Los hombres de la reina estaban terminando de cargar el galeón de Arendelle, algunos nobles nos acompañaban, sus sirvientes y guardias reales cuidadosamente seleccionados por mi.

La reina ya se había acomodado en cuanto yo terminé de pasar lista a los guardias que nos acompañarían, revisar sus uniformes y asegurarme de que llevaran lo necesario, no había visto a Elsa en tres días desde el último baile de práctica que tuvimos, el viaje tomaba cuatro días por lo que llegaríamos con mucha anticipación a la ceremonia, pero evidentemente no seríamos los únicos, algunos mandatarios ya habían llegado sobretodo aquellos pertenecientes a tierras lejanas como Corona o Dunbroch y la celebración había empezado días atrás, sin embargo había algo que no me hacía sentir tan seguro; supongo que volver a mi país no sería tan agradable, un rato después de que zarpamos bajé a mi camarote pero había un visitante inesperado en el.

-¿Elsa?- dije visiblemente sorprendido, ella lucía diferente no llevaba sus clásicos ropajes, los había cambiado por unos pantalones, una blusa botas; aunque conservaba el uso del corsé, pero no podía negar que su nueva apariencia me dejaba completamente embobado, no parecía ella lucía más empoderada, más inalcanzable, grandiosa, aunque en realidad sentía que las palabras jamás llegarían a describir lo que sentí en aquel momento me dejó sin aliento.

-Si …- dijo ella vacilante respondiendo a mi pregunta como si no hubiese esperado esa reacción de mi parte -¿Qu… Que haces aquí?- le pregunté mientras desordenaba mi cabello y desviaba la mirada a donde fuera, aquella blusa hacía lucir aún más sus atributos y el corsé no me ayudaba en nada a mantener la compostura, tenía ganas de cubrirla, pero si ella se sentía cómoda no tenía nada que hacer, después de todo yo sabía que la reina de Arendelle tras dar a conocer su verdadera naturaleza hizo variar muchas tradiciones, no me sorprendería que la vestimenta fuera una de ellas, y lo agradecía, vaya que lo agradecía, aunque claro mi mente me decía que ese era un pensamiento incorrecto.

Ella examinó mi cuarto antes de responder o al menos eso creo pues solo la estaba mirando de reojo intentando a duras penas y sin mucho éxito evitar cualquier contacto visual que me delatara. -Venía a hacer las paces- dijo mientras tomaba asiento en la cama del camarote -he traído estos- dijo mostrándome un morral de seda azul que tenía impreso e escudo de Arendelle en el, yo levanté una ceja a modo de duda, no entendía que quería decir o que cosa traía en aquel misterioso paquete que lucía tan delicado -Son sandwiches- dijo Elsa mirándome como si yo fuera un niño de tres años al que hay que explicarle lo más obvio del mundo.

-Ah, ¿Como supiste que no desayuné?- le dije mirándola curioso ahora, y pasando por alto el reproche que había sentido de su parte segundos atrás, ella se puso a jugar con el cordel dorado que mantenía cerrada la bolsa y dijo escueta -Solo fue suerte- Asentí y sonreí, ella no creía en el azar, por eso siempre evaluaba todo, hasta el más mínimo detalle, nada se le escapaba, y supongo que ni mis horarios de comida, ella realmente era buena en lo que hacía, por lo que ante su respuesta solo pude sonreír de forma incrédula, resultando en una réplica por parte de Elsa, pero con un tono menos sereno.

-Bueno, ¿quieres o prefieres que los reparta por el barco?- me preguntó ella directamente no pude leer el tono, solo me quedé con la idea de que si ella había preparado algo para mí aunque solo fuera una de las comidas más simples del mundo estaría agradecido de por vida y por nada del mundo me gustaría compartir un momento tan valioso como ese.

-No me he negado para nada, Elsa- dije en tono coqueto -De hecho que una dama de tan finas manos cocine para mí, es todo un lujo, ningún hombre en su sano juicio se privaría de tal placer- dije en tono galante, ella solo me lanzó la bolsa, a lo que yo reí y ella contagiada rió también -Jack eres un tonto- no respondí pues ya había tomado un sandwich, solo le sonreí.

