desde un palacio de hielo en las montañas no se como es que aún sigue conmigo- la miré confundido -¿Y como pasan esa clase de cosas a vuestra majestad?- ella me miró algo enfadada -No me llames así, y segundo es una larga historia tal vez te la relate algún día si es que no la has oído del resto de la servidumbre, cuanto tiempo habremos estado aquí, es bastante tarde creo que deberíamos volver Jack- la miré y solté un suspiro eso quizá nunca pasaría pues era una evidente escapada.
-Como diga su majestad- dije para recibir un codazo directamente en mis costillas, no dolió pero la sorpresa causó que no evitara quedarme sin aire por un par de segundos, entonces volví a soltar un suspiro -Lo siento Elsa, sabes lo difícil que es adaptarse- ella dirigió su mirada a mi con desafío y un leve tono de burla -Kristoff pudo- esa era una apelación a mi orgullo masculino, no esperaba que la reina a quien se le conocía por ser un témpano de hielo en el extranjero se comportara de ese modo o usara su diplomacia de un modo tan … pues alternativo
-Sabe, reina Elsa, es usted bastante poco usual para una reina- dije a la vez que habría la puerta para que entrara y ella se ponía unos guantes que había estado guardando en el dobladillo del vestido, ella mira al frente y noto que ve a su hermana que está riendo con la boca llena de chocolate mientras hablaba con Kristoff -Antes no era así, pero con el tiempo adquirí lo que podrías llamar malas costumbres- le sonreí creo que entendí a que se refería -Me parece bien que una reina sepa divertirse- dije mientras acomodaba un par de mechones rebeldes que se habían escapado cuando reacomodó su peinado -No me suelo mostrar así ante nadie más que Anna, quizá tengas un don para hacer que la gente se divierta- no respondí a su halago yo no tenia la misma opinión de mi, la reina se alejo de mi lado estaban presentes algunos nobles, pero la fiesta parecía pronta a finalizar.
Los días que siguieron a la fiesta no solo actué como el guardaespaldas personal de la reina, sino que dedique gran parte de mi tiempo a reformar el ejercito de Arendelle, estaban demasiado relajados por la paz casi eterna que han tenido por siglos en el reino, sin embargo al venir yo de un país donde era obligación de los nobles liderar el ejercito y al menos poder defenderse a si mismos en algún combate cuerpo a cuerpo, las cosas cambiarían y no habría otro intento de usurpación como sucedió dos años atrás según me contó mi segundo al mando y algunos de los mas cercanos a la corona asociados directamente al ejercito, había sido un tema poco tocado aquel particular día de la coronación, pues pese a ser la mayoría del relato de dominio publico habían muchas cosas que solo podían saberse habiendo estado dentro de esta historia, pero eso era irrelevante ahora nos encontrábamos en pleno verano practicando con diferentes armas, éramos equipos de dos cada quién usaba en lo que sentía que era mejor, nada fuera de este mundo instrucciones simples que todos seguían al pie de la letra, sin embargo un grito de uno de los soldados interrumpió nuestra práctica, era la mismísima reina Elsa, todos se inclinaron en señal de respeto, me miró y supe enseguida que requería algo en especial, no era por simple compañía como cuando necesitaba ayuda pues en ese caso no habría venido personalmente, probablemente el tema me tomara más que un par de minutos, despaché a los que estaban entrenado aún para que pudiesen arreglarse un poco y tomar algo de agua.
-Alteza no prefiere ir al castillo- dije mientras terminaba de abotonar mi chaqueta pues como la mayoría estaba entrenando, y por el calor me había dejado el torso desnudo como la mayoría de mis hombres era en realidad una práctica común, por eso y el problema que podría representar ese espectáculo ante la reina ella no nos visitaba nada a menudo, ella negó, nos dirigimos por lo tanto a mi "oficina" donde me mostró un sobre que se encontraba abierto, lo vi y realmente no me gustó lo que había en su interior, en mi reino anterior habían elegido a un dirigente único que tendría poder superior sobre los actuales mandatarios, pero eso en realidad me era casi indiferente, me preocupaban dos cosas que la reina debía asistir a la coronación de este mandatario cuyo nombre no se especificaba, y la causa que llevara al reino a ignorar más de dos mil años de historia, el duque del Norte, mi padre es decir Nicolas North no tenía mucho tiempo de vida y no había heredero, Bunnymund no había aceptado.
