Hola a todos! Soy consciente de que les debo una disculpa por la larga espera, y sinceramente no tengo mayor excusa que el hecho de que siempre espero que las ideas fluyan a través de la escritura naturalmente, porque un trabajo forzado nunca es igual. Por respeto hacia ustedes no publicaría algo que yo misma no leería. Pero en fin, ahora es un buen momento y me siento bien por haber podido sacar el paso 2, me salió un tanto (bastante) largo así que lo dividí en 2 capítulos, pero para compensar mi demora estoy publicando ambos al mismo tiempo. Espero que les gusten :)
Les advierto que este cap. en particular será una montaña rusa emocional para nuestra protagonista pero yo siempre apuesto por los finales felices ;)
Agradezco infinitamente todos y cada uno de sus reviews, follows y favs. :) Siempre estoy atenta a sus opiniones, pues me impulsan a seguir adelante y mejorar.
Descargo de responsabilidad: Ni Glee, ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de Fox y Ryan Murphy. Yo solo utilizo sus nombres con fines de recreación.
Paso 2 para cambiar mi vida: Ser yo misma.
Pasé todo el jodido fin de semana pensando en eso… en ese asunto… bueno, en ella. Es que, ¿De verdad quiero hacerlo? Porque en serio, he estado tan consternada que incluso pasé más tiempo tendida en la alfombra que en mi cama y en mi cama más que en el resto de mi casa, eso sin contar con que no salí de mi casa. Y Brittany puede ser muy convincente, mentiría si dijera que nada se removió dentro de mí cuando me dijo todas esas cosas el viernes pero ¿Berry y yo? Maldita sea, no puedo creer que le siga dando vueltas al asunto, es una absoluta locura… y eso que todavía no empieza. Si hasta pasé por un lapsus de ver su lista de vídeos de MySpace, ¡La revisé completa! Incluyendo a los que tenían como 1 visita, eso debió ser suficiente para empujarme adelante o a retractarme definitivamente pero… lo cierto es que aún no sé nada. Yo nunca quise una relación, nunca sentí que la necesitara antes a menos que fuera para figurar como mi noviazgo intermitente con Puck, pero en el fondo sigo sin creer que eso me haga falta, porque ¿Quién me asegura que lo que me propone Britt me hará realmente feliz? Después de todo, las comedias románticas son el cliché más sobreexplotado y sobrevalorado, y me alegra que funcione para ella pero yo no soy ella. A mí me gusta tener mi espacio, y es bien sabido que no tengo mucho tacto o paciencia así que ¿Por qué siquiera complicarme… o criticarme? ¡¿Qué mierda estoy haciendo?! No es que yo tenga un problema, la gente es la odiosa. –Genial… ahora estoy literalmente gruñendo dentro de mi propia mente –…El caso es que, a pesar de todo, de repente siento como si todo este tiempo me hubiera estado perdiendo de algo, es decir, parece como si todos tuvieran eso, y si resulta tan sencillo para los demás, incluso para los nerds, los raros y los amorfos, entonces ¿Cómo es que yo no lo he tenido todavía? ¿Qué podría haber de diferente o malo conmigo para que nadie se fije en mí más que para sacudir sus hormonas un rato? y ¿Realmente voy a pasar mi último año de escuela aislada en un rincón esperando que llegue el fin para poder largarme de Ohio y recién entonces empezar una nueva vida? Porque eso no suena para nada a mí… siendo honesta es un plan bastante patético. Britt implantó en mí esta curiosidad y una parte de mí verdaderamente quiere explorar y ver qué pasa, pero la otra parte está aterrada, la posibilidad de cambiarlo todo de manera irreversible me marea. Tengo cosas buenas, un hogar, una familia, una amiga incondicional, la co-capitanía de las Cheerios, soy admirada, deseada y temida por más de un centenar de personas, ¿Cuántos podrían decir lo mismo a mi edad y en especial en este pequeño pueblo? Pertenezco a ese puñado de personas que nacieron para triunfar y lo saben. Si me arriesgo podría acabar siendo una paria, y si eso llegara a pasar no sé cómo me levantaría para emprender el vuelo al terminar el año. Temo nublarme y no encontrar la salida a la luz. Tengo miedo de perder todo lo que me importa. Podría simplemente dejar las cosas como están y seguir regodeándome en lo que he conseguido a lo largo de estos años, vivir en el lado seguro, respirar cómodamente… pero la verdad, en este momento, y aún sabiendo lo que tengo, siento que simplemente existo, y eso es como un fracaso constante. No soy idiota, sé que la vida es mucho más que la secundaria y que en unos cuantos años estaré en otra cosa y ni siquiera recordaré a la mitad de los esperpentos que pisan la escuela, y eso me hace pensar que todo por lo que me he esforzado es una completa estupidez. ¡Diablos! Deseo más que existir y adaptarme, eso es lo que hacen las masas, yo quiero más que eso, quiero sentirme motivada, emocionada, satisfecha, todo por mí misma. ¿Y a quién engaño? La razón por la que ansío la llegada del futuro es que tengo la aspiración de vivir como me plazca en algún momento. Y si voy a hacerlo tarde o temprano de todos modos, entonces ¿Tiene sentido privarme ahora? ¿Amargarme ahora?