Tras mi primera mascada recibí una agradable sorpresa -Vaya, está excelente- le dije a la reina quien me dio una sonrisa y soltó algo similar a un suspiro de alivio, creo que estaba conteniendo el aliento mientras esperaba el veredicto final, me alegra al menos saber que no soy solo un punto más en la vida de su alteza y que aunque no sea un consejo de guerra o de como manejar el país, confía en mi criterio para evaluar sandwiches, aunque creo que se había tomado la molestia de averiguar que clase de comida me agradaba, pues ese sandwich estaba hecho con mis cosas favoritas, creo que la reina realmente se había esforzado, porque debió al menos averiguar que cosas me agradaban, pues dentro de todo lo que le puso no tenía carne de res, eso era algo que realmente no soportaba, no podía evitar sentirme muy afortunado.

-¿En serio?- preguntó ella, mientras se arreglaba un mechón rebelde que había escapado de su trenza, asentí, pero antes de darle otra mordida al sandwich la miré -jamás le mentiría su alteza, pero siento curiosidad, ¿usted no tomará ninguno?- ella frunció el ceño -Elsa…- dijo y yo reí -Perdón Elsa, ¿pero tomarás alguno? no es tan divertido comer solo- ella respondí no completamente segura -Pues supongo…- le pedí la bolsa con la mano, envolví el sandwich y lo guardé ahí me acerqué a la puerta y la abrí -¿No te parece mejor que hagamos un picnic fuera mi reina?- dije galante exagerando mis gestos y formalidad al hacerla pasar por la puerta, ella bufó sabía que le estaba tomando el pelo, tomó la mano que le ofrecía y respondió desafiante -Claro, ¿Donde opina que llevemos a cabo nuestra reunión?- me puse a pensar un poco pero lo único que se me vino a la mente era agua, creo que sería mejor preparar una cesta aunque hiciésemos un pequeño picnic en la proa del barco -¿No le parece que sería mejor que nos preparemos?, deberíamos pasar por la despensa aunque tengo un lugar en mente que seguro será de su agrado- ella rió -Entiendo la idea mi lord, suena interesante-

Nos dirigimos a la despensa, aunque en nuestro camino hacia allá sorteamos a quien pasaba por ahí, era como un juego, evitar que alguien nos viera, no se porque, pero Elsa me siguió el juego era algo realmente inesperado, llegamos hasta la cocina, sin ser vistos por nadie o mejor dicho ignorados en el caso contrario, pues cuando corríamos se escuchaban algunas risas por el corredor de las nuestras.

Una vez en la cocina me acerqué a donde estaban los utensilios y metí un par en el morral -¿En que puedo ayudar, Jack?- preguntó Elsa, me sorprendí un poco pensé que como ella no había estado en mi misma situación al menos sabría preparar una cesta, pero si lo pensaba considerando que era la reina, tal vez solo debía preguntar por una y la tendría en una fracción de segundo -Pues echa algo que quieras comer- dije -Tal vez piensa en el almuerzo porque puede que tome tiempo llegar a nuestro destino final- dije, ella me miró dudosa, creo que estaba intentando averiguar que pasaba por mi mente, y a done tenía planeado llevarla, dejé el morral sobre la mesa para que ella metiese lo que quisiera dentro, yo por mi lado eché algo para beber y limpiar en el caso de que quedara un desastre o algo, en cuanto terminaba con los preparativos necesarios, vi lo que Elsa había echado dentro, eran muchos dulces, no le dije nada aunque ella me miraba, creo que notaba que había una sobrecarga de chocolate -¿Ya estamos listos?- preguntó ella -Si creo que tenemos…- dije echándome el morral a la espalda a modo de mochila tomando su real peso y completé -… bastante, más que eso quizá, pero nunca se sabe- completé rápidamente al notar una leve sombra de decepción en sus ojos.