-Te lo he traído en cuanto lo vi, se que podría interesarte- dice en una voz temerosa, creo que mi reacción exterior no es la que se esperaba habrá pensado que quería heredar el ducado, no digo nada hasta devolverle la carta tras haberme serenado completamente -Pero de todas formas alteza, agradezco el gesto, pero no puedo hacer nada soy un exiliado de su país y he de ocultar mi identidad incluso en un país extranjero- dije tomando un mechón de mi actual cabello castaño -Lo se- dijo ella en un susurro, se acercó a mi y me bajó las manos que aún tenían la carta la miré a los ojos, ella me dio una sonrisa triste -¿No deseas ir?- la miré con sorpresa, aquella idea se me había cruzado por la cabeza evidentemente, sin embargo el riesgo era demasiado, pues si llegara a acompañar a la familia real de Arendelle en aquel viaje no se quien sería el que necesitaría más protección en caso de ser descubierto, pues mi rostro sería reconocido por los nobles, ella tomó mi mejilla con su helada mano bajó su mirada y dijo que no me preocupara no era mi obligación acompañarla, sin embargo, tomé su mano contrarrestando su dulce gesto la miré a los ojos y le di mi consentimiento iría con ella, la protegería si era necesario, pero en caso de ser descubierto cortaría todas mis conexiones con Arendelle, este pequeño país no era lo suficientemente fuerte para entrar en una guerra.
La citación era para dos meses más, probablemente habían invitado a mandatarios de reinos realmente alejados de Naguirda, supe que iría parte de la familia real de las islas del sur, intentaría tener un perfil bajo, pero si llegaban a intentar algo ya me las arreglaría para hacerles conocer su lugar. Llegar a mi país no era problema para la reina aunque el camino más corto era por las montañas debido al clima no sería esa la elección de la reina, sino el mar, iríamos en barco aunque por las malas experiencias que había tenido la familia real con los barcos solo la reina había decidido ir para que su hermana se quedara en Arendelle, segura. Partiríamos en un mes por lo que tomaban los preparativos pues no era solo llegar y subir al barco que nos llevara a Naguirda sino que había que preparar regalos, protección para la misma reina y el equipaje necesario para una celebración larga, pues esto realmente era un acontecimiento histórico, aunque debo admitir que me preocupaba pues una rebelión podía ser posible, pues la monarquía es a lo que más le ha temido el pueblo de Naguirda más que a nada, pues el precio de un soberano único era alto para su pueblo. Pero debía ser más optimista el pueblo era tranquilo la región Norte que era la que me correspondía, podía ser un peligro, pero mientras Norte siguiera ahí nadie se levantaría la lealtad hacia los líderes del ducado Norte era incomparable.
Durante aquel mes dejé un poco de lado mis obligaciones con los entrenamientos aunque en un par de semanas al menos ya teníamos centinelas en los límites de Arendelle, algo que habría sido útil en aquel día de coronación en fin la razón de abandonar a mis soldados y no hacer el mismo entrenamiento intensivo con ellos fue por petición de nuestra soberana, me había solicitado que le enseñara las costumbres de Naguirda, partimos por lo básico la historia del país, algunos trajes y el orden de la ceremonia, la reina realmente era rápida para aprender lo que estaba en el papel, sin embargo cuando llegamos al baile típico que debía interpretar en la investidura de algún soberano como todos los invitados del festejado. Nos tomó más de una semana pasar por eso hasta que la reina al fin pudo con ello, tras el baile comenzamos a hacer que se aprendiera la actualidad de la corte los tratados comerciales y las relaciones interpersonales de los mismos nobles, claro incluimos mi propia historia, creo que dado este punto ella me conocía más a mi que yo a mi mismo.