Es lunes. Estoy frente al espejo acomodándome el peinado antes de ir a desayunar. Decidí intentarlo. Es decir, soy Santana López, el mundo está atado a mi dedo meñique, no al revés. Y sí, a veces tengo pequeños lapsus de confusión y altibajos porque aunque parezca increíble también soy humana, pero soy joven, soy sexy y no voy a desperdiciar el que podría ser uno de los años más memorables de mi vida por estar temiendo a la reacción de un montón de sabandijas sin rostro que son incapaces de conseguir una vida propia. Ojo, que tampoco es que me vaya a lanzar a la piscina así como así, todavía necesito analizar a Berry bajo esta nueva mirada de prospecto, pero no me niego a la posibilidad. Y sobre todo, pase lo que pase me voy a quitar de encima el desagradable ¿Qué hubiera pasado si…? De repente descubro en mi reflejo una sonrisa de pura picardía y lo sé: He vuelto al juego.
Día 1.
Ok, se lo puedo conceder, la enana puede lucir caliente a veces, cuando no se tropieza con sus propios pies antes de revisar el armario por la mañana. Sí, lo admito, también me estuvieron dando vuelta los recuerdos de la chica caracterizada con su rol sexy en la semana de Britney Spears, y de una vez que la vi recorrer el pasillo junto a lady Hummel con un vestido negro que… en fin, me estoy desviando del tema. Decía que todo tiene un pero… ¿Sus faldas siempre han sido tan cortas? Y ¿Cómo puede tener las piernas tan largas siendo tan pequeña?... Oh, maldición… esto es casi humillante, necesito concentrarme. ¿Quién carajo se pierde haciendo monólogos mentales?
"Buenos días, Santana". –yo había sido la primera en llegar, naturalmente me dio tiempo para pensar…
"¿Por qué estás hablándome, Hobbit?" – fue mi respuesta mecánica ante esa voz. Intenté volver a mis pensamientos pero… ¿Hobbit? Esperen… ¿Esas piernas no estaban solo en mi imaginación? ¡Mierda!
"En base a que me has estado mirando fijamente desde que entré a este salón supuse que iniciar una conversación sería lo más adecuado y propicio para que mostraras tu intencionalidad. Claramente me equivoqué". -¿Qué? La miré con los ojos muy abiertos mientras se encogía de hombros con indiferencia y se iba a sentar al banquillo del piano para sacar unas hojas de su bolso e ignorarme por completo. Mientras tanto los demás empezaron a llegar.
Oh vamos… -negué con la cabeza para mí misma –El día acababa de empezar, pero como día 1 acababa de irse a la mierda.
"Pudiste haberle dicho algo más, San". –Britt me reprendía suavemente cuando nos dirigíamos a la plaza de estacionamiento por la tarde de ese mismo día. Le conté la insignificancia de la mañana porque como siempre tan perceptiva notó que evité olímpicamente cruzarme con el gnomo durante todo el día. Sí, sí, lo sé, es frustrante ¿No? Pues imaginen lo que es para mí, me había ilusionado la convicción matutina.
"Te equivocas, Britt. No podía, RuPau…" -empecé sin pensar y al ver la expresión de Britt me paré en seco –"Rache…" -intenté corregirme pero sencillamente no se sentía cómodo –"Berry subió la guardia conmigo y cuando alguien hace eso yo reacciono en consecuencia, solo hubiera ido a peor; además estaban llegando todos los chismosos en manada, tampoco quería llamar la atención".
"Pero ¿Qué hay del resto del día? Tuviste la hora de estudio autónomo, el tiempo entre práctica, el almuerzo, la clase que comparten a medio día y…"
"Solo quiero empezar con el pie derecho, ¿Ok?" –No quería sonar cortante, apreciaba el interés que Britt-Britt ponía en mi posible vida amorosa pero era mi asunto después de todo.
"A tu tiempo, San". –puso la mano en mi hombro y yo asentí agradecida de que esta vez lo dejara por la paz. – "¿Sabes? Sam quiere que vaya a su casa a jugar videojuegos después de que termine su práctica, eso es como en una hora, podrías unírtenos si quieres". –Vaya, eso no me lo esperaba. Me mordí el labio mientras pensaba mi respuesta.