Salimos de la despensa, Elsa me seguía de cerca mirando a todos lados, no se si le temía al barco en si o estaba muy ensimismada curioseando, porque de no ser por mi, casi cae por chocar contra un soldado que iba rápidamente por los pasillos buscando al capitán del barco, el pareció no percatarse de quienes éramos porque no se detuvo ni para disculparse que era lo que usualmente sucedía en el castillo yo lo seguí con la mirada, hasta que Elsa llamó mi atención con un leve susurro -Jack…- volteé a verla, la tenía tomada de la cintura, aun no se había acomodado, pero parecía ser una situación comprometedora, por lo que le ayudé a pararse bien, aunque ella casi rechaza al completo mi ayuda -Lo lamento- ella había seguido derecho, por lo que volteó al oír mi disculpa -No te disculpes…- dijo ella se acercó a mi y tomo mi mano libre atrayéndome hacia sí -Ha sido mi torpeza- me sonrió de una forma dulce, ella tenía razón, pero esa sensación de incomodidad no podía apartarse de mis pensamientos.

-En ese caso me permitiría guiarla- dije a lo que ella me miró soltó mi mano y se cruzó de brazos -¿Piensas que no puedo caminar sola y seguirte sin accidentarme Frost?- yo no sabía como responder a eso, porque muchos comentarios sarcásticos venían a mi mente, pero ninguno me convencía como respuesta, por lo que opté por solo suavizar mi respuesta -Bueno, no solo me gusta velar por tu seguridad, preocuparme por tu es como para ti lo es…emm- dije pensando una comparación para ella algo que se asemejara a la necesidad que tenía por verla segura, una necesidad que no sentía ni por el mismo Kristoff a quien realmente le debía mi vida, mi honor estaba mal encauzado por quien debía sentir un respeto absoluto y claro la necesidad de devolverle el favor, pero Elsa ocupaba ese espacio por alguna razón quizá el tiempo me daría las respuestas que buscaba o mejor dicho espero que el tiempo me ayude a encontrar una respuesta diferente a la que se me ha estado cruzando últimamente, ella me miraba creo que no había sido tan rápido en hacer una buena comparación -¿Comer chocolate?- ella me miró confundida una fracción de segundo para luego soltar una suave risa cantarina, era raro considerando las carcajadas que podía lanzar su hermana, ella definitivamente había sido entrenada para ser perfecta.

-No creo que esa haya sido tu mejor idea Jack, dijo ella mientras caminábamos y me dio un leve empujón -O ¿en serio es como un simple pasatiempo?- dijo ella mirándome a los ojos y causando que casi choque con la puerta que nos dirigía a la salida, pues su mirada no parecía contener burla alguna, sino algo de pesar, creo que pensar que su seguridad era un pasatiempo para mi no la hacía sentir precisamente feliz -No es un pasatiempo solo ha sido un decir- dije mientras caminábamos, solté un suspiro entonces ella me dio una suave palmada en el hombro -No te preocupes, no he pensado que lo sea de verdad- dijo, sin embargo no se veía tan convencida como en situaciones anteriores, como si ella se hubiese obligado a decírmelo para hacerme sentir mejor, ella se adelantó un poco y llegó a la toldilla del barco -¿Es aquí?- preguntó con una sonrisa, sin embargo no me inspiraba la calidez de siempre, creo que se sentía un poco forzada, supongo que pasar el tiempo conmigo no era lo que la reina tenía en mente quizá tenía otros asuntos más importantes que atender y solo se encontraba cumpliendo mis caprichos, suspiré y le negué, luego miré a todos lados, pero parece que no había ningún espectador -Parece que no hay nadie- dije con soltura, reafirmando lo obvio, luego miré a Elsa de arriba a abajo, sin embargo esta vez no la examiné del mismo modo que antes, sino dedicándome a evaluar su contextura lo que me hacía dudar que pudiese subir esa escalera de cuerdas -mmmm… no creo que puedas subir- ella me miró confusa -¿Subir?… ¿Donde?- dijo en tono dudoso aunque creo que con algo de desafío, pero no le di tiempo de preguntarme más, pues la tomé de la cintura, luego tomé mi báculo dejándolo en su forma original y llamé al viento al golpearlo contra el suelo -Salta- le dije a Elsa suavemente, ella iba a protestar, pero cuando yo di un brinco y ella por inercia llego conmigo hasta la cima, donde se encontraba el amplio puesto de vigilancia, esto era lo que me hacía apreciar a los barcos de Arendelle, todo era espacioso.