Cerca de los días a los que debíamos partir la reina llamó mi atención -Jack, gracias por toda esta ayuda, se que debió haber sido complicado tocar algunas partes de la historia- estábamos tomando té, por lo que dejé mi taza sobre la mesita pues estuve a punto de escupir el líquido que había bebido al menos me hice tragarlo a la fuerza, en realidad no esperaba que la reina tomara e cuenta los matices sentimentales de la historia siendo que intenté ser lo más objetivo posible -¿A que viene eso Elsa?- dije intentando aclararme la garganta por el sobre esfuerzo -pues me gustaría agradecerte aunque no se si sea suficiente…- dijo tomando mi mano, mi corazón se puso a latir como loco en los últimos días me había sentido de esa forma extraña quizá estaba enfermo, bueno fuera lo que fuera pasaría aun quedan un par de días antes de partir … entonces la reina quitó su mano y dejó un paquete sobre la mesita -Anda ábrelo es para ti- dijo con ese tono dulce me tomó un par de segundos reaccionar y abrí el paquete contenía una oz aparentemente igual de pequeña que la mía pero en cuanto la saqué noté que tenía el mismo mecanismo -Pedí que replicaran la tuya- dijo ella al notar mi patente emoción, no era igual que la mía era mejor, el material era más ligero y la decoración diferente que tenía era diferente -Elsa te lo agradezco mucho, sin embargo no tengo nada para corresponderte- ella rió -Te lo he dicho este es mi agradecimiento no debes darme nada a cambio- relajé los hombros guardé la oz en el estuche que conservaba a la otra después vería que hacer con la anterior, sin embargo saliendo del momento emotivo Elsa carraspeó - Ahora deberíamos continuar ¿no?- la miré quedaban apenas tres días para el viaje y conocía casi todo lo relacionado a mi país. -Quizá podríamos pensar en concluir las clases, mi reina- dije inclinándome ante ella y besando su mano ella no me miró directamente, quizá se enfado siempre que deseaba tomarle el pelo le llamaba reina y hacía algo por invadir su espacio personal cosa a la que lamentablemente debía acostumbrarse pues llegaríamos por el ducado del Este y ahí sus saludos eran mucho más cálidos que una simple reverencia -Partimos en breve, ¿No cree que podría terminar de dar instrucciones a la princesa Anna?- ella me miró y asintió -Esta bien, pero e gustaría practicar una vez más el baile antes de irnos- asentí ante su petición me levanté y le dije -¿Joven dama me haría el honor de bailar conmigo?- ella tímidamente tomó mi mano, al menos ahora lo hacía en un principio se levantaba sin permitirme ayudarla cosa que casi la hacía tropezar con su propio vestido -Has mejorado bastante- dije mientras daba los pasos indicados sin pisarme una sola vez, saltaba para que la sostuviera en el aire, daba los giros necesarios sobre si misma, y tomaba la posición correcta cuando debía. -Hemos practicado más de una semana, realmente sentiría vergüenza si no lo hacía- reí ante su comentario -Si Anna me ha comentado aquello- ella se puso tiesa pero continuaba con el baile y le susurré de cerca -Si, se que tomaste a Kristoff prestado para practicar cuando yo no estuviera- ella enrojeció pero como no me miraba solo podía notarlo en sus orejas -Eso es bastante lindo esa- ella subió la mirada el color no se iba de su cara -Deja de tomarme el pelo Jack- le di una ultima vuelta y finalizamos -Yo jamás bromearía con usted majestad- reí mientras hacía la reverencia que era el verdadero cierre del baile -Suficiente Jack nos vemos en tres días- dijo sonaba enfadada, pero yo ya la conocía un poco, es decir pasamos casi un mes juntos algo había aprendido, se le pasaría cuando debiésemos zarpar.
Los personajes pertenecen a Dreamworks y a Disney
Gracias si llegaron hasta aquí, cualquier sugerencia, critica o comentario se agradece :')
Bueno al fin lamento la demora en serio .
Espero que les haya gustado el capítulo 3 intentaré avanzar más aunque deduzco que la mayoría sabe a donde se va encaminando la historia.
Y quiero agradecer a las hermanas Frost por su comentario, jajaja y no se si alguna vez Jack será rey (lo veo más como un foragido :P)
