Corrí hasta alcanzar a Umbry interponiéndome en su camino, él de inmediato me miró fulminante

—No— dijo sin siquiera dejarme hablar

—No te voy a dejar solo— dije decidida, él me miró intimidantemente pero incluso así en sus ojos había una pequeña chispa de amor y preocupación que hicieron que mi corazón se volcara en mi pecho

—Regresa a la cueva y cuida de nuestros cachorros, yo regresaré después— dijo comenzando a caminar, me volví a interponer en su camino

—No, yo voy a ir contigo y no me importa lo que digas— respondí decidida mientras comenzaba a caminar a su lado, en un movimiento rápido Umbreon me hizo caer en el pasto mientras el quedaba encima de mi mirándome con sus mejores ojos intimidantes pero yo ya no le temía

—Regresa— dijo enfocando su mirada en la mía tratando de que le tuviera miedo, yo solo tomé su mejilla con mi pata, cerré mis ojos y le dí una suave lamida a sus labios, pasé mis patas por sobre sus costados mientras restregaba mi cara en su pecho

—No quiero dejarte solo— respondí sincera, sentí como el cuerpo de Umbry se tensaba pero luego él se sentó atrayéndome más hacía su cuerpo con sus patas mientras me besaba en la frente

—No quiero que te hagan daño—

Lo miré a los ojos con una sonrisa

—Si estamos juntos no pasará nada— el lo meditó durante unos segundos pero luego me devolvió la sonrisa, nos levantamos y seguimos caminando hasta donde habíamos escuchado las risas, se escuchó un ligero chapoteo, Umbry me miró y yo solo asentí, ambos caminamos con mucho sigilo hasta la fuente del ruido escondiéndonos en un matorral, pero antes de llegar Umbry susurró en mi oreja

—Si hay problemas quédate detrás de mi— claro que acompañó sus palabras con una pequeña y tierna mordida en la punta de mi oreja haciéndome sonrojar.

Salimos de nuestro escondite y me sorprendí de ver a un Mightyena y una Absol jugando en el agua en una posición un poco comprometedora, la Absol estaba debajo del Mightyena mientras ambos nos observaban

—¿Qué hacen aquí?— preguntó Umbry con un tono frío y amenazador, el Mightyena encubrió con su cuerpo a la Absol mientras ella se levantaba dejando ver su abultado vientre, no cabía duda de que ambos eran compañeros y que pronto tendrían cachorros

—¿Quiénes son ustedes?— preguntó de vuelta el Mightyena desenfundando sus garras

—Son nuestras tierras, no tienen ningún derecho de estar aquí— respondió Umbry mientras se ponía en posición de ataque

—¿Sus tierras?, yo he estado viniendo aquí cada vez que cae el invierno y es la primera vez que oigo que son tierras de alguien—

—Son mis terrenos, yo los protejo junto con los demás pokemons— gruñó Umbry mientras se preparaba para atacar. De pronto un rugido se escuchó y en cuestión de segundos un Entei y una Arcanine intervinieron en la pelea que estaba próxima a apreciarse

—¿Qué ocurre aquí?— dijo Entei con aire autoritario pero con un ligero tono conciliador

—¿Qué haces tú aquí?— preguntó entre confundido y molesto Umbry

—Los eh escuchado discutir y he venido a detener una pelea absurda— dijo Entei, no pude evitar fijarme en que la Arcanine lo miraba con amor, seguramente también eran compañeros

—Son nuestros terrenos y no nos gustan los forasteros— dijo Umbry

Las palabras de Umbry encendieron un interruptor en mi que me hicieron recordar el principal motivo del porque habíamos decidido vivir alejados de los demás, por el rechazo que ellos mostraban hacia nosotros, comprendí que ahora Umbry hacía lo mismo, los estaba agrediendo y ahuyentando así como el resto de los pokemons lo hicieron con nosotros. Me coloqué al lado de Umbry y él me miró serio, acerqué mi boca hasta su oído

—Umbry detente— susurré

—Detrás de mi ahora— dijo fríamente

—No— respondí decidida, Umbry me miró enojado—¿no te das cuenta de lo que estás haciendo?— le pregunté, Umbry me miró confundido por unos segundos y luego dejó su posición de ataque

—¿A qué te refieres?— preguntó confundido

—Les estás haciendo lo mismo que los demás nos hicieron a nosotros— los ojos de Umbry se abrieron desmesuradamente—además— desviamos nuestras miradas observando al Mightyena ahora al lado de la Absol observándonos —ella esta preñada—Umbry lo meditó un poco

—¿A qué han venido?— dijo con algo de pesar pero autoritario, el Mightyena y la Absol se miraron para luego asentír entre ellos y respondernos

—Venimos para criar a nuestros futuros cachorros y vivir en paz ya que este es un lugar muy protegido— dijo Mightyena, sentí como Umbry se tensaba ante la mención de quedarse al igual que la Arcanine al escuchar la palabra cachorros

—Nos encantaría que se quedaran aquí a vivir— dije sonriéndole a la Absol quién también me devolvió la sonrisa y corrió hasta mi lado mientras se presentaba

—Hola, me puedes decir Abss, encantada de conocerte— me dijo sonriendo

—Hola, dime Essp, un gusto— le respondí de igual manera, desviamos nuestras miradas hacía el Entei y la Arcanine quiénes también ya se iban— también se pueden quedar— dije un poco en alto para que me escucharan, ambos se giraron a verme, el Entei bajó un poco su rostro hasta la oreja de la Arcanine susurrando algo para después verse a los ojos mientras la Arcanine caminaba hasta nosotras

—Hola...— dijo algo avergonzada

—Hola, somos Abss y Essp, ¿tu como te llamas?— preguntó animadamente Abss

—Me llamo Nineth— dijo con una pequeña sonrisita

—Un gusto— respondimos Abss y yo al unísono, entre las tres nos sonreímos y luego nos fuimos caminando

—Es una alegría que nos hayamos encontrado ¿no?— dijo Abss alegremente

—La verdad que si, me sentiría muy sola con Entei cuidando el bosque y yo sólo paseando por ahí— respondió Nineth

—Se nota que se preocupa mucho por ti— dije sonriente

—Bastante— respondió

—Might también me procura mucho, más en mi estado— dijo Abss con un tono tierno— de hecho... —

—¡Abss!— Mightyena llegó corriendo a nuestro lado—¿te sientes bien?— preguntó, Abss se rió suavemente para luego darle un beso en los labios a Mightyena y responderle que estaba bien— chicas se las dejo encargada, ¿porqué no mejor descansan un rato y luego siguen con su paseo?— propuso

—Seguro— respondimos Nineth y yo, caminamos unos cuantos metros más y luego las tres nos sentamos en la sombra de un árbol.