Sentí un leve codazo, fue intencional, baje mi mirada a Elsa, estaba completamente despeinada, la solté y ella me miró con furia -Me podrías haber dicho antes…- dijo ella mientras se quitaba todos aquellos mechones que habían quedado esparcidos por su rostro, solo le sonreí, y le ayudé a terminar de arreglares, en realidad si ella hubiese llevado un vestido quizá esto habría sido aún menos ortodoxo -Lo lamento Elsa- dije pero la tomé de la mano y la hice acompañarme hasta la barandilla del puesto de vigía, de ahí se podían contemplar los campos y las montañas a lo lejos, el color inundaba todo, ella se apoyó en el barandal, contemplando las nubes pasar y como la vegetación cambiaba al ser iluminada por el Sol.

-Esto es precioso- dijo ella en un susurro, mientras yo me encontraba arreglando la zona destinada a nuestro picnic, no volteé a verla solo me quitó una sonrisa, no creo que ella lo haya notado de todos modos, en cuanto volteó se percató de que había terminado los preparativos, aunque me lo agradeció, me regañó por no haberle pedido ayuda, la reina aparentemente no estaba completamente contenta con su posición, notaba que la agradecía, pero creo que no se adaptaba a tener un rango tan alto sobre tanta gente.

Charlamos un poco ahí arriba aprovechando la suave brisa marina que casi es la causante de que volaran nuestras servilletas, conversamos de diferentes temas aunque en realidad fue más como un repaso sobre las reglas y la etiqueta de Naguirda, ella no se quería equivocar ante nada, notaba cierto reproche de su parte cuando tocábamos el tema del exilio, a ella no le parecía correcto que por mi condición de nacimiento, por las capacidades diferentes que tenía me fuera condenado a vivir solo, o incluso a morir por causa de la soledad misma, sin embargo nunca le he contado la totalidad del problema en el país, si nace un bebe con el don del hielo, es asesinado instantáneamente, pero siempre volvía a nacer otro hijo del invierno, esto tenía atemorizadas a todas las familias, pues todos temían que su hijo fuese el próximo y claro con este antecedente se podía decir que lo mío realmente fue suerte pues fui adoptado pasando a tener una cuna noble y por tanto protección sumado que mis poderes se manifestaron tardíamente a comparación de los demás llamados hijos del invierno o del hielo, mi vida pudo seguir un curso normal, al menos por un tiempo.

En fin, esta reina tenía los mismos poderes quien sabe tal vez había algún lazo sanguíneo o su pueblo había recibido la misma maldición, pero el trato hacia ella era diferente, la amaban, cuando hacíamos los desfiles o las visitas todos le sonreían, le hablaban o le ofrecían obsequios, era algo chocante para mi, considerando que su control sobre el hielo era conocimiento de dominio público y no se descubrió de la forma más acertada. Supongo que las diferencias de cultura estaban ahí, aunque realmente me sentía muy feliz de que el desliz de la reina haya terminado así de bien, pues por lo que oí eso le enseñó a ser más segura y abierta como ahora, una mujer astuta de conversación grata, una persona realmente encantadora.