"Suena tentador". –le dije con una pequeña sonrisa que no tardó en desvanecerse –"Pero los videojuegos realmente no son lo mío". –Confesé enseguida, y no era una excusa, de verdad que no son lo mío, he jugado con Puck unas cuantas veces antes y digamos que soy un poco… intensa. Ni hablar si llego a perder, y tomando en cuenta que mis ánimos hacia Sammy Malibú siguen sin ser los mejores es preferible no arriesgarse. Sin contar con que no me trago el cuento de que solo la haya invitado a jugar videojuegos y no quiero estar ahí haciendo mal tercio. –"Además tengo tarea acumulada por habérmelas dado de vaga el fin de semana. Será mejor que me ponga al corriente antes de que Sue y su ojo biónico lo descubran".
"Oh…" -murmuró Britt con un halo de decepción y luego me abrazó fuerte. Estoy segura de que su sueño se hará realidad el día que Capitán Peróxido y yo pasemos el rato juntos, pero por ahora eso no pasará. –"Pasaré por tu casa un rato antes de la hora de dormir". –me prometió.
"Bueno". –consentí, reconfortada en su abrazo. –"Solo… no te sientas obligada a dividirte entre los dos, ¿Está bien? De verdad entiendo que quieras estar con tu novio… aunque siga sin encontrarle lo interesante". –terminé por lo bajo y Britt puso los ojos en blanco cuando se apartó lo suficiente para que la viera antes de reírse de buena gana.
"No se trata de eso. Me encanta estar contigo y hablarte de cómo ha estado mi día. No cambiaría esa parte de mi vida por nada. Hoy apenas hemos tenido tiempo de calidad, así que nos vemos en la noche".
Finalmente nos despedimos, ella retornó hacia el campo de juego y yo me subí a mi auto más relajada que lo que llegué. Entonces vi a Berry… subiendo al vehículo de Hudson mientras él le sonreía con su mejor mueca de constipación. De pronto me di cuenta de que estaba presionando el volante con mis dedos al punto de tener los nudillos blancos. Wow… eso fue raro. Debía irme a casa.
"¡¿Cómo que lo dejas?!" –exclamó mi mejor amiga incrédula 2 días después.
"Así como lo oyes, Britt. Pero no estoy dejando la idea, solo a Berry". –No era broma. Llámenme bipolar o lo que sea pero creo que probar en un bar de ambiente ya no me parece tan mala idea en comparación.
"No entiendo". –para ese momento ya divisábamos la puerta del salón de coro desde el pasillo.
"Es que no hay futuro. Ella es demasiado predecible. Lo pensé mejor, sin importar lo que pase mini Streisand sigue pegada en su rollo cursi del primer amor, ¿Habías pensado que probablemente tenga su futuro planeado con Frankenteen? Nadie va a moverla de ahí".
"¿Estás hablando en serio, Santana López?" –Wow, ¿Britt se había enfadado? - "¿Quién eres y qué le hiciste a Snixx?"
"¿Disculpa?"
"Nunca creí que te fueras a echar atrás por un poco de competencia, menos por competencia muerta, ellos terminaron hace siglos. Todo el mundo lo sabe".
"No me estoy echando atrás, yo solo digo… es posible que hayan regresado por enésima vez, ¿Ok? Los vi irse juntos el otro día. Y ¿Sabes qué? Eso no sería sorpresa, y eso me lleva a mi punto, todo en ella es predecible, sus ideales, sus pasatiempos y sus metas. ¿Qué chiste tiene seguir así? Me aburriría rápido y acabaría desperdiciando mi tiempo" –ya estábamos cruzando la puerta y sabía que Britt quería seguir hablando pero entonces Fabray pasó junto a nosotras e hizo impredecible lo predecible.
"Hey, Rachel, traje tu cuaderno de aritmética". –dijo la rubia sacando un cuaderno de su mochila.
"Oh, gracias, Quinn, lo había estado buscando como loca". –le respondió Berry con genuino alivio y una sonrisa que incluso le iluminaba los ojos.
"Lo supuse, no me di cuenta de que lo habías dejado en casa hasta esta mañana". - ¿Que… qué?
Eso… eso… yo… me quedé lívida por un instante, hasta que vi la mano de Brittany pasando frente a mi rostro.
"San, ¿Estás bien?" –oí que mi amiga me preguntó preocupada y lo siguiente que supe fue que me estaba llevando a Tubbers por un brazo fuera del salón.
