Finalmente no tuve más remedio que hacer lo que me dijeron, parecía una broma de mal gusto. Me pongo en plan de pasar de la chica, luego cometo un desliz provocándola y acto seguido el destino me deja encerrada en su casa. Hermoso.

"Espera, ¿Esta es tu habitación?" –pregunté cuando Berry abrió una puerta y encendió la luz, revelando posters, un pequeño piano, una guitarra rosa y una alfombra con diseño de teclado. Todo el lugar gritaba su marca personal.

"Sí". –me contestó tímidamente.

"Pero ¿Y yo…?"

"Sí, eso…" - miró al piso y se aclaró la garganta antes de continuar como quien no quiere la cosa –"es que desde hace un par de años empecé a utilizar la habitación de huéspedes como gimnasio, así que al final desarmamos la cama y la reemplazamos por máquinas de ejercicios, y mis padres remodelaron el mini departamento del sótano para convertirlo en nuestro salón de eventos, así que tendremos que compartir cuarto". – ¡¿En serio?! Que alguien me diga ya dónde están escondidas las cámaras.

"Bueno, si no hay más remedio..." –dije finalmente y entré al cuarto, sin mostrar más que inmutabilidad en el exterior. Pero entonces vi a esa cosa perturbadora sobre la cama y no pude mostrarme indiferente ante ella. Y no, por si las dudas no se trataba de Berry. -"¿Qué es eso?" –apunté hacia el centro de la cama.

"¿Te refieres a mi estrella?"

"¿Se puede seguir considerando estrella a esa monstruosidad?" –era la estrella de peluche más grande que hubiese visto. Ni siquiera recuerdo haber visto una estrella de peluche de cualquier tamaño antes, pero esta era una exageración, ocupaba la mitad de la cama.

"Hey, no la insultes".

"¿Y qué importa? Es un objeto inanimado". –entendería más si intercediera por sí misma.

"Solo no lo hagas, ¿Quieres? Me ayuda a dormir por las noches". –refunfuñó sentida.

"Bien…" -casi consiguió que la dejara por la paz, en serio, casi –"Espera, espera, ¿Me sueltas esa bomba y pretendes que pare? En primer lugar tienes 17 años, ya estás un poco mayorcita para seguir durmiendo con juguetes, y en segundo lugar, ¿Te metes a la cama cada noche con eso ahí? ¿Y aún cabes? Vaya que eres pequeña".

"¿Tú te quieres ir a dormir al sofá?" –replicó tan indignada que sus mejillas parecían señales de tránsito. Vamos que la convicción para frenarme se volvió hasta una cuestión física. –"No es un juguete, al menos ya no, cumple la misma función que una almohada y me gusta abrazarla por comodidad, pero no es que la necesite ni nada. Así que no tendrás que lidiar con ella".

"No, si ahora quien me preocupa eres tú. Más te vale no abrazarme en medio de la noche porque yo necesito espacio. Lo digo en serio, si te acercas y te llega una patada no me culpes".

"Te aseguro, Santana López, que lo último que querría hacer en la vida sería abrazarte en sueños". –sentenció con severidad antes de quitar el peluche y echar las mantas hacia atrás.


Muy lo último que querría hacer habrá sido pero bien que lo terminó haciendo, y con un agarre bastante firme, debería añadir, pero ¿Qué es esta chica? ¿Una boa constrictor? Ahora compadezco a esa tonta estrella. Al parecer es muy temprano porque el cuarto está apenas iluminado, pero yo me desperté de todos modos, infiero que por su causa, y me encontré con la sorpresita. Ni siquiera me puedo mover para zafarme porque me tiene aprisionados ambos brazos y una pierna, de hecho ahora que lo pienso hay un brazo que no siento. –Suspiro –Así que así se siente dormir con alguien… es curioso, nunca lo había hecho, no de esta forma al menos, una vez sí recuerdo haberme quedado dormida en la casa de Britt después de haber tenido un increíble sexy time… aunque no fue a propósito, Sue había querido liquidarme ese día, pero igual cuando desperté estaba sola en la cama porque Brittany había bajado a la sala para ver sus caricaturas, ella tenía más energía porque al no ser responsable del equipo no había tenido que quedarse tiempo extra, en fin, dijo que no había querido molestarme; el resto del tiempo decidía por mi propia cuenta irme antes de llegar a dormir con quien sea, nunca creí que fuera mi estilo. Pero ahora que realmente estoy puesta en esta situación puedo decir con una convicción renovada que no es algo tierno y maravilloso como siempre lo pintan, tal vez si le preguntaran a Berry contestaría otra cosa porque ella es la que está toda cómoda con medio cuerpo encima, pero yo que estoy abajo puedo dar fe de que tengo un calor de los mil demonios, además mis músculos están contracturados, quién sabe desde hace cuántas horas no me muevo, ¿Y ya mencioné que se me adormeció un brazo?