Terminamos pasado el medio día cuando el Sol comenzaba a brillar en su máxima expresión, ella debía volver a sus deberes, preparar cartas, preparar la presentación de Arendelle en la coronación y un sin fin de obligaciones más. Recogí todo y lo regresé al morral, volteé a ver a Elsa ella me estaba pasando algunas de las cosas que no había guardado, una vez terminé la miré y luego vi hacia abajo, había un par de marineros ya soltando las velas para aprovechar el viento que llegaba a esta hora -Pasa algo Jack- pregunto ella -No, no es nada, solo que creo que no podremos bajar del mismo modo en que subimos- ella me miró y negó suavemente -aquí hay escaleras, puedo usarlas aunque no me hayas dejado- la miré y abrí la boca para protestar, pero ella continuó antes de que pronunciara palabra alguna -Jack, no soy una damisela puedo arreglaremos sola, sin necesidad de que me lleves, aunque si quieres puedes llevar las cosas- dijo ella con una sonrisa juguetona mientras bajaba por la escalera de cuerdas que conectaba el puesto de vigía con suelo, me dejo algo desconcertado, admito que jamás habría esperado ese comportamiento de ella, la mayoría de las princesas de las cuales había oído no eran lo que se dice independientes, y las reinas casi no jugaban un gran papel, ella era tan diferente -Espera- dije al recuperar la compostura y bajar con las cosas atacas a mi espalda.

Después de ese día no la volví a ver hasta la noche antes de llegar al puerto de Malar, el más cercano a la capital, aquella noche con la gente del servicio habíamos hecho una celebración para concluir el viaje exitoso, pues aparentemente años atrás antes de toda la tecnología en navegación de Arendelle no tenía un comercio muy exitoso, no me sorprende pues pasar la montaña es demasiado complicado para cualquier humano promedio.

La celebración incluía licor, las mejores reces con las que se habían abastecido para el camino de ida, la música era alegre, aunque los interpretes no eran profesionales, sino los mismos tripulantes del galeón no le quitaba a la gente las ganas de festejar, yo me encontraba con la banda tocando el violín, no era un experto, pero algo había aprendido en mis días como heredero del ducado, las luces permitían observar el paisaje, yo no conocía esa parte del país, pero se veía muy interesante y misterioso, supongo que ese era el efecto que recreaba la falta de luz directa.

Entre tanto la música se paró de repente, miré a mi alrededor para ver que cosa había causado tal conmoción, como para que la algarabía cesara inmediatamente. Era la misma reina que hacía acto de presencia ante nosotros, los hombres se quitaban sus sombreros y se inclinaban ante ella, no venía con ningún noble, ¿acaso venía a hacer algún queja por la fiesta? estaba seguro de que había elegido el lugar más alejado de las recamaras de la nobleza para hacer la celebración, sin embargo con un ademán la reina hizo que quienes la reverenciaban se levantaran y contra todo pronostico preguntó -¿Y por qué se detienen?- yo solo sonreí, era el único con algo más de poder ahí claro había dejado de tenerlo en el instante en el que la reina había entrado en escena, pero cuando yo continué con mi violín la tertulia volvió a su algarabía anterior en poco tiempo, la reina hablaba con la servidumbre compartían el mismo vino y todo lo demás cuando mi turno terminó me acerqué a ella -Eso ha sido sorpresivo… su alteza- dije sabiendo que nuestra cercanía no podía ser conocida, aunque admito que a estas alturas ya me era difícil no llamarla por su nombre, ella se atragantó un poco antes de responderme, al menos nadie más lo notó -Jack, bueno yo…- le sonreí ella era muy dulce y no era tan amante de los rangos como la mayoría, eso me alegraba la hacía alguien mucho más hermosa.

-¿Me permitiría sacarla a bailar?- dije haciendo un ademán algo torpe, noté la sorpresa de Elsa generalmente cuando bailábamos era todo calculado, meticuloso ningún paso era al azar, pero ella no sabía que tampoco este todo lo había pensado debía confundirme con los demás lo mejor posible, sobretodo si ahora iba a ir a la prueba de fuego, a mi propio país a enfrentarme con mi propia corte, solo me quedaba esperar que no me reconocieran.