"¿Qué demonios pasa contigo, Santana?" –me reclamó soltándose de mi agarre y convirtiendo sus manos en puños.
"¿Ahora eres amiguita de Berry?" –ella me frunció el ceño.
"¿Qué te importa?"
"Existe algo llamado escala social, ¿Recuerdas?" –no podía creer que acabara de salir con eso pero las palabras salieron de mi boca antes de que pudiera pensar en lo que significaban. Lo peor es que no había acabado. –"Como Co-Capitana de las Cheerios tienes una imagen que cuidar, ¿Qué crees que pensarán si te ven confraternizando con el enemigo? No me mires con esa cara, en todo caso agradéceme, únicamente te advierto para que después no vengas llorando conmigo cuando seas la burla de todos". –prejuicios… todo lo que salió de mí fueron prejuicios… pero no hacia ella, ni siquiera hacia Berry, sino hacia mí misma. Lo que creía que pasaría, lo que me echarían encima, sin razón y sin piedad. No pude evitarlo, una cosa es querer cambiar, otra es poder hacerlo por completo de la noche a la mañana, y en lo que encuentro el equilibrio estoy en una lucha constante. De pronto sentí que mi cuerpo se volvía de plomo y me quedé sin aire. Quinn no lo notó.
"Ahórrate tu mierda y madura, Santana. No necesito ser su amiga para pedir sus apuntes o para coordinar una sesión de estudio, pero si lo fuera no sería asunto tuyo ni de nadie. Yo hago lo que se me dé la gana, de eso se trata estar en la cima: beneficios sin preguntar por qué. Si tú no sabes qué hacer con tu poder es tu problema… o renuncia a él si es que te queda grande".
Fabray me fulminó con la mirada mientras ponía sus brazos en jarra y solo por orgullo reflejé su postura. No había querido decir lo que dije, pero jamás lo admitiría. Menos cuando ella intentaba demostrar ser superior a mí.
"¿Hoy era día de pelea de gatas? De haber sabido hubiera comprado palomitas". –ambas volteamos y vimos a Puck expectante, parecía un niño la mañana de navidad. Siempre tan idiota. Yo rodé los ojos y la tensión eléctrica que había entre las dos se redujo.
"No tienes tanta suerte, Puckerman". –él se quejó en respuesta y todos entramos al salón porque Schuester estaba llegando. Britt me esperaba adentro con una gran sonrisa.
"¿Me perdí de algo?" –le pregunté intrigada al sentarme junto a ella.
"¿Sigues creyendo que es predecible?"
"Que pueda mantener conversaciones civilizadas con Barbie no la hace menos predecible". –Bueno, un poco sí… pero eso no me haría cambiar de opinión. –"Sería muy agradable si no habláramos de este asunto cada segundo del día, ¿Sabes?"
"No lo digo por eso".
"¿Entonces?" –únicamente me respondió el silencio. -"¿Britt?"
"Creí que no querías seguir hablando del tema". –me sonrió y yo puse los ojos en blanco.
"No juegues conmigo". –le advertí.
"Bien, digamos que mientras distraía a Rachie para que no fuera a ver por qué te llevaste a Quinn tuvimos algo de tiempo para charlar y…"
"¿Y?" –repetí con impaciencia.
"Te conseguí una cita". –culminó contenta.
"¡¿Qué?!" –exclamé, y todos, hasta ese tipo extraño de la banda que siempre sabe qué tocar sin que le digan, me miraron. Los miré de vuelta con una expresión inescrutable y lentamente se rindieron, volviendo a sus asuntos. Claramente no obtendrían nada de mí. Entonces volví a centrarme en Brittany –"Necesito una explicación".
"Bueno, técnicamente no es una cita, solo le propuse salir contigo y conmigo mañana por la tarde en plan amistoso, pero si a mí me surgiera algo y no pudiera llegar, la oportunidad se te daría en bandeja. Genial, ¿No?" –tragué en seco.
"Tenías que haberme preguntado antes".
"Es que me surgió en el momento. Era solo para que probaras en terreno si valía la pena seguir adelante o no. Creí que te facilitaría las cosas…" -dijo con la confusión marcada en su voz.
"Sí… yo… supongo… gracias, Britt". –ella se relajó, apoyó su cabeza en mi hombro y dirigió su mirada hacia el frente. La conversación había terminado. Ella tenía razón, me había quitado de encima parte del trabajo. Pero entonces ¿Por qué no me sentía bien?
Así llegó otro lunes. ¡Yay! He estado haciendo sprint toda la mañana… ¿Se preguntan por la cita? ¿Qué cita? Ok, ok, estuve a punto de llegar, ¿Sí? Pero a una cuadra del lugar todavía me sentía "forzada a", y supuse que no era así como me debía sentir en ese momento, tampoco tenía idea de qué hacer o qué decir, así que al final le mandé un mensaje rápido a Britt disculpándome, esperando que ella a su vez hiciera algo con Berry y volví a casa. Mi amiga no me respondió, así que terminé apagando mi celular el resto del fin de semana. Prefería evadirme con una excusa antes que asumir que mi mejor amiga se había decepcionado de mí. Así que lo que había hecho este día era básicamente evitarlas a las dos, a Berry no sé por qué si de todos modos no fui yo quien la invitó pero tampoco se me antojaba verla de momento, aunque tendría que hacerlo, a ambas prácticamente al mismo tiempo porque estaba llegando la hora del Glee Club y Britt, Quinn y yo íbamos a hacer una presentación para proponer para las seccionales. Idea de Quinn para ganar protagonismo, por supuesto; propuso innovar la estructura del show y esta vez le hicieron caso, aunque obviamente al elfo doméstico no le pareció al principio y discutieron delante de todos, pero el caso es que por mayoría de votos barbie ganó la moción y habíamos estado ensayando desde hacía un tiempo, en su momento me pareció divertido solo por ver la cara de los perdedores cuando hiciéramos nuestra magia porque nadie puede quedar indiferente cuando la Trinidad Impía entra en acción, pero ahora…
"¿Y? ¿Ella fue suficientemente impredecible para llenar tus expectativas?" –me preguntó Britt en voz baja con una sonrisa ladina cuando ya estábamos listas para empezar. Yo la miré con confusión, ¿No se suponía que estaba molesta?
No alcancé a contestar porque entonces entró Berry, marchando a paso firme, con los brazos cruzados y una cinta… ¿Tenía una cinta adhesiva pegada a su boca? Todos quedaron con la boca abierta y en silencio, incluso yo… hasta que se escuchó una risa in crescendo haciendo eco en todo el salón y me sorprendí al darme cuenta de que era la mía. Es que esto sí que era bizarro, siempre imaginé que si la enana terminaba amordazada iba a ser por culpa mía… porque habla mucho y exaspera, no es que la hubiera imaginado en otra clase de situación. Entonces toda la atención se enfocó en mí, ¡Por favor! Como si nunca me riera; miré a Berry de refilón y supe que acababa de darle otro motivo para conseguir un muñeco vudú de mí. Una vez que pude recuperar la compostura el amo de los chalecos se aclaró la garganta para iniciar su lección.
"Rachel, ¿Qué estás haciendo?" –Preguntó Mr. Schue seriamente. Gran intento, que le den un premio al esfuerzo… por razones evidentes no obtuvo respuesta. Oh, sí, obtuvo una, Berry se cruzó de piernas demostrando que estaba aún más cerrada a cooperar.
"Está protestando". –dijo Fabray lentamente como si estuviera explicando lo obvio, pero no le estaba saliendo humo por las orejas, ¿Y ese milagro? No era la reacción que me esperaba de la rubia después de que la reencarnación de bibliotecaria intentara sabotear nuestro acto.
"¿No sería mejor que en vista de las circunstancias ustedes aprovecharan de hacer lo suyo?" –nos incitó Jones, y tenía razón. Me pareció escuchar un chillido en cuanto la música inició. Está bien, quizás "Predecible" no era la mejor palabra para definir a la diva adolescente después de todo.
Cuando terminó la canción, todos menos una nos aplaudieron con entusiasmo y se levantaron para ir a felicitarnos, asegurando que incluirían la performance en la rutina oficial, aunque me daba igual porque siempre terminábamos haciendo algo totalmente distinto a los ensayos, pero sentía cierta curiosidad por saber lo que cierta vocecita irritante tenía que decir. Así que me aparté del tumulto y me senté junto a Berry que me miró con las cejas alzadas, igual que todos, supongo, pero no me importó.
"Así que… ¿Cuál es el veredicto?" –pregunté intentando contener mi sonrisa burlona sin mucho éxito. Ella murmuró algo, olvidando aparentemente que detrás de esa cinta no se le podía entender nada, así que le ayudé un poco a notarlo.
"¡Ay!" –Sí, se la quité de un tirón. ¿De qué otra forma iba a ayudar? -"¿Sería mucho pedir que fueras más delicada, Santana?"
"No lo sé, ¿Sería mucho pedir que no hicieras un berrinche cada vez que el mundo no gira en torno a ti?" –apretó los labios hasta formar una línea y soltó el aire por la nariz. Yo solo le sostuve la mirada. –"Definitivamente eres un caso de estudio". –reflexioné, y sus mejillas se colorearon de rabia.
"¿Estás esperando que critique la presentación o tu participación en ella?" –me confrontó y yo entrecerré los ojos.
"¿Tendrías algo que decir sobre mí?" –la reté de vuelta con un siseo.
"Por supuesto que sí, aparte de que tu soberbia sobrepasa con creces a tu talento, podría aceptar que eres una buena bailarina, pero te centras en eso y pierdes el aire cuando cantas, eso se nota, lo vuelve inarmónico, y si lo noto yo de seguro que también lo notarán los jueces. ¿Realmente quieren arriesgarse en la primera etapa de competencia solo por llevarme la contraria?" –terminó dirigiéndose al resto. –"Piénsenlo, es nuestro último año juntos, nuestra última oportunidad, y si no mostramos lo mejor desde el principio todo habrá acabado para muchos de nosotros".
"¿Entonces no hay peros con la canción?" –preguntó Fabray aparentemente indiferente. Pero yo la conocía, estaba sorprendida.
"Objetivamente no, es una buena propuesta, pero chicos, en serio…"
"Hey, eso lo haría unánime, ¿no? Todos estamos de acuerdo en que es una buena canción". –atinó a decir Evans y todos a nuestro alrededor asintieron.
"Entonces está todo resuelto, Rachel le enseña a cantar a Santana y la canción se queda". –propuso Finnepto y yo casi me caigo de la silla. La mandíbula de Berry por su parte casi toca el piso por sí sola. – "¿Qué pasa?" –dijo el gigante al ver nuestras expresiones de consternación y luego se encogió de hombros como si nada –"Ellas son buenas. Y seamos realistas, son más una garantía que un riesgo, por algo han ganado tantas competencias en las animadoras. Es hora de pensar en lo mejor para el equipo y poner todos de nuestra parte".
Aún no puedo creer que la sentencia de Hudson se haya cumplido. Y no importó que Berry aclarara que mi capacidad aeróbica, a la que por cierto yo no le encuentro problema, no era el único inconveniente que le encontraba a la canción, igual terminaron enviándome a mí sola a su casa por "lecciones" el viernes, sí, el viernes, ¿Qué tienen contra mí los viernes? Alguien parece estar decidido a joderme los fines de semana. Al parecer si nosotras lográbamos entendernos el resto sería pan comido sin importar de qué se tratara; pero como sea, me niego, sé que planea vengarse de mí justificándose con sus pseudo-conocimientos y no se lo pienso permitir.
"¡Eres tan escurridiza, Santana!" –exclamó después de dar la tercera vuelta por perseguirme alrededor de la mesa del comedor, sí, tan inmaduro como suena, y no me siento orgullosa de eso pero hay ciertas cosas que hay que hacer con tal de no golpear a alguien y especialmente para no dejar que me volviera a enterrar los dedos en la boca del estómago.
"No voy a hacer tu ejercicio estúpido y se acabó".
"¿Puedes al menos quedarte quieta y escuchar mis razones?"
"Te he escuchado por horas y no hemos hecho más que dar vueltas en círculos, ¡Literalmente!"
"Llegaste aquí hace 20 minutos". –replicó con hastío y entonces sí me quedé quieta.
"¿Entonces por qué se siente como si fuera tanto tiempo?"
"Oh, no sé, quizá porque ya es de noche, y es de noche porque llegaste asquerosamente tarde… escucha, esta situación me disgusta tanto como a ti pero no tenemos otra opción que llevarla a cabo, así que mientras antes pongas de tu parte antes finalizaremos esto y podremos irnos cada una por nuestro lado".
"Entonces no intentes hacerme pasar por tonta, ¿Tú piensas que voy a creer que para aguantar mejor las notas tengo que ponerme a jadear como un perro?"
"No es "jadear como un perro", ni siquiera me dejaste explicarte, es un ejercicio de preparación real y muy efectivo si se practica con regularidad. Un ejercicio que por cierto yo no inventé".
"Pues vuelve a revisar tu repertorio, Hobbit, porque no voy a hacer eso". –ella rodó los ojos.
"¿Quieres que lo haga yo para que lo tomes en serio?"
"Bien, te reto a hacer el ridículo".
"Y luego lo haces tú".
"Si llegas a hacerlo primero, seguro".
"Bien".
¿Alguien lo puso en duda? Claro que lo hizo, y ahora me tocaba cumplir mi parte. ¿Quién me obligaba a pertenecer a ese estúpido club?
"¿Lista?" -preguntó poniéndose frente a mí.
"Sigo pensando que esto es innecesario. Hemos competido 2 años seguidos y jamás se me ha pasado por la cabeza siquiera intentar hacer algo así".
"Pero no hemos ganado ninguno de esos años ¿O sí?"
"¿Te atreves a echarme la culpa?" –reaccioné y Berry bufó.
"No te estoy culpando, solo digo que la falta de preparación específica es uno de los factores que pudo influir en la decisión de los jueces en ambas oportunidades".
"Como sea, acabemos con esto". –ella asintió, cuadró los hombros y me examinó de arriba abajo con detenimiento, luego me rodeó y volvió al mismo punto.
"Muy bien, primero tenemos que corregir tu postura; párate derecha y pon los hombros rectos". -puso sus manos sobre mis hombros y los echó un poco hacia atrás –Así, siempre debes fijarte que la clavícula quede en línea recta, no te encorves, tampoco subas los hombros ni exageres sacando pecho, mantén esta posición de equilibrio, una vez que te acostumbres, ese simple cambio te ayudará mucho. –me explicó pasando una mano horizontalmente por la extensión de mi clavícula y la otra en vertical por toda mi espalda. –tragué saliva mientras mis ojos se cerraban paulatinamente, contra mi voluntad –Nadie me dijo que esta cosa del canto iba a incluir tanto roce. –"Eres mezzosoprano, es una verdadera pena que no dediques tiempo a potenciar tu don por iniciativa propia". –empezó a divagar y tuve que llamarle la atención.
"¿Qué soy qué?"
"Mezzosoprano… oh, cierto, término técnico, me refiero a tu registro vocal, eso quiere decir que se te dan mejor los tonos intermedios, igualmente se te facilitan las notas graves, pero no te mueves mucho en el terreno de los agudos. No significa que no puedas, solo que requerirías más práctica para hacerlo con comodidad, pero eso explica tu afinidad con las canciones de Amy Winehouse por ejemplo, claro que ella era contralto, que es un registro aún más grave". –asentí, frunciendo ligeramente el ceño mientras asimilaba toda la información. –"Tengo una idea, ven, acompáñame hasta el piano".
"¿Para?" –pregunté mientras la seguía.
"Para que reconozcas tu rango natural. Necesitas conocerte a ti misma para tener una pista de qué tan lejos puedes llegar".
Wow, eso fue… profundo. Después de eso, tal y como dijo tocó las teclas y me explicó otras cuantas cosas que creía "de vital importancia para mi conocimiento". Cuando acabó su perorata volvió a insistir en lo de la postura y con eso llegó la hora de hacer el maldito ejercicio.
"Recuerda la clave". –Puse los ojos en blanco. He respirado toda mi vida, creo que tengo algo de experiencia en cómo se hace. –"El diafragma es el secreto para aumentar tu capacidad pulmonar, no sirve de nada que eleves los hombros ni que hinches el abdomen porque no hay ningún lugar donde retener aire allí, es a nivel de las costillas donde tiene que ocurrir todo y…"
"Y el control del diafragma lo hace posible, lo capto. ¿Podemos empezar?" –pedí fastidiada. Estaba segura de que me estaba perdiendo mi programa favorito en ese momento.
"Sí, necesito que reproduzcas el sonido "Tss". –lo hice, gran cosa. –"Bien, inspira por la nariz y suelta por la boca haciendo ese sonido cada vez que espires". –lo hice otra vez como me dijo –"Ahora intermitente". –dejé a un lado la sensación de estar haciendo ridículo para que acabara pronto, pero luego sentí calor en la espalda y una punzada en el estómago.
"¡Hey! ¿Es necesario que me apuñales con los dedos?" –me quejé apartándole la mano.
"Sí lo es. Presiono para ofrecer una resistencia y comprobar que lo estés haciendo bien. No puedo creer que seas tan quisquillosa después de someterte a las órdenes inhumanas de Sue Sylvester la mayor parte del tiempo". –solo gruñí en respuesta y retomé los famosos "Tss". Quisquillosa yo… sí, claro. Después de hacerlo no sé por cuánto tiempo las manos de Berry empezaron a moverse a mis costados y se detuvieron ahí, dejándome una sensación de cosquilleo, yo ralenticé las respiraciones confusa. -"Solo verifico la extensión de la caja torácica". –me explicó en un susurro y yo me pateé mentalmente por experimentar un estremecimiento en mi espina dorsal al escucharla decir esa frase tan insípida. ¿Eso querría decir que… ya saben… que me estaba sintiendo atraída? ¿O que las innumerables semanas sin atención me estaban afectando a un nivel más profundo? –"Está muy bien que alargues las respiraciones, era la segunda etapa del ejercicio".
"¿Eh?" –pregunté desorientada.
"¡No te pares ahora!" –me regañó. Entonces tomé un paso de distancia.
"Ya hice lo que querías. Tampoco puedes retenerme aquí toda la noche".
"Está bien. Pero necesito que te comprometas a realizar este ejercicio durante 5 minutos cada día, la mitad del tiempo para la respiración entrecortada y la otra mitad para la continua".
"Ok".
"Pero en serio, Santana".
"Que sí".
"Correcto. Hemos terminado por hoy". –declaró y yo alcé las cejas en sorpresa.
"¿Por hoy? ¿Esto va a seguir?"
"Pero por supuesto que sí, ¿Tú creías que un solo ejercicio bastaba? No estamos hablando de un truco de magia".
Resoplé antes de darme la vuelta para ir a coger mis cosas pero entonces un sonido atronador irrumpió fuera.
"¿Qué fue eso?" –inquirió Berry poniéndose a mi lado con la voz temblorosa mientras yo miraba hacia la puerta preguntándome lo mismo.
"Estoy aquí contigo, ¿Cómo se supone que lo sepa?"
"Pues ve a ver".
"¿Qué? ¿Por qué yo?"
"Porque tú te estás yendo. Vas a ver de todos modos". – iba a replicar, pero lo siguiente que escuchamos fue el sonido de algo metálico estrellándose y luego el exterior se iluminó. Un minuto después la puerta principal emitió un sonido y se abrió, revelando la presencia de dos hombres.
"¡Cariño, qué bueno que estés a salvo en casa!" –exclamó el más alto dirigiéndose a abrazar a Berry, mientras el otro se quitaba su gabardina antes de sonreír con alivio y acercarse para hacer lo mismo que el primero. –"Afuera tenemos una pequeña tempestad… Eh… ¿Quién es tu amiga?" –preguntó al reparar en mi presencia.
"Es Santana López, una compañera del Club Glee". –contestó ella rápidamente. –"Santana, ellos son mis padres, Hiram y Leroy Berry". –¿Sus padres? Me vi obligada a saludarlos, incómodamente, porque no tenía ni idea de cuánto sabrían ellos de mí, ¿Y si ella les había contado acerca de los apodos o… bueno, de lo que sea? Con el más mínimo detalle que manejaran me iban a poner en su lista negra por el resto de sus vidas. Aunque ¿Por qué me importaba de todos modos?
"Mucho gusto, Santana". –me sonrió el de menor estatura, Leroy, si no entendí mal. A juzgar por su reacción mi nombre no había resonado en esa casa jamás. Casi suspiré de alivio. –"Justamente nos preguntábamos hace un momento de quién era el auto que estaba estacionado fuera de casa. Espero que la estén pasando bien".
"Pero me temo que antes de continuar en lo suyo tienes que acompañarnos para meter tu auto en el garaje". –me aconsejó el otro y yo fruncí el ceño. ¿Creían que había ido por una fiesta de pijamas o qué?
"En realidad yo ya me iba…" -contesté, pero me cortaron con la noticia de última hora.
"No comprendes, desde hace una hora más o menos que se ha decretado estado de alerta en toda la ciudad debido a la velocidad de los vientos. Nosotros hemos tenido que conducir con mucha precaución para llegar aquí porque cada dos por tres se desprenden ramas u objetos potencialmente peligrosos. No es para nada aconsejable que salgas ahora".
"¿Qué? Pero eso es imposible. Yo conduje hasta aquí sin problemas". –espeté en auténtica perplejidad. Claro que noté que corría viento al salir de mi casa, pero no era para tanto.
"Eso debió ser porque todavía no se asentaba el frente de mal clima".
"¿Entonces todos esos ruidos que se sienten afuera…?" –intervino Berry… la mía, no los que acababan de llegar. Un momento, eso sonó raro… ¡La cara femenina de la familia, joder!
"No sé cuánto habrán escuchado ustedes pero cuando nosotros veníamos hacia acá vimos caer un par de tejas desde una de las casas de enfrente y al estacionar aquí una rama tiró el basurero del vecino".
"Pe-pero mi mamá tiene que estarme esperando…" -alcancé a decir sin poder evitar mostrarme afectada. La chica de Broadway pegó un respingo como si nunca se le hubiera ocurrido pensar que yo también tengo familia y los hombres Berry se miraron entre ellos antes de alcanzarme el teléfono.
"Por tu seguridad es mejor que llames a tu casa para avisar que pasarás la noche aquí. Estoy seguro de que tu madre estaría más tranquila sabiendo que evitas correr este riesgo innecesario. Según el reporte de radio, el frente durará solo hasta la madrugada porque se desplazará hacia el oeste. Podrás ir a casa sin problemas por la mañana". -Al parecer esto iba en serio...