De repente Berry liberó mi brazo, el que estaba en mejor estado, y eso me supo a gloria. Aproveché de estirarme un poco mientras ella reubicaba su mano sobre mi cintura. Bueno, igual permaneció encima pero algo es algo. Entonces comenzó a murmurar.

"Tony…" - ¿Qué? –"siempre supe que… ganaría…" -¿Berry hablaba en sueños? Bueno, es obvio que sí, pero ¿Quién demonios era Tony? No me costó mucho averiguarlo, ya que justo frente a mí había un gran poster de la ceremonia de premiación, por supuesto: "Tony Awards". Eso me hizo algo de gracia, la chica vivía, respiraba y ahora era testigo de que hasta soñaba, literalmente, por esa meta… resultaba algo así como ¿Dulce? Sí, creo que algo así… algo así hasta que empezó a babearme el cuello. Ahora sí se te acabó el relajo, gnomo durmiente.

"¡Hey!" –exclamé mientras la empujaba como podía para quitármela de encima.

"¡Santana! ¡Pero qué ser humano tan desconsiderado eres! Casi me matas del susto". –me reclamó con la mano en el pecho por el sobresalto.

"Desconsiderada tú, que por tu culpa corro el riesgo de que me amputen el brazo por falta de circulación".

"Oh… ¿Te…?"

"Ya lo creo que sí, me abrazaste como si tu vida dependiera de ello. Pero no hablemos de eso ahora, ya he tenido tiempo suficiente para curarme de la impresión. Mejor pásame algo para limpiarme el lago de baba que me dejaste encima". –Berry abrió los ojos como platos mientras miraba el brillo húmedo que adornaba mi cuello y por lo que sentía, un poco más abajo también, y se sonrojó a más no poder, saltando de la cama para volver 2 segundos después con una caja de pañuelos. Yo me ocupé de reanimar mi brazo muerto con ayuda del otro brazo hasta que cogí un pañuelo de los que me ofrecía.

"En verdad lo siento. Te pido me disculpes, juro que ha sido completamente involuntario. Pero ¿Por qué no me dijiste nada apenas despertaste?" -¿Eh? Pues… no se me ocurrió, es que… realmente no sé…

"Ya, no importa, ¿Qué hora es?" –le echó un rápido vistazo al reloj y volvió hacia mí.

"06:14"

"Falta poco para que suene la alarma". –pensé en voz alta.

"Sí". –contestó distraídamente, sorprendiéndome.

"¿La tuya también?" –quiero decir, no mucha gente sigue levantándose temprano los fines de semana.

"Am… sí, sí, a las 06:30, pero no creo que pueda seguir en la cama. ¿Quieres desayunar algo?"

"No realmente, desayunaré en mi casa". –confesé. Pero no es por nada en especial, es solo que estoy acostumbrada a correr un poco antes de tomar desayuno, si no siento que pierdo mucho tiempo en reposar de los alimentos.

"Está bien". –consintió con voz ligera y un pequeño encogimiento de hombros. ¿No se sintió ofendida ni rechazada? Curioso, viniendo de alguien como Berry.

"Usaré tu baño, si no te molesta".

"Para nada, adelante". –eso hice, fui al baño y salí poco después, ya estaba casi lista de todas formas porque había dormido con mi ropa puesta.


"¿Estás lista? ¿Lo llevas todo?" –me preguntó cuando me vio coger mi bolso, me faltaba el teléfono pero en ese momento lo recordé y lo fui a buscar.

"Sí, todo… oye, por cierto, me sorprendió que aceptaras".

"¿Que aceptara qué? ¿Que pasaras la noche aquí?" –me preguntó confundida.

"No, eso no, lo de las lecciones. Quiero decir, creí que no querías volver a tratarnos a Britt ni a mí después de lo que ocurrió el viernes pasado". –…después de que quedó plantada. Estaba segura de que ella había pensado que le hicimos una broma pesada, cualquiera en su lugar lo hubiera creído. Así que no me explicaba por qué al final había tenido tan buena disposición con lo del canto.

"¿Solo porque no llegué al encuentro? Tuve una emergencia, Santana. ¿Brittany no te lo explicó? Mi papá tuvo problemas con el motor y tuve que ir a recogerlo en lo que llamaba a una grúa porque no podía concebir que se quedara varado en la carretera. ¿Creíste que no había querido llegar?" –me preguntó con cautela.

"No, no. Es que… nah, no me hagas caso". -¿Ella tampoco llegó a la cita? ¡Era por eso que Britt se reía de mí! Hubiese sido yo quien hubiera quedado plantada, pero no llegué y Britt-Britt lo sabe, entonces… tuve una corazonada y revisé mi móvil… el mensaje nunca le llegó porque no se lo envié a ella. Con la rapidez con la que lo envié apenas miré mi pantalla, y el "No puedo hacerlo, Britt, lo siento" fue a parar al móvil de una vecina, amiga de mi mamá, se llamaba Bethany; mis padres me habían obligado a grabar su número como contacto de emergencia, ¡Pero la mujer se había mudado hacía un año! ni siquiera sabía por qué conservaba su número todavía. Lo borré enseguida. Claro, ahora todo cuadraba, Britt nunca supo que no llegué y tampoco pudo avisarme que abortara misión porque yo había apagado mi teléfono cuando creí que ella no me había querido contestar. Qué fiasco. –"Bueno, me voy. Gracias por… ya sabes, el hospedaje y eso".

"De nada". –me sonrió, creo que ligeramente sorprendida de que le diera las gracias.

"Despídeme de tus padres".

"Claro". –con eso me di por despedida así que crucé el umbral de su habitación, pero ella también lo hizo justo detrás de mí.

"Eh… no es necesario que me acompañes hasta la puerta, ya conozco la salida".

"¿Qué? Oh, la verdad no se me había ocurrido hacer eso, es que me dirigía a la habitación de al lado. Ya sabes, creo en aprovechar el día desde el principio y me siento más activa cuando me ejercito antes de comer". –entonces reparé en que se había cambiado de ropa por algo deportivo… deportivo y ajustado y… Jo-der... Desde ahí mis ojos se movieron por cuenta propia, intenté no hacerlo, de verdad traté, pero no pude apartarme sin antes obtener una buena vista admirativa de sus piernas largas, tonificadas y casi irreales, y tomar nota del rítmico movimiento de su pecho con cada respiración, era toda una experiencia verla con esa ropa negra, que cubría con precisión lo justo y necesario y no creaba ninguna distracción como sus sweaters. Me removí inquieta y cuando por fin pude mirarla a la cara contuve la respiración a la espera de que no hubiese notado mi repaso. Al parecer tuve suerte. Así que tomé mi oportunidad de salir decentemente, asentí y empecé a bajar la escalera–"Santana…" -Cerré los párpados con fuerza. Quizás no tuve tanta suerte después de todo.

"¿Mm?"

"Igualmente debo acompañarte, si no, no podrás sacar tu auto del garaje". –cierto.


Había empezado a transcurrir otra semana en la monotonía de Lima y yo, tal y como lo había hecho desde que salí de casa de Berry el sábado, seguía parándome en medio de lo que fuera que estuviera haciendo para entregar mi mente a la divagación. Había estado bien, ¿No? …Quiero decir, pasé una noche entera con la enana y no morí ni la asesiné en el proceso. Fue extraño verla en otro contexto, igual de intensa pero diferente… no sé, no tan molesta, tal vez; ligeramente divertida… más confiada, quizá; caliente como el infierno por momentos, lo admito; cómoda en su ambiente, supongo. Tal vez debería hacerle caso a Britt y dejar de darle tantas vueltas al asunto, quizá solo podría pasarme por su casa después de clase y simplemente comprobar si mi sex appeal es tan efectivo en chicas como en chicos. Se trata de mí después de todo, la sutileza y los rodeos no son mi fuerte.

Estaba entrando a mi salón, el maestro todavía no había llegado y no había casi nadie sentado, en vez de eso formaban distintos grupos en el perímetro, me encogí de hombros y me dirigí a mi asiento de costumbre para ver si aún podía oír algo de música o dormitar un rato antes de que iniciara el tedio, pero entonces Puckerman y su extraña forma de caminar me llamaron la atención. Me lo quedé mirando con el ceño ligeramente fruncido, prácticamente estaba arrastrando un pie, estuve a punto de pensar que alguno de los rinocerontes del equipo de football lo habían lesionado en la práctica de la mañana, pero como a mí no se me escapa nada, noté el brillo de algo sobresaliente pegado a la suela de su zapato y una sirena de alerta sonó en mi cabeza cuando vi que se acercaba con eso nada más y nada menos que a Berry, quien estaba dándole la espalda, usando una de sus típicas faldas cortas de infarto, apoyada en un escritorio y concentrada en enfatizar algo de un cuaderno. Al parecer discutía la tarea con Ruedas. El caso es que antes de saberlo mis pies se estaban moviendo por cuenta propia y dos segundos después el palmazo que le di en la nuca al mohicano resonó en todo el lugar.

"Pero ¿Qué carajo?" –se quejó él alzando el puño hasta que vio que se trataba de mí y solo pudo mirarme con confusión.

"Sígueme, ahora". –fue lo único que le dije y me di la media vuelta para salir a sabiendas de que me haría caso. Más le valía hacerlo si no quería que lo arrastrara hacia afuera por esa mata de pelo que aún conservaba.

"¿Qué mierda fue eso, López?" –me preguntó cabreado en cuanto llegó a paso torpe junto a mí en los casilleros.

"Tú… gran cerdo…" -empecé, punzándole el pecho, y sintiendo la furia ascender desde mi estómago a tal punto que de un pisotón partí en mil pedazos el espejo que el idiota llevaba pegado al pie.

"¡¿Cuál es tu maldito problema este día?! ¡¿Se te adelantó la regla o qué?!" –me apartó el dedo y se echó un paso hacia atrás, haciendo que se esparcieran las esquirlas de vidrio por el piso.

"Te diré cuál es mi problema, Puckerman. La papilla que tienes por cerebro se terminó de licuar y está que se te sale por los oídos porque por alguna razón se te ocurrió que podías ir por la vida jugando al depravado con mi…" -me detuve en seco y abrí los ojos como platos. Entonces oí claramente la voz de Britt en mi cabeza: No, aún no lo es, ¿Verdad, San?

"¿Tu qué?" –preguntó Puck, pero pronto lo olvidó, porque como de costumbre lo entendió todo mal. –"…Escucha, Satán, no te ofendas pero aunque entras en mi top ten no eres tan caliente como para eclipsar a todas las demás, ¿Ok? Tengo ojos para otras chicas, así que si eso no está bien contigo no pierdas tu tiempo y olvídame. Yo solo busco buen material". –buen material, buen material… pues ver la ropa interior de Berry a través de un espejo pegado a su zapato nunca iba a formar parte de su material.

"¿Olvidarte? Si apenas sé quién eres, pedazo de idiota, no te hagas ilusiones. Y si buscas material para poner tu mierda en orden entonces ve a ver porno o qué sé yo, cómprate una muñeca inflable. Si no sencillamente prepárate para quedar estéril, porque con ella no. ¿Me oíste bien?"

"¿Te refieres a Berry? Las mujeres tienen que estar muy ciegas". –resopló –"No la discriminarías si la vieras con mis ojos".

"Tú solo hazme caso o atente a las consecuencias". –le advertí, esforzándome por no golpearlo de nuevo.

"Estás loca".

"Y tú enfermo".

"¿Conectamos esta tarde?" -¿Qué?

"¿Qué? No". –respondí haciendo una mueca de desagrado y él se encogió de hombros.

"Tenía que intentarlo". -me dijo y yo puse los ojos en blanco.


Fui al baño en el receso y me mojé la cara para aclarar mis ideas. ¿Mi… mi qué? ¿Qué había querido decir cuando amenazaba a Puck? ¿Ya había asumido que Rachel Berry sería mi futura novia? ¿Era lo que quería? Ciertamente había estado pensando bastante en ella desde hace un tiempo, pero ¿Y qué si ella no…?

"Hola". -oí una voz a lo lejos y no respondí, las preguntas seguían ocupando cada rincón de mi mente. –"Claro…" -escuché la misma voz un poco más bajo en tono de decepción y solo entonces miré a través del espejo encontrándome con Berry a mi lado lavándose las manos, manteniendo la cabeza gacha. Sentí algo caliente extendiéndose por mi pecho y una compresión en el estómago. Ya estaba jodida, la quería a ella, realmente, no como un descarte y no por hacerle caso a Britt. Supongo que siguiendo los consejos de mi rubia ahora me tocaba invitarla a salir pero… ¿Cómo se hace eso? Mierda. ¿Todo tenía que ser siempre tan difícil?

"¿Estás saliendo con Hudson?" –Demonios… de todos los comienzos, ese fue probablemente el peor.

"¿Disculpa?" –me preguntó sorprendida, volviéndose hacia mí cuando ya estaba en la puerta mientras yo seguía viéndola a través del espejo. Demasiado tarde para echarme atrás.

"Ya me oíste, ¿Estás saliendo con Hudson?"

"¿Por qué quieres saberlo?"

"Eso es irrelevante. ¿Tanto te cuesta responder a una simple pregunta?"

"No".

"¿No?" –me giré para enfrentarla directamente.

"No estamos saliendo".

"Bien". –fue lo único que salió de mi boca.

"¿Estás interesada en Finn?" –negué con la cabeza y solté el aire por la boca, pero no me pude mover. –"Okay, aunque nuestro pequeño e inusual intercambio de palabras me parece interesante me temo que debería…"

"Tú y yo esta tarde, ¿Qué dices?" –la interrumpí hablando precipitadamente. Les dije que tengo una imposibilidad para ser sutil.

"¿Qué?"

"Salir, pasar el rato, lo que sea que se acostumbre. ¿Está bien para ti?"

"Santana, ¿Puedes… podrías explicarte mejor? No estoy segura de comprender el alcance de tus palabras". –Maldición. No puedo pronunciar las palabras, lo único que se me ocurre es… No… ¿Qué estoy haciendo? ¡¿Cómo es que mi cuerpo me hizo esto?! En lo que volvía a divagar mis labios buscaron su camino propio, traicionándome, y sí, acabaron colisionando con sus labios en menos del tiempo que tardé en imaginarlo, no hubo delicadeza, profundización ni razonamiento. Simplemente lo hice, duro, y sin poder detenerme a pensar en si lo estaba disfrutando o no, me encontré a mí misma contra Berry, sin espacio entre nosotras, presionándola contra mí y contra la puerta a la vez. Me aparté aterrada, sintiendo cómo el aire me hacía falta y mi visión se volvía difusa. ¿Qué hice? Todo acabó, yo estoy acabada, ella lo va a contar, lo va a contar y entonces…

"…Hoy a las 7". -¿Eh? Miré hacia el frente en busca de su voz pero sin ver realmente, todo me daba vueltas –"Puedes pasar a recogerme en mi casa". -al oír eso el movimiento vertiginoso de la tierra se detuvo y la neblina mental que me abrumaba empezó a difuminarse. ¿Berry acababa de aceptar? ¿Solo así?

"¿Tu casa?" –pregunté insegura.

"Ya sabes dónde queda". –me recordó. Cuando pasaron los minutos y no le contesté tomó mi brazo con expresión de preocupación, no quería ni imaginarme cómo me veía en ese momento, me solté, dando una respiración profunda.

"Sé dónde queda…" -entonces reaccioné, como si me hubieran chutado una inyección de adrenalina –"Tu casa, hoy a las 7, lo tengo". –dije rápidamente antes de desaparecer por la puerta sin poder salir de mi asombro. Oficialmente tenía una cita.


Estacioné fuera de su casa, pero me quedé en el auto con la frente apoyada en el volante. Esto estaba pasando, no habría vuelta atrás una vez que tocara esa puerta. Me sentía ansiosa, pero al mismo tiempo agotada; ¿Y si Berry solo me estaba tendiendo una trampa? Después de todo no le faltarían excusas. Le había contado lo ocurrido en el baño a Britt y ella literalmente saltó de alegría, dándome un montón de consejos que ni siquiera puedo recordar por completo. Todo es tan surreal… Finalmente bajé del auto, ya pasaban de las 7, toqué la puerta y casi un minuto entero después me recibió una chica que casi no reconocí, vestida con un top negro y un pantalón de yoga blanco. ¿Era su ropa de andar por casa? ¿No se suponía que debía arreglarse un poco más para una cita? Al menos yo sí que me arreglé… un poco más que de costumbre, Britt me empujó a ello, pero ese no es el punto.

"Viniste…" -dijo Berry casi en un susurro, haciendo obvia su sorpresa al mirarme de arriba abajo.

"En eso quedamos, ¿No?" –le contesté cortante, con el orgullo un poco herido. Unos segundos después la chica pasó junto a mí y se sentó en uno de los escalones del porche, me dio una mirada expectante y fui a sentarme junto a ella. Una vez ahí ambas suspiramos.

"¿Esto resulta tan confuso para ti como lo es para mí?" –me preguntó suavemente.

"Sí". –estuve a punto de reír por haber contestado con la única certeza que tenía. Eso me aligeró un poco.

"¿Y? Entonces ¿Cuál es el plan de esta velada?" –me preguntó en tono casual. Yo quedé en blanco… ¿Plan? Ella me miró con asombro al encontrarse con mi expresión -"¿Tienes un plan, no?" –Bueno… es que son los chicos quienes generalmente se encargan de eso así que no es que tenga experiencia. Y lo que tenía con Britt no eran citas de este estilo precisamente… hablando de ella creo que me comentó algo sobre organizarme con algo mientras me ayudaba a peinarme. Debí ponerle más atención.

"Claro que sí. Vamos al cine". –me defendí con la primera idea que se me ocurrió.

"¿En serio? ¿Qué película veremos?" –siguió preguntando con desconfianza.

"Sé espontánea, Berry. Podemos elegir al ver la cartelera". –me levanté sin mirarla.

"¡Santana López, no puedo creer que no hayas pensado en nada!"

"¿Y me culpas? Tú ni siquiera te vestiste". –ella me apuntó con un dedo, lista para seguir reclamando pero finalmente apretó los labios y bajó el dedo. Yo tenía un punto y ella lo sabía. Jaque.

"Pero eso tú no lo sabías". –dijo finalmente. Jaque mate.

"Bien, lo admito, no vine preparada, esto es nuevo para mí. Pero aún podemos hacer algo, ¿No?" -desvié la mirada un segundo y la oí suspirar.

"¿Qué tal si entramos a casa, llamamos a Breadstix para pedir algo a domicilio y elegimos una película entre las miles de opciones que ofrece internet?" -¿En serio? Eso sí sonaba a buen plan para mí, sin pretensiones ni lugares extravagantes. Con un pequeño asentimiento de mi parte nos dirigimos de vuelta a la casa.


¿Alguien sabía que Berry podía llegar a ser tan normal? Lo digo en el mejor sentido posible, nos acomodamos en la sala, me quité los tacones y rato después estábamos sentadas en el piso con la comida de mi restaurante favorito puesta en la mesa de centro mientras veíamos una comedia no musical en la televisión.

"¡Mira, mira, mira! ¡Me encanta esta parte!" –exclamó Berry entusiasmada y justo después el auto de la protagonista estalló en la pantalla, e inmediatamente después sobrevino una de las frases de Melissa McCarthy dándole el toque. No pude contener la risa.

"Berry, ya en serio, ¿Por qué no les dejas ver a los demás que puedes ser así de relajada?"

"Porque hay momentos para todo y no es que me vean precisamente en mi tiempo libre, ¿O sí?" –me respondió antes de beber un sorbo de agua –"Es como preguntarte por qué no te esfuerzas por intimidarme cuando estamos a solas".

"Touchè". –el contexto nos cambia, de acuerdo.

"Entonces…" -habló suavemente y me recorrió un escalofrío, algo me decía que se me había acabado el recreo. –"Me besaste, ¿Por qué?" –lo sabía.

"¿Tenemos que hablar de eso?"

"Tomando en cuenta que estamos en medio de una especie de cita yo diría que sí. Sería agradable contar con cierta información básica".

"Ok, supongo que es lo justo, pero esto no será un preguntas y respuestas únicamente para mí. Tú recibiste el beso y luego aceptaste la cita, ¿Por qué?"

"Entonces empiezo yo. Bien. Acepté porque me gustó". –se encogió de hombros, impresionándome por la sencillez de la respuesta.

"¿Qué?"

"¿Esperabas un gran trasfondo?" –sonrió un poco –"Debo decir que nunca antes había besado a una chica, y nunca imaginé que de suceder sería contigo, pero hoy ocurrió, fue inesperado, fue inminente y pasional y… me descubrí disfrutándolo". –vaya… al menos ella pudo sentirlo, con lo perpleja que estaba yo ni siquiera puedo evocar la sensación, pero sentí un leve cosquilleo al escuchar desde su voz que le gustó. –"La oportunidad se dio y quise tomarla. Creo que es tu turno". –tomé aire y fruncí el ceño, pero no pude hablar. – "¿Sabes? No tienes que decirme nada que te resulte complicado si no quieres. No es mi intención forzarte".

"¿Asumes que me gustan las chicas?"

"No hago especulaciones".

"Sí las haces. Yo las hago". –le dije en un tono certero, casi acusatorio. Me era imposible concebir que no pensara nada.

"¿Y a dónde te llevan?"

"¿Eres bisexual?"

"Vaya, eso fue directo". –se rió ligeramente –"Si quieres etiquetarme entonces supongo que sí". –en serio era muy relajada al respecto. A decir verdad sentí un poco de envidia de esa seguridad y de repente sí sentí ganas de hablar.

"Me gustan las chicas". –admití, sintiéndome ridícula cuando mis mejillas se tiñeron de rojo –"Solo las chicas". –aclaré, ella solo asintió. –"Pero casi nadie lo sabe, ¿entiendes? Y nadie más puede saberlo… por ahora". –miré hacia todos lados sin razón alguna y de repente ella tomó mi mano, consiguiendo mi atención. En otro momento me hubiera apartado enseguida, pero ahora solo pude observar la unión.

"Te entiendo más de lo que crees, en serio. Después de todo nadie sabe sobre mí tampoco. Todo tiene su tiempo". –nadie sabía de ella… era verdad.

"¿Por qué no?"

"Porque… primero que todo quiero aclarar que no me avergüenzo ni por un segundo, siempre he sido de mente abierta, pero ¿Qué puedo decir? Detesto los estereotipos y como mis padres son gays la mayoría de la gente, o una parte considerable de ella, supone que mi destino también es serlo, y no quería darles en el gusto. No quería reforzar sus prejuicios. Algunas personas simplemente no entienden que una cosa no necesariamente quiere decir otra".

"Tuviste tu propia lucha, ¿Eh?" –de pronto su sonrisa se borró y sus ojos se volvieron oscuros, pero volvió tan rápido a la normalidad que llegué a dudar de lo que vi.

"Hace tiempo. Tú estás recién descubriéndote por lo que veo".

"Algo así. Solo he estado con una chica antes".

"¿Brittany?" –desvié la mirada.

"¿Es tan obvio?"

"Solo por el hecho de que es evidente que no confías en muchas personas. Pero confiaste en mí… eso me sorprende".

"Créeme, a mí también".

"Tú y yo pensamos demasiado, Santana. ¿Lo has notado? Sería idílico dejar de hacerlo aunque fuera por un instante".


Después de eso nos sumimos en un silencio cómodo y tomamos un descanso para ver lo que quedaba de película. Pero a medida que se acercaba el final empecé a pensar que me había abierto con una chica a la que hasta hace unos días ni siquiera le quería hablar o escuchar… y estuvo bien, me sentía un poco más ligera, no me juzgó ni pegó el grito en el cielo y no tuvo reparos en confiarme parte de sí misma. Era muy confortable, pero aún no sabía si eso daría para más, ¿Qué tal si después de todo esto resultaba que no me gustaba besarla? En serio no tuve tiempo de sentirlo y eso me perturbaba. Cuando aparecieron los créditos estaba decidida a besarla de nuevo para salir de dudas de una vez, pero antes de poder voltearme sentí una mano en mi mejilla y luego sus labios atacaron los míos con ferocidad. Tardé unos cinco segundos en salir del shock inicial y luego pude cerrar los ojos entregándome de lleno. Ahora sí lo estaba sintiendo. Besarla era como… Pompeya. Sí, eso es, Pompeya, algo tan caliente que de un momento a otro es capaz de reducirte a cenizas sin que puedas hacer nada al respecto. Ahora podía justificar un poco más el problemita de Hudson con lo del cartero. Pero más importante que eso, ahora había comprobado con creces que sí me gustaba y mi intuición me susurraba que no me saciaría pronto.

"Wow". –dije, relamiéndome los labios una vez que nos separamos por falta de aire.

"Eso fue excitante, puro instinto sin restricciones..." –dijo ella con una voz que dejó más que demostrado que sentía lo que decía. Yo sonreí, esta vez con socarronería.

"Sé que soy grandiosa. Puedes decirlo con todas sus letras". –ella soltó una carcajada.

"Bueno, tampoco es que tú te estuvieras quejando. Así que reconoce mi crédito y estamos a mano".

"Pero para reconocer algo tendría que probar una vez más para estar segura..." -sugerí casualmente.

"No hay problema". –consintió, pero esta vez fui yo quien llegó primero para reclamar la siguiente ronda.

Entrelacé mis manos en su cabello y poco a poco la fui tendiendo sobre la alfombra, posicionándome sobre ella. ¿Esto no se hacía recién unas citas más adelante? A quién le importa. El fuego de la chimenea eléctrica de alguna forma lo hacía todo más atractivo, el juego de luz y sombras sobre nosotras, ya la tele sin funcionar… Lamí sus labios con dedicación y ella ronroneó en respuesta, otorgándome el pase al interior de su boca, seguí adelante y exploré cada húmedo centímetro al que tuve alcance y tuve que ahogar un gemido cuando ella entró en batalla, respondiéndome con el mismo entusiasmo.

"Tan excitante..." – suspiró cuando descendí hasta su cuello, sin temor a dejar marca, en todo caso enardeciéndome con la idea. Solo gruñí en respuesta. - "¿No crees?" –insistió.

"No me harás decirlo". –musité sin apenas despegarme de su piel.

"Sí… te haré decirlo". –me retó a modo de juego y luego metió su mano bajo mi camiseta, deslizándola de una manera tortuosamente lenta hasta posarla de lleno en uno de mis pechos. Aplicó presión, luego movió el pulgar hacia el centro y fue todo lo que necesitó para oír mi voz.

"¡Rachel!" –exclamé sin racionalizar nada, sintiendo que mi piel se ponía más receptiva y sensible con cada segundo que pasaba.

"Mi nombre también sirve". –sonrió y volví a sus labios con un beso áspero para borrar su sonrisa.

"Te odio".

"Lo dudo".

"¿Siempre eres así?" –me levanté un poco para mirarla a los ojos. Tenía curiosidad, no tenía idea de que fuera tan segura en este campo de juego.

"De hecho, no". –fue mi turno para sonreír con satisfacción.

"Genial". –susurré con sinceridad y volví al ataque, pero esta vez del otro lado de su cuello.

Ella retiró su mano de mi ropa y me abrazó por la espalda con ambas manos, acercándome aún más a su cuerpo. Yo rodé un poco y apoyé mi antebrazo en el piso para no aplastarla tanto con mi peso, pasé mi mano por toda la extensión de su costado, observando con intensidad cada contorsión de su cuerpo, atenta a sus suspiros y gemidos contenidos, bajé por la cadera y tomé un momento para apretar su trasero, provocándole un sobresalto espasmódico. Seguí bajando hacia su muslo y cuando iba a volver a subir vi directamente a sus ojos, cuando me devolvió la mirada supe que no iría a ningún lado… y yo tampoco. Por primera vez en mi vida sentí que realmente tenía tiempo. Me acerqué lentamente y presioné mis labios contra los suyos, seriamente, y solo así, sin profundización, para luego esconder mi rostro en su cuello, cerrar los ojos y sencillamente respirar… solo por un momento.


"Entonces ahí estaba Britt, con toda su buena intención y un montón de ideas y consejos y prácticamente un cartel hecho de luces de neón con la leyenda: "Se Busca Novia" preparado para que yo lo usara". –le contaba a Berry, aprovechándome un poco de la comodidad que tenía al estar recostada sobre sus piernas. Sí, Berry, me sigue saliendo más natural que su nombre, vamos, que eso no cambia después de un día. Igual merezco crédito, al menos no la he nombrado por ningún apodo en un buen rato. Escuché su risa por lo bajo.

"Definitivamente suena a algo que ella haría. Se preocupa mucho por ti, es curioso porque siempre parece que eres tú quien cuida de ella".

"Lo sé, en realidad es algo mutuo. Y me gusta que me cuide, pero a veces siento que si la dejo hacerlo me convierto en una especie de marioneta. Yo… quizá suene ridículo pero únicamente quería sentir algo que me indicara que era el momento adecuado".

"No es ridículo. Creo que es así como debería ser siempre". –opinó antes de enredar sus dedos en mi cabello, enviándome un adormecimiento instantáneo. –"Así que… ¿Estuviste a punto de convertirte en el tipo de chica que regala flores y poemas de amor?" –se burló, y yo levanté el brazo al aire con la esperanza de golpearla pero sin hacer mucho esfuerzo por alcanzarla.

"Ese no es para nada mi estilo". –dije con una mueca. Aunque sí, probablemente si hubiera seguido los consejos de mi amiga al pie de la letra hubiera acabado exactamente así.

"No me digas". –volvió a ironizar y yo me levanté de su regazo en advertencia.

"Creo que la película te pegó las ganas de hacer comedia".

"No te creas, la gran Barbra Streisand, mi ídola, es una exquisita comediante".

"¡Ja! Por fin apareció la enana que conozco. ¿Dónde te habías metido…? ¡Oye!" –exclamé cuando ella agarró un cojín y me golpeó con él. La miré desafiante y acepté el reto, tomando otro cojín y devolviéndole el golpe. Así iniciamos una guerra que acabó con las dos otra vez jadeando en el piso.

"¿Sabes? Sinceramente me alegro de que hayas prevalecido indemne al final. Pese a todo lo que te puedan hacer creer, la verdadera tú es la mejor". –me dijo la morena de piernas kilométricas antes de acercarse peligrosamente por cuarta vez en lo que iba de la noche. Esto realmente prometía… mucho.


"Te ves animada esta mañana". –me dijo Britt al día siguiente mientras conversábamos en la sala de coro antes de que iniciara la lección del día. Yo solo le sonreí antes de ver de reojo a cierta morena, que por cierto iba usando un cuello de tortuga que posiblemente cubría una marca o dos, pasar por mi lado y aproveché de pasarle una nota disimuladamente. La observé abrirla cuando llegó a su asiento. La nota era concisa: Iré al centro comercial esta tarde, ¿Te apuntas? Britt me miró con curiosidad, sin dejar pasar el intercambio. Antes de que pudiera decirle cualquier cosa mi celular vibró con un mensaje.

Buenos días a ti también, señorita López. –rodé los ojos ante el formalismo, y seguí leyendo – ¿El centro comercial no es algo muy impersonal? –R.

Podemos hacerlo personal, créeme. –S. –le respondí enseguida.

"¿Esto significa lo que estoy pensando?" –dijo mi amiga sugerentemente. Yo negué con la cabeza; definitivamente no era lo que ella estaba esperando oír, no habían etiquetas ni cursilerías, ni protocolos de por medio, pero era algo real y espontáneo, y era todo lo que me hacía falta de momento.

"No, B". –Cuenta conmigo ;) –R –"Pero estoy teniendo un buen momento". –sonreí ligeramente al ver el último mensaje.