En fin ante vítores y burlas saqué a la reina a bailar, debo decir que se moderaron bastante supongo que porque pese a que les costó notaron que estaban frente a su soberana,la música continuaba alegre Elsa me miró y me preguntó -¿siempre es así?- yo sonreí y la hice girar para susurrarle al oído -solo cuando están felices pregúntaselo a tu hermana lo sabe tan bien como yo, pero ahora creo que deberías divertirte- dije mientras la hacía bailar, llegamos a un baile clásico de Arendelle donde se usaba el cambio de parejas, todos estaban realmente ansiosos por bailar con la reina, creo que esta era una situación realmente sin precedentes, pero mientras bailaba con una de las damas, me alegré mucho por ver a Elsa feliz compartiendo sin temores, creo que eso es lo que hubiese querido para mí, pero realmente era frustrante saber que solo podía ser un deseo que quedara guardado en mi mente. Ya entrada la noche todos se retiraron a sus habitaciones, la reina para sorpresa de muchos se quedó a ayudar, pero finalmente quedó sola, aunque claro me ofrecía a acompañarla, pues era mi deber principal después de todo.

-¿Ha sido divertido?- le pregunté ella solo sonrió y me pasó el violín que estaba tirado -podrías tocar algo para mí, no sabía que tuvieses ese talento- yo solo asentí me sentía repentinamente embobado solo por su cumplido, creo que los pocos días que no la vi me habían causado un gran impacto, ahora sentía que la añoraba que quería tenerla, pero… no, no podía bajo ningún motivo, pero esta noche me deleitaría con su canto, en el mar podía darme esta libertad de observar a la joven Elsa, no a mi reina sino a la mujer que era, podía darme aquel lujo mientras estuviese en alta mar, creo que hubiese preferido un viaje más largo, porque ahora no podría tomarme ninguna libertad, Elsa bailaba al ritmo de mi violín y tarareaba algo a ratos, la luz de la luna bañaba su perfecta figura no me percaté cuando, pero ella me estaba mirando, me sentí avergonzado, no podía sentir lo que sentía lo sabía y esto debía desaparecer, porque para mañana volvería a mi trabajo normal -Jack…- dijo ella, yo la miré estaba apoyada en la baranda del galeón -¿si?- dije esperando a que ella continuara la frase que había dejado al aire.

Entonces una ventisca hace que Elsa pierda levemente el equilibrio, causando su caída a las heladas aguas del mar, en una fracción de segundo tomo una cuerda y voy tras ella lanzándome por la borda, grito su nombre ella responde gritando al mío, logro atraparla aun frente al fuerte oleaje, con dificultad puedo subirla al barco nuevamente ella está empapada, siento que me agradece… pero yo simplemente estoy demasiado aturdido, tomo a Elsa entre mis brazos y me repito que está bien que no la he perdido, acaricio su cabello, y la abrazo fuertemente, temía haberla perdido, tomo su rostro lo acaricio escucho a lo lejos su voz diciéndome que esta bien, pero yo aún no me siento satisfecho, pruebo sus labios con un beso, se siente húmeda, y algo fría… ¡¿Dios que he hecho?!.

-Elsa lo lamento- digo separándome de ella y dejándole mi chaqueta pues por mojada que esté al menos podía darle más calor, ella no protesta parece que esta molesta -La guiaré a su recámara majestad- digo, la dejo en sus aposentos y explico a las criadas lo acontecido, ahora debía irme a dormir y esperar a que esta noche haya sido un sueño o quizá un mal resultado del alcohol, porque sentí que ella me había correspondido, pero como… definitivamente ya estaba perdiendo la cordura y no por nostalgia, sino por añorar a la flor más hermosa que esta fuera de mi alcance


Realmente lamento la tardanza . (hasta se me olvidó dejar el comentario final :P), Al menos este fue el primer capítulo que subí este año :D

Los personajes pertenecen a Dreamworks y a Disney

En fin gracias por terminar de leer :) cualquier sugerencia, critica o comentario se agradece :') Me ayuda a mejorar el fic y la forma de escribir en si.

Espero que el capítulo 4 haya podido con la sed de sangre (véase romance)

Y quiero agradecer a las hermanas Frost por comentar como siempre y que bueno que alguien más se haya unido a ustedes XD sus comentarios siempre me sacan una sonrisa

Y gracias por el comentario de Nastinka me alegra que sigas leyendo